Nota de autora: ¿Qué será el problema que oculta Takeru? ¿Por qué dijo que no va a asistir a la fiesta? ¡Creo que dejé muchas incógnitas en el anterior! Sean bienvenidos al capítulo doce, mis bellos lectores. ¡Sigan disfrutando de esta enredada historia!
Clasificación T por temas a futuro. Categorías Drama & Angst por el mismo motivo.
Capítulo 12: Hibiki
Ya era hora de ir a casa, pero algo no me dejaba irme. Podría decirse intuición, también presentimiento, mas algo me guiaba a permanecer dando vuelta en los pasillos mientras el día moría en el horizonte. Suspiré, releyendo el mensaje que me había enviado mi prima. Es difícil ponerme en sus zapatos. Todo este tiempo que he tenido a Ken a mi lado han sido muy felices y nunca han habido problemas, sé que tiene amigas y pasa el tiempo conmigo, nunca nos hemos peleado al respecto y eso que admito ser muy celosa. Estiré mis brazos y me apoyé en la pared. Extraño a Hikari. Logré adelantar un año escolar y empezar a estudiar en una academia para ingresar a la misma universidad que Ken desea asistir. Ahora que lo pienso, también me gustaría estar con mi prima, Hibiki. Ambas están pasando muchos problemas por el mismo individuo. Divagando en mis pensamientos, me di cuenta algo tarde que me estaban llamando por mi nombre.
—¿Miyako?—di un giro en noventa grados para toparme con Koushiro. Me sorprendió su presencia en la academia, pero esta gradualmente desapareció. Los ex-alumnos entran con facilidad. Él me recomendó este lugar, junto al superior Jyou. Se les es permitido utilizar las facilidades escolares como si aún estuvieran ahí—Pensé que me estabas ignorando.
—Koushiro... no, para nada... es solo que pensaba en unas cosas. Y dime, ¿qué haces por aquí?—intenté distraerme y cerré mi celular con el mensaje de mi prima al no saber que contestarle.
—Me pidieron que viniera a revisar una computadora del laboratorio de cómputo. De paso dicen que me darán algo de dinero, como si fuera una práctica pre-profesional, como ando estudiando Ingeniería de Sistemas—soltó algo apurado. Fue ahí cuando noté todas las partes electrónicas que cargaba.
—¿Necesitas una mano?—pregunté mientras atrapaba un tornillo que se había soltado.
—Creo que la necesito, gracias.
Nos dividimos los materiales en mitades y nos dirigimos al laboratorio, en el camino Koushiro empezó a contarme cómo le iba en su Universidad y que mantenía poco contacto con los demás. Por ello se emocionó al verme y quería saludarme. Seguimos en silencio luego de ello tras llegar al lugar indicado y me quedé mirando ensimismada como reparaba el ordenador. Me gustaría hacer algo como él cuando termine la escuela, pero no se a que Universidad postular. Nuevamente, mi celular vibró, era un nuevo mensaje de mi prima. Aparentemente mi rostro no debió haberse visto muy alegre que digamos ya que Koushiro se asomó hacia mi.
—¿Por qué la cara larga, pasó algo con Ken?—viene y se sienta a mi lado, descansando de su labor.
—No, nada de eso...—cierro los ojos para levantar mi rostro y mirar hacia el techo—Sabes, me pregunto... ¿por qué Tk será tan popular?"
Hibiki, eres una enamoradiza. Me sorprende con la facilidad que pudiste olvidarlo a él con facilidad. A tu primer amor. A alguien muy cercano para mí. Sigo molesta por eso.
Koushiro no comprendía mi pregunta y permaneció callado. El mensaje de mi prime brillaba en la pantalla de mi móvil.
Hoy le diré lo que siento.
¡Por favor deséame suerte, Miya!
