Capítulo 03: Ideas
Takeru Takaishi. Takeru Takaishi. Takeru. Takeru. Takeru.
Corría y corría por los pasillos. ¿Cómo que era su mejor amiga? Además, ¿Takeru? Nadie le dice Takeru. ¿Por qué? Nunca lo había visto con ella a excepción del día de hoy. Sentía como Daisuke corría tras de mí, estirando sus manos para aferrarse a mi muñeca e impedir mi escape. En eso, observo un letrero. Ese sería mi escape. No hay forma de que pueda entrar ahí. No querría pasar doble vergüenza en el mismo día. Cuando cerré la puerta, lo escuché maldecir, pero no de manera vulgar.
—Maldita sea, Hikari.
Eché un suspiro y me percaté que el baño para chicas del cuarto piso se encontraba vacío. Todos estaban probablemente en la tutoría siendo reprendidos por lo de hoy y el incidente de la alumna en anonimato, el cual sigue en debate. No tengo idea lo que sucedió con ese tema, el consejo estudiantil lo quiere mantener en secreto, aparentemente.
Me acerqué al caño y observé mi rostro en el reluciente espejo. Mis lágrimas empezaron a mezclarse con el agua que caía del metal mientras esta iba a mi cara. Empecé a sobarme los ojos con el antebrazo y a gemir. Mis palabras se atoraban y no podía evitar sentirme patética. Muy dentro de mí deseaba que esta pelea terminara, que todo fuera estúpido. Quería amistarme con Tk. Pero cada vez es peor. Tenía ganas de golpear algo, de gritar, de enloquecer… pero no, no lo haré. Solo lloraré y me recordaré lo débil e impotente que soy. Gran cambio, Hikari. Me enorgullezco tanto.
Fūka Hinanawi… una nueva persona acababa de ser invitada a nuestra pequeña guerra. ¿Cuál sería su papel? Pues aparentemente ser la mejor amiga de Tk y ahora su chica. Frustrada, dejé que el agua formara un pozo en el caño y, al estar lo suficientemente lleno, me quito mi bufanda y meto toda mi cara, gritando sumergida. Mis gritos se escapaban en las burbujas de aire.
Tras finalizar me sentí más tranquila, pero estaba mojando todo el suelo y mi nuevo uniforme. Sin importarme absolutamente nada, me siento como indio debajo del secador de manos y dejo que haga la magia de secar mi cabello. Aquello no tomo mucho tiempo y me encerré en uno de los retretes. Me había olvidado de enviarle un mensaje a mi hermano… cuando en eso noté que tenía cinco llamadas perdidas suyas. Opté por llamarlo.
Ring. Ring. Ring. Ring. Ring. Rin-
—¡Hikari!
El escuchar su voz fue suficiente para provocar que otra lágrima cayera por mi rostro. No pude evitar suspirar, aguantando el nuevo llanto.
—Perdona por preocuparte, estaba en modo silencio y me olvidé.
—Olvídate de eso—aparentemente había notado algo extraño en mi voz. Es muy perspicaz—¿Estás bien?
—Hermano… no sé qué hacer—la voz se me quebraba. Necesitaba a Miyako ahora. Sus mágicas cachetadas me recomponían—Tk… Tk…
—¿Qué te hizo ahora ese bastardo?—aunque mi hermano deseara que me amistara con él, siempre lo detestaría por la forma en la que me trató—Ahora mismo voy y…
—¡No, hermano!—grité. Mentalmente agradecí tener el baño solo para mí—No lo hagas… eso empeoraría las cosas y no quiero meterte en problemas ¿si terminaras peleándote con Yamato por eso?
No escuché ruido alguno por el otro lado de la línea. El silencio de los servicios me mataba los nervios.
—¿Aló?—inquirí desde mi celular—¿Hermano?
—Hikari, escúchame. Lo de menos sería pelearme con Yamato. Mas bien, estoy seguro que me agradecería que hiciera añicos a Tk con lo que te está haciendo ¿acaso no crees que ellos ya hablaron sobre este tema?—se le escuchaba exhausto.
—Bueno…—se me iban las palabras.
—Yamato casi se agarra a golpes con Tk hace años por eso. En realidad, desde que paso lo de la fiesta de Daisuke. Pensé que lo sabías.
