Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo 45
Edward no dejaba de abrazarla, sentía que si aflojaba los brazos ella se iría y no volvería jamás, separó un poco su rostro de ella y le preguntó.
-¿Qué paso? ¿Por qué tardaste tanto?-
-no me sueltes por favor- pidió abrazándolo fuertemente, aunque de igual modo él no pensaba apartarse.
-Señor Cullen, ¿cómo están usted y su señora? – se acercó un periodista a preguntar.
-estamos bien- respondió serio.
El hecho de que llegara un periodista hizo que llamara la atención de algunos otros y se acercaran también. Edward se quitó su saco y se lo colocó a Bella en los hombros quien seguía aferrada a su cuerpo. Él respondía las dudas de los inoportunos periodistas lo más sincero y preciso posible para que se fueran rápido mientras reconfortaba a su esposa.
Al parecer se produjo un accidente en la cocina que causó un incendio casi incontrolable, que fue lo que hizo que los evacuaran a ellos, le preguntaron un par de cosas a Bella quien respondió con un sí o con un no, y ya después Jas vino a salvarlo del acoso con el auto y se marcharon de allí.
En el camino ellos hablaron de lo acontecido, pero Bella iba en completo silencio. Llegaron a casa y a pesar de que Bella estaba despierta, él la tomó en brazos y la llevó a su habitación, al día siguiente irían temprano al pueblo para despedirse debidamente de Newton.
Bella sabía lo de su amigo gracias a que Rosalie se lo dijo, pero a él no le comentó nada directamente, mejor así porque no sabía si se iba a poder contener que Jacob fue el cabecilla de todo. La dejó en la cama del cuarto de ella y él se sentó a su lado.
-es mejor que te quites esa ropa para que descanses- sugirió dando un beso en su frente para luego quedarse cerca mirándola a los ojos.
-mañana vamos al pueblo…- afirmó con cierto desánimo, tenía muy pocos motivos para regresar allá, era un sitio de tensión donde se potenciaba el mal humor de Edward. Él simplemente asintió.
-¿me vas a contar que te paso en la fiesta?- acariciaba suavemente su mejilla, de nuevo la tomaba en cuenta para algo y no la obligaba a responder.
-¿ahora?- ella subió una de sus manos y pasaba con delicadeza uno de sus dedos por el perfil de su nariz.
-soy muy ansioso- beso su dedo cuando éste llegó a la boca.
-"de la prisa solo queda el cansancio"-
-¿lo dice la biblia?- preguntó en tono de broma
-no- ella rio y él la acompañó - lo dicen en el pueblo.- pasó sus dedos por sus labios, era una caricia inconsciente, inocente. Pero de repente se borró su sonrisa.
-me asusté un poco cuando no salías- confesó minimizando sus sentimientos. Ella bajó la mirada y después la subió.
-¿Por qué no me fuiste a buscar?- no quiso sonar interesada pero no lo disimuló muy bien.
-¿tengo que responder ahora?- les respondió con su misma pregunta y ella sonrió.
-es un poco tarde para hablar ¿verdad?-
-¿media noche te parece tarde?- bromeó y ella amplió mas su sonrisa –tienes razón- se miraron un minuto y después Bella habló-
-supongo que se terminó la tregua, ¿no?.-
-si… ya podemos seguir en nuestra guerra cotidiana- se hizo un silencio distinto, no era incomodidad, era expectativa. -que descanses- cortó el momento y se levantó.
-que descanses…- repitió y él se fue.
Bella no entendía el montón de sensaciones que pasaban por su cuerpo, o la cantidad de pensamientos inconclusos que se borraban cuando él le daba un beso. Parecía una batalla no contra Edward, sino contra ella misma, ¿qué estaba evitando? No lo sabía, o no quería saberlo. Se abrazó a sí misma y olfateó el aroma de Edward impregnado en su saco pero en ese momento Edward entró.
-¡Edward!- se sorprendió y se sentó de inmediato - ¿Qué… que paso?- se sentía descubierta, pero ¿de qué? Si no estaba haciendo nada malo,
-me faltó algo…- se acercó a ella.
