Nota de autora: Las cosas siguen avanzando, lindos lectores. Parezco una grabadora pero repito, ¡espero les guste lo que se viene!

Clasificación T por temas a futuro. Categorías Drama & Angst por el mimo motivo.


Capítulo 10: Día Ordinario


Ya habían pasado aproximadamente como dos meses desde el festival cultural. Cada vez que observo la ventana de la clase en mis tiempos libres, no puedo evitar recordar como se sintió bailar con Tk bajo la luna llena rodeada de estrellas que brillaban sin fin alguno. Las palabras que murmuró en mi oreja me dejó perpleja, no sabía a que se refería, pero en mi interior anhelaba que algún día dijera esas mismas palabras pero refiriéndose al incidente de hace 4 años en la casa de Daisuke. Raras veces lo observaba a lo lejos y no podía evitar sentir mariposas en el estómago. Era como si mis sentimientos quisieran olvidar todo aquello y volverse a enamorar de él.

—Hikari, ¿qué andas haciendo? La campana ya va a sonar—con un nuevo peinado, Anzu se acerca con delicadeza a mi para tocarme el hombro y llamar mi atención. Tenía razón con ello, me había quedado divagando mucho en mis pensamientos y ya iba siendo la hora del cambio de clase. Desde el día del festival Yumi y Tomoko me dejaron de hablar. Me pregunto que habrá sucedido. Anzu es la única que sigue con un buen trato—Nos toca la clase de economía del hogar. Hay que apurarnos que hoy es el examen.

—Es verdad, vamos yendo—le dije.

Pocas personas quedaban en la clase, pero ni Tk ni Daisuke ni Fūka se encontraban en la clase, aparentemente ya se habían ido. Me parecía extraño que me dejaran delado así como así, pero pretendí no darle importancia. Empecé a caminar junto a Anzu, notando lo pequeña que era comparada a mi lado. Su cabello lo llevaba hoy en una trenza corta junto a un listón azul oscuro, lo cual hacía resaltar su pelo dorado como el mismo sol. El pasillo se hacía largo mientras repasaba en qué iba a cocinar para la clase de hoy. Me había olvidado de especificar qué iba a preparar debido a un problema con mi hermano hace unos días. Desde ahí todas las mañanas amanece de malhumor. Siendo específica, desde el festival. No tengo idea que pueda haber pasado, pero se para peleando con su amiga Chise en el teléfono con respecto a su ex-enamorada Ai Sorami y la de ahora, Mariya Shinozaki, y a veces mencionan a Sora.

Hoy no fue excepción. Antes de salir de casa, mi hermano se encontraba maldiciendo en el celular mientras Chise le hablaba por el otro lado de la línea. Mi hermano gritaba a los cuatro vientos que no estaba engañando a Ai con Mariya, que habían terminado en buenos términos y que de ninguna manera era un mujeriego. Parecía como si fueran a explotarle las venas y salirse sus ojos en cualquier momento de lo exaltado que andaba. Lo único que pude hacer fue suspirar y fingir ignorancia. No quería meterme en más problemas de los que ya tenía.

—Bueno, llegamos... ¿qué vas a preparar, Hikari?—me pregunta Anzu mientras entramos a la clase.

Ahí encontré que Fūka, Daisuke y Tk compartían una mesa con utensilios. Fūka me saludó a lo lejos y vino corriendo hacia mí.

—Te estábamos esperando—se notaba feliz de ver que había arribado a clase.

—Oh, ya veo... gracias—dije sin ganas, para luego decirle a Anzu que no tenía idea de que iba a hacer y que ya me ingeniaría algo.

Ella se retiró a la mesa en donde estaban sus dos mejores amigas y cada una fue por su lado. La profesora se encontraba dictando las instrucciones para el examen. Debíamos de seguir cuidadosamente la receta que escogiéramos y debíamos acabar en una hora y media.

