Nota de Autora: Nuevamente, ¡espero que les haya gustado el capítulo anterior! Al parecer las cosas se están saliendo de control para Hika y ahora Dai salió con su repentina confesión. ¿Qué les deparará ahora? ¡Nos leemos!
Clasificación T por temas a futuro. Temática Drama & Angst por el mismo motivo.
Capítulo 04: Dilema
—Como todos ya sabrán, se acerca el festival cultural.
Al escuchar su voz, todos dejaron de ignorar el tema que se llevaba en boca desde hace más de dos meses. Cada uno de nosotros había estado ignorando a nuestra tutora, y la pobre de ella se encontraba en un rincón, echa una pequeña bola rodeada de aura negativa. Aparentemente, al notar su patética posición, el señor perfecto salió al rescate. El corto cabello color naranja pastel de la profesora que nos acompañaba desde que empezaron las clases luego del cambio de salones volteó lentamente, haciendo relucir sus redondos lentes y ojos violeta.
Desde mi asiento, intuí que aquello era una mirada llena de agradecimiento. Creo que la profesora nos tenía algo de temor. Debo de admitirlo, somos la clase más movida de la promoción. Se habían juntado los más alborotadores y habían muy pocos del grupo de los tranquilos, entre ellos Fūka y yo. Daisuke no cuenta, siendo honesta. De una u otra manera siempre termina involucrado con ellos, quiera o no.
—¿Alguna idea? Cuarto A va a hacer un café y el C una estación para degustar pasteles—sus ojos de un profundo azul eléctrico parecía leer cada uno de nuestros pensamientos. En pocas palabras, nos lanzaba una mirada clarividente, lo cual provocó que un escalofrío recorriera mi espalda. Que mala suerte tengo de estar en la segunda fila, tercera columna. Lo único bueno era que me encontraba al medio, así que no llegaba a mirarlo directamente.
—¿Una casa embrujada?—sugiere uno de mis compañeros de clase levantando la mano.
—Hmm…—veo que Tk está pensando seriamente en esto. Había logrado hacer que alguien cooperara. Qué grande es la influencia que uno tiene al estar en el consejo, ser el representante de la clase, y ser popular—Lo tendré en cuenta.
Al dar media vuelta para escribir con un gran plumón color negro en la pizarra acrílica, otro alumno se entromete, ocasionando que nuestras miradas divagaran hacia su persona.
—Pero las casas embrujadas son muy comunes… ¡hay que hacer algo diferente!—dijo un chico.
—En mi opinión, a mi me pareció original la idea de degustación de pasteles… ¿si les hacemos competencia?—opinaba una de las chicas.
—A ver, tranquilos. Que no vuelva el desorden—tras cerrar el plumón y no haber apuntado nada, prosigue—Me alegra escuchar que todos estén interesados, pero lo mejor sería no declararle la guerra a nadie.
En eso tenía razón. Muchas veces ha pasado que los salones se pelean por copiarse de algún tema o cosas similares. Por alguna razón tenía las ganas de decir alguna idea, pero no me atrevía. Nadie me tomaría en serio.
¿Me atrevo?
—¿Y si hacemos una combinación de las dos?—era la voz de Daisuke. Se había levantado de su asiento, para en un par de segundos llenarse de emoción—Es decir… ¡una casa embrujada que, al terminar tu épica misión de llegar a la salida, te invite a un restaurante lleno de pasteles siendo atendido por lindas chicas en distintos disfraces!
La profesora no pudo evitar sudar más gotas de nervios debido a la idea que acababan de sugerir. Con una expresión vacía miraba a Tk y de ahí, por alguna razón, a Fūka. La muchacha de cabello almendrado y de ojos pardos (a decir verdad, el uniforme no le quedaba para nada mal), no parecía comprender la indirecta de la tutora.
—¡Sí! Es una buena idea—apoyaba uno.
—¡Nosotras podríamos diseñar los atuendos!—decía otra chica, mientras le asentía a su grupo de amigas y ellas respondían el gesto.
