Nota de autora: ¡Y llegó el Festival Cultural! ¿Les gustó el anterior? ¡Espero que sí! La tal Chise Himawari volvió a aparecer, Daisuke confesó sus sentimientos una vez más. Hikari está más confundida que nunca, y ahora debe actuar con su mortal enemigo. ¡Disfruten, mis queridos y perfectos lectores!
Clasificación T por temas a futuro. Categorías Drama & Angst por el mimo motivo.
Capítulo 9: Festival Cultural
No tenía ganas de levantarme de la cama. En realidad, no es como si tuviera flojera o cansancio, más bien era como un sentimiento de rendirte ante el mundo. Me cubrí hasta la cabeza con la sábana y me hice una bolita. Luego de tanta práctica hoy era el día prometido. Mi relación con Tk sigue igual que antes y desde que Daisuke confesó sus sentimientos no puedo mirarlo igual. En las semanas que quedaban notaba que mi mortal enemigo estaba poniendo más empeño a su rol, lo cual hizo que, de igual manera, lo haga yo. Lo único que me perturba hasta ahora es que Davis actúe como si aquellas palabras que me dijo nunca hubieran salido de su boca. Claro, tampoco me atrevo a mencionar el tema, pero a la vez me molesta que actúe de esa manera. Encima él es el hechicero que supuestamente me volvió una flor para tenerme a su lado y alejarme de un esposo que me tenía ignorada, como si fuera un punto más en la pared.
—¿Hikari?—mi hermano había empezado a tocar la puerta con sus nudillos de una manera suave—Ya está listo el desayuno, debes de salir con algo en el estómago.
No repliqué e intenté levantarme mas, fue en vano. Me emocionaba que hoy sea el día, quería ver todos los puestos, la comida, pasear... pero a la vez todo es tan extraño que no se que hacer. En momentos como estos recuerdo que Miyako solía ayudarme a levantar los ánimos cuando andaba deprimida por Tk, pero desde que adelantó un año y se encuentra estudiando para ingresar a la universidad no sé nada de ella. Daisuke aún mantiene contacto con Ken aunque la verdad no me llega a contar nada interesante. Suspiré y me apoyé mucho más fuerte en mi almohada, como casí abrazándola con mi rostro. Unos instantes después, suena mi celular. No era una llamada debido al tono así que decidí ignorarlo, además, para llegar a el debía de levantarme y toda la cosa... pero persistía. Debía ser un mensaje. No podía más con el ruidito, así que opté por hacer lo que menos deseaba.
Tamabaleando de izquierda a derecha llegué a mi cómoda y abrí el celular para ver el remitente.
No podía creerlo.
Miyako.
¡Hola, Hikari! Hace tiempo que no se nada de ti ni de Daisuke ni de Tk. Imagínate que hablo más con Iori y eso que está en España. Pero bueno, quería decirte que Ken me comentó que Daisuke dijo que hoy había un festival cultural en tu colegio. Pues mira que para adivinos justo hoy tengo día libre en la academia. Al haber cambio de horarios tengo los viernes libre así que nos podremos juntar más seguido como antes. No te rindas ante nada, corazón, ¿sí? Ya sabes que siempre estaré ahí para ti.
¡Rómpete una pierna! ¡Bingo!
Mi mejor amiga iba a asistir al festival y yo hace minutos rodando en la cama no queriendo ir. Esto me motiva. Veré a Miyako después de casi un año. El grupo se reunirá como antes... un minuto... Miyako cree que ya me amisté con Tk... debe haber sido Daisuke. Seguro le contaba a Ken que no pasaba nada para que Miyako estuviera tranquila. Espero que todo salga bien.
Salí de mi habitación con mi camisón rosa pastel, sobándome el ojo derecho con la mano izquierda y estiré la derecha. Es una posición extraña pero siempre se me hace cómoda. Mi hermano se encontraba guardadon lo que sobró del desayuno en la refrigeradora.
—Hikari, creí que no despertarías. Estaba guardando tu ración. Se que tu obra es en la tarde pero ¿no tenías que ir a ayudar con los preparativos que faltaban?—mi hermano acaba y se acomoda una chaqueta negra que llevaba puesta—Pasaré por ahí de todas formas, te aviso con un mensaje de texto cuando esté por ahí. Tengo que ir a recoger a Mariya.
