Capítulo 7: "Hay un mundo mejor, pero es carísimo".
La mirada del sargento era intensa y auguraba mucho sufrimiento, de ese que era anal. Era una idea que empezaba a gustarle, siempre y cuando fuera Rivaille quien se lo provocara y de esa manera en particular.
—¿La tenía tan dura como ahora, sargento? —preguntó, logrando que Rivaille sonriera de costado, apenas una minúscula mueca ladina.
Se estiró para desabrocharse la camisa mientras Eren contemplaba, embelesado, el parsimonioso proceder de su superior; lo tenía sentado sobre las piernas y no tenía a dónde correr.
Cuando terminó con la camisa, se bajó los pantalones. Casi por instinto Eren lo aferró por las nalgas, obligándole sin sutilezas a sentarse sobre su miembro erguido, pero Rivaille lo tomó de los hombros, distanciándose de él.
El mero roce de la piel había enloquecido al más joven quien, sin tapujos, buscó penetrarlo de nuevo. Rivaille le sonrió a su efímera manera antes de bajar e indicarle con el lenguaje corporal que se recostara del todo.
Comenzaba a darse cuenta de lo mucho que le excitaba que el sargento lo mirase de esa manera, como si estuviera diciéndole con los ojos lo sucio e indisciplinado que era de su parte tratar de montárselo. No era una yegua.
Cuando sintió el cálido aliento de Rivaille sobre el pene, lanzó el primer quejido de desesperación y placer. Enredó los dedos en la cabellera negra, tironeándole apenas, esperando que eso fuera suficiente para indicarle que necesitaba, urgente, que se lo metiera en la boca.
Rivaille decidió darle con el gusto porque sabía que en esa ocasión él lograría obtener su premio. Lamió con una pericia que desconcertó a Eren, no solo por inexperiencia pues nunca antes nadie le había hecho eso, juraba que nunca encontraría a otra persona capaz de ponerle tanto empeño a la tarea.
—Oh… voy a…
—Todavía no, soldado. —A cada succión se aseguraba de hacer ruido. Había descubierto que ese sonido le arrancaba gemidos a Eren, de esos despreocupados que hacían eco en la celda fría. Le incitaba a hacer maldades.
—¿Cómo haces eso con la… lengua? —preguntó, sorprendido. Vio la media sonrisa libidinosa de Rivaille mientras tenía el glande apresado entre los labios y sintió como el semen hacía un rápido recorrido hasta la punta— ¡Voy a acabar!
—Ya te enseñaré —respondió, tomando distancia para no terminar con la cara sucia.
Dejó en paz el pene para dedicarse pura y exclusivamente a los testículos. Estaban duros, augurando lo que Rivaille ya había advertido: que no faltaba mucho para que el novato se corriese. ¿Podía excitarlo tanto ese pendejo? Era increíble, pero sentía su propio pene a punto de estallar.
Cuando la lengua alcanzó esa zona más abajo, infranqueable para muchos, Rivaille tuvo que apretar la base del pene. Fue malvado de su parte, no lo dudaba, pero prefería tenerlo a Eren así: encendido y predispuesto.
Mientras lo dilataba con la lengua, escuchándole decir sobre lo indecente, pero genial que era eso que estaba haciendo ahí, -"ano, Eren, o culo en su defecto. No tema llamar a las cosas por su nombre, soldado"-, llegó al punto de pensar que no tenía sentido perder más el tiempo.
—No sabía que el sargento podía tener un lado tan sucio.
—Oh, no me conoces.
Lo siguiente que escuchó Eren fue el sonido de un frasco siendo destapado, ahí volvió en sí. No tuvo tiempo a nada, y aunque lo hubiera tenido, tampoco hubiera hecho otra cosa más que abrir las piernas ofreciéndose de una manera que, Rivaille, tildaba de indecorosa.
El sargento parecía disfrutar de refregárselo en la cara a cada rato.
"Al final resultaste ser toda una zorra… ¿no te da vergüenza comportarte así?"
Sintió la mordida en una tetilla, al mismo tiempo que un par de dedos irrumpiendo en su intimidad. El pene de Rivaille, tan duro como el suyo, le rozaba la cara interna del muslo cuando tenía la intención de hacérselo notar. Como si estuviera advirtiéndole que eso cálido muy pronto estaría donde estaban los dedos.
Dolía, quizás no tanto como esa noche sin lubricante, pero igual fue una tortura. Una deliciosa tortura, porque Rivaille no tardó en percatarse que el soldado eyaculaba, arrebolado y jadeante.
Fue ahí que decidió empezar con la faena, pese a la expresión de Eren que suplicaba por piedad. Bastante considerado de su parte había sido prepararlo un poco, tampoco el chico debería quejarse tanto. Aun así fue paciente y suave, hasta podría decirse que afectuoso. O tanto como Rivaille podía serlo.