—Si no me lo has contado nunca, ¿porqué debería de saberlo?—tenía algo de razón mi lógica.
—Daisuke lo sabe. Pensé que te lo había contado—escuché como golpeaba su frente con la palma de la mano—Nunca debo de olvidar no confiar en Daisuke con temas importantes. Siempre los olvida… volviendo al tema en mano, Hikari… ¿qué pasó ahora? Te prometo no ir y matarlo con una bayoneta y ametralladora.
Una pequeña risa se escapó de mis labios. Muy, pero muy pequeña.
—¿Sabes? Tienes razón. Es un tonto.
—Bastardo, Hikari—me corrige mi hermano de manera graciosa—¿Me vas a contar?
—Me acabo de dar cuenta que es una tontería, la verdad—por alguna razón, ahora ya no quería contarle—Ya nos vemos en casa. Llegaré cuando todo esto termine.
Lo escucho dar un suspiro para al final rendirse.
—Esta bien. Prometo tampoco preguntarte en casa. La mayoría de veces me preocupa que todo lo que te guardas pueda volver a explotar.
—No volverá a pasar, hermano. Desde lo de la casa de Daisuke soy más precavida.
—Confío en ti, Hikari—me aseguraba como siempre—Nos vemos en casa.
—Nos vemos—con eso dicho, me despedí y corté. Mi fondo de pantalla era un simple lirio color blanco. En eso se me ocurrió investigar mi carpeta de fotografías. Hace tiempo que no tomaba ninguna foto. Quizás retome ese pasatiempo.
Vagando carpeta por carpeta, me percaté de que las fotos que me había tomado con Davis estaban aumentando, casi llegando al nivel de las que tenía con Tk. Creo que ocultaré las suyas. Verlas a veces me pone un poco triste. Carpeta. Ocultar. Listo. Fue en ese momento en el que tuve una idea descabellada, pero debía de pensarla bien. Tomará tiempo.
Abrí la puerta y me lavé las manos nuevamente, temerosa de las bacterias. Me las sequé y abrí la otra puerta que me llevaría al pasadizo de la escuela. Daisuke se encontraba recostado en la pared de al frente, detrás de la gran ventana que permitía ver las pistas de atletismo.
—Hasta que finalmente saliste, oh gran ermitaña del baño—me dice haciendo una venia—He hecho un largo viaje en su búsqueda, llevando a una espera de más de una hora y media.
Le di un ligero golpe en la cabeza, agradeciendo que no llevara los googles puestos ya que si no mis nudillos hubieran ido directo al vidrio, y sonreí para mis adentros.
—Exagerado.
—Ya, quizás no tanto rato… pero igual, parecía una eternidad—me dice intentando forzarme a caminar de regreso al salón de clases en contra de mi voluntad—¿Qué hacías ahí adentro? Y no me digas que algo privado, que no te creo nada.
—Me quedé hablando con mi hermano. Me había olvidado de llamarlo" le dije mientras lo seguía—¿Creen que se molestará el profesor o profesora si nos ve llegar recién?
—Para empezar, él o ella se demoró en llegar ya que cuando estábamos en el salón, las otras charlas ya habían empezado—en eso da media vuelta y me coloca un brazo detrás del cuello—Y haría todo lo posible para que no te culpen, mi querida Hikari. Diré que me fuiste a buscar debido a mi constante inmadurez de decidir saltearme la charla. Así la culpa solo será mía.
—No hagas eso… fue mi culpa—intentaba convencerlo.
—Que pena, Hikari. No puedo no hacerlo. No pienses que lo hago por ti… míralo como una especie de capricho por mi parte. Quiero hacerlo—y con eso dicho me da su mano—Bueno, ahora has como si me jalaras de regreso al salón.
Sostuve su mano, sintiendo su aspereza. No pude evitar sonrojarme al recordar la idea que me surgió luego de hablar con mi hermano.
—Daisuke… se me acaba de ocurrir algo.
No nos tomó mucho regresar. El Salón 4FB se encontraba en total caos. Los veintiún alumnos estaban charlando, sentados encima de las carpetas, dibujando en la pizarra… y el vicepresidente del consejo estudiantil se encontraba hablando con su nueva enamorada. Me afectaba verlo hablando con ella. ¿Qué me está pasando? Acaso puede ser que lo que me decía Miyako años atrás en broma era verdad… ¿Qué sentía algo especial por Tk?