¿Mariya? ¿Acaso mi hermano ya está saliendo con otra chica? Solo espero que no se apellide algo con Sora o los kanjis de su nombre tengan significados similares.
—¿Irá Chise?
—Chise tiene que trabajar a medio tiempo en la tienda de conveniencias, pero dice que tratará de ir.
Chise Himawari es una buena amiga que mi hermano hizo en la Universidad y sabe casi toda la historia de su vida como yo. Es una muy buena chica. Me pregunto por qué habrá venido el otro día en el que llegué llorando... oh bueno, mejor no divagar en el pasado ¡veré a Miyako!
Tras escuchar que mi hermano ponía llave al departamento saqué mi ración y la devoré a más no poder. No me importó si ya estaba algo fría. Recién había notado lo hambrienta que me encontraba. Luego me lave los dientes, duché y puse mi uniforme recién planchado. Metí en una bolsa el vestido que no tuve oportunidad de devolver la vez anterior y salí de casa, como nunca, llena de energía para inclusive despedirme.
—¡Ya me voy!
5:30 pm
Auditorio Escolar
Tras el escenario
No dejaba de tragar saliva y revisar mi libreto miles de veces. Anzu se encontraba a mi lado, ayúdandome poco a poco. Me ponía más nerviosa saber también que mi hermano había llegado con la nueva chica por su mensaje de texto.
—Repite después de mi. Oh~—su cabello se encontraba puesto en un listón gigante color magenta y le habían colocado lentes de contacto color plata. Parecía un ser fuera de este mundo dándome lecciones de relajación. El vestido era de un color verde tipo menta, pero casi transparente. Le daba el aire de espíritu que debía ser. Debe haber notado que me distraje ya que infló sus mejillas—¡Hikari, concéntrate! Tenemos solo 15 minutos para este último ensayo.
—Lo siento pero, es que te queda tan bonito tu atuendo... el mío me hace parecer más un fantasma—el único tipo de maquillaje extra que me habían hecho era ponerme una peluca del mismo color de mi cabello, solo que más largo que inclusive cuando caminaba la arrastraba por el piso. Espero no tropesarme—Bueno, por suerte aparezco poco. De ahí me reemplazan por una azucena y hablo por un micrófono.
—Todo saldrá bien, ya verás. Mira, los chicos están practicando por allá—Anzu ríe un poco, quizás creyendo que así ayudaría mis nervios.
Cuando señaló, observé como Daisuke se encontraba ya en su traje de hechicero, haciendo muecas ya exageradas para conjuros que ni existían en el libreto y Tk intentando esquivar bolas de fuego invisibles riendo. Ambos reían. No estaban nerviosos, o eso me parecía a mi por lo menos. Divago más mi mirada y observo a Fūka sentada en una de las bancas con su uniforme puesto, revisando el libreto. Al ser la narradora solo debe de tener buena dicción y tempo al marcar las palabras. Aunque cuando me saludó la noté algo afónica.
—¿Estás bien de la garganta?—me atreví a preguntarle.
—Sí... eso creo. La verdad no lo sé... he estado practicando mucho...—a su lado estaba la caja que vi a una de las Kanzaki cargar semanas atrás y recordé que el día del alboroto en el cual Tk nos encerró a mi y a Daisuke en el consejo estudiantil, ella ya se encontraba al enferma.
—¿Segura que puedes hacerlo? Puedo cambiarte de papel...
—¡No!—al notar que gritó se tapó la boca con ambas manos y fingió una risa—Lo siento si me exalté un poco. Siento que tu harías una esposa perfecta.
Empezó a jugar con sus manos y yo con las mías. Nos quedamos en silencio un largo rato hasta que una voz en el intercomunicador nos sacó del trance. Era la voz de Hibiki.
—Por favor, aquellos que quieran ver la presentación de teatro del salón 4FB que ingrese al auditorio. Repito, aquellos que quieran ver la presentación del teatro del salón 4 FB que ingrese al auditorio.