Hibiki
Con varios kilómetros de distancia, Hibiki cerraba su celular luego de enviarle el mensaje a su querida y adorada prima. Se preguntaba por qué demoraba en contestarle. Todas esas noches cuando eran pequeñas y se pasaban hablando sobre chicos sin parar parecían no tener efecto cuando se trataba de un evento en la vida real. Constantemente la presidenta del consejo estudiantil pensaba que si la vida fuera un juego de citas quizás ya estaría en el evento final en el que el chico viene a declararle su amor.
—Es inútil, soy una tonta. Ai y Mai no querían dejarme sola, ellas no saben nada—ahora da vuelta para darle la espalda a la ventana—Hace tiempo que no sentía mi pecho así. Soy una idiota. Por más que sepa que Takaishi está con alguien más igual deseo declararle lo que siento, sino sentiré que me voy sin cumplir algo. Es mi último año, debo de tratar de hacer lo imposible posible. Todavía recuerdo cuando empezó todo esto...
La muchacha de pelo turquesa largo ondulado cierra los ojos para surgirse en sus melancólicos recuerdos. La primera imagen que viene a su mente es el primer día de clases de su segundo año. El día en que se conocieron. El día en el que la salvó. El día en el que se enamoró.
El día que logré olvidar a mi primer amor.
xXx
Las flores de cerezo danzaban en el viento mientras que todos los alumnos escuchaban atentamente al director dar su discurso de bienvenida a los alumnos de primer año. Ese mismo día le tocaba a Hibiki dar un discurso. Era la primera alumna que en tan temprana edad colegial había sucedido a la cabeza del consejo estudiantil. Se encontraba nerviosa, ya que sufría de pánico escénico. Si se compara a la Hibiki de hoy en día no se parecen en nada. En las bambalinas, la chica que en ese entonces tenía el cabello hasta los hombros en un intento de imitar a su idolatrada prima Miyako, andaba respirando, probando todo truco que podía para poder dar bien su discurso. Fue en ese momento en el que todo sucedió.
—¿Sabes que si escribes el kanji de persona en tu mano y te lo comes los miedos se van?—era un muchacho que la pequeña Inoue nunca había visto. Sus ojos vidriosos de querer llorar se quedaron pasmados en la cabellera rubia y los ojos azules ante ella. Al no responderle, él tomó su mano y le dibujó lo que le había indicado—Ahora haz un ademán como si fueras a comértelo, imagina que es tu plato favorito.
Hibiki quería llorar y se quedaba temblando por la atención que el muchacho le brindaba.
—¿I-I-Imagino q-q-que es udon...?
—Pues... si el udon es tu platillo favorito, adelante. Provecho—con una carismática sonrisa la animó en un instante. La niña sentía que podía ir en contra de la más feroz tormenta—Así me gusta. Feliz te ves más bonita.
—¿C-Cómo te llamas?—logró preguntar, aún nerviosa—Nunca te había visto, ¿eres de intercambio?
—No, para nada. Soy un nuevo alumno aquí, soy Takaishi... Takeru Takaishi de primer año. Pero, por favor, dime Tk—le da la mano y le soba la cabeza debido a que se llevaban una gran diferencia en estatura—¿Tú?
—Me llamo Hibiki... soy de segundo año—sonrojada y juntando ambas manos, se apena.
Tk, en ese momento, se retracta de haberla tratado como una de su edad.
—Lamento haberme comportado de esa forma tan infantil, siendo mi superiora.
—N-No hay problema, está bien... hace tiempo que nadie me trataba así—dice tristemente.
—¿Por qué dices eso?—el rubio toma asiento en una de las bancas y Hibiki lo sigue.
—Al ser buena alumna todos me trataban con respeto, no podía acercarme a nadie y no logre hacer ningún amigo en mi primer año. Incluso fui recomendada a formar parte del consejo estudiantil... cosa que creí que me ayudaría a tener por lo menos un círculo de amigos... pues me equivoqué... ahí ya me veían como un prospecto para ser la siguiente en mando. No tuve amigos. Estuve sola todo ese año, incluso me jugaban bromas pesadas al ser diligente... ¿acaso es tan malo?—sin notarlo Hibiki había soltado todo lo que sentía a un completo extraño que intentó animarla minutos atrás—Tenía envidia de mi prima... siempre la veía con sus amigos, se le veía tan feliz... todos se veían tan felices. Le pedía que me contara sobre ellos. Desde primaria no había tenido a nadie tan cercano como ella. Debo de admitir que mi prima era mi mundo... y también un chico. Ambos eran muy cercanos a mí.
