XIII

Soledad

Ese sentimiento. Esa maldita sensación de vacío, de saber que todo lo que hiciera nadie lo celebraría con ella. Esa idea de que, si algo le pasara alguna vez, nadie lo lamentaría.

Twilight sintió eso durante toda su vida. Siempre se refugiaba tras la excelencia, siempre tuvo esa inteligencia natural que le ayudaba a entender las materias. Aspiraba a grandes premios, a la excelencia, a ser una mujer que fuera ídolo de muchos.

Pero ser cercano de nadie.

Muchas veces pensaba eso. Por eso aceptó cuando Cinch le ofreció que, tras los Friendship Games, tendría la oportunidad de despegar de una vez. Seria famosa, seria increíble. Y eso, quizás, podría llenar el vacío de su vida, de su corazón.

Entonces los juegos empezaron, y pronto se encontró a si misma con la mirada fija en una dulce mirada cyan que brillaba con fuerza. A pesar de la seguridad que demostraba la pelirroja en su carácter, Twilight supo notar que ella había pasado por lo mismo que ella.

Soledad. Había pasado por soledad.

Sunset Shimmer era su nombre. Era valiente, intrépida y dulce. Tenía un carácter muy noble, y una belleza impresionante. A pesar de ello, no se le pasó por desapercibido que algunos fruncían el ceño al verla, como si ella hubiera hecho algo…

Algo que la había aislado un tiempo antes.

Entonces ocurrió eso: Ella se vio superada por la curiosidad, por las ansias de hacer algo que le diera el lugar que anhelaba. Necesitaba descubrir algo que le hiciera ganar pronto un lugar digno, algo que la sacara de su soledad.

Entonces se convirtió, en el proceso, en un monstruo. Necesitaba esa magia, ¡la anhelaba! Pronto, de su mente se borró esa soledad, también como la compañía que tanto necesitaba, solo quedo el ansia de poder, de tener más.

Y Sunset Shimmer entró en acción. La rebelde pelirroja la confrontó, ofreciéndole algo que, si tan solo siguiera siendo ella, habría aceptado: amistad. Pero la magia, la magia… ¿la magia no le daría algo parecido?

Cuando el ángel la enfrento, y la derrotó ofreciéndole su mano, ella por fin recuperó la razón. ¿Qué estaba haciendo? ¡Estaba alejando a todos, otra vez! Y allí, Shimmer, le ofrecía su mano.

Naturalmente la aceptó.

Ahora, años después, la misma pelirroja le sonreía cálidamente mientras ambas caminaban hacia el orfanato. Sunset nunca más la dejo sola, siempre estuvo allí para sonreírle.

Y todo lo que pudo hacer Twilight fue devolverle el favor, jamás permitiendo que la soledad entrara a la vida de la pelirroja, pues ella siempre estaría para Sunset.

—¿Lista? —susurró la pelirroja besando su mejilla.

Twilight estaba completamente lista para nunca más estar sola.

—Definitivamente.

Y ambas entraron al orfanato, dándole la espalda a esa vida de soledad, pues siempre se tendrían la una para la otra.

Respuestas! :3

Peebels Pek: De hecho xD. Al mínimo beso todos se quedan en silencio, aunque aún no conozco a nadie que pueda hablar con otro besando sus labios jejeje. Espero te encuentres perfectamente hermana, y hayas disfrutado del nuevo drabble.