Desgraciadamente, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Fūka me vio entrar jalando a Daisuke. Se levantó feliz de la vida, moviéndome la mano.
—¡Hikari! ¿Dónde estabas?—mientras hacía eso, dejó a Tk atrás suspirando al aire, y se me acercó amistosamente—Me preocupé cuando te vi salir corriendo de la nada.
—Perdona por haberte preocupado, no fue mi intención—le dije de la forma más amable posible. Debía de no estar amargada con ella. Fūka no tiene nada que ver en esto. Ahora que lo noto, ella no llevaba el uniforme puesto—¿Aún no llevas puesto el uniforme?.
—Es que por lo que pasó me olvidé por completo. ¿Recuerdas cuando huí despavorida al baño? Los profesores me obligaron a salir y no pude cambiarme. De ahí Takeru de la nada me atacó y me olvidé por completo—con eso dicho, agrega una pequeña risa infantil.
—Bueno, no creo que te puedan decir nada hoy, aún no empieza lo de verdad.
—Cierto—me replica aún sonriendo—¿Porqué tienes a Daisuke de la muñeca?
En eso recuerdo que Daisuke actuaba como si hubiera estado siendo arrastrado todo el camino y seguía sentado en el frío suelo esperando a que indicara que hacer. Parecía irritado por mi evidente olvido.
—Ah… se metió en problemas y bueno, lo tuve que obligar a regresar—con eso dicho lo solté y me murmuró en la oreja para que Fūka no pudiera escuchar.
«Gracias. Seguías así ibas a cortarme la circulación de sangre»
Se sienta exhausto en su carpeta, la cual estaba al lado de Tk. Al verse dan una palmada en el aire, y se ponen a charlar como si nada estuviera fuera de lugar.
—Hombres…—la escuché suspirar a la pareja sentimental de mi ahora mortal enemigo.
—Así son…—traté de seguir conversando. Al parecer ella no deseaba regresar al sitio que ocupaba minutos atrás. Cuando me fui a mi asiento, el cual estaba lejos de los de ellos dos, Fūka me siguió y jaló una silla para estar a mi lado. Es una buena chica.
Estuvimos un rato en silencio, escuchando el laberinto a nuestro alrededor. Habían cerrado la puerta para que nadie escuchara el alboroto y nos mandaran a alguien.
—¿Porqué Takeru no hace nada?—parecía enojada—A veces pienso que no se toma tan en serio su trabajo.
Sin responder a su comentario, echo un suspiro para simpatizar con ella… cuando en eso siento que algo me calló en la cabeza. Fūka levantó la cabeza, la cual la tenía recostada entre sus brazos apoyados en la mesa, y se sorprendió. Era un avioncito de papel.
Evitando no molestarme, lo saco y opto por abrirlo. Dentro de el no había nada escrito, entonces lo arrugué y coloqué en la esquina de mi carpeta. Cierro los ojos en resignación junto a otro suspiro y en eso me cae otro. La cara de sorpresa de Fūka no tenía precio. Repetí mi acción, solo que esta vez si había algo escrito.
«¿Esperabas ver algo ahí adentro la primera vez? Tontita»
No pude evitar dar media vuelta con mi rostro y observar como Tk y Daisuke se aguantaban la risa. Al parecer, Daisuke intentaba decirle que no siguiera, pero aparentemente le estaba causando gracia. El era así, no puede cambiar. Por el otro lado, Fūka parecía decepcionada por las acciones de su ahora enamorado. Tras volver a mi posición original, me cae otro.
«Algo tipo… hmm… no se… "¡Hikari, te amo! ¡Te necesito! Me siento un idiota por haberte hecho llorar para que salieras corriendo, ¡no creí que la broma la creerías tanto!" No seas tan egocéntrica»
Sin pensarlo dos veces, abrí mi bolso y saqué el cereal que cargaba desde la mañana. Fūka me observaba sin saber que sucedía. Cuando me levanté, vi como leía los papeles y luego se fijaba hacia donde me dirigía con el taper de plástico. Al interponerme entre la carpeta de ambos chicos, abrí mi desayuno dejando la tapa en la mesa de Davis y le vacié mi alimento a Tk en la cabeza. Todos en el salón se quedaron con la boca abierta.