—¡Qué!—no me había percatado lo rápido que había pasado el tiempo. Si ya iban en la primera llamada significa que nos quedan 10 minutos de sobra. Hikari, piensa rápido—Fūka, debo seguir practicando. Suerte con lo tuyo.
—Igualmente—me dijo con la voz áspera, tosiendo un poco. Sentía que iba a ser un trabajo difícil para ella. Debió aceptar mi oferta—¿Y Tk?
Cuando llegué al sitio en dónde se supone que nosotros cuatro nos íbamos a encontrar, el chico de cabellos rubios no estaba. Como nadie me respondió al estar tan confundidos como yo, le eché una mirada al auditorio detrás del telón. Asustada, la cerré en segundos.
—¿Qué sucede, Hikari?—me preguntó con su tímida voz la pequeña Anzu.
—H-H-Ha-Ha-Hay mu-m-u-uucha ge-ge-n-n-t-—no podía no hablar bien. Si no puedo hacerlo ahora, ¿cómo será en el escenario? Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir. Quiero morir—Quiero mo—.
Cuando las palabras finalmente salieron de mi boca, una palmada en la espalda conocida me levantó los ánimos.
—Esa no es la Hikari que conozco—la voz era tan familiar... cuando dí media vuelta me choqué con una chica alta, de cabello lavanda largo y unas gafas redondas. Su ropa casual consistía de una simple polera grande y unos capris marrón claro. La sonrisa que dí fue genuina, de punta a punta—Esa es la Hikari que conozco y todos amamos, ¡bingo!
—¡Miyako!—me tiré hacia ella formando un abrazo y no pude evitar soltar el llanto que aguantaba debido a los nervios. No podía creer que ella estuviera aquí mismo para apoyarme en este momento importante... un minuto... solo personal autorizado puede estar aquí...—Miyako... ¿cómo es que-?
—¡Prima, aquí estabas!—Hibiki entró furiosa para jalar a Yolei del brazo—Cuando me presentaste a Ken no creí que vendrías aquí sin permiso.
—¿Prima?—Daisuke y yo nos observamos mutuamente
—Es mi prima de parte de mi padre, de uno de sus hermanos. Por eso llevamos el mismo apellido—Miyako logró salir del apretón de Hibiki y explicó.
—Ya entendí, con razón que su persistencia me parecía conocida—Daisuke hizo una palmadita en su mano.
—Cuanto los extrañaba chicos... ¿y Tk?—ambas Inoue miraron a mi enamorado de mentira pero Hibiki lo dejo pasar y Yolei explotó en risa.
—Esa es la misma pregunta que hice hace un momento atrás...—dije.
—Pues de él no se preocupen que lo traje conmigo—Ken ingresó con Tk. Aparentemente se habían cruzado en el pasadizo de afuera—Su obra suena divertida, estaremos pendientes de ella, así que suerte de nuestra parte. Vamos a sentarnos, Miyako.
—¡Sí~!—fue tras el hombre de manera obediente, parecía un perrito faldero. Al ver a mis viejos amigos me sentía más tranquila, sabía que podía hacer esto.
—Por favor, aquellos que quieran ver la presentación de teatro del salón 4FB que ingrese al auditorio. Repito, aquellos que quieran ver la presentación del teatro del salón 4 FB que ingrese al auditorio.
Volvió a sonar. Ya no era Hibiki sino Mai Kanzaki quien era apoyada por Ai haciendo muecas para llamar la atención de los prospectos. Era la segunda llamada. Quedan 5 minutos.
—¿Tienes todo listo, Hinanawi?—preguntó Hibiki. La chica de cabello almendrado había permanecido en su propio mundo mientras sucedía lo de Ken y Miyako. Tk se le acercó y aquello pareció sacarla del trance.
—Sí, superiora Inoue—dijo de manera formal.
—Estoy seguro que lo harás bien, Hinanawi. Recuerda que eras una estrella. Todavía puedes brillar. Mihara quiere verte brillar hoy—le dijo Tk gentilmente en su oído. Fue tan cercano el contacto que no pude evitar sonrojarme y sentir que mi pecho iba a explotar en mil pedazos.
