Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.
Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)
Capítulo 48: ¿a que juegas?
A Edward le molestaba la luz del sol en el rostro, abrió los ojos con dificultad y entre las distorsionadas formas que observaba se dio cuenta que no estaba en su habitación, y además estaba desnudo; recordó lo que vivió hace apenas un par de horas y una sonrisa simulando su satisfacción se formó en su rostro más sin embargo no sentía el cuerpo de Bella cerca. Tanteo con ojos cerrados y no la tocaba.
Se sentó de golpe, preocupado por el lugar donde ella hubiese ido, pero una paz invadió su ser cuando la observó acurrucada entre sabanas y almohadas, por lo visto era de moverse mucho mientras dormía, él sonrió sin poderlo evitar y quitó con cuidado todo mientras le daba besos en la mejilla para que se despertara.
-abre los ojos, dormilona- su voz gutural retumbó en los oídos de ella, provocándole una sonrisa instantánea.
-mmmm… ¿Qué hora es?- abría los ojos con dificultad.
-no sé, pero amaneció- dio otro beso en su mejilla y ella se estiró para desperezarse.
-buenos días- dijo mirándolo a los ojos con una sonrisa dulce.
-tenemos que irnos a la hacienda temprano-
La idea era hacer una misa a Newton, visitar el sitio donde lo enterraron, y durar una semana allá haciendo unas oraciones que según Rosalie era súper importante. Pero lo que dijo Edward sonó como una orden, él hablaba así, aunque estuviese diciendo un simple comentario como de hecho había sido, sin embargo era difícil acostumbrarse.
-ya me voy a bañar- anunció obediente, prefería no discutir por ahora después de semejante noche. Tomó una de las sábanas para salir de la cama pero él se lo impidió abrazándola por la cintura y colocando parte de su cuerpo sobre ella.
-no tan rápido- se acercó más y la besó tan distinto, tierno, cuidadoso, feliz –buenos días- respondió el saludo y siguió besándole la sonrisa que se le formó, era tan fácil acostumbrarse a eso. Bella abrazó su cuello en cuanto el cuerpo de él estuvo sobre el suyo – ¿te gusto lo de anoche?- preguntó dándose cuenta gratamente que Bella respondía a sus caricias con más confianza.
-¡Edward, esas cosas no se preguntan!-
-¡Claro que se preguntan! ¿Si no se hablan cómo se sabe entonces?- besó su cuello y ella lo estiró para que tuviera mas espacio.
-no se… eso solo se sabe… no se dice-
-pero se hace-
-¡Exacto! ¡Se hacen!- él levantó su rostro sonriéndole maliciosamente- no, no, no… no quise decir eso… o sea si pero… ¡Me estas confundiendo!-
-Deja que te lo aclare entonces-
Se giró la montó sobre él mientras intentaba apartar el juego de sabanas que se enredaron en sus cuerpos, las cosas estaban mejorando y no se podía sentir mejor al respecto. Bella poco a poco captaba cada una de las costumbres y actitudes de Edward, se animó a conocerlo para descubrir que había debajo de esa fachada de dureza.
Era curioso cómo le hablaba fuertemente como si ella solo debiera obedecer cuan capricho él tenía, y a los segundos la debilitaba con un beso que demostraba su sensible hombría. Ella se animaba a transitar ese camino de sensaciones, pero no estaba segura de poder sobrellevar con su sensibilidad una personalidad tan volátil como la de él.
-¡Es hora que despiertes! tenemos que alistarnos antes de que el ogro aparezca con su mal humor- entró Rose de espaldas empujando la puerta con una bandeja con comida.
Bella se alarmó completamente, una cosa era dejarse llevar por sus sentimientos por Edward a solas, en una cama, y otra muy distinta era que Rose lo supiera y que además lo viera.
-Me encanta como te refieres a mi- ironizó él mientras Bella se sentaba nerviosa cubriéndose con las sábanas.