—Hasta que al fin llegaste, linda—me dice Daisuke, dándome un abrazo. No le respondí hasta que me soltó—Pensábamos que te saltearías la clase.

—Tú harías eso, no yo—le dije riendo un poco.

—A buena hora que llegaste, sino iban a reprobar al grupo. Aún no entiendo por qué nos juntaste a todos, Hinanawi—Tk tenía una cara de reprobación absoluta, al igual que yo.

No entendía el cambio súbito de mi mortal enemigo y tampoco las acciones de su enamorada. Ella nos trataba de unir más y cada vez que había una pequeña luz de esperanza, Tk se alejaba y volvía a su actitud altanera y atorrante.

—Si no te gusta puedes irte—solté malhumorada—Hay muchos grupos que estarían encantados de tenerte, estoy segura.

—B-Bueno, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo en qué vamos a preparar?—se le veía nerviosa y ansiosa. Daisuke notó aquello e intentó ayudarla mientras que salían chispas entre mis ojos y los de Tk.

—Dado lo que tenemos creo que hacer un mousse de chocolate sería lo más sencillo y rápido—dijo mientras observaba los ingredientes disponibles en la mesa.

—Pero eso es muy común, ¿y si lo hacemos helado?—al parecer ella seguía insistiendo a que nos incluyéramos en la conversación—Hikari, Takeru, ¿pueden ir moliendo las galletas de chocolate que hay aquí? Deben de sumar 226 gramos en la balanza.

Sin intercambiar palabras, Tk y yo empezamos a moler las galletas mirándonos. Cada vez que aplastaba una de ellas imaginaba su cuerpo, como si lo estuviera haciendo trozos y añicos. Aparentemente el imaginaba lo mismo ya que más que pedacitos parecía arena de galleta lo que provenía de sus manos. Fūka no pudo evitar soltar un pequeño gemido y se dirigió a Daisuke nuevamente.

—Daisuke, ¿puedes ir sirviendo una taza de azúcar blanca en una taza y sacar 100 gramos, una taza también, de mantequilla sin sal del mini refrigerador?"

—¡Sí, jefa!—respondió haciendo un gesto de orden mientras se dirigía a sacar lo mencionado.

Mientras tanto, nosotros dos seguíamos moliendo galletas observándonos con furia. Fue en ese momento en el que empezamos a discutir.

Tk empezó.

—Tus galletas parecen pedazos mal cortados.

—Pues por lo menos no hago arena—solté.

—Eres una resentida—cada vez apretaba más las galletas.

—Pues tú un estúpido.

Crack. Crack.

—Engreída.

—Presumido.

Crack. Crack. Crack.

—Chicos... creo que ya han molido suficiente—con un tono nervioso, Fūka nos detuvo de nuestro trance y ambos nos sonrojamos por lo infantil que había sido nuestro actuar. Nos habíamos dejado guiar por nuestro odio mutuo y terminas teniendo más gramos de lo recomendado. Ella suspiró y agregó—Iré pre-calentando el horno a 350F°... Daisuke, si ya acabaste ¿puedes dejar de jugar con los ingredientes y forrar con platina el molde desarmable de 9 pulgadas?

Definitivamente ella era quien guiaba al grupo. Daisuke dejó los ingredientes que sacó y sirvió en paz y se nos acercó con el molde forrado, el azúcar y la mantequilla. Tk y yo empezamos a presionar bien la mezcla tal cual vertimos las galletas que molimos mezcladas con lo de Daisuke. Mientras presionabamos lo hacíamos con una fuerza brutal, como si tratáramos de matarnos mutuamente... hasta que nuestras manos se chocaron. Ambos nos quedamos con nuestras manos una encima de la otra, mi izquierda bajo la derecha suya. Nos quedamos mirando lo que parecía una eternidad, para que al final Davis interviniera con una voz extraña, ¿estaba celoso?

