Nota de autora: Al parecer el Drama está empezando a aparecer. ¿Qué fueron todas esas cosas que Fuka estuvo diciendo y pensando? Además, ¡quién es Chise y de dónde conoce a Taichi! ¡Espero les haya gustado el capítulo anterior! Es hora de proseguir con Hika.

Clasificación T por temas a futuro. Categorías Drama & Angst por el mimo motivo.


Capítulo 7: Amigas y Enemigas


—Señorita… llamé hace más de cuarenta minutos a pedir una pizza tamaño familiar con extra queso y carne… ¿Mi nombre? Taichi Yagami… sí… es correcto… de acuerdo… ¿¡Qué cosa!?

Cerré la puerta lentamente, mientras me hacía camino a mi habitación. El malhumor de mi hermano era algo con lo que no deseaba cruzarme ahora, además que mi día había sido uno terrible. Se encontraba sentado en el sofá, moviendo las manos de arriba hacia abajo.

—Bueno, por lo menos espero que sea gratis—soltó al final, esperando una respuesta positiva—… un minuto, ¿cómo que mi zona no esta cubierta en la garantía de treinta minutos? Vivo en Odaiba… sí… Disculpe, ¿podría darme su nombre? Sí… su nombre ¿Cómo que para qué? ¡Para hablar con su administrador! … Takeuchi… ¿Takeuchi qué? Sí, completo ¿Sora Takeuchi?

Cuando logré llegar a nuestra habitación, observé cómo colgaba para luego tirar el teléfono con furia a su lado. Sería mal de mi parte no acudir a él, así que eso hice. Primero, hice una pequeña parada en la cocina y saqué algo de una de las alacenas. Al tenerlo, me senté a su lado, ofreciéndoselo.

—Siempre queda un buen ramen instantáneo.

—Parece una maldición, Hikari. Sora… Sora me persigue por todas partes—forzando una sonrisa, me habló.

—Está bien, hermano. Solo es mala suerte—intenté animarlo un poco—Tengo una idea. ¿Qué te parece si en vez de comer ramen o pizza vamos a un restaurante? Comamos algo rico de vez en cuando. Papá y mamá me depositaron algo de dinero en mi cuenta, vamos que te invito.

—No hay forma que le pueda negar algo a Hikari—al fin con una sonrisa genuina y sobándome el cabello, accede—Además, como gratis.

Reímos a la misma vez, para luego mirarnos profundamente. Fue en ese mismo instante en el que lo notó.

—Hikari, ¿haz estado llorando?

Bajé la cabeza, escondiendo mi rostro en vergüenza. Era cierto, había estado llorando luego del incidente con Daisuke en el depósito. Cuando Tk y Fūka nos encontraron, sentí que el mundo se me derrumbaba… no había nada que pudiera hacer. Sé que lo que piensan ellos no es lo que realmente sucedió, así que no debería afectarme, pero lo que no puedo sacarme de la cabeza es la sonrisa de Fūka. Ya no creo volver a verla de la misma forma.

—No, hermano. Qué cosas hablas… bueno, vamos que si no se hará más tarde y ambos tenemos clases. Mejor ir ahora y regresar temprano, así dormimos tranquilos que nos espera un largo día mañana.

—Si eso dices, Hikari—observo como suspira, para levantarse.

Le devolví una sonrisa, para que creyera que realmente todo estaba bien. Era lo único que podía hacer.


—Hikari… exactamente, ¿qué hiciste anoche? Tienes una cara…—Daisuke se encontraba sentado a mi lado en la tutoría. Su rostro se encontraba cerca al mio, pero no me ruboricé. Creo que me estoy empezando a acostumbrar.

—Ya te dije… fui a cenar con mi hermano y bueno… tomó de más cuando nuestra camarera se presentó con el apellido Soramachi. Ya te imaginas el lío que se armó. Me costó llevarlo de regreso a casa y acostarlo… al igual que levantarlo hoy día—con eso dicho, eché un suspiro de resignación y tiré medio cuerpo encima de la carpeta—Lo único que deseo ahora es un día tranquilo.