-¡Edward! ¿Qué haces aquí?- preguntó Rose sorprendida.
-estoy en el cuarto de mi esposa, no veo lo extraño- Bella le tapó el pecho con una almohada completamente avergonzada.
-¿pasaste la noche acá?-
-Rose, yo puedo explicarlo- dijo Bella asustada por el tipo de detalles que pudiese comentar Edward. Ellos la miraron sorprendidos.
-¿en serio puedes?- preguntó Edward extrañado e inseguro sobre la respuesta que saldría de su boca.
-yo…- miró a Rose, después miró las sábanas revueltas, ropa tirada en todos lados, estaba todo más que sobreentendido- no, en realidad no puedo- confesó saliendo de la cama para huir de la situación – mejor me voy a bañar antes de que se haga tarde- anunció mientras entraba al baño.
Edward soltó una carcajada, apenas hace unos minutos era toda una mujer a punto de hacer el amor y ahora es una nena que huye porque le da vergüenza.
-¿a qué estás jugando?- preguntó dejando la bandeja a un lado cuando se escuchó el agua de la ducha caer.
-no estamos jugando a nada- respondió saliendo de la cama con una sábana envolviéndole la cintura.
-¿Qué pasó anoche?-
-lo que se iba a repetir ahora si tú no hubieses entrado-
-Edward...-
-Rose…- la interrumpió – hoy amanecí muy feliz… hace mucho tiempo no me sentía tan vivo… déjame disfrutarlo aunque sea hasta que Tanya y tu comiencen a pelear, ¿si?-
-Tanya se lo busca- se justificó y Edward dejó un beso en su frente – espero que esto haya sido el comienzo de una reconciliación… - él abrió la puerta para salir del cuarto -no me gusta ver a Bella llorar por los rincones para que no te des cuenta que está sufriendo.-
-Rose…-
-No Edward, tengo que decirlo…. ¡Tienes que hacer algo! La estás perdiendo… si es que ya no lo hiciste…-
-¡Eddy!- lo llamó Tanya que merodeaba por los pasillos.
-Te juro que si no fuese por Newton, habría durado todo el día en la cama con Bella siendo feliz- le guiñó un ojo sonriente- ¡Tanya te he dicho mil veces que no me llames así! y si vas con nosotros tienes que estar lista a tiempo- le dijo con seriedad a ella mientras se dirigía a su cuarto.
-¿De dónde vienes así des-vestido?- preguntó mientras él sostenía con una mano las sábanas.
-de hacer el amor con MI ESPOSA- aclaró y abrió la puerta de su recamara – 1 hora Tanya, en una hora todos tienen que estar listo y quien no lo esté, lo dejo y sabes que soy capaz- entró a su habitación.
-¡Rose!- se sorprendió Bella al verla sentada en su cama.
-discúlpame, es que tenía que hablar contigo-
-no te preocupes, ¿qué paso?-
-¡Edward pasó! ¿Ya están bien?-
.-no exactamente pero…-
-¿entonces a que juegan?-
-Rose no te enojes…-
-no, si no me enojo, ¡lo que pasa es que no entiendo! Bella, ¿ayer estabas llorando y anoche te acostaste con Edward? Te parece que así se resuelven los problemas- Bella bajó la mirada avergonzada.
-no lo digas así que no me hace sentir bien –confesó queriendo apartar de su mente la idea de que era una más en la vida de Edward. -ayer hicimos una tregua- murmuró.
-¿hasta cuándo? ¿Hasta que a él le de la locura y te vuelva a golpear?- Bella sintió que Rose tenía razón, no tenía garantía de que la próxima vez que viera a Jacob se repitiera lo mismo. Se acercó al closet para sacar lo que se iba a colocar.
-tú me dijiste que hiciera algo- respondió cabizbaja
-¡Lo que sintieras Bella! No que complacieras los caprichos de Edward.-
-¿estás enojada?- se giró para preguntarle con la mirada triste, Rose había sido su más apoyo y lo que menos quería era decepcionarla.