—El egocéntrico eres tú.
Daisuke, junto a toda la clase, no creía lo que acababa de suceder. Cerré mi taper y regresé a mi asiento. Fūka me miraba con los ojos en blanco, sin saber que decir ni hacer. Tk se encontraba atónito por mi repentina acción mientras que una hojuela de maíz azucarada bajaba por su mejilla siendo llevaba por la diminuta corriente de leche descremada.
Rápidamente, Fūka se recompuso y me colocó su mano en mi hombro derecho.
—Bien hecho. Se lo merecía. Es un patán.
Por un minuto, aquellas palabras me sorprendieron. Después de todo, provenían de su enamorada y mejor amiga. Fue ahí cuando me percaté que había leído los mensajes que llevaban los avioncitos.
—N-No vas a ir a… ya sabes…
Fūka sabía perfectamente a lo que me refería y, por alguna razón, observé cansancio en su rostro. Era como si fuera una obligación lo que va a hacer. Como si le hubiera recordado algo que no quería recordar. La joven de cabello almendrado y ojos pardos sacó un pañuelo del bolsillo de su roto pantalón y le empezó a limpiar el rostro.
Lentamente, el bullicio volvió a brotar dentro del aula y Daisuke se me acercó.
—Wow, Hikari—decía tomando el asiento que Fūka había ocupado antes—Simplemente wow.
Note que sus ojos delataban su sorpresa. No era normal hacerme molestar… y ya me había pasado dos veces el mismo día. Cuando grité maldito en el gimnasio y ahora esto.
—No sé que me vino… pero por alguna razón no me arrepiento. Mas bien, me da algo de pena haberle dado trabajo a Fūka. Limpiarle el rostro… ¿acaso no puede ir él a hacerlo?—dije mascullando mis palabras.
—Tienes agallas. Con razón que eres hermana de Taichi. De todas maneras tienes algo del valor que él posee—trataba de darme un cumplido.
—Al parecer Tk no heredó nada de amistad por parte de Yamato—cuando intento volver a mirarlo, no pude evitar sonrojarme al ver su brillante rostro ser iluminado por los rayos de sol, dándole una especie de aura sobrenatural.
En eso, jala de la muñeca a Fūka, acercando su rostro al de ella para darle un pequeño beso en la mejilla. No pude evitar poner los pelos de punta debido a lo que acababa de ver. Para mi asombro, Fūka no parecía estar del todo contenta con la señal de afecto que acababa de recibir. Se encontraba completamente roja como un adorno de navidad y retrocedió violentamente, golpeándose con la carpeta de Daisuke para acabar rendida en el suelo. Cuando Tk le ofreció ayuda, ella le repeló la mano y se levantó sola, para irse a pasos fuertes al exterior.
—¿Qué fue eso?—me preguntaba Daisuke, tampoco comprendiendo la situación.
—Algo me dice que no le agradó para nada. Las mujeres son tan difíciles de entender—Tk se había manifestado a nuestro lado, causando que mi ligero sonrojo por su apariencia y la acción anterior se intensificara. Exprimió un poco de su cabello, causando que gotas de leche cayeran en cámara lenta—Por cierto, Hikari. Gran forma de desperdiciar la comida.
—Estoy segura que las personas necesitadas comprenderán. Hubieran hecho lo mismo—le contesté molesta, arrepentida por mi acción de haber malgastado mi alimento, por más que tratara de ocultarlo—Por tu lado… gran forma de malgastar papel. Viva la tala de árboles.
Viendo que esto no llevaría a ninguna parte, Tk se rindió.
—¿Sabes qué? Se seguimos así no llegaremos a ninguna parte. ¿Tregua temporal?
Su húmeda mano se extendió hacia mí y evité tragarme mis palabras
—Tregua.
—De acuerdo—me dice empezando la sacudida. Seguí el rito—¿Crees que puedas hacer algo por mi?
La pregunta me pareció repentina, pero le daré el beneficio de la duda. Estamos en tregua después de todo.
—¿De qué trata?
—¿Crees que puedas ir a hablar con Hinanawi? Algo me dice que si me ve me molerá a golpes.
