Capítulo 5: "Dormir hace crecer a los niños".
Rivaille cabalgó siguiéndolo de cerca. No podía despegarse del chico si pretendía sobrevivir sin el equipo en buen estado. Los demás abandonaron sus caballos para unirse a una indiscriminada matanza de titanes.
—¡Escúchame grandísimo idiota! —Vio que el titán de Eren lo miraba— ¡Sí, a ti te estoy hablando "montón de carne", si no apelas a tus instintos bestiales estaremos todos muertos!
Algo le dijo que había sido un error intentar insultarlo, porque Eren se puso de pie, gruñendo de una manera escalofriante. Al menos ya no lucía tan depresivo y, en cambio, sí enojado.
—¡Yo que usted no lo provocaría! —Se burló Mikasa al ver como Eren estiraba un puño hacia la diminuta figura del sargento.
Rivaille vio su vida pasar en esos segundos y no podía, en esas circunstancias, dejar a Eren sin brazos o piernas porque estaba desarmado.
—¡Te haces el malo solo porque mides unos metros más y yo no tengo equipo, porque de tenerlo-¡ —quedó a medio decir, un titán de cuatro metros caía a sus espaldas, levantando polvo y trozos de césped.
Luego vio la enorme mano del titán yendo con prisa hacia él, todos contuvieron la respiración, creyendo que ese sería el fin de Rivaille.
—¡Descanse en paz, sargento! —Fue lo que gritó Jean sin remordimientos, pero no pasó nada de lo supuesto. Eren lo había agarrado con delicadeza, para después colocarlo sobre su hombro.
¿Sería, quizás, que Eren, incluso siendo titán, recordaba que Rivaille estaba en clara desventaja y por eso lo protegía? No lo sabía, pero el sargento se aferró a los cabellos del coloso cuando este derribó al titán de once metros con una certera trompada que barrió, de paso, con varios arbustos.
—Buen chico, has aprendido a controlarte —dijo Rivaille creyendo que no lo escuchaba, pero los acojonantes ojos del titán se posaron sobre él. Ver a Eren mirando así de costado, helaba a cualquiera, pero Rivaille era Rivaille— ¿Qué significa esa mirada, novato? Puedo cortarle las piernas y los brazos aun sin equipo.
El titán pareció entender esa expresión, porque gimió como de miedo empezando a caminar hacia donde le indicaba el dedo del sargento. Mikasa se hizo cargo del caballo de ambos y así lograron llegar hasta el refugio.
(…)
Eren despertó sintiendo todo el cuerpo adolorido y hecho trizas, solo por eso sabía que se había convertido en titán, pero no lograba recordar muy bien el punto de inflexión. Pequeños flashes armaron en su cabeza una historia coherente de todo lo que había ocurrido. Pudo dar por hecho que lograron llegar al refugio porque estaba acostado sobre una manta y podía ver el techo de vigas.
—Oh, Dios, dame fuerzas… —escuchó decir— y también dame jabón.
—¿S-Sargento? —Reconocía la voz de Rivaille, además de sus lamentaciones.
—No, mejor no me des fuerza, porque los mataré a todos, tan solo dame paciencia. Ahora en lo posible… —Eren giró la cabeza para buscarlo, le aliviaba comprender que eso significaba que estaba vivo.
Lo vio revisar un enorme baúl, pero antes de que pudiera llamarlo, Rivaille se había puesto de pie para ir hasta lo que, suponía, era un baño o la cocina.
—Eren, ¿te encuentras bien? —La voz de Mikasa llegó lejana. Se sentó, comprobando que allí, en ese reducido espacio, estaban todos.
—¡Jabón! —El grito jubiloso del sargento interrumpió la conversación. Enseguida el tono varió a uno de profundo descontento— ¡Hay jabón! ¡Pero está usado, es un jabón usado, no puedo usar un jabón que ya está usado!
—¿Qué problema tiene el enano con las cosas usadas? —murmuró Jean sentado a la mesa, a escasos metros de donde su compañero descansaba.
—Me siento bien —contestó Eren, mirando a Armin arrodillado a su lado con una expresión de desconsuelo y preocupación.
