Los personajes son de S Collins y la historia es mia

Sidney

(parte 1)

5 años atrás

- ¿Podrías parar de sonreír? me pones nervioso - se queja Peeta frunciendo el ceño claramente incomodo.

- ¿Cómo no voy a sonreír? ¡Estamos en Australia! En Sídney y en un hotel de súper lujo – respondo ensanchando aún más mi sonrisa. Es que Peeta no paro de quejarse en todo el viaje de que estoy muy alegre y que parezco una carta de feliz cumpleaños de la alegría que derramo.

Y si, después de una larga charla con papá e intentar convencer a Finnick pude venir. Haymitch es un az y convenció a mi padre en menos de una hora, aunque con un poco de ayuda de Portia. Pero el gran desafío vino después cuando Finnick, mi hermano de 20 años, se enteró. Se negaba rotundamente a dejarme salir del país, y más si iba en compañía de un chico " extraño que podía robarme la virtud". Si señores. Llamo a mi virginidad " virtud". Todavía me acuerdo de la cara roja de mi padre y me sigue causando gracia.

- Reírse en voz alta y sola es el primer signo de demencia ¿lo sabías? - me dice Peeta acomodando la ropa que ya saco de su valija.

Yo lo miro con mala cara y le saco la lengua. Veo que me señala a mi cama, hacia mi valija que está cerrada aún, tal como estaba desde que llegue. No entiendo que es lo que quiere decir. Frunzo el ceño y el exasperado dice

- La valija no se desarma sola por arte de magia - con un tono de voz tranquilo como si le estuviera hablando a un infante.

- Duuh ya lo de genio - contesto y empiezo a desarmar mi pequeño bolso.

Solo vamos a estar en Sídney 5 días y la maratón recién es pasado mañana, pero Peeta insiste en querer entrenar el día de hoy hasta la hora de la merienda y luego descansar. Mañana es la misma rutina excepto que saldremos a correr por la mañana hasta la hora del almuerzo y luego me va a llevar a hacer turismo. El sábado es la maratón y arranca a las 7 de la mañana. Si lo sé, es súper temprano, pero estoy tan emocionad que creo que no voy a poder dormir.

Peeta ya término de acomodar sus pertenencias y solo dejo un conjunto deportivo encima de la cama. El esta tan pensativo en algo, mirando su ropa que no se da cuenta que me detenido a observarlo. Si me pareció un molesto a penas lo conocí, y digamos que en el viaje no paro de decirme chistes, pero con el tiempo aprendí a tomar sus palabras y su forma de ser como un chiste. Peeta ama pelear, no duda un segundo en buscarme la contra y tenerlo unas horas en un avión al lado y compartir habitación con él (en camas separadas, vale aclarar) va a ser una prueba de fuego si es que logro no golpearlo en la cara en todo este viaje. O besarlo, dice mi conciencia. La mando a callar al instante. Aunque tengo que admitir que es ridículamente lindo. Lindo es poco, Peeta es...ardiente. Si, dije ardiente ¿y? Cada vez que lo miro no puedo evitar perderme en sus ojos, tan celestes y profundos, y ni hablar de su físico. Mujeres, el entrena todos los días. Esta mejor que bien, y solo soy una chica de 15 años. Seamos sinceras, a pesar de mi virginidad y de ser muy controlada, Peeta despertó esa pequeña parte de mí que esperaba tener dormida unos años más. Esa parte que grita eufóricamente en mi interior que si Peeta desea robarme la "virtud" como afirmo Finnick, yo le diría una y mil veces, Si.

¿Y eso de donde vino?- interroga mi conciencia

Mi cara se pone de mil tonalidades de rojo y desvío mi mirada que estaba fija en su pecho.

- ¿Te pasa algo? - interroga Peeta.

Lo vuelvo a mirar e intento calmar mis hormonas. Katniss tranquilizante. Grita mi subconsciente.

- no nada, solo que siento un poco de calor- le digo y es completamente verdad. Me dirijo a la ventana e intento abrir un poco con éxito. El paisaje que me regala la habitación es hermosa. De fondo puedo ver el puerto de Darling y estamos ubicados en el centro de la ciudad. Es una vista preciosa, que dejaría embobada a más de una persona. Inhaló una gran cantidad de aire y vuelvo a exhalar. El aire tiene esa esencia natural que es tan característica de las zonas cerca de los puertos que amo.

- Katniss- me llama Peeta y volteo a verlo, el tiene su remera en la mano y me hace señas para la puerta.

- ¿Alguien tocó?- puede que esté tan distraída que no lo haya escuchado.

Larga una pequeña risa que la siento adorable. Calmada…

- No tonta. Que necesito cambiarme.