—Lamento decepcionarte pero, no creo que suceda. La presidenta del consejo va a venir a clase hoy, quiere hablar sobre la obra—Daisuke se levanta de la silla y regresa a su asiento—Pero haré lo posible para que no te presionen tanto, linda.

Lo último que faltaba, Hibiki. Ayer logré avanzar algo de la obra al regresar. Cuando me encuentro en un estado de ánimo bajo escribo más de lo normal, así que por ahora eso va bien. El problema es que no sé que es lo que quiere. No se me ocurre absolutamente nada. Ya llevo más de la mitad escrito y todavía faltan dos meses. Solo espero que no salga con alguna locura como siempre. Ahora que lo pienso, Tk y Fūka han estado bastante callados y distantes esta mañana… me pregunto si habrá sucedido algo entre ellos dos. Además, debo de agregar, que Yumi, la fan número uno de Tk, se estaba paseando de sitio en sitio hablando con todos los alumnos, evadiendo mi mirada. La ignoré, como siempre lo hago.

—B-Buenos días, c-clase…—nuestra pequeña tutora había ingresado a clase, saludando a voz baja—E-En un par de minutos nos estará visitando la representante I-Inoue… p-por favor c-compórtense.

Es algo contradictorio pedir buen comportamiento hacia la presidenta del consejo cuando Ayane no recibía alguno. Al notar que era ignorada, como siempre, se quedó sentada en su escritorio, intentando no parecer nerviosa en toda esta conmoción matutina. En cuestión de segundos, la puerta que daba al pasadizo se abrió estrepitosamente, dando al descubierto la figura a Hibiki Inoue. Su largo cabello turquesa ondulado al final hacía resaltar sus ojos grises cubiertos tras sus brillantes lentes. Detrás, se hacían paso Ai y Mai Kanzaki, quienes parecían más su guardaespaldas que asistentas.

—Muy bien, clase 4FB…—dice mientras golpea con furia el escritorio de la profesora, enfatizando más su patética existencia corpórea—Les he dado ya mucho tiempo y no veo nada de resultados. Guión. Ahora.

Sentí como todas las miradas eran dirigidas hacia mí. Disimuladamente, Daisuke me da un empujón en la espalda mientras me guiñe el ojo. Le asiento en respuesta, preparando el pequeño folder en donde tenía todo mi trabajo hasta ahora. Me sentía orgullosa de el y espero que sea de su agrado.

—Aquí está, superiora Inoue.

—¿Es todo?—me lo arranchó de las manos, para abrirlo y observar que era un número regular de páginas

—Va un poco más de la mitad, pero lo termino en unos días—le respondí, tratando de recuperar el folder.

—Está mejor de lo que esperaba—al final me lo devuelve apoyándolo en mi pecho—¿Ya sabes los personajes?

A esta clase de cosa me refería, una pregunta que no me esperaba. No tenía idea de qué decirle. Aquello me hizo recordar cuando Fūka hizo la pregunta de quienes actuarían y tampoco le di una respuesta positiva

—Estamos viendo eso.

—Eso espero, Yagami. En fin, no demoren. Ya nos quedan menos días y debo de informar en el auditorio cómo deben de preparar el escenario para ustedes. Tenme todo listo para la semana que viene. Ayer ha sido un día terrible… espero que no se repita—y con eso dicho, se retiró con sus dos amigas… o algo similar.

Un momento, ¿cómo que un día terrible? Me pregunto que habrá sucedido.

Eché un suspiro de alivio, para luego encontrar a Tk parado a mi lado. Ya no me dirige ni la más mínima palabra desde el accidente en el gimnasio, tampoco a Daisuke. Para malograr la amistad de ellos dos de ese modo… debe de estar realmente decepcionado. Con un movimiento de la mano llama a su enamorada, quien rápidamente levanta de un rincón la caja de votación que usamos para decidir el tema del festival.