¿Hinanawi? Si es su enamorada debería llamarla por su nombre... ¿por qué todo es tan confuso? Ese Takeru... ¿será por cercanía o lejanía?
—Golpes que te mereces—solté sin darme cuenta.
—Hikari… estamos en una tregua ¿Tanto te cuesta aguantarte tus comentarios?—me replica apoyando un dedo en su sien—¿Cómo la soportas, Daisuke?
—El poder del amor y la amistad lo puede todo—responde él, hablando en serio, pero también como broma. Por alguna razón me sonrojé y apené. Observé los ojos de Tk enfurecerse un poco, pero intentó tranquilizarse. ¿Acaso le habrán molestado las palabras de Davis?
—Intentaré hablar con ella, pero no prometo nada—dije mientras me levantaba. Al ver lo que hacía, Tk me lanzó una sonrisa auténtica.
—Gracias, te lo agradezco.
Hikari. Takeru. Hinanawi. Todo es tan confuso. Todo es extraño, el mundo es extraño.
Luego de buscar a Fūka desde el piso en el que estábamos hasta el primero, logré encontrarla en el patio tomando algo de jugo que había comprado en las máquinas expendedoras que estaban a su izquierda.
—Fūka…—suspiré mientras me sentaba a su lado—Te busqué por todas partes.
—¿Tú crees… que a Takeru le moleste mucho lo que hice?—su flequillo cubría sus ojos. No sabía que pensaba.
—Si se llegó a molestar no creo que dure mucho tiempo—le dije, sabiendo que eso era algo cierto. El enojo de Tk nunca duraba más de veinte minutos… pero ese no fue nuestro caso.
—Es probable…—responde aún sin levantar el rostro para mirarme.
—No te pongas así, Fūka—trataba de animarla—Aunque a veces sea así es una buena persona. Lo sé.
No entendía por qué hablaba sobre Tk de esa manera. Cuando me preguntaban por el trataba de destrozarlo… pero ahora resaltaba todo lo positivo.
—Siempre se preocupa por los demás, piensa en las cosas de más para estar preparado en toda situación, no suele perder la paciencia fácilmente…—cuando noté lo que hacía empecé a balbucear.
¿Porqué estoy haciendo esto?
—Tienes razón, Hikari. Quizás exageré con mi reacción. Es extraño que después de mucho tiempo estés con alguien que era un buen amigo—esa última oración sonaba extraña… como si fuera fabricada por medio de una mentira.
—Si te hace algo feo, solo dímelo. Me encargaré de ello—intenté recomponerme.
—Gracias por venir, Hikari—con eso dicho, logré ver sus ojos otra vez, llenos de alegría—Regresemos a clases.
Ambas nos levantamos y empezamos a caminar, pero en eso me crucé con Daisuke. Al parecer que haya salido, eso significa que aún nadie viene al salón de clases. Le dije a Fūka que la alcanzaría después para no dejarla sola a merced de Tk y me fui con Daisuke a otro lado. Al parecer deseaba hablar.
Al llegar a un lugar desolado, el empezó.
—… ¿aún sigues convencida de tu idea?
—¿Idea?—le pregunté aún pensando en el incidente de Fūka y Tk.
—Ya sabes… lo que me dijiste cuando saliste del baño.
—Ah… no lo sé… quizás es algo muy arriesgado.
—Opino lo mismo. No dejes que la ira te domine, mi querida Hikari—volvió a desordenarme el cabello y, tras terminar nuestra secreta charla, volvimos al salón.
Claro, que no esperaba ver a Tk husmeando en mi bolso hasta encontrar mi celular y estar haciendo públicas mis fotografías en todo el salón.
Un gran círculo de personas se encontraba a su alrededor, riendo a los comentarios que hacía. Fūka, por el otro lado, no parecía muy contenta por ello, pero igual se encontraba su costado, intentando quitarle mi rosado celular disimuladamente.
—Sabía que algo iba entre estos dos, tan solo observen—decía mostrándoles a todos—¿Porqué nunca lo hicieron público? Quizás la vergüenza, comprendo… pero, Daisuke, amigo… pensé que por lo menos me tenías suficiente confianza como para decírmelo.