-¡oh, Tu saco! ¡Ya te lo doy!- hizo el amague de quitárselo.
-no te preocupes, yo te lo quito- esta proposición le causó revuelo en su estómago, de nuevo esa sensación de seguridad insegura, del que una parte de ella está bien y la otra simplemente sabotea ese status, le quitaba la pieza con una sensualidad muy particular, como queriendo lograr algo. Cuando logró sacarlo sus rostros quedaron solo a milímetros de hacer contacto - desde que te vi bajar por la escalera solamente he pensado en una cosa-
-¿Qué?- preguntó tan segura de la respuesta como temerosa de lo que se avecinaba y que ella anhelaba, anhelaba no desearlo.
La besó, con su forma más característica y debilitante, con la disposición de recibirlo, no quería ponerle palabras a ese momento, no quería pensar, cosa que se le hacía muy fácil cuando Edward se apoderaba de ella. La fue recostando en la cama colocándose a horcajadas encima de ella, él tampoco quería pensar, sólo llegaría hasta donde la situación lo permitiese.
Un beso era lo que buscaba, era lo máximo que Bella le daba después de un rato de seducción, un beso era lo que quería, para terminar lo que Jas interrumpió en el carro, pero él no se medía en cuando a lo que Bella se refería. Bajó la tira del vestido de ella mientras intentaba descifrar en donde estaba el cierre. Se sentía guiado por una oleada de deseo, como un grifo a presión que necesitaba liberarse.
Al no encontrarlo él mismo se quitó su camisa lanzándola por los aires a la vez que los zapatos caían en quién sabe dónde, bajó sus manos por sus piernas y levantó la falda del vestido, sus pies estaban descalzos y solo tuvo que llegar hasta arriba y bajar su prenda íntima hasta quitarla.
Bella se sintió despojada, esto era algo extraño no entendía lo que Edward estaba tratando de hacer, solo sentía la energía de sus besos, el vigor de sus caricias y la fuerza de su deseo… cuando se colocó entre sus piernas aún tenía los pantalones pero no supo en qué momento entró profundamente en ella de una embestida y con un gruñido.
-¡Edddd!- alcanzó a decir antes de ahogar su quejido tapando su boca.
-¿Te duele?- ella asintió y él apartó su mano de la boca y colocó sus labios. –Tranquila, relájate – sugirió conteniéndose, se le olvidaba lo delicada que era la mujer que tenía en ese momento.
-no…- respiraba profundamente, apretando sus piernas, sintiendo esa cosa dentro de ella que le provocaba… -no puedo…- una lágrima salió de sus ojos, y Edward la besó.
-si puedes…- susurró y se movía lentamente mientras forzaba un poco las piernas a abrirse más, jamás había tenido problemas sexuales, y este parecía ser uno.
Él se sentía complacido, pero al parecer ella no, lo que disminuía su placer. O lo disimulaba muy bien. Después de varias embestidas aumentó la velocidad, no demasiado, solo lo que sentía que Bella le permitía, contenía los gemidos, lo notaba, cerraba fuertemente los ojos, mordía su labio inferior. Detalles que le pasaron por alto en su primera vez.
Pero al mismo tiempo enroscaba sus piernas a él, como la posición más fácil que encontró, le sudaban sus trémulas manos, su cuerpo temblaba, su pecho retumbaba. Sin contar las características de su zona íntima: húmeda, alongada, palpitante; completamente preparada para él… entonces ¿qué pasaba?
Terminaron acompasados, agotados por completo. Edward no sabía si salir huyendo del cuarto y quedarse con la imagen de que todo fue perfecto sueño, o esperar a que Bella hiciera lo mismo que la última vez, que apenas él la tocó se escapó.
...
continuará
¿te gusta? dejen sus reviews así se que piensan de la novela & follow me e inclúyanme entre sus favoritos =)
SUS REVIEWS ME MOTIVAN A PUBLICAR MÁS CAPS POR DIA =)