—Ya escucharon a la superiora Inoue, tenemos pocos días y hay que decidir actores. Yagami, haz una lista en la pizarra—se dirige hacia mi con frialdad, para luego pasarme un plumón color negro. Mientras prosigue, me pongo a escribir—Tras ver los roles disponibles, les pido que apunten en un papel a uno de sus compañeros que crean perfecto para el papel.

Tras finalizar, cerré el plumón y se lo di de regreso para dirigirme devuelta a mi asiento, pero en el camino noté que Fūka me observaba con una especie de remordimiento. La verdad, desde que vi aquella sonrisa, no quiero volver a juzgar sus expresiones. La persona que creí que era, aparentemente era una mentira y una bien hecha.

—A ver, Hinanawi—se detuvo para dar un respiro—Para de carpeta en carpeta para que coloquen un nombre. Si no lo hacen, se quedarán en el recreo.

Toda la clase entró en un alboroto. Nadie podía creer lo estricto que se había puesto Tk por el simple hecho de una votación a la que no le importa a ningún alumno, incluyéndome. Hasta Yumi y su grupo de amigas parecían sorprendidas por este hecho, para al final empezar a hablar como toda la vida… y creo que a la vez me observaban detenidamente. No es mi problema. Al llegar a mi asiento, Fūka se para a mi lado con la caja, ¿tan rápido ya llegó hasta mi sitio?

—P-Por favor, el papel—titubea sin mirarme a los ojos—Si no tienes te doy. Aquí mismo tengo.

Dándome un pequeño trozo de papel, lo recibo para simplemente poner un voto en blanco y que fuera a la persona con más chance para ganar.

—Toma.

—Gracias…—rápidamente sigue su labor, hasta que todo estudiante votó bajo obligación. Luego, retornó al lado de Tk.

—Al final del día se sabrán los resultados. Ahora todos a clase—la autoridad parecía reinar el día de hoy en mi mortal enemigo.

Con eso dicho, todos tomamos nuestros materiales y salimos rumbo a nuestros respectivos salones de economía. Me encontraba en el set B, lo cual demostraba que no era mala, pero tampoco muy sobresaliente. Desgraciadamente me encontraba sola, ya que Daisuke estaba en el C y Tk y Fūka en el A. Espero que no haya trabajo en grupo y me toque con alguna de las seguidoras de Tk. De un minuto a otro, ya nos encontrábamos todos frente al salón de clase. Me senté en la carpeta más alejada y me dediqué a observar el paisaje a través de la ventana. La maestra no aparecía, por ende, abrí mi cuaderno para leer lo de la última clase para así estar preparada para el repaso de hoy, pero no creí que Yumi y sus dos amigas se acercaran a mi, formando un pequeño grupo de tres alrededor mio (e inclusive trajeron sus sillas para sentarse y estar a gusto).

La autoproclamada líder del club oficial de fans de Tk, Yumi Sakuraba, se sacude su larga y lisa cabellera morado profundo hacia un lado de su rostro, para luego mirarme con sus ojos rosa pastel.

—¿Qué tal, Kari? ¿Cómo te trata la vida?

No podía creer que seguía comportándose amable conmigo. Después de todo, siempre me odió por tener una relación amical con Tk tras ser amigos de la infancia y seguía haciéndolo por más que nos hayamos peleado a muerte los dos.

—Nada nuevo la verdad. Por cierto, muchas gracias por el otro día.

—¿Por lo de Daisuke? Ah, de nada. Ya sabes… solo quería dar un pequeño gesto de amabilidad luego de tanta hostilidad entre nosotras.

¿Está diciendo que me seguía viendo como una gran rival hacia su amor platónico, pero ahora que tengo pareja me ha quitado de la mira?

—No te preocupes, Yumi. Todo está bien.

—La verdad, Hikari… hay algo que siento que debo de decirte—tras mencionar esas palabras, cierra ambos ojos—Nosotras creemos que Fūka planea algo contra ti. Lo más probable es que trate de arruinar la obra para que ella pueda quedarse con Tk para siempre.