La penetración fue lenta y sentida, Rivaille disfrutara de cada palmo que ganaba. El cuerpo de Eren iba adaptándose poco a poco, ayudado por cuidadosos vaivenes que, pronto, se tornaron en violentas sacudidas. A cada traqueteo, la cama acompañaba el movimiento solapando los gemidos de dolor y de súplica.
Retiraba el pene con lentitud para luego introducirlo de una furiosa estocada, arrancándole a Eren nuevos gritos de sentido sufrimiento. Tuvo que padecerlo hasta que Rivaille alcanzó el clímax.
Se aseguró de hacerlo dentro del chico para no ensuciar nada, incluso sabiendo que aquello era una fantasía. Siendo la primera vez de Eren, no le sorprendería verlo corriendo desnudo por los pasillos hasta el baño.
Salió del lugar una vez que Eren le dio el visto bueno, y se echó sobre su pecho dejándole un imperceptible beso.
—S-Señor…
Rivaille alzó un brazo para liberarlo y se hizo a un costado.
—Ya sabe dónde está el baño, soldado.
Eren lo empujó y, como lo premeditó, salió corriendo. Cuando volvió, varios minutos después de asearse minuciosamente -con una persona como Rivaille era prudente adelantarse a sus peticiones y reclamos- no le sorprendió encontrarlo dormido. Se acomodó a su lado con dificultad y, mientras debatía si era mejor despertarlo para evitar que los encontrasen así o si lo dejaba dormir para tenerlo unos minutos para él, se quedó dormido.
(…)
Una nalgada despertó a Rivaille una hora después. El hombre levantó la cabeza y vio a su superior. Podía reconocerlo incluso en la oscuridad. Distinguió la mano de él y el dedo llamándolo; sin palabras le estaba instando a que lo siguiera fuera de la celda, y no podía hacerlo desnudo.
Recién reparaba en que se había quedado dormido sobre Eren. Maldito imbécil, ¿por qué no lo había despertado? ¿Ahora cómo le explicaba a Irvin lo inexplicable?
Entre sueños Eren pudo ver a Irvin alejándose por el pasillo y a Rivaille saliendo de la celda, sin trabar la puerta. Fue más fuerte que él; en cuanto se aseguró que los dos no podrían verlo, se levantó de la cama y se vistió. Quería saber si por su culpa Rivaille estaría en problemas o si… ¿a quién quería mentir? Quería comprobar si los rumores eran ciertos.
Caminó por los pasillos, descalzo y muerto de frío, buscando en cada puerta entreabierta a esos dos. Se paró detrás de una columna cuando escuchó la voz de Irvin.
—Oh, vamos Rivaille, te conozco —sonaba amable, como siempre—, no puedes mentirme a mí.
—No te miento. —La manera informal de tratarlo daba cuenta que, además de estar solos, había demasiada confianza entre ellos. De esa confianza que se gana entre sábanas.
Espió mejor, para ver como Rivaille caminaba hasta donde Irvin estaba sentado y le susurraba algo en el oído que hizo sonreír al mayor. Sí, de esas sonrisas cómplices cuando ya se han compartido fluidos corporales.
—No me gusta que me mientas.
—Sé que te debo mucho.
A Eren no le pasó desapercibida la cercanía, pero que Rivaille hubiera levantado una mano para ponerla en la mejilla del capitán no significaba gran cosa, ¿cierto?
—No te busques problemas, un superior no puede tener "favoritos". Dará qué hablar…
—Sí, por eso… no quiero que pienses que yo siento algo especial por ese infeliz…
—Que no vuelva a suceder, ¿está claro? O me veré obligado a denunciarte.
—No hace falta, señor —dijo con ironía para después continuar con informalidad mientras le quitaba el pañuelo del cuello—. No puedes estar tan jodidamente celoso, me revuelve el estómago. Solo fue un desahogo.
—Deshago o no, en el peor de los casos él podría quedar a cargo de la policía militar, ¿entiendes lo que trato de decirte?
—Es raro que te comportes así.
—Lo siento —se lamentó, recapacitando al respecto—, supongo que hoy estoy un poco… out of character.
—Has estado leyendo muchas novelas rosas, por eso... yo te dije que te iban a atrofiar el cerebro, como esos dibujos chinos atrofian el cerebro de los jóvenes.
—No son chinos, Rivaille —contradijo con seriedad y dolor—, son japoneses.
Rivaille pensó en reclamarle el estar siendo chantajeado de esa manera, pero silenció al ver la mirada que Irvin le dedicaba a la puerta. El muy idiota de Eren no se había percatado que el candil en la pared proyectaba su sombra.