Hikari, concéntrate, 5 minutos y sales.
Daisuke aparentemente notó mi malestar y me dio un abrazo. Sentía su pecho contra mi espalda y sus manos intentaron entrelazarse con las mías. Al darme un suave beso en la cabeza, me sobó el cabelló y me empujó hacia delante.
—¡Muéstrales de lo que estás hecho, mi preciosa!
Y fue así que sonó la última y tercera llamada, abriendo el telón.
Fuera del auditorio
Patio Escolar
6:05pm
Taichi se encontraba perdido, dando vueltas sin saber a dónde ir. Además, había perdido a su cita del día en la muchedumbre y los puestos de comida.
—Debí de haberle dicho que sí cuando quería ir ella por Takoyaki—se arrepentía.
Mientras caminaba cabizbajo, se arrepentía de estar tarde para la obra de Hikari y que su amiga Chise no haya podido venir. Se sentía solo sin ella. Él no quería verla como reemplazo ya que la quería mucho como amiga, pero era como hablar con Sora nuevamente. Por eso tampoco nunca le ha puesto un dedo encima ni tampoco ha intentado salir con ella. Sentía que sería algo incorrecto. En eso, mientras caminaba sin rumbo alguno, se choca con una joven quien termina tirando al piso su algodón de azúcar.
—Lo siento... no vi por donde iba...—replicó mientras levantaba la cabeza para ver a la persona con la que menos pensaba encontrarse.
—No, fue mi culpa, estaba pensando en otras cosas...—tras hacer el mismo gesto, ambos se quedaron en pleno silencio.
—Sora...—musitó Taichi, intentando acercarse, pero se detuvo a la fuerza.
—Taichi...—parecía que sus labios querían decir algo pero se aguantaba. Llevaba puesto un sombrero de playa blanco como la nieve y un vestido de verano celeste pálido. Sus zapatos eran unas sandalias con taco elevado y se veía elegante como siempre—Que... Que milagro que no estés con una chica.
—Y tú que milagro que no estés con Yamato—su voz sonaba monótona y sin energía, como si fuera una simple rutina. Seguía mirando el algodón de azúcar que yacía en el piso. Poco a poco se iba llenando de hormigas, pero había una que no podía llegar al exquisito manjar. Así se sentía él, nunca podrá llegar a ella.
—Pues fue a buscar el auditorio, Tk actuará después de todo—soltó, evitando buscar pelea.
—Por lo visto ambos andamos en la mismas dificultades, ¿qué opinas si intentamos encontrar el auditorio juntos? Te debo un algodón de azúcar después de todo—mencionó, evitando, al igual que Sora, dejar salir otro tipo de sentimientos.
—Está bien, Taichi. Pero tal cual lo encontremos, cada uno por su lado...
—Lo prometo—marcó una cruz en su corazón y levantó la mano—Ahora pongámonos en marcha.
Mientras ambos caminaban, tratando de mantener una distancia segura entre ellos, terminaron distrayéndose en el camino con los puestos que los estudiantes habían colocado. Pescaron peces dorados, intentaron botar botellas, e inclusive Tai participó en una competencia de tiro ganando dos premios. Un gorro de tela hecho a mano y un peluche de un osito.
—Espero que te sigan gustando los gorros artesanales.
—Vaya, Yamato intentó conseguirme un premio aquí pero no lo logró—soltó sin querer, mirando con ojos golosos los regalos. Su nuevo algodón de azúcar estaba por acabar y Taichi robó lo poco que quedaba, dejándola con nada—¡Oye!
Lo único que hizo fue reír. Fue en ese momento que escuchó una voz familiar provenir desde un puesto concurrido.
—¡Taichi!
Ambos muchachos ya casi adultos dirigieron la mirada a la figura. Era una muchacha esbelta, de cabello rosa pastel listo y ojos celestes. Las sandalias que llevaba puestas eran del mismo modelo de Sora.
—¡Esa es mi marca favorita de sandalias, simplemente las hacen muy cómodas no?
—Sí... es verdad...—Sora había agarrado el significado de la escena y empezaba a sentirse algo incómoda al respecto.