No podía creer que la idea de Daisuke haya sido aceptada por el resto, pero aún faltaba el veredicto final… y esa era la palabra de Tk que daría el sello aprobatorio. Por algún motivo me mordí los labios, arrepintiéndome de no haber sugerido lo mío. Igual, de todas maneras se burlarían… ¿quién querría hacer algo así?
—Si no hay más ideas… entonces será la casa…—antes de apuntar el nombre de nuestro proyecto para así poder asignar los puestos, sin casi notarlo me levanto estrepitosamente.
—U-Una obra…—mis labios parecían entumecidos. No podía hablar bien debido a mi repentino ímpetu—Una obra de teatro…
Los veinte alumnos que sobraban se me quedaron mirando, sin creer que realmente haya aportado algo. Daisuke, quien ahora actuaba como mi enamorado, parecía decepcionado al saber que para que hiciera eso no debió de convencerme mucho su idea. La verdad, creo que ni a Tk… no parecía muy contento cuando la dijo, pero como todos querían olvidarse del tema la aceptaron sin dudar.
—¿Qué clase de obra, Yagami?" al parecer acabo de entrar en un gran dilema. Tk parece genuinamente interesado en lo que acababa de sugerir.
Siempre es incómodo que me llame por mi apellido cuando se tratan de cosas formales. Mucho más que Hikari.
—E-Es un drama…—intentaba no mirarlo, pero no podía. Su rostro me atrapaba, como si emanara algún tipo de hechizo mágico—S-Sería c-corto… no muy largo… no muchos tienen que actuar… con solo dos basta.
—Ya veo… ¿alguien sabe si hay muchos salones haciendo esta clase de actividad?—le pregunta a nadie en particular.
La profesora, ansiosa por que todo esto terminara y pudiera irse, torpemente mueve unos papeles que llevaba en brazos en la esquina y se los pase a Tk para que los hojeara. Arriba. Arriba. Arriba. Parecía concentrado en su labor y por alguna razón me sonrojé al notar que era la única tonta de pie. Hasta Daisuke ya se había sentado.
—Gracias, maestra Meguro—devolviéndole los papeles, le lanza su característica sonrisa angelical.
Ayane Meguro, de treintaiún años de edad, recibe embelesada los documentos para luego regresar a su propia desdicha y miseria. Realmente, debe de ser lo peor dirigir este salón lleno de locos.
Tk coloca su dedo índice cerca a su rubio flequillo. Ahí fue cuando noté lo desgastada que estaba su blanca gorra. El calor aumentaba en mi rostro. El estilo de Fūka, ahora que lo noto, es muy similar al mío, solo que su bufanda otoñal era más larga y había, efectivamente, modificado la chompa crema del uniforme para que le llegara hasta las rodillas. Por mi lado, yo la había modificado hasta mi cintura.
—Al parecer solo tres clases van a utilizar el auditorio—dijo finalmente rompiendo el silencio—Seríamos los únicos mayores si lo hacemos ya que los de quinto no estarán ahí.
¿En verdad está tomando mi idea en serio? ¿No irá a burlarse de ella luego?
—Si hacemos una obra necesitamos trajes y no hay presupuesto—soltó apresuradamente la muchacha que minutos antes, frente a mis ojos y de los demás, se había ofrecido a hacer exactamente lo mismo, pero con la idea de Daisuke
—También necesitaríamos hacer un guión y no tenemos a ningún miembro del club de redacción, o inclusive de literatura, en nuestra clase—suspiró con antipatía uno de los chicos presumidos del aula.
—Por favor, Yamazaki. Tolerancia—le dice Tk mirándolo enfadado. Ambos están en la selección de baloncesto, significando que es cercano a mi mortal enemigo—Y… Mizuhara… ¿no habías sugerido hace un par de minutos atrás con tus amigas que ustedes podían hacer los atuendos?
Atontada, seguía sin creer lo que Tk Takaishi hacía.
