Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo XLIII: ¿estoy bien?
-¡pero si eso no es cierto!- exclamó Bella con cierta indignación.
-¡OBVIO!- dijo Alice y Jas la miró extrañado – ¡Bueno, no creo que sea Gay, no se ve Gay! Si ha estado con las modelos más bellas del país- justificó.
-Modelos como tú- acotó Jas suspicaz.
-Bella es su esposa ¿no? Tu más que nadie debe saber si tu marido funciona en la cama o no-
-sí, bueno él y yo…-
-¿te has fijado en Edward como hombre?-La interrumpió Jas quién se giró cruzándose de brazos y entrando en lo que sería una escena de celos.
-No…- miró a Jas- Bueno si…-miró a Bella –O sea me explico. Él es un hombre apuesto, no pasa desapercibido, pero eso no significa ni que sea gay ni que me le vaya a lanzar en los brazos-
-¡ya busco a Edward…!- anunció Bella
-Sí, yo me quedo aquí resolviendo unos temitas con MI NOVIA, a ver si se lo recuerdo- ironizó Jas y Bella se fue corriendo hacia el cuarto de Edward.
Tocó la puerta y pero él no contestó, la abrió con un poco de miedo y cuando entró el estaba tomando, como solía hacer últimamente. Edward era un hombre admirable, lleno de virtudes y de misterios, un hombre en el que "cualquiera se fijaría". Un hombre agresivo, impulsivo, celoso, incontrolable, impredecible… Un hombre distinto, que le provocaba cosas distintas.
-Edward… ¿puedo pasar?-
-si…- dijo con voz normal, demasiado normal. Dejando los papeles que no estaba leyendo a un lado, apartando su copa, mirándola con atención y poniéndose de pie.
-Jas esta allá abajo- anunció y él caminaba hacia ella.
-ah, si…- dijo como si no tuviese importancia.
-te vino a buscar para ir a una fiesta-continuó, para varia la ponía nerviosa su cercanía.
Quería temerle: alto, imponente, con el torso desnudo, una mirada profunda inescrutable, y ese algo que no lograba descifrar… que quería saber que era pero ella misma se lo impedía.
-dile que me siento mal- se paró al frente de ella rascando su cabeza como señal de nerviosismo.
-¿te sientes mal?- preguntó preocupada.
-no, es solo que no quiero ir- respondió desanimado
-pero es importante- él la miró tratando de ver más allá de lo que decía, quería saber sus verdaderas intenciones– me contó que es importante que yo vaya-
-¿quieres ir?- se cruzó de brazos.
-¿quieres que vaya?- no quería admitirlo pero moría porque se lo propusiera.
-no me parece que debamos ir…- confesó sincero.
-¿por qué? ¡Es importante que vayamos!-
-¿importante para quién?-
-tu negocio y tu reputación están en juego- le recordó
-a mi no me importa…-
-yo… quiero ir… - dijo dubitativa- es más voy a ir- con eso quería convencerse a sí misma- así que avísale a uno de tus guardaespaldas para que me cuide- él levanto una ceja y ella se armó de seguridad.
-¿de verdad quieres ir?-
-yo… ¡claro! Soy tu esposa, ¿no? Si tu estas invitado, yo también-
-¿te acompaño?- preguntó relajando su cuerpo y tomando una de sus manos.
-eh…. Si… si tú quieres-.
-con una condición- ella elevó una ceja- sé que no estoy en la situación de poner condiciones pero escúchala- lo miró expectante – hagamos las paces, al menos por esta noche. Nos merecemos un respiro aunque sea hoy, ¿te parece?- por primera vez estaba tomándola en cuenta para una decisión, se lo preguntaba en serio, sin dobles sentidos, sin ordenes, sin ironías…
-es... está bien- bajó la mirada, era cada vez más difícil sostenérsela sin delatarse – me portaré bien-
-no es eso lo que digo Isabella- volvió a su tono de voz habitual- solo quiero olvidarme por lo menos unas horas del infierno que vivimos, y vivir el presente, disfrutar una velada y ya después seguiremos en la guerra habitual, una tregua para descansar es lo que quiero - dejó un beso en los dedos de ella acercándola y tomándola suavemente de la cintura– En 20 minutos debes estar lista, ¿podrás?- ella quiso hablar pero él la besó, sutil, sin prisa, sin forzarla, un beso corto que ella disfrutó – en todo lo que dijiste tenías razón- acotó en sus labios, gozando de ellos entre su juego de palabras –siempre tienes la razón, y tal vez por eso deberías saber que no me puedo resistir a ti- Retomó su beso y la tomaba con seguridad para que no se apartara.- te quedan 18 minutos- susurró y ella salió corriendo sin pensarlo dos veces.