—Vaya, pero en dónde están mis modales. Soy Mariya Shinozaki, mucho gusto—dando una pequeña reverencia, me sonrió para luego protestarle a Tai en dónde se había metido.
—Yo soy Sora Takenouchi, el gusto es mío. Lamento los problemas que Taichi pueda estarte causando.
—Tóma te conseguí esto—Taichi le entrega el osito de peluche a la joven, quien le responde iluminando su mirada.
—Gracias—con eso dicho la distrajo del tema que hablaba—¿Vienes con nosotros? Estoy segura que estás yendo al auditorio también al conocer a la hermana menor de Taichi. Será la primera vez para mi.
Para Sora la chica no parecía estar fingiendo y le sorprendió su encantadora sonrisa.
—Yo voy después, lo siento. Tengo que encontrar a mi enamorado.
—Oh, ya veo. Espero que nos podamos volver a ver—suelta una genuina sonrisa.
—Digo lo mismo...—Sora observa como se van a la distancia. Mariya despidiéndose de ella a lo lejos moviendo la mano y Taichi literalmente arrastrándola. Le había dejado el gorrito hecho a mano para ella. Al parecer la chica no lo había notado.
—Taichi, eres un idiota.
Auditorio Escolar
6:30pm
Escenario
De alguna manera lo logré y ahora me encuentro viendo como Daisuke y Tk discuten ante todos. Mi transformación fue a los inicios, pero ahora viene la lucha de amor entre ambos. Si aquello fuera cierto me pregunto quién ganaría... ¡No, Hikari! No te distraigas, tienes cosas muy importantes que hacer ahora mismo. Cuando Fūka te de la señal debes de interrumpir su pelea. Primer debes de dirigirte al estudio de sonido. Suena fácil decirlo, pero las escaleras andan algo viejas y debes subir con cuidado. Fūka se encontraba ahí con el libreto de narración evitando hacer notar su evidente falta de voz.
—Toma asiento aquí—me señala a su lado. Desde la cabina se podía ver el escenario perfectamente y escuchar cada palabra que decían. Anzu se encontraba entre Tk y Daisuke, siendo como una especia de escudo ante mi frágil, botánico ser—Ya dentro de poco es tu hora de actuar. Debo acabar con unas líneas primero.
Y con eso dicho, continuó con el relato.
—Tras viajar en numerosos valles, temibles desiertos e inviernos crudos, finalmente llegó a la guarida del malvado hechicero, quien tenía en sus manos a la pobre esposa vuelta en una azucena. La vista para el esposo no era del todo placentera, ya que el espíritu de la verdad lo había estado guiando durante su travesía, y había llegado la hora de ser honesto consigo mismo o su esposa desaparecerá de su vida para siempre, todo recuerdo, toda caricia, nunca más será recordada cuando vuelva a ser humana. Él sabía perfectamente lo que sentía, pero era hora de enfrentar sus sentimientos...
La voz de Fūka me había mentido en un trance inimaginable. Su dulce y suave voz me había transportado al ficticio universo el cual recreábamos en el diminuto escenario. Era la hora de la verdad para todos y la audiencia se encontraba de puntas. Espero que mi hermano lo haya hecho a tiempo. Fūka saludaba de vez en cuando a una niña pequeña y supuse que debía ser algún familiar. Tenían una apariencia similar después de todo. Sin notarlo, la acción ya había empezado a desenvolverse.
—Hechicero, te he buscado por toda esta tierra con un único propósito. Recuperar lo que es mío—sus movimientos de desesperación parecían genuinos. Tk se encontraba con un atuendo de un humilde campesino que había luchado hasta los fines del mundo para arribar al lugar prometido—No pienso retirarme con advertencias, incluso con pelea.
—Mi pobre e ingenuo mortal, no pareces entender todavía—Daisuke había tomado un tono de voz lúgubre, que me hacía tener escalofríos de pies a cabeza—¿Qué es lo que denominas tuyo? ¿Esta flor? ¿Esta simple y hermosa azucena que solía ser tu esposa? ¡No vengas con bromas! ¡Uno no puede poseer algo, ella no es 'tuya' ¡No es algo que puedas controlar!