- ¿y por qué no vas al baño?- pregunto sin entender que es lo que quiere.

- ¿y por qué no vas vos al baño?- y ahí está. Peeta Mellark como siempre, peleando y buscando la forma de hacerme enojar.

- No gracias yo estoy bien acá- respondo en tono tranquilo y vuelvo a dirigir mi mirada al hermoso paisaje de Sídney.

- Como quieras – escucho que dice a mis espaldas.

Lo veo de reojo y siento como la temperatura de la habitación comienza a subir paralelamente a la velocidad en la que Peeta se está quitando la remera. Se está quitando la remera. ¡Se está quitando la remera! Frente mío. Abro los ojos sin disimulo y puedo ver su pecho muy bien trabajado. Tiene unos abdominales marcados y es toda una obra de arte. Tiene un bello claro que le cubre el pecho y que traza un recorrido hasta el ombligo y se pierde en sus bóxers. SIP, sus bóxers, porque tiene los jeans tan bajos que se le ve la tira del bóxer blanco y ajustado que lleva puesto. Ay Jesús. Paro de respirar automáticamente y lo miro descaradamente. No me sorprendería estar babeando en estos momentos. Es...perfecto. Por donde lo mires es perfecto.

- ¿Algo que te guste? - me pregunta Peeta y cuando subo mi mirada hacia su rostro lo veo sonreírme con suficiencia. Aunque puedo vislumbrar que está un poco colorado. ¡Peeta Mellark esta sonrojado! Ok este chico sí que genera sentimientos extraños en mi porque si hace unos segundos era la adolescente mas hormonal de todo Oceanía ahora que lo veo siento una ternura en mi interior. Es muy loco todo.

- Ya quisieras- le respondo caminando hacia la cama y me recuesto. Busco el control remoto y prendo el televisor. Intento no mirar a mi derecha ya que si lo sigo mirando voy a morir desmayada. Sin embargo, frente a ambas camas hay un espejo lo suficientemente grande como para que pueda ver a Peeta que comienza a desabrocharse el pantalón. WTF?!.

- Ei ei ei, eso no va a ser necesario me parece- Brinco de la cama y voy hasta donde esta él. Soy un mar de nervios y mi cara debe ser un tomate.

- Me parece que sí, sí quiero ponerme estos shorts- responde levantando con su mano derecha a unos pantalones cortos negros Nike- tengo que sacarme los que tengo puestos.

Appfff, y como que tiene razón Katniss, me reprende mi conciencia.

Ok tanto mi corazón como mi cordura no podrían soportar verlo a Peeta en bóxers así que decido, por el bien de mi inocencia salir de la habitación sin decir nada. Antes de cerrar la puerta puedo escuchar a Peeta reírse a carcajadas . Ganó esta vez, pero no siempre va a ser así. Es que simplemente no podría verlo así, Jesús ¿se imaginan?

Yo si, dice mi inconsciencia

Ay ya cállate- le grito

Decido dar un paseo por el hotel que es realmente hermoso. Nos estamos alojando en el Meriton Apartments Tower, unos apartamentos hermosos que se encuentran en lo más alto del edificio. Solo estamos alojados en un mono ambiente por lo que solo contamos con la habitación, el baño, y una mini cocina y living. En teoría, solo estamos acá para dormir y el resto del tiempo vamos a estar afuera así que decido familiarizarme un poco con el lugar. Según pude leer en el folleto, este edificio cuenta con una enorme biblioteca sí que opto por buscarla y relejarme allí hasta que se me pase lo hormonal con Peeta.


-Ya estas cansada?

- Genio, venimos corriendo 15 km sin parar. ¡Por segunda vez! – a penas puedo hablar y respirar me está costando horrores. Siento como mi pecho arde y estoy inclinada sosteniéndome de las rodillas.

-¿y? Que flojita – se burla Peeta aunque claramente puedo ver como también está cansado y solo está intentando hacerse el fuerte para no ver que una chica casi 5 años menor, tiene el mismo ritmo que él.

- Ya es suficiente Peeta, volvamos al hotel, estoy muy cansada y de verdad que quiero conocer algo de la ciudad hoy a la noche- le respondo dándole un ultimátum a la situación. Él solo se encoje de hombros y damos media vuelta.

Estuvimos por casi 7 malditas horas en el Hyde Park, que se ubica a solo 10 minutos del hotel.