Alice subió a buscarla y en cuanto la encontró la ayudo a alistarse, un maquillaje rápido, medianamente elaborado pero extremadamente hermoso, un peinado improvisado que le recogía parte de su cabello pero lo dejaba suelto para que luciera lo hermoso que era, y un vestido sumamente elegante que resaltaba cada una de sus curvas con sublime delicadeza.
Gracias a Dios era modelo porque Bella al mirarse en el espejo se dio cuenta que sola jamás hubiese quedado tan bien. Se dirigieron a la salida donde las esperaban Jas y Edward, con la camioneta del último donde decidieron que irían todos juntos. Al día siguiente partirían al pueblo todos juntos para darle el último adiós a su hermano de la vida.
Cuando salieron las chicas, Edward quedo idiotizado con lo bella que estaba su esposa, a tal punto que no pudo emitir palabra, movimiento, respiración o parpadeo alguno. Jasper se aprovechó del momento para alabarla de pies a cabeza, en parte porque era verdad, en parte para jugar con la cordura de Alice y ponerla un poco celosa, de algún modo era venganza por el comentario que emitió de Edward.
Al ver que él no se movía tomó a ambas del brazo y las ayudó a montarse en el auto, se iban SIN GUARDAESPALDAS, con Jas manejando Alice de copiloto, Edward y Bella atrás. Se sentía como un adolescente, los dos callados sin saber que decir y con él pensando en todo el camino en si tomarle la mano o no.
-Edward….- lo llamó con una voz tímida mientras Jas y Alice estaba enfrascados en una discusión porque él le explicaba a ella técnicas de manejo ya que había chocado su auto el día anterior.
-Dime- se acercó un poco a ella. Bella jugaba con sus dedos mirándolos nerviosa.
-yo….- Se cayó y pensó mejor en lo que iba a decir –¿estoy bien?- él la miró extrañado y ella se acomodó confrontándolo para explicarle – debes saber que yo no sé muy bien de estas cosas, prácticamente nada, pero sé que eres muy famoso por tu trabajo, me lo dijo Rose y Jas lo confirmó, y no quiero que se burlen de ti porque no tengas una compañía adecuada- él la miraba asimilando lo que decía- porque yo no sea adecuada, ni este adecuada… fue un impulso decir que quería venir, de verdad lo siento; lo que pasa es que Jas me contó cómo estaban las cosas y me preocupe, y ahora que me pongo a pensar me imagino que si no querías venir era por algo….- se quedó callada y lo miró a los ojos –era por mi- concluyó esperando su respuesta.
-sí, era por ti- respondió acercándose aún más a ella y apartando ciertos mechones de su rostro y colocándolos detrás de su oreja – porque no quería que te sintieras incomoda- justificó y tomó una de sus manos acariciándola suavemente.
-yo… pensé otra cosa- bajó la mirada.
-Bella…nosotros quedamos en algo-
-sí, lo siento- quiso alejarse pero él la retuvo acercándose aún más, para que sólo ella escuchara lo que diría.
-las últimas veces que hemos salido no nos ha ido bien… pensé que era porque no te sentías bien… conmigo… sabes a lo que me refiero, ¿no?- ella asintió mirando aún hacia abajo. -¿qué pasa Bella?-
A ella le parecía estúpido formar este tipo de situaciones por algo tan tonto como que Edward no se había fijado en su apariencia en cambio Jas si lo hizo. ¿Desde cuándo le importaba su apariencia? Y peor aún ¿desde cuándo le importaba que Edward no se fijara en ella?
-estoy nerviosa…- cambió una verdad por otra- nunca he asistido a algo como esto- levantó la vista y lo miró a los ojos. Lo tenía cerca… demasiado cerca- no quiero avergonzarte, yo… no sé cómo se actúa-
Edward acortó la distancia y le dio un beso suave, tranquilizador, de esos que te hacen olvidar todo y te llenan de paz, de seguridad.
-estas inmensamente hermosa- le susurró cuando se separó un poco –y vas a ser la más bella de la noche- le dio un beso corto tomando apenas su labio inferior – sólo tienes que ser tú misma – otro beso corto acompañó sus palabras – a todos les va a encantar tu personalidad- dejó un besito en la punta de tu nariz.
-¿de verdad te gusta como estoy vestida?- preguntó antes de pensar y después se justificó – digo, para la ocasión… ¿estoy bien?- Edward enmarcó la cara de Bella con sus manos.
-Tú me encantas- rosaba su nariz con la de ella – vestida… desvestida… pero esta noche estás particularmente bella…. Hermosísima… voy a ser la envidia de todos, hasta de Jas- ella sonrió- y espero que te mantengas a mi lado porque más de uno va a intentar sonsacarte, pero tú eres mía-
La besó un poco más intensamente y por primera vez desde que comenzó todo este problema no se sentía incomoda con los instintos posesivos de Edward. "Tú eres mía" ella era suya, solamente de él y por alguna razón esta idea le agradaba.
...
continuará
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