Observé como la audiencia asentía y empezaba a tomar partida por Daisuke. Después de todo, Tk había actuado como un esposo que me controlaba. Cada acción, cada cosa que decía, me guardaba todos mis deseos. Era lo natural que recibiera el odio eterno de los espectadores. Pero esto no acababa aún. Era mi turno. Respiré hondo y hablé con una voz suave llena de súplica.
—¡Por favor! No discutan más. Es cierto que mi humilde esposo controlaba cada acción que así y que volverme en una azucena ha cumplido mi sueño de ver el mundo, pero no deseo alejarme de él por que...
La palabra que seguía me hacía sentir incómoda. Tenía a la enamorada de mi esposo ficticio a mi lado y la confesió de Davis retumbaba en mi oidos. Una lágrima se escapó de mi, ya que había logrado identificarme con mi propio personaje.
—...por que lo amo.
—¡Y ha hablado!—soltó repentinamente Anzu—Al ser el espíritu de la verdad confirmo que los sentimientos de esta damisela son genuinos y tan puros como el agua sagrada de las montañas purificadas. Esto es todo lo que he podido hacer por ustedes, así que les deseo suerte, hijos de hombre.
Con unos efectos especiales que conseguimos gracias a la ayuda del club de teatro, cuando Anzu terminó con su última aparición en escena, se formó una nube de humo que la hizo desaparecer, claro que con la ayuda de estudiantes de apoyo, quienes camuflados la sacaron de ahí, dejando a ambos hombres ante todas las luces.
—No entiendo como puede amar a un hombre como tú que la tiene ignorada como un pedazo de basura... ¡como si fuera una simple muñeca! Siempre ha estado a tu lado, devota su amor a ti, y aún así la tratas como a un perro de la calle—Daisuke estaba llevando esto al extremo... varias cosas que decía no estaban en el guión. Era como si estuviera dejando que sus verdaderas emociones salieran a través del papel antagónico que interpretaba.
—¡Quería protegerla del mundo! Quería tenerla a salvo. Ella es tan frágil ante mi, ante mis ojos...—Tk se abrazó a si mismo y se puso de rodillas ante la azucena, —Esposa mía, pido tu eterno perdón. Se que no fui el hombre que deseaste toda tu vida, pero si deseas ser libre, hazlo. Ya no actuaré como tus cadenas.
Aquella disculpa casi me lleva al borde de las lágrimas, siempre he querido que Tk usara aquella voz conmigo para dejar todo lo del pasado finalmente donde debería estar y volver a ser los amigos que éramos. Al estar controlada por lo que sentía, mi voz salió quebrada.
—Esposo mío, nunca te vi como mi cadena. Sé que me amas y yo a ti, solo que no sabíamos la manera correcta de hacerlo. Tras pasar este poco tiempo de esta forma junto al hechicero me ha hecho dar cuenta que todas esas experiencias que vivimos, por más monótonas que parezcan, eran mi felicidad de cada día, ¡por favor, hechicero, deseo volver a ser humana!
Daisuke retrocedió atontado por mi voz y su rostro reflejó una pena que iba más allá de la ficción.
—¡Pero este hombre no es de confiar! ¡Te volverá a encerrar como un pequeño pájaro en una jaula, destinada a cantar por toda la eternidad!
—¡Ya no será así!—Tk se levantó, recomponiéndose—Tenemos la bendición del espíritu de la verdad. Toda palabra se cumplirá y armonía habrá.
—No puedo con esto, siempre quise tenerte a mi lado, ser yo quien te protegía, pero al parecer, te hice más daño al separarte de él—Daisuke se acercó a la azucena y le acarició un pétalo, soltando una lágrima. Nuevamente, aquello no estaba en el guión pero me desconcertó—Después de todo... la Luz y Esperanza no pueden estar separadas por un tiempo prolongado.
¿Daisuke...?
—¡Rápido, Hikari! Debes bajar para la escena de transformación—Fūka me empujó de la cabina lo más rápido posible y los chicos de apoyo me cargaron durante la escena del humo. Emergí de este como si acabara de nacer y una ronda de ruidos llenos de sorpresa y lágrimas me sorprendió.