—… ¿qué?—claro, ahora que estoy a su nivel me agregan a su pequeño grupo de colegialas desesperadas—Eso es imposible… digo, ella no parece esa clase de persona.

—Ni creas, Hikari. La verdad, no puedo creer que sigas pensando así de ella luego del incidente del depósito—antes de que pudiera argumentar en mi defensa, prosiguió—Sí, ya toda la escuela lo sabe, pero no te preocupes. Aquí, nosotras, estamos seguras que no serías capaz de tal acto. Por ello, te vamos a ayudar.

—¿Eh?—no comprendía todo lo que sucedía—¿Ayudar en qué? La verdad, Yumi, no comprendo…

—Vamos a ayudarte a darle a Fūka algo de su propia medicina. A eso se le llama venganza, Hikari. Nosotras la vimos colocar las llaves del depósito devuelta a su lugar original. Es lógico que ella planeó todo esto. Tenemos un enemigo en común, unamos fuerzas.

Antes de que lograra decir palabra alguna, la profesora se abrió paso en el salón de clase pidiendo disculpa por su retraso, para luego llamarle la atención a mi diminuto grupo.

—A ver, el grupito de Sakuraba, se acabó la fiesta en la carpeta de Yagami, regresen sus sillas y presten atención a la lección de hoy. Sé que se acerca el festival, pero no es motivo para malgastar el dinero de sus padres de esta manera—con eso dicho, da media vuelta y prende la computadora para mostrarnos en presentaciones la clase de esta mañana.

De reojo, observaba como Yumi se dedicaba a dibujar y pasarle papelitos a Tomoko Mizuhara, una de sus amigas y de las dos chicas que la acompañan siempre, como en la conversación de hace un rato. No he vuelto a hablar con Tomoko desde que el día que propuse hacer la obra, se opuso dando una excusa que contradecía su oferta inicial. Su corto cabello color magenta hacía resaltar sus ojos celestes que observaban las notas que su líder le daba cada dos minutos. Por el otro lado, en la primera fila se encontraba la otra chica. Siempre la observaba callada e incómoda cuando alguna de las otras dos hablaba. La mayoría de veces se la pasa en silencio, pero es sobresaliente en sus estudios, lo cual me parece que debería de buscar mejores personas con las cuales juntarse. En pocas palabras, Anzu Hagiwara, era una de las chicas de las cuales era el objetivo principal de casi todos los hombres de nuestro grado. Su silencio le daba un aire de misterio y su belleza se extendía de clase en clase, incluso de año a año. Su cabello, al cual muchos lo habían apodado con el color amarillo al ser un rubio extremadamente fuerte, combinaba perfectamente con sus ojos casi miel, que le daban un aura mágica a su existencia, pero lo que más llamaba la atención era la forma de peinarse. Siempre cambia de estilo. El día de hoy, por ejemplo, se encuentra con dos trenzas pequeñas amarradas con listones morados.

La clase transcurrió a un ritmo lento, pero seguro. Me sentía preparada para cualquier examen sorpresa, pero no para una pequeña bolita de papel que me sacó un susto al caer en mi cabeza. Tras abrirlo, noté que era la letra de Yumi, quién me pedía almorzar con ella, Tomoko y Anzu en un lugar alejado para planear la venganza. Siendo honesta, todo esto me parece una tontería, pero no pierdo nada siguiéndole la corriente por una vez en la vida. Mientras meditaba mi respuesta, el timbre de fin de clase resonó, causando que todos los alumnos salieran apurados a su siguiente clase, la cual era Historia Universal. Por suerte ahí estoy con Daisuke… si no hubiera sido por todas esas trasnochadas para su final del año pasado y subir ese promedio, no se encontraría conmigo en el primer set. Como Tk me ignora, se me será más fácil comentarle sobre el tema.