Tomó distancia para echar a correr hasta su celda de nuevo. No diría ni haría nada que dejara en evidencia que los estaba espiando. Por suerte Hanji no tardó en aparecer para hacerle estudios y darle el visto bueno para salir de esa cárcel en la que los humanos pretendían mantenerlo encerrado, como medida preventiva.
Rivaille encontró al soldado afuera, sentado sobre un montón de paja y comiendo una manzana.
—¿Holgazaneando, novato? —preguntó con sorna y Eren se puso de pie de un salto; Rivaille lo empujó apoyándole una mano en el pecho para tumbarlo de nuevo sobre la paja—. Es un día radiante de sol, por ley todos los soldados tienen una jornada libre después de una excursión. No adoptes una postura diferente solo porque soy yo. Y come tu manzana.
Eren tragó con dificultad, viendo que el hombre tomaba distancia para alejarse.
—Sé —esa simple palabra logró frenar los pasos del sargento—, sé que… puedo traerle muchos problemas, señor.
—¿A qué te refieres? —Se acercó de nuevo, mirándolo entre ojos con hondo recelo.
—Y no es mi intención. —Se sentó más erguido, pero no se paró para no insultar la altura del sargento.
—Escuchaste la conversación —afirmó mientras asentía.
—No, ¿qué conversación?
—Eren, tienes las orejas rojas.
—No, bueno, sí… —el mentado se las tocó, como si estuviera maldiciendo sobre ellas. Malditas delatoras— el punto es que…
—No me importa —aclaró Rivaille con inusitada energía, seguía mirándole con dureza y por ende intimidándolo, y no sabía, por la bendita Muralla María, cómo hacer para darse a entender sin causarle pavor. Cómo hablarle a Eren sin que el muchacho temiera, siempre, una dura represalia de su parte—, no me importa, es mi vida. Él no es mi dueño, aunque le agradezco todo lo que hizo por mí. Le debo mucho, sí, pero…
—¿Señor? ¿Quiere decir que-?
—Es mi vida y yo… tomo mis propias decisiones —explicó y vio la sonrisa en Eren, lozana y enamoradiza.
—Eso quiere decir, señor… —Trató de contener la emoción, pero no podía.
—Que serás mi zorra —susurró—, sin temor a ninguna represalia o juicio de valor que pueda hacer la sociedad y esa parte heterosexual que todavía llevo dentro.
—¡Genial! —Ontentó besarlo, pero Rivaille le cacheteó la cabeza.
—Sin demostraciones afectuosas en público, ¿estamos? O mi cabeza y la tuya ruedan.
Eren asintió, un poco desconsolado.
—Lo siento, señor.
—Y deja de tratarme con tanta formalidad —exigió, con el único fin de derrumbar esa muralla que Eren había impuesto—, creo que después de todas las asquerosidades que hiciste hoy a la mañana ya puedes empezar a tutearme.
—Sí, señor... ¡digo —se corrigió a tiempo mientras se ponía de pie de un salto— Rivaille!
—Mocoso degenerado —murmuró como si estuviera enojado. Sin embargo no se trataba de esa emoción, solo gustaba intimidar a Eren de esa manera. Le encantaba verlo abochornado y feliz en partes iguales.
—Si yo soy un degenerado, lo suyo no tiene nombre, señor —dijo e hizo el saludo militar.
—¿Qué dije? —cuestionó con dureza mientras llevaba una mano en la cintura. Era un gesto que al chico le encantaba, porque el sargento parecía más imponente en su metro sesenta.
Eren carraspeó antes de reiterar con informalidad.
—Si yo soy un degenerado, lo tuyo no tiene nombre, Rivaille.
—Así me gusta. Obediente.
Eren trató de reprimir una sonrisa mientras lo veía irse. Entendía que esa era la retorcida manera que tenía Rivaille para decirle que él también había logrado vencer el temor a la muerte, una vez más. No vivirían con miedo a que los titanes o incluso a que los humanos le arrebatasen todo, desde la vida hasta los sueños y las ilusiones.
Lo comprendió mejor cuando el sargento deshizo los pasos dados; no había alcanzado a doblar en la esquina que volvió para aferrarle de la nuca y robarle un furioso beso, con trozo de manzana incluido. Eren no había alcanzado a tragar para cuando sintió la lengua del sargento invadirle la boca, de esa manera tan ardiente.
—Bien, Eren —Hanji apareció de la nada con una planilla—, mientras controles tus emociones lograrás controlarte como titán. ¿Entiendes lo que trato de decir? —señaló con un lápiz a Rivaille, quien había tomado distancia del joven como si temiera que de la nada se transformara en titán.
—S-Sí, señorita.
—Metiche —murmuró el sargento entre dientes.
—¿Por qué no mandaron a nadie a buscarnos? —preguntó Armin, demostrando que él también había estado cerca todo ese rato.