¿Me está defendiendo?
Callada, sin saber que decir, Tomoko Mizuhara baja la mirada revelando su incomodidad y no vuelve a hablar. Por el otro lado, Yamazaki siguió con el ataque.
—¿Estás hablando en serio, Takaishi? ¿Apoyando la idea de Yagami? Debe de ser una broma.
Kyou Yamazaki lo miraba desafiante. Me sentía completamente mal. No debí de haber dicho nada. Empecé a abrir lentamente mi boca como para dar un grito de protesta, pero el rubio atorrante me tomó la delantera.
—En ningún momento dije que apoyo la idea—las pequeñas ilusiones que habían llegado a mí se rompieron escandalosamente. Que alguien llame a una ambulancia. Algo acaba de morir muy dentro de mí—Es solo que… hay que escuchar a todos y de ahí salieron contradicciones. E-Es todo.
Agregando una pequeña tos, prosigue.
—Ahora hay dos ideas… ¿Hinanawi?
Al parecer, Fūka se encontraba genuinamente estupefacta tras haber sido llamada por su enamorado. A lo lejos, observé cómo se acomodaba en su asiento. Intuí que estaba distraída y lo más probable era que haya estado así toda la charla.
—¿S-Si?—inquirió temerosamente, aún temiendo ser descubierta de no haber prestado atención a nada.
—Necesito que hagas una caja para hoy antes de la hora de salida. Haremos una votación—su tono de voz era autoritario—Ya saben las dos opciones, pero sí estuvieron soñando despiertos se las repito—le dirigió una furiosa mirada a su enamorada, quien tan solo sonrió débilmente—… primero es la opción de Motomiya, la casa embrujada versión café y la de Yagami… la de hacer una drama"
—Pero su idea no está muy bien definida… opino que debería de explicarla mejor—una de las chicas que formaba parte del club de admiradoras de Tk me estaba retando—¿Qué dices, Hikari? ¿Nos iluminas?"
Jugando con mis manos bajo la carpeta, no pude evitar arrugar la vasta de mi falda. Miré hacia atrás, donde me topé con los encantadores ojos de Daisuke que me transmitían ánimos. Él sabe que puedo salir de esta… y si él lo sabe, creeré. Estaba lista para contestar, planeando cómo formular mis argumentos a favor en mi mente. Creo que la espera la está matando. No te preocupes, que ahorita termino.
—Tenía planeado adaptar un pequeño cuento del folklore japonés… no sé si todos la recuerden… se llama 'la esposa que era una flor'. Por ello no se preocupen, me puedo encargar de todo. Adaptar, los guiones, los actores, la música… por eso dije que solo con dos bastaba. ¿Alguna otra pregunta, Yumi?"
Logré ver una vena de enfado manifestarse en su bronceada frente.
—¿Y la ropa?
—¿Acaso no tenemos un club de artes escénicas? Estoy segura que nos pueden prestar una o dos cosas—agregué, saboreando cautelosamente mi victoria—¿Eso es todo?"
—Hmph—fueron sus últimas palabras dirigidas hacia mi antes de acomodarse su larga cabellera teñida detrás de su hombro.
—Bueno… si ya no quedan más preguntas… ¿Hinanawi?—quizás Tk deseaba acabar esto lo más rápido posible ahora, ya que se iba a armar un laberinto de dudas, preguntas y respuestas, pero su pareja sentimental había levantado la mano.
—¿Q-Q-Quienes actuarían?
Esa era una pregunta que no deseaba responder. No quería parecer atorrante, diciendo que yo quería. No tengo opción, mentiré otra vez. Si la mentira sobre Davis y yo estando juntos me salió creíble, ¿qué será otra más?.