Las fotos. Las fotos que tengo con Davis. Solo están esas. Oculté las de Tk. Las fotos que tengo abrazada a Daisuke, echado con él en su dormitorio, viendo una película, leyendo, preparando un pastel… hasta que apareció la que más podía malinterpretarse.
Era mi cumpleaños número quince y Daisuke me había dicho para ir a un centro de video juegos. Acepté, queriendo salir. En eso, me dijo que había que conmemorar el día tomando una fotografía. Levanté el celular, apuntando a nuestros rostros y cuando, apreté el botón para tomar, el me dio un ligero beso en la mejilla. La furia me invadió cuando divulgó la imagen.
—Cambio de planes, Daisuke—dije en voz baja antes de dirigirme hacia Tk.
Sin poder reaccionar a tiempo, Davis parecía desesperado.
—Espera… no hablarás en serio ¿o sí?
—Esta vez es en serio…—y emprendí mi camino.
—Aquí se viene lo peor…—observé cómo se avergonzaba para intentar hundir su rostro con su pequeño flequillo.
—¡Se acabó la tregua!—grité explotando. Me siento una tarada creyendo en que le podía dar una oportunidad. Con sus grandes ojos azules me miró.
—Tranquila, tranquila—me decía cerrando mi celular y dejándolo en mi bolso otra vez. Por alguna razón observé que no parecía muy contento con lo que acababa de ver. Fūka nos miraba sin saber qué hacer. Sabía que no era su culpa, lo intentó—"Ya lo cerré… ¿feliz?
—Al parecer ya sabes nuestro pequeño secreto—solté. Aquello parecía sorprenderle. Quizás juró que diría que era un error.
—Ustedes dos…—cuando Daisuke se acercó a mí, Tk lo observó con recelo—¿Desde cuándo…?
La multitud se abría para darnos más espacio a los cuatro. Fūka tampoco parecía creerlo, aunque algo en su rostro me hacía creer lo contrario. Como si supiera el rumbo de las acciones que este mundo que gira a su alrededor tomaba.
—Mucho más tiempo de lo que te puedas imaginar—agregó Daisuke tomándome de la mano para darme agallas.
—Aunque todos ya lo sepan…—empecé a hablar en voz alta, dirigiéndome al podio que Tk había utilizado antes—Daisuke Motomiya y yo estamos en una relación desde hace más de…
¿Dos años? No, muy exagerado… ¿Dos meses? Demasiadas fotos para dos meses… entonces quizás…
—Un año con ocho días.
Daisuke interrumpió mis pensamientos, no pude evitar desear ahorcarlo con la mirada.
No pude evitar observar a Tk, quien parecía estarse quebrando por dentro. Se sentó en mi asiento… o más bien, se desplomó en el. Fūka intentaba hacer que vuelva en sí, pero sus intentos eran inútiles, hasta que se rindió y lo abandonó para venir a mi lado.
—¿Es todo esto cierto?—me murmuró.
—Si… no queríamos que se enteraran de esta forma—mentí.
La vi echar un suspiro y agregar en voz baja.
—Esto ahora va a estar peor…
—¿Huh?—sus palabras me habían dejado perdida—¿A qué te refieres?
—Nada, Kari… nada—y con eso dicho, regresa donde Tk y le da un fuerte golpe en la cabeza haciendo que vuelva en sí.
No pude evitar sonreír por haber ganado esta vez, dejándolo sin palabras a mi gran enemigo. Me acerqué a Daisuke. Creí que no hablaríamos, pero el tomo rienda de la conversación.
—Pensé que esperarías para tu idea—me dice.
—Lo lamento, no sabía lo que hacía.
—Hikari, sé que esto puede no ser serio para ti… pero a mi… puede ser que aun me gustes.
Al escuchar eso venir de Davis, no pude evitar quedarme en shock. Pensé que aquello lo había olvidado y lo hacía ahora en broma.
—…¿qué?"
—Tal y como lo oyes… aún siento algo por ti. Así que es probable que me llegue a aprovechar de la situación. Si eso sucede… bofetéame. No quiero hacerte sentir incómoda. Es lo que menos quiero.
—De acuerdo…
Con eso dicho, hice una nota mental de pensar mejor las cosas antes de ir y arruinarlas más con repentinos ataques de furia.