—Yo creo que es suficiente, es hora de ponerlo en el horno a temperatura media como dice Fūka, estamos ya perdiendo tiempo—nos soltamos rápidamente y nos dimos la espalda. Daisuke sostuvo el molde y lo metió al horno. Lo que faltaba era esperar. La muchacha de cabello almendrado revisaba de vez en cuando si la mezcla estaba ya lista para sacarla del horno—¿No creen que deberíamos empezar con el relleno?

Mi enamorado de mentira tenía razón. Nos habíamos quedado ensimismados mirando el horno que habíamos perdido la noción del tiempo nuevamente, cortando nuestro limitado horario del examen. Saqué dos paquetes de queso crema que se encontraban en una alacena a temperatura ambiente como decía Fūka; Tk una lata de leche condensada; Daisuke 600 gramos de chocolate negro; la jefa sirvió nuevamente azúcar blanca pero ahora solo 3/4 de taza, más 8 hojas de colapez.

Ella se encargo de todo el proceso, el cual era simple. Consistía en procesar en el procesador de alimentos el queso, que gracias al estar en temperatura ambiente se mezcla bien, según nos recalcó como una maestra particular, la leche condensada y el azúcar. Aparte, en una de las hornillas que se nos había proveído, derritió el chocolate que Daisuke había medido y picado meticulosamente, para incorporarlo a la mezcla de leche y queso. Finalmente, agregó el colapez diluida en agua. Tk se encargó de sacar el molde del horno y la galleta que molimos se veía crujiente, salvo a que se notaba su imperfección. Un lado era más plano que el otro debido a cómo molimos cada uno. Fūka vertió el relleno y Daisuke lo llevo a refrigerar. Nos quedaban solo 20 minutos y en ese tiempo la masa no iba a agarrar consistencia. Obviamente, ello llevó a una pequeña discusión entre mi mortal enemigo y yo, para que al final ambos cocineros nos gritaran y aumentaran la temperatura del frío en el refrigerador.

Sin notarlo, sonó un timbre que llevaba la profesora, el cual indicaba que se había acabado el tiempo. Fūka lucía decepcionada ya que había conseguido unas fresas y algo de crema chantilly instantánea para decorar el mousse. Intenté animarla y me sonrió vagamente. Todos fuimos con el postre a hacer fila mientras la profesora revisaba cada detalle del alimento para al final probar un bocado y dar la calificación. Fuimos los últimos.

—Vaya, de consistencia está bien pero, si lo hubieran decorado tendrían una nota un poco más alta...—mencionó algo decepcionada de nuestro grupo—Espero un mejor trabajo para la próxima vez. Pueden retirarse.

Caminamos por el pasillo de regreso a nuestra aula. Daisuke y Tk se estiraban mientras Fūka suspiraba y yo meditaba. No entendía lo que estaba sucediendo. En una ocación similar, Tk hubiera causado un revuelto por estar en el mismo grupo y estaba vez no hizo nada. Me parecía muy extraño. En fin, tal cual arribamos a nuestra clase todos se encontraban hablando y creando bullicio, antes de que Tk tomara su posición de representante, Hibiki Inoue se hizo paso a nuestra clase.

—Sakuraba, Mizuhara y Hagiwara...—mencionó los nombres de las tres chicas que en un momento pretendieron ser mis amigas, por lo menos dos, observé que se pusieron frías—Por favor acompáñenme al consejo estudiantil.

Las tres se levantaron y obedecieron sin queja alguna, luego Hibiki habló con Tk.

—Toma esto, es un mensaje para todos.

Le había dado unos papeles en mano para que, aparentemente nos lo leyera. Tal cual se retiró, mi predicción fue clara.

—Como todos ya saben, se acerca la fiesta de pre-promoción. A finales de Noviembre se empezará la repartición de entradas y a la quincena de diciembre se debe de entregar la ficha con la pareja que llevarán. Esperamos que no haya ningún conflicto. La fecha definitiva esta por verse, pero será antes de Navidad.

Oh...no.