-no pequeña…- se acercó y la abrazó- solo no quiero que Edward te haga daño… más daño- aclaró.
-no… no me obligó….- la miró a los ojos. –nunca me ha obligado-
-¿entonces porque estabas llorando ayer?-
-por…por que, no se Rose… bueno si sé, es que creo que me estoy enamorando de Edward- dijo con timidez mostrando una sonrisa, estaba completamente ruborizada, sus ojos brillaban con una luz especial, sublime, única.
-¡aaaaaaaah! ¡Que emoción!- exclamó con un grito dulce de felicidad.
-o sea, no se… es raro… siento cosas extrañas por él… a veces siento algo que no sé cómo explicar después siento otras cosas, es extraño… no se- caminó hasta la puerta del baño – mejor me cambio no vaya a ser que se enoje porque me tardo-
- ¡no, no, no! ¡Ahora te esperas!- la sentó en la cama – ¿si estas enamorada o no lo estás? ¿qué es lo que dudas?-
-¡Eddy! tu me dijiste que estuviese lista en una hora, han pasado TRES, ¿no estabas apurado? ¿No ibas a dejar a quién no estuviese listo? ¡Vámonos!- le dijo Tanya mientras él estaba recostado del auto mirando su casa, esperando a que Bella llegara.
-Faltan Bella y Rose- respondió tranquilo.
Decidió no ir a buscarla apenas estuvo listo por un acto de inseguridad, temía despertar del sueño que ambos habían creado la noche anterior, quería darle espacio, confianza. No sentirse todo el tiempo en la línea de fuego porque él siempre la estuviese obligando a ir es su dirección, ella sabía lo importante que era Newton, quería suponer que lo apoyaría.
Jas se había quedado a dormir esa noche con Alice, estaban en el auto de él (en el que habían llegado antes de ir a la fiesta) tocando corneta cada cierto tiempo ejerciendo presión. Ellas llegaron Bella hablaba a Rose quién parecía decirle que se calmara un poco, en cuando lo vio corrió hacia él.
-Perdóname Edward, yo sé que me dijiste que estuviese lista rápido por lo de Newton y la verdad es que no quería tardarme tanto, prometo compensarlo de algún modo, no sé cómo pero lo compensaré, lo que pasó es que me puse a hablar con Rose y tu sabes cómo somos las mujeres, se me fue el tiempo y cuando me di cuenta ya era tarde y yo quise bajar pero Rose me dijo que comiera y yo le dije "no, Edward nos espera" pero también sabes cómo es ella que nunca acepta un no como respuesta y…-
Edward la besó repentinamente deteniendo su habla y abrazándola de la cintura. Hace unas horas que no la veía y sentía que la extrañaba desde hace mucho tiempo, para ser sincero no se imaginaba una vida lejos de ella.
-estas perdonada- susurró despreocupado y Bella se quedó sorprendida, aturdida.
-¡vamos Edward tenemos horas acá esperando!- Gritó Jas desde su auto tocando la corneta y después se escuchó como Alice lo retaba.
-Rosalie deberías aprender a manejar- sugirió Edward con una mirada picara mientras subía la maleta de ella al auto, Bella tenía ropa en la hacienda al igual que él.
-¿para qué? ¿Para que puedas hacer "cositas" con tu esposa en el asiento de atrás? Muy feo lo tuyo Cullen, no te creas que Jas no me dijo.- Bella se metió en el auto en el asiento de atrás del auto.
-¡Chismoso!- gritó desde donde estaba pero dudaba que lo hubiese escuchado- voy a pensar que estas celosa hermanita, porque ya van dos veces que nos interrumpes- recordó bromeando.
-¡y las que faltan- le respondió en el mismo tono –me alegra que estés siguiendo mi consejo, tu más que nadie merece ser feliz-
...
continuará
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