—La verdad…
En eso, un mágico sonido invadió el salón de clases, ocasionando que todos los estudiantes guardaran sus cosas a la velocidad de la luz y no dudaran en salir tras las puertas, ignorando a nuestra tutora, quién seguía hecha una bolita en el rincón. Tk se había quedado con la boca abierta. Ni su gran poderoso poderío escolar sobre nosotros podía contra el timbre que indicaba el final de clases, dando inicio al recreo, dejándonos a los cuatro amigos/enemigos completamente abandonados y olvidados.
El recreo largo. Qué bien se siente. Media hora para olvidarme de absolutamente todo y disfrutar del almuerzo preparado por mi amorosa madre. Daisuke caminaba a mi lado, sosteniendo uno de los panecillos que tanto le gustan. El concurrido patio estaba completamente saturado, así que optamos por ir a la terraza, la cual se encontraba en el techo de la biblioteca. Para ser una escuela pública, su infraestructura era envidiable.
—¿Otra vez tu lonchera?—me dice fastidiado mi enamorado de mentira mientras nos adentrábamos a la biblioteca. Empezamos a subir los escalones y todo lo que hacía era quejarse, agitando su almuerzo—Se supone que eres mi enamorada, Hikari.
—De mentira—agregué, resaltando la última palabra mientras echaba un suspiro.
—Bueno, bueno… ¿no deseas darle algo de amor de mentira a Daisuke? Es decir, ¿no quisieras hacerme un almuerzo alguna vez lleno de falso cariño?—al terminar rugió su estómago. Algo me decía que el panecillo no lo llenaría y terminaría comiéndose mi porción.
vPuede que sepa cocinar, Daisuke—empecé, "Pero no me da el tiempo de levantarme un par de horas antes para hacérmelo. Si no lo hago conmigo misma, ¿sería capaz de hacerlo por otro?"
—Si fueran Tk o Taichi fácil lo haces… pesada—se queja inflando sus mejillas infantilmente. Sus premisas me hicieron sonrojar más de lo normal.
Ni hay forma que le haga una Tk.
—Sí… soy una pesada. Y así me quieres—repliqué dándole la mano. Sé que aquello lastimaba a Daisuke… pero si estaba dándole la oportunidad de ser feliz viviendo una falsa realidad, dejaré que la disfrute y sea feliz. No deseo ver más tristeza.
—Hikari…—sus googles sonaban con cada paso que daba ya que colgaban de su largo cuello. Lentamente se me acercó más para sobarme la cabeza—Mi querida Hikari.
—Ya, suficiente—le dije entre risas, sacando su mano de mi cabello—Mira, que rápido llegamos.
Echando un suspiro de disgusto al aire, caballerosamente, me abre las puertas de vidrio cerrando los ojos.
—Sí, mi lady.
Entre risas, fuimos recibidos por una fuerte ráfaga de viento. Mi primera reacción fue bajar ambas manos a mis piernas para cubrir mi falda. No deseaba entrar en algún evento vergonzoso con él, uno nunca sabe. Levantando mi rostro, me fijé que las mesas estaban vacías. Casi nadie deseaba subir cinco pisos a comer… como no hay ascensor.
De todas formas, nos adentramos y sentamos en una de las mesas, uno en frente del otro. Él dándole un gran mordisco a su panecillo y yo recién abriendo mi almuerzo. Era variado. Algo de vegetales, arroz y tempura.
—¿Quieres?
Cuando terminé de formular mi pregunta, noté que mi amigo observaba detenidamente mi alimento. El panecillo ya no se encontraba en ninguna parte, haciéndome intuir que ya se lo había acabado. Qué rápido come este chico.
—C-Claro que sí—me responde algo avergonzado.
—Come todo lo que quieras… al parecer no tengo tanta hambre—mentí otra vez. No tenía ganas de nada, la verdad. La charla de Tk me había estresado un poco y lo único que deseaba era algo de silencio y paz. Pero uno nunca obtiene lo que quiere.
Había subido con Fūka. Me estremecí.
—¿Sucede algo, Hikari?—me pregunta Daisuke, preocupado por mi repentino movimiento.
