V

Ángel

Ese demonio de fieros ojos cyan, sonrisa maliciosa y cabello pelirrojo le había sonreído.

Y el problema era que ella, un ángel de categoría, un ángel protector, se había sonrojado por su sonrisa. El otro problema era que ese no había sido su único encuentro.

Parecía que ese demonio de sarcásticos ojos cyan la perseguía, o esa era la sensación que tenía Twilight pues cada vez que era enviada para defender a un humano era porque ella, ese hermoso demonio, estaba molestándolo.

Se había decidido a buscar sobre ella. No tuvo que buscar mucho para saber quién era: Sunset Shimmer, hija del rey demonio, una de las más molestas de los del infierno. Ella, como ángel protector, no debería haberse preocupado, pero Sunset como hija del rey podía molestarla a ella.

Y definitivamente no había perdido tiempo en ello.

Sunset le coqueteaba, Twilight rodaba los ojos y la ignoraba con un sonrojo en las mejillas. El problema inició cuando los ojos cyan de Sunset empezaron a ser demasiado atractivos, o cuando se quedaba absorta observando su cabello pelirrojo en su forma humana, o cuando se encontraba a si misma sonriéndole cuando se acercaba a ella.

La cosa empeoró, y definitivamente no pudo evitarla, cuando ese demonio le robó un beso. Ninguno de sus compañeros la vio, así que no tuvo mucho de qué preocuparse, pero ya no podía estar con ella. Esa demonio la estaba corrompiendo, lo supo cuando recordó la sonrisa que tenía tras el beso de ella.

Y eso no podía permitirlo.

—Sunset —llamó la ángel, y pronto la mirada cyan de ella estuvo dándole toda su atención—. No podemos seguir viéndonos.

—¿Por qué? —preguntó Sunset sin perder su sonrisa maliciosa, cosa que a Twilight le parecía bastante irritante a pesar de su hermosura, si se ponía a pensarlo—. No veo un motivo.

—Esto… no es correcto —exclamó el ángel, sin perder su porte recto. La demonio se acercó a ella en su forma humana, dejando solo sus negras alas, y extendió la mano hacia ella.

—¿Puedo… —Sunset trago saliva—…tocar tus alas?

Twilight se estremeció. Tocar las alas de un ángel era algo que solo le entregaban a los más cercanos a ellos, e incluso en esos casos se sentían incomodos. Por eso, se sorprendió a si misma asintiendo.

Sunset sonrió, y colocó sus cálidas manos en las alas de Twilight. Ella no pudo evitar sonreír ante la suavidad que empleaba la demonio en el tacto.

—Te quiero —se escapó de los labios de Sunset. Twilight la miró atónita—. Ven conmigo.

—¿Adonde? —¿Qué estaba haciendo? Debería decirle directamente que no. ¿Por qué seguía hablándole?

—Papá puede sacarnos de aquí —explicó Sunset jugando aun con sus alas—. El puede darnos una salida.

—¿Cuál?

—Papá puede hacernos humanas, mi bello ángel. —Twilight luchó por aguantarse el sonrojo—. Pero… ¿aceptarías?

—Yo…

Sunset se acercó de golpe a ella, besándola nuevamente. Sus labios, igual de cálidos, le provocaron un estremecimiento al repetir la ocasión.

—… Acepto.

Respuestas!

Peebels Pek: Eh, es verdad: Las pesadillas dan mucho miedo y son horribles, pero lo bueno es que son solo pesadillas, no pueden pasar a la verdad. Espero te encuentres perfectamente hermana, y hayas disfrutado el nuevo drabble.