—Tranquilízate Rivaille, has pasado por situaciones peores. —El sargento, desde el baño, era ajeno al hecho de que el grupo podía oír sus introspecciones a la perfección—. ¡Recuerda aquella vez que tuviste que andar tres días con el mismo pantalón por tomar un atajo, que al final resultó ser un atajo de lodo, mugre y putrefacción! ¡Hay cosas peores en el mundo! ¡Hay titanes en el mundo! Además de microbios…
—Quizás enloqueció. —Fue el murmullo temeroso de Sasha quien no dejaba de mirar hacia la puerta del baño como si temiera que un titán de cincuenta metros apareciera por ella.
Eren se puso de pie con dificultad para caminar hacia allí y comprobar si el estado catatónico de Rivaille era suficiente para especular con certeza que esa noche serían asesinados por él.
—¡Hay desodorante en barra pero también está usado! —Arrodillado en el suelo, había llevado las manos a la cabeza— ¡¿Por qué, dios creador de Murallas, me haces esto?! ¡Y me dejas todos estos tesoros tentadores que no puedo usar, solo contemplar como si fuera alguna Venus de Milo o qué sé yo qué mierda!
—¿S-Señor, está bien?
Rivaille miró por sobre su hombro. Al comprobar que tenía público dejó el lastimoso show que estaba dando y se puso de pie. Carraspeó mientras se sacudía la ropa y trató de adoptar una postura más digna de su persona.
—Veo que ya estás recuperado.
—Así es… no recuerdo mucho lo que —intentó decir Eren— pasó, pero —quedó a medio decir, los otros cuatro habían soltado carcajadas reprimidas, como si intentaran no mostrarse tan divertidos.
No ponían mucho empeño en evitarlo a decir verdad.
—Sobrevivimos —Fue lo único que aclaró Rivaille. Con una sola mirada letal logró hacer que el grupo callara y se enseriara.
—¿De veras no recuerdas? —Pero Jean no podía dejar pasar una oportunidad para molestarlo.
—Soldado —Rivaille fue firme silenciando a Jean—, esta vez le toca el baño a usted.
Eren alzó las cejas, desafiante. Al fin no tendría que limpiar letrinas.
—¡Je! —murmuró Jean con fastidio ante la mueca sobradora de su compañero—, las ventajas de ser-
—Cuidado con lo que va a insinuar, soldado —Rivaille lo señaló con furia— todavía estoy aquí y tengo violencia de sobra que no dudaré en usarla.
—¡¿Qué?! —Se atajó Jean con temor, mientras Eren sonreía victorioso—Solo iba a decir: las ventajas de ser titán —señaló al susodicho.
—No me apuntes con tu dedo.
—Como recién acaba de volver de su transformación no puede hacer brillar su magnífico don de limpiador de letrinas —lo miró con falsa condescendencia—; no te preocupes Eren, no creo poder hacerlo tan bien como tú, pero lo intentaré.
Rivaille pasó en medio de ambos sin impedir del todo el contacto visual por su metro sesenta de autoridad, pero Jean interpretó esa interrupción a la perfección: debía comenzar a trabajar. No obstante, antes de que Eren se fuera detrás del sargento, lo dijo… lo dijo o iba a morir si no molestaba a Eren de alguna manera. Su vida no tendría sentido.
—Puta. —Eren frenó y Jean aferró la escoba con fuerza— ¡Oh sí!, te encanta hacerle el servicio al sargento —murmuró cuidando que su superior no lo oyera. No todos eran masoquistas como Eren y no a todos les gustaba tenerlo encima... en el doble sentido.
Iba a soltar el palo en cuanto el chico se le fuera al humo, pero contrario a lo pensado, el insultado giró para gritar.
—¡Rivaille, me acaba de llamar puta —Ahora se enteraría ese intento de galán—, tu puta!
—¡Oh, por Dios, Eren, ten un poco de dignidad y no me lo digas, pégale nada más!