—¡Oh, esposa, esposa mía!—Tk corrió a mi para abrazarme.
—Esposo...—musité, abrazándolo de igual manera. Sentía como latía fuertemente su corazón y empecé a llorar—¡No quiero separarme nunca de ti!
—Espero que con esto aprendas a valorar lo que pasas por desapercibido—con esas palabras, Daisuke retrocedió tras el escenario.
El auditorio esperaba algún beso romántico pero no lo hubo. Simplemente se bajó el telón, para luego subirlo nuevamente y mostrarnosa mi y a Tk bailando, pero bailando una canción en vivo. Fūka estaba en su cabina cantando con emoción una canción que no era parte de mi guión. Se supone que era un simple val pero no pude evitar dejarme llevar por su voz. Parece una profesional. Para eso era tanto equipo que las Kanzaki cargaban.
Al finalizar, nuevamente se bajó el telón, todos nos dimos de la mano, subió y recibimos una increíble ronda de aplausos. Vi a mi hermano a la distancia y sonreí aún más. También a Sora e inclusive a Yamato. En ese momento no me importó en nada el problema que hay entre ellos. Tampoco la chica que estaba al lado de mi hermano. Chise abía llegadoa tiempo y se encontraba saltando. Miyako se secaba las lágrimas con un pañuelo mientras aplaudía a mas no poder al lado de Ken y la niña que llamó mi atención gritaba como loca lo orgullosa que se sentía de su hermana. Estos sentimientos fueron maravillosos.
Fogata
Baile Tradicional
8:35pm
Todos nos encontrábamos cerca a la fogata en donde todos bailaban con sus parejas. Taichi se quedó para bailar con Mariya. Me la presentó y no me pareció mala chica, más bien, me pareció demasiado buena para mi hermano. Yamato y Sora bailaban como recién casados y me sorprendía que ninguno de los cuatro haya salido a unirse a este baile tan tradicional. Daisuke, Tk, Fūka y yo nos encontrábamos sentados, observando como todos danzaban al ritmo de música tradicional del folklore japonés.
—Siento que hicimos un buen trabajo—soltó Fūka, estriando su brazos—Creo que iré al tocador a lavarme la cara, estoy que muero de sueño.
—Voy contigo—Daisuke se acopló—Mejor no ir solo, siempre es bueno tener a alguien de compañía.
Mientras ambos se iban, mi mortal enemigo y yo nos encontrábamos en silencio. La música cambio a algo más romántico y varias parejas se disiparon. Muy pocas quedaban en pie. Quienes salieran ahora serían vistos por todos. Sin saberlo empecé a sonrojarme.
—Oye...
La repentina voz de Tk hizo que pusiera mis cabellos en punta.
—Dime—repliqué, nerviosa.
—¿Bailarías conmigo esta pieza?—noté un ligero rubor en su rostro pero es muy probable que sea mi imaginación.
Me guió hacia la fogata y empezamos a bailar. No nos dimos cuenta cuanto rato estuvimos así, tampoco si Fūka o Daisuke habían regresado. Nada nos importaba. Tk se acercó suavemente a mi oreja y mencionó la palabra que tanto deseaba oír.
—Perdóname por dudar de ti, Kari.
Kari. Kari. Kari.
—Tk...
—Perdóname por dudar de ti.
Aula 4FB
8:40pm
—Así que tu también estás aquí. La vista hacia la fogata es maravillosa, ¿no crees?—Daisuke había ingresado al lugar en el cual observaba a Tk y a Hikari bailar. Sentía una angustia en el pecho. Me dolía. Quería llorar. Quería gritar. Al no obtener respuesta, Daisuke prosiguió—Fūka... ¿te encuentras bien?
Tragué saliva y lo solté.
—Dime, Daisuke. Lo que estoy sintiendo ahora... los sentido toda tu vida, ¿no es cierto?
Lentamente se acercó a la ventana y notó lo que observaba. Colocó gentilmente su mano en mi cabello.
—Toda mi vida.
¿Por qué tienes que parecerte tanto a mi hermano, Takeru? ¿Por qué tienes que parecerte tanto a Akira? Mi corazón... mi corazón está confundido.