«No sé en qué problema te quieres meter, Hikari… pero te recomiendo que las ignores y mejor no vayas con ellas. Algo me da una mala espina. Además, tú no eres como ellas… no vas por ahí planeando venganzas hacia los demás. Pero bueno, es solo mi opinión. Al final la decisión es tuya, linda.»

Y tras recordar las amables palabras de Daisuke, me pregunté que demonios me encontraba haciendo almorzando con ellas tres bajo la sombra de un abandonado roble del sector olvidado del jardín posterior. Las únicas que teníamos algo de comer éramos Anzu y yo, ella con su bento; yo pan de yakisoba. Cuando lo abrió, nos quedamos deleitadas tras los bocadillos que mostraba. Sin pedir permiso, Yumi y Tomoko se lanzaron al ataque como feroces animales con sus hashis, mientras que la dueña no tomaba ni un diminuto trozo de alimento. Al ver semejante acto de supuesta amistad, partí mi pan invitándole la mitad. Muy agradecida, me sonrió y declinó, para al final obligarla a aceptarlo. Con suma gratitud lo recibió y empezó a comer como si no hubiera un mañana. Por lo que puedo ver, esto es un ritual semanal.

—Y bueno… Yumi… ¿para qué me llamaste?—pregunté irrumpiendo el silencio… o más bien el sonido de dos salvajes alimentándose.

—Que ya esta lista la venganza—aún con la boca llena, me contesta.

—¿Ya la hicieron?—me había quedado genuinamente sorprendida.

—Claro, ya verás cuando regresemos todos a clase—me decía ella con sobras alrededor de la cara—Estate atenta a la votación a la hora de salida.

No entendí a lo que se refería, pero al pasar las horas y llegar el momento prometido, todos nos encontrábamos en la tutoría de salida. Ansiosos, con sus mochilas y bolsos listos, todos los alumnos se desesperaban por poder salir lo más rápido posible de su castigo llamado escuela. A decir verdad, me encontraba nerviosa por, número uno, los resultados, número dos, el plan de Yumi. Me pasé pensando toda la tarde, pero nada se me ocurría. Quizás no soy tan brillante como lo pensé, o tal vez todo esto haya sido un engaño para hacerme quedar como una tonta en creer en sus palabras. Algo en mí deseaba vengarse de Fūka, mientras que otra parte luchaba en convencer a la anterior que era técnicamente imposible que ella haya planeado de ese tipo, no parece ser esa clase de chica. Me lo esperaría más de Yumi, pero de la enamorada de mi mortal enemigo, jamás.

—Lamento retenerlos nuevamente en el salón de clases, pero debemos de terminar este asunto de una vez—arreglando su gorra, Tk parecía estar de mejor humor que el de esta mañana, provocando que más de la mitad de chicos y chicas dieran un suspiro de alivio, incluyendo a Daisuke y a mi,—Espero que, sean cual sean los resultados, no habrán quejas.

Todos asentimos, ansiosos de saber quiénes interpretarían a los personajes principales para poder huir de este lugar. Llamándola de la mano, Fūka se acercó con la caja de votaciones y ambos la abrieron para contar los votos al frente de todos y demostrar que nada había sido alterado. Después de todo, la clase se había encontrado cerrada y nadie podía ingresar, así que aquello era prácticamente imposible. Por un segundo, miré detrás mio para ver como Daisuke tenía su mirada perdida en mi. Tras ver el amor que había tras esos ojos, no pude evitar sonrojarme y sentirme mal. Todo esto le hace un daño terrible a él, todo por mi plan precipitado.

—P-Por favor, discúlpenos un momento—aquellas palabras me hicieron salir de mi pequeño trance. Ambos representantes habían dado media vuelta para examinar los votos nuevamente mientras murmuraban entre sí.

En eso, la conversación que tuve en el recreo con Yumi regresó a mi. Que me fijara en el proceso de votación. ¿Acaso será posible que ella…? No, no lo creo. Eso sería caer muy bajo. Además, yo no tendría nada que ver en eso… ¿verdad? O quizás sí porque pude haberlas detenido… ya Kari, deja de pensar en ello. Lo que pasó, pasó… no las detuve, no las detuve. Soy una tonta.