Mikasa tuvo que interceder dejándolos inconscientes a ambos (a Eren sin querer), mientras Rivaille revisaba el refugio en compañía de Armin. La tropa ya había pasado por allí y no había sido abastecido desde entonces, así que la mayoría de la comida no estaba en condiciones –no estaba, de hecho-, quedaba poco aceite para las lámparas y escaso gas para los equipos. No podrían estar demasiado tiempo allí esperando al grupo de rescate.
Por esos detalles, cuando se sentó a la mesa a comer algo para recuperar energías, a Rivaille le sorprendió hallar un plato tan suculento y variado.
—¿No era que no teníamos carne —tomó una cuchara y revolvió el caldo—, de dónde la sacaron?
—Jean nos la dio. —Fue la tímida y titubeante respuesta de Braus.
—¿Dónde está Jean? —cuestionó Eren con el ojo morado, buscando con la mirada tuerta a su compañero.
Rivaille clavó los ojos en Sasha de una manera tan inclemente que la chica se quebró.
—No tuve que haberlo hecho —lloriqueó— ¡Jean!
—Ofrezcamos una oración en la ausencia de Jean. —Mikasa escondió la vista entre las manos entrelazadas; quizás como una forma vana de distraer la atención que Rivaille había puesto en ella.
—¡Mikasa me obligó, ella me convenció! —Se defendió Sasha, señalándola sin remordimientos.
—Oh, por el recuerdo de mi madre… ¡No comeré humanos como si fuera un titán! —Eren escupió el trozo de carne que se había metido en la boca. Miró al frente reflexionando sobre su naturaleza— ¡Esperen! Soy un titán... —y se acurrucó en la silla, deprimido.
—Ey, chicos, ¿ya empezaron sin mí? —Jean apareció bajo el dintel de la puerta, sano y salvo.
En ese momento el desconcierto de Rivaille fue enorme, hasta casi prefería quedarse con la espeluznante idea de que estaban alimentándose de Jean.
—Vuelvo a preguntar —dijo Rivaille con tanta severidad que Sasha soltó un gemido, como el del cerdo a punto de ser sacrificado en el matadero— ¿De dónde salió esta carne?
—Señor —Jean levantó una mano, como pidiendo permiso para hablar—, creo que es oportuno decirle que… hay un caballo menos.
—¿Y cómo es eso? —Rivaille entrelazó los dedos, instándolo con la mirada a revelar cada pormenor relacionado con el caballo faltante.
En pocos minutos supo así que el grupo había tomado la arbitraria decisión de sacrificar un equino en pos de la alimentación. El responsable directo no era otro más que Jean; se había dejado manipular por las mujeres, especialmente por Mikasa. Braus lo había ayudado a realizar parte del trabajo más sucio.
—¿Ve ese titán, soldado? —Rivaille señaló por la ventana—, va y le da siete vueltas alrededor.
—Pero señor —gimió Jean, sabiendo que no podía contradecir una orden tan directa—, es uno de doce metros.
—¡No me importa! —Todavía alucinaba con la idea de que contaban con un caballo menos para llegar a la seguridad de la muralla.
—Pero… —quiso persuadirlo— es de clase excéntrica, señor.
—No me importa, vaya soldado. —Volvió a agitar el brazo—. Si sobrevive podrá considerarse digno para tomar decisiones tan arbitrarias sin consultarme.
—Piedad —suplicó, de tal manera que los demás se conmovieron. Sabían que Rivaille era amable, detrás de capas y capas de cebolla, así que entre todos empezaron a justificar la decisión inoportuna de Jean.
Y con tal de que se callaran y dejaran de tironear de su camisa –todos tenían los dedos llenos de grasa-, Rivaille aceptó que quizás hacerle dar vueltas alrededor del titán como castigo era demasiado severo de su parte, y lo mandó a limpiar las zonas más sucias del castillo. Que ya de por sí era bastante castigo.
—Mujeres —les llamó la atención consiguiendo, incluso y sin razones lógicas, la de Eren. Cerró los ojos y suspiró—… Alguna de ustedes debe tener cremas o algo por el estilo.
—Yo tengo, pero no aquí.