- Como quieras - me responde y solo volvemos caminando en silencio hacia el centro de la ciudad. El clima es perfecto para este horario de la tarde, aunque es un poco caluroso. Peeta es realmente exigente en cuanto a la actividad física, solo de entrada en calor fue media hora y es tan putamente sobreprotector. Me obligo a hacerme doble nudo en las zapatillas para no caerme, es decir, cuando digo que me obligo es LITERALMENTE. No puede evitar corregir sobre todo lo que hacía, respiración, la forma de apoyar mi pie, mis brazos, todo. Hasta se quejo de que necesitaba ponerme doble corpiño deportivo "por las dudas". ¿Es que acaso iban mis tetas a salirse de la remera? Hombres.

Quince minutos después ambos estábamos en la habitación y luego de jugar piedra papel o tijera para ver quien se bañaba primero, yo ya estaba bañada con un conjunto de jogging azul recostada en la cama con el pelo mojado esperando a que mi compañero se digne a salir de la ducha. Paso por otro canal y engancho Los Simpsons en FOX. Justo en el capítulo donde Lisa se convierte en Vegetariana.

- Ay, no me digas que te gustan Los Simpson- escucho que hablan a mi derecha.

Desvío mi vista de la tele hacia mi costado y veo a Peeta con el pelo mojado y algunas gotas de agua que caen por su pecho desnudo. Solo está cubierto por una toalla que le cuelga a la cintura. Ay Madre Teresa. Siento como mis mejillas se tiñen de rojo y como todo mi cuerpo sube a una temperatura anormalmente caliente. Una imagen fugaz de Peeta tirándome a la cama y posicionándose encima mío paso por mi cabeza tan rápido que no puedo evitar saltar de la cama del asombro.

-Estem.. Si. Los Simpson, si – le respondo claramente vergonzosa.

Tengo que dejar de leer novelas eróticas. Solo sirven para que este tipo de cosas imagine mi pobre mente inocente, pero que hasta ahora nunca se me habían cruzado.

Veo que el muy maldito esta sonriendo con suficiencia y levanta una ceja amenazante.

-¿Algo que te guste?- pregunta. Creo que tiene serios problemas con repetir siempre las mismas cosas.

" SIII, TODO LO QUE VEO EN VOS ME GUSTA" grita mi conciencia y no puedo estar más de acuerdo.

- No. La verdad es que nada de lo que veo me gusta- le respondo completamente roja. De acá a la luna, eso es mentira, pero vamos a suponer que Peeta me creyó.

- JAJAJAJA, Ok pequeña- aj odio cuando me dice así- ¿ya estas cambiada para ir a cenar?- me pregunta

- ¿Vamos a salir a comer afuera? – le pregunto con mucha fiaca, es que es verdad, estoy muy cansada.

Lo veo mover sus labios hacia un costado dudoso.

- Eso pensé que era lo que querías, o preferís pedir la comida a la habitación y nos quedamos esta noche en la cama?- me pregunta y no puedo evitar torcer su pregunta hacia otro sentido. Vuelvo a ponerme colorada y Peeta solo me sigue mirando esperando la respuesta.

- Si, prefiero quedarme esta noche acá.

- Esta bien, ahí tenes el menú- me dice señalando una hoja que se encuentra encima de la mesa de luz- Yo como lo que sea así que anda haciendo el pedido- finaliza mientras vuelve hacia el baño.

Uy, nose si es el vapor del baño que se infiltro en la habitación o realmente algo anda mal en mi. Todo lo que dice Peeta siento que tiene doble sentido y muy en el fondo siento una punzada de decepción por saber que eso no es realmente su intención. Convivir con él estos cuatro días que restan va a ser una tortura. Peeta Mellark me gusta, y de qué manera.

"Mierda, esto no es bueno Kat" dice mi conciencia, y no puedo estar más de acuerdo.

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Mil perdones, porfavor no me maten. Estuve muy ocupada con la Universidad y encima mi maldita compu se rompio. T_T

Espero que esten bien y que les haya gustado el nuevo cap. Amé que hayan dejado revs y Lara Lupin que lindo que hayas contestado mis preguntas. :)

Como disculpas de mi horroroso atraso les dejo un adelanto del próximo capitulo que estaré subiendo el fin de semana que viene. Los quiero mucho

Besos

Adelanto:

- Si querés podria darte clases de Mate- amablemente me ofrece. Wow este chico si que es lindo.

- Me encantaria - le respondo con una sonrisa en los labios.

- Perfecto, en la semana arreglamos entonces - dice emocionado y comienza a caminar entre los alumnos perdiendose de mi vista. Intento seguirle el rastro pero fracaso al instante.

Siento como mi celular vibra en mi bosillo y lo saco. Desbloqueo mi pantalla y marca que es un mensaje

" ¿Compañerito nuevo? Que amable en ofrecerte clases, pero crei que yo iba a ser tu tutor en Mate" enviado a las 11:24am de Peeta M.