—A-Ahí…—señalé sin querer a los dos individuos que habían invadido una de las mesas que miraba hacia la ciudad.
Con mi almuerzo en la mano, dirigió la mirada hacia el lugar indicado, comprendiendo mi situación.
—Si te sientes incómoda podemos irnos.
—N-No tengo porqué sentirme incómoda…—repliqué, sonrojándome—Es decir… no tengo razones para.
Nuevamente echando un suspiro, me contesta tomándome de la mano.
—Vámonos.
No pude hacer nada. Solo asentí, tragándome mis palabras. Pasamos cerca a ellos. Ella llevaba pedazos de cartulina y algo de goma blanca en mano. Por el otro lado, Tk tenía tijeras y un marcador permanente. Estaban haciendo la caja. Antes de llegar a la puerta por la que acababa de hablar hace unos minutos atrás con Daisuke, los escuché.
—Lamento haberte pedido este favor.
—No hay problema… puedo hacerlo.
—Pero déjame ayudarte.
—No, así está bien.
—P-Pero Fūka…
¿Por su nombre? ¿Ya no Hinanawi?
—Suficiente, Takeru. Ya me siento lo suficientemente mal al haber sentido que molí a Hikari en clase al preguntar sobre su obra. Aunque me lo hayas pedido, es lo único que puedo hacer para enmendar lo que cometí.
—¿Qué piensas hacer?
—Algo de lo que no me creerías capaz, dadas las circunstancias en las que estamos.
Y hasta ahí llegue a escuchar, ya que Daisuke me jalaba con apuro en los escalones.
Ya estaba atardeciendo. Eso significaba que las clases estaban por terminar. Daisuke guardaba sus cosas antes de venir hacia mí. Fūka se encontraba moviendo la caja que había hecho con ayuda Tk horas atrás en la terraza y parecía algo decepcionada. Mi intuición decía que nadie había votado. En realidad, fui testigo de eso también. Cada alumno que salía ni se acercaba a dejar su opinión.
—Mejor ya no sigas, Fūka. No hay nada dentro—le insistí por undécima vez.
—Hikari…—me mira con ojos llenos de tristeza—No te rindas tan fácilmente. Estoy segura que adentro hay votaciones.
—De acuerdo, Fūka. Hagámoslo a tu manera. Ábrela—le digo frustrada, dejando que coloque la caja en la mesa. Luego de hacer aquello, me vuelve a hablar.
—Hikari, ahorita regreso, ¿de acuerdo? Me acabo de acordar que Takeru quería decirme algo y ya es medio tarde…—evadiendo mi mirada, observaba la puerta, ansiosa por irse.
Le dije que sí, sin prestarle tanta atención. Me quedé sola con Daisuke. Me tocó el hombro, causando que salte muy alto, casi llegando al techo.
—¿Y? ¿Nos vamos a casa?—me pregunta con un tono de voz cansado—No te estreses, Hikari. Me duele verte así.
Sin poder aguantar más –y a la misma vez deseando callar a Daisuke- abrí la caja que Fūka había hecho con dedicación y mis ojos toparon con tres papelitos. Aquellos decían lo siguiente.
OBRA DE TEATRO: DRAMA.
—… ¿p-pero quién?—fueron las únicas palabras que salieron de mis labios.
Si no hubiera volteado, nunca hubiera notado la sonrisa que cargaba Daisuke consigo.
—Quién sabe… bueno, es hora de irnos. Vamos, mi querida Hikari.
Por alguna razón, asentí dejando atontada los papeles dentro de la caja y lo seguí, sin saber si creer en su sonrisa. El sabe algo… y ese algo es lo que no quiero creer. Pero aún así muy dentro de mí creeré que Fūka, Tk y él fueron quienes hicieron esto posible. No sé porqué incluía al rubio en mi presentimiento, pero algo me decía que lo hiciera. Agregando el obvio planificado escape de Fūka para que viera los papeles sola… mi presentimiento se hacía más día ha estado lleno de dilemas.