—Yo no uso cremas, señor —respondió Mikasa interrumpiendo a su amiga—, no las necesito. Por otro lado encuentro sumamente sexista y discriminador de su parte ese comentario. Como si ustedes por ser hombres llevaran a todas partes un par de bolas bien puestas, cuando no es así—terció con energía—. No, nosotras no siempre usamos cremas.
—Tengo una de manos, si quiere. —Eren estiró con cierta timidez el brazo ofreciéndosela. La mirada de Rivaille, mortuoria, le llevó a excusarse—. Es que… como siempre me hace limpiar, a veces se me ponen ásperas con algunos productos químicos y se me agrietan, después me duelen y…
—Gracias —musitó Rivaille entre dientes y arrebatándosela de malos modos. La última persona de la que hubiera esperado recibir ese producto—, ¿por qué demonios no me dijiste antes que tenías crema?
—Bueno, usted no me lo preguntó —se encogió de hombros, de golpe pareció recapacitar en la implícita recriminación. Demasiado tarde. Pudo ver la sonrisa macabra escondida detrás de toda la seriedad que profesaba el rostro de Rivaille.
—Soldado, creo que es hora de descansar.
—Yo no tengo sueño, señor. —La voz de Eren fue un ligero hilillo, Mikasa pudo ver esa expresión de sufrimiento.
—Oh, sí… —fue suave al sugerirlo y sospechosamente amable— Eren necesita descansar, después de convertirse en titán no le quedan fuerzas ni para estar de pie.
—Ni tampoco para evitar una violación.
—¿Qué pretende sugerir con eso, señorita Ackerman? —Rivaille la miró con dureza.
—Mejor volvamos a la mesa y comamos para recuperar energía —propuso Armin, nervioso.
—Ya oyeron a mami —ironizó Rivaille—, comamos para crecer fuertes y sanos.
—A usted le vendría bien comer unos cuantos tazones, entonces… así crece para arriba.
—Ackerman… no juegue con mi bondad.
Después de ese refrigerio debería planear bien la estrategia para llegar a la muralla. Suponía que en el refugio debía haber otro equipo con el que pudiera suplantar el que llevaba roto. Sin embargo Armin tuvo el mal tino de contarle que entre él y Jean lo habían arreglado… antes de salir.
—¿Pasé todo el día creyendo que no tenía equipo?
—A mí me pareció raro que no lo usara —dijo Jean asintiendo con la cabeza—, creí que Armin se lo había dicho.
—Y yo creí que tú se lo habías dicho.
—Por el Creador de las Murallas —Rivaille se masajeó la sien—, tienen dos segundos para ir a limpiar antes de que pierda el control y pinte las paredes con la sangre de los dos.
En menos de un suspiro Jean seguía limpiando el excusado mientras Armin ayudaba a Sasha con los amplios ventanales. Mikasa prefería hacer de cuenta que limpiaba otro cuarto, para no tener que hacerlo.
Eren lo miraba con una delicada sonrisa en los labios. En los labios, porque no es que uno pueda sonreír con el culo.
—Deberías darles las gracias.
—¿Qué, por ser idiotas? —Señaló hacia atrás— ¿Tú no deberías estar acostado? Oh, y no creas que te saliste con la tuya.
—¿Por qué debería pensar eso? Sé que tarde o temprano me la vas a cobrar.
—"Deberías darles las gracias" —reiteró con burla—, no te mando a limpiar ni al infierno solo por tu condición.
—Es tan amable, señor. —Eren sabía cuánto le molestaba a Rivaille que resaltaran sus buenas acciones. Como si de alguna forma estúpida le avergonzase ser bueno. Rivaille lo era, pese a su dura manera de ser. Solo que no podía mostrar blandura o corría el riesgo de que sus hombres creyeran que era débil y por ende fácil de manipular, nada tan alejado de la realidad.
—A la cama, soldado —amenazó. Eren dio un respingo y, atemorizado, trató de alejarse de él. Mikasa apareció justo a tiempo, dedicándole una férrea mirada al sargento.
—Lo estaré observando, señor.
No podría poner en marcha su plan de abusar de Eren con el cancerbero oficial del chico merodeando por allí.
—Espero, Ackerman —dijo Rivaille— que esté usando sus garras para limpiar, porque si dios existe y es bueno, estará entretenida unas cuantas horas lejos de mi cuello.