—Lamentamos la demora, he aquí los resultados—con una mirada nerviosa, señalo a su enamorada, quien movió la cabeza en señal de afirmación y empezó a escribir los resultados de mi obra 'La Esposa que era una flor'.

Esposo: Takeru Takaishi

Esposa: Hikari Yagami

Narrador: Fūka Hinanawi

Hechicero: Daisuke Motomiya

Espíritu de la Verdad: Anzu Hagiwara

—¿Qué?—todos volteamos en dirección a la voz. Era de Yumi. Acababa de gritar en sorpresa, llamando la atención de la clase entera—Digo, q-que felicidad hacia los ganadores de esta justa votación.

Más que ella, sería yo quién debería de estar gritando. Tengo el papel protagónico. No puedo creerlo… y tampoco lo deseo la verdad, pero algo en mí no puede evitar querer gritar en alegría por el simple hecho de tener a Tk cerca. No entiendo que me sucede, deseo arreglar las cosas con él y que, por lo menos, me vuelva a fastidiar, que me vuelva a dirigir la palabra… que me vuelva a mirar.

—Muy bien, pueden irse—tal y como sucedió en la mañana, todos salieron lo más rápido posible dejando el salón hecho un desastre. Suspiré en el proceso, para luego sentir la mano de Daisuke encima de hombro.

—Felicitaciones, linda—sin darme un minuto para decir algo, me dio un suave beso en la frente—Ahora vamos a casa, te llevo.

En silencio, me dejé llevar por la mano que me guiaba hacia la salida, sin mirar hacia atrás. No comprendí nada de lo que sucedió.

¿Acaso Yumi habrá hecho esto posible? ¿Es mi amiga? ¿Cuál es el propósito de Fūka? ¿Es mi enemiga?

—Hikari…—la delicada voz de la enamorada de mi mortal enemigo me llamaba y, por más que se le escuchara, Daisuke siguió avanzando haciéndose el sordo.

—Daisuke, espera… Fūka me llama—logré finalmente decir luego de dudar por varios segundos, logrando salir de él, pero cuando le di la espalda, me abrazó, intentando jalarme de regreso a la salida—Vamos, suéltame. ¿Qué te pasa?

—"… ¿segura que te quieres quedar?—con fuerza, me alejé de él, mirándolo cara a cara.

—¿A-A qué te refieres?—respondí llena de inseguridad.

—Solo respóndeme.

—Sí, me quiero quedar.

Tras escuchar y no decir nada, se retiró de la clase cerrando la puerta con fuerza. Tras verlo así, sentí que algo dentro mio se rompía. Lo alcanzaré o rápido o lo llamaré para ver que sucedió, pero ahora deseo saber que quiere decirme Fūka.

—Hi...Hikari…—tragó saliva, pero antes de ello, Tk la calló.

—Oye… ¿estás segura que quieres hacerlo?—le pregunta preocupado por su estado actual.

—Sí, estoy segura. Debe de saberlo.

—De acuerdo, entonces me voy— al igual que Daisuke, se va tras la puerta del salón de clases al exterior, dejándonos solas.

—Hikari… yo…—movía las manos frenéticamente, sin saber que hacer. Tragaba saliva constantemente y parecía como si el aire se comiera sus palabras—Yo… yo te… yo te cedí… el papel…

—… ¿Tú… qué?—la sorpresa me agarró desprevenida—No… No comprendo.

—Cuenta las votaciones para que veas…—con eso dicho, me pasa la caja y empiezo a ver los papeles uno por uno. No había ni uno solo con mi nombre—Cuando las conté en la mañana con Tk… habían varias con tu nombre, pero cuando revisamos nuevamente… no había ni uno solo.

No comprendo lo que está sucediendo. Fūka parece otro tipo de persona. Cederme el papel y ser capaz de decirme la verdad. No comprendo lo que está sucediendo aquí. Ya no se en quien creer. Nada tiene sentido ahora.