Al demonio con eso de no tener demostraciones públicas de afecto.
—Los altos mandos consideraron que estando el sargento, Mikasa y Eren en el equipo, no era necesario mandar a un grupo de rescate —contestó Hanji, impávida.
—¡JÁ! —Jean gritó entre las sombras, algo eufórico.
—Eren —Mikasa se acercó con paso rápido a su hermano para mirarlo de cerca—, el labio te está sangrando. ¿Te sangra otra parte del cuerpo?
El chico miró con cortedad al sargento. Rivaille dio un respingo y de inmediato lo taladró con la mirada, mandándole el claro mensaje de guardar silencio por la salud física de ambos.
Las mujeres no conocían de delicadezas, hasta casi sentía agradecimiento hacia Armin y Jean por no hacer menciones de lo sucedido.
—Y como les decía, chicas —dijo Sasha apareciendo con Christa e Ymir, detrás iban Connie y el resto—, el sargento Rivaille tiene ciertos problemas con cierto tipo de suciedad, pero no con otra clase de suciedad. No sé si captan.
—Sasha, estoy aquí y sí: desgraciadamente puedo escucharte —Rivaille se frotó la sien contando hasta cien mil—, Ackerman, deje de interrogar a su hermano, no lo violé, de hecho él estuvo muy de acuerdo. Jean… deja de esconder tu trisexualidad con falsas demostraciones de hombría y supera de una vez la muerte de Marco. Armin… explícame tú: ¿por qué tus compañeros no pueden ser normales?
¿Por qué a él tenía que pasarle eso? ¿Por qué tenía que ser él quien acabara junto a ese grupo de insanos? Quizás porque no habría otra persona en el mundo que lograse lidiar con ellos y sobrevivir, sin matarlos, en el proceso.
Así era el mundo en el que vivían: repletos de titanes y con la muerte pisándole los talones, pero a su manera trataban de tener una buena vida y ser tan felices como se les tenía permitido.
No había nada de malo en tener a alguien a quien querer y proteger para recibir a cambio lo mismo: afecto y contención.
Fin
*Lo de trisexualidad viene de Capusotto XD
Creo que está muy M, pero sin llegar al MA. ¡La culpa me invade! Si esa asociación de padres en contra del p0rn0 logra su malvado fin de borrar fanfictionpuntonet por culpa de los lemons ¡no quiero ser una de las responsables! ¡Qué conste en acta!
Tenía ganas de seguir este fic, de incluir algunas escenas que no estuvieron (aunque las pensé), sin embargo no puedo asegurar que a futuro lo continuaré.
Antes de irme quería hacer una invitación para el fandom:
Todos los años se celebra el Amigo Invisible sin Fronteras en LiveJournal. Y como ya es costumbre en mí los invito a participar con el fandom de Shingeki no Kyojin (¡sí, quedó adentro del AI! XD ¡QUÉ FELICIDAD!). Sería genial verlos por allí, porque SNK se lo merece. ¡Merece crecer aún más!
Si tienen curiosidad al respecto, pueden fijarse en mi perfil para poder llegar a la comunidad en cuestión, pero básicamente se trata de un intercambio. Tú escribes, dibujas y/o diseñas (lo que puedas y/o sepas hacer) para otra persona que te será asignada y, a su vez, alguien te hará un regalo con tus pretensiones. Nada de entrar en pánico: las admins son muy serias y siempre emparejan a personas basándose en los gustos. Además nadie se queda sin regalo, jamás (he participado por 4 años consecutivos y doy fe de su seriedad).
El AI es ese lugar perfecto donde pedir sobre aquellas parejas, aquellos kinks y aquellas bizarreadas que siempre quisiste leer/ver, pero que el fandom nunca te da:D ¡esa es la excusa del AI! Lo bueno que tiene es que los plazos son súper cómodos. La inscripción comienza dentro de poco y de ahí te dan 2 meses, hasta mediado de noviembre para escribir, dibujar o diseñar (reitero: lo que tú puedas dar), el mínimo de palabras es de 1000... ¡No es tan difícil dibujar, diseñar, o escribir 1000 palabras en un plazo de 2 meses!
Yo ya sé lo que voy a pedir de regalo :3 Y solo puedo dar fics, así que ofreceré eso (me hubiera gustado saber dibujar o diseñar).
En fin: muchísimas gracias a todos por animarme con los comentarios y por haber llegado hasta aquí :)
Nos leeremos en otra ocasión ^^, tiene mis otros fics del fandom para contentarse hasta que suba otro longfic XD.
Desahogo: Firefox y la gran PUTA que te parió. Estaba actualizando este fic y al muy turro se le da por cerrarse. ¡Al carajo con las 1000 palabras que había escrito! NO, NO USO CHROME, estoy en contra del monopolio de Google.