—No me dé motivos, señor.
—No se insubordine, Ackerman, aunque usted sea el mejor soldado-
—Cumplido —vociferó Eren mirando una mosca imaginaria.
—Eso no le da pie —continuó Rivaille, pero esa sí no podía dejársela pasar o el chico creería que de nuevo se había salido con la suya—, no es un cumplido, es la realidad. Decía que eso no le da pie para tentar su suerte y poner en juego su vida. No soy un hombre paciente, ahora, hágame el favor y vaya a limpiar la cocina mientras yo acuesto a su hermano.
Tomó a Eren de un brazo para arrastrarlo, el chico trató de aferrarse del marco de una puerta y con un susurro de miedo llamó a su hermana. La chica suspiró y dio la vuelta, sabiendo que su lugar era el de acatar órdenes, pero claro, si quería hacer un trabajo eficiente necesitaba consultarle al experto en limpieza sobre su desempeño.
Al tercer llamado de Mikasa preguntando si usaba agua con limón o vinagre para limpiar el sarro de las canillas, Rivaille supo que no sería nada fácil "acostar" a Eren.
Rivaille viaja en Ent (?). Ya para el próximo capítulo empiezan a aparecer otros personajes (además del cast estelar aquí presente).
Por cierto, tengo muchas ganas de escribir sobre SnK, pero son muchas las parejas que me gustan/interesan (podría decir "todas" y no exageraría), así que me gustaría saber qué pareja les gusta o qué tipo de combinación les da curiosidad. Sea mediante review (logueado o anónimo), mediante MP o paloma mensajera.
No suelo tener problemas con el hetero, el slash o el femslash, ni tampoco con el crack muy crack. Aunque si me salen con algo así como "Titán Simio x Muralla María" no esperen NADA serio de mi parte XD En otros fandoms me conocen y saben que no tengo dramas en emparejar, por ejemplo, personas con objetos inanimados. (¡En un One Piece hay un esqueleto y un reno y eso nunca me privó de nada XD!), lo que sí a veces pinta el angst, a veces el romance cursi, a veces el humor o el drama, en fin…
No me teman, nací así.
No prometo cumplir con todas las propuestas indecentes que me hagan, pero sí me ayudarán a decidirme o a tomar un rumbo. A fin de cuentas escribo lo que quiero, pero el asunto es que quiero todo XD Y así no se puede. Abro el archivo de Word y empiezo. "asadfJahsjahs! Haré un Rivaille/Mikasa, ¡oh, no, mejor un Eren/Rivaille porque el enano necesita amor y un buen polvo! ¡Armin, te quiero! ¡Sasha, no puedo olvidarme de Sasha! ¡Irvin, ¿por qué eres tan adorable con aparecer solo cinco segundos?, quiero escribir sobre ti!", pasan los días y no escribo nada ¡y encima dentro de una semana se me terminan las vacaciones!
¿Videíto? No, hoy no traje de Rivaille gay, pero sí uno que tampoco tiene desperdicio. Busquen en You Tube: Shingeki no Kyojin OP - Guren no Yumiya - Kaji Yuki, Ishikawa Yui, Shimono Hiro Version y rían conmigo. Los seiyuus tienen tan buena onda que es imposible no amarlos.
Si les gusta Gintama y vieron hasta el capítulo 115 por lo menos, busquen este: 進撃の巨人×銀魂 無人島パロ
Por último, TIENEN QUE VER ESTE VIDEO XD: We're My OTP - Official Music Video | Troye Sivan
Tal como vaticiné, el video del audio de los seiyuu's voló de You Tube :(, pero si revisan la cuenta de ella, seguro que llegarán al blog original (o bien se lo pueden pedir por MP, no creo que diga que no). Me imaginé que iba a suceder porque había un art con una felación, y YT te deja subir culos y tangas, pero no penes (?).
Aw ._. hablé mucho. Soy de hablar mucho en las notas *se coloca en posición fetal y llora*.
Como siempre: muchas gracias a los anónimos por sus comentarios :3 me alegran la noche, todos.