En eso, la niña siente que alguien le jala la cabeza para posarla en su hombro. Lágrimas empiezan a rodar por sus mejillas. Sus sollozos eran tan diminutos como ella y se sobaba los ojos constantemente para proseguir.
—Creí que al entrar a secundaria mi vida cambiaría. Dejaría de ser dependiente de mi prima y podría seguir mi propia vida... ahora ... ahora... no... no puedo...
—Tranquila, entiendo como te sientes.
Tk le da un abrazo, un cálido abrazo que ella nunca olvidó y que hasta ahora lo tiene plantado en su memoria sensorial. Sentía que el corazón de el muchacho latía rápido, pero que sufría, sufría igual que el suyo. Creyó en ese entonces que el destino los había juntado. Quizás cada uno debe ayudar y curar al otro de su dolor. Eso pensaba. Antes de decir palabra alguna, él habló.
—Yo solía tener una buena amiga. Mi mejor amiga, sigo orgulloso de pensar en ella de esa manera. Por mi estupidez nos alejamos y desde entonces siento que no la puedo mirar o tratar igual. Ella era mi mundo, tal y como tu prima lo era. Cuando me alejé de ese mundo, noté lo pequeño que era mi círculo, mi vida. Me sentía solo sin ella. Me daba temor acercarme a ella y lastimarla como antes. Me volví áspero, duro con ella sin querer y no puedo borrar esa faceta que tomé. Es difícil. Empecé a tener envidia de uno de mis amigos que igual, tras lo que sucedió ya que él fue parte del problema, pudiera hablar como si nada hubiera sucedido y la ira empezó a apoderarse de mi. Por eso entiendo como te sientes. Tu corazón se encuentra dañado al igual que el mío, pero un día encontrarás a alguien quien te ayude a sanar esas heridas que tienes.
Ambos se observaron con delicadeza, como si el escenario fuera exclusivamente de ambos. La fantasía de la joven fue interrumpida cuando el director llamó su nombre. Al escuchar el apellido, el muchacho parecía genuinamente sorprendido, pero lo disimuló. Hibiki no entendía la razón, pero estaba decidida a cambiar su vida. Dió su discurso sin tartamudear, ni dudar, sin vacilar. Su voz salía segura, digna de una persona que representa a cada uno de los estudiantes. Nunca creyó que tras ese día siempre votaran por ella.
A la distancia, dos chicas de primer año, gemelas, quedaron fascinadas con sus palabras. Hibiki las conocería luego como Ai y Mai Kanzaki, aspirantes a ser personas llenas de confianza y liderazgo, como ellas decían verla. Desde el podio creyó ver los ojos de ambas a la distancia brillar, ilusionadas, pero rápidamente tuvo que abrirle el paso a Tk, quien era el alumno de primer año que había ingresado con las más altas calificaciones.
Hibiki empezó a sentirse mal ya que él, siendo menor, no se encontraba nervioso en lo absoluto para decir su discurso a diferencia de ella, además que él cargaba algo mucho más doloroso, a su parecer. Lentamente calló de rodillas y sollozaba. A lo lejos, se escuchaba a un profesor llamar la atención a alguien que parecía haberse salido de su fila. Las puertas de su lado a las bambalinas se abrieron y dieron paso a sus dos mejores amigas de hoy en día.
—¡El discurso que dio fue estupendo, superiora Inoue!—la más exaltada de todas, Ai, no parecía controlar su emoción—Las palabras que dijo me inspiraron a ser una mejor persona. Por favor, permítame ayudarla en todo lo que pueda para realizar su sueño de que esta escuela se un lugar ameno para todos!
—Ai, tranquila. Acaba de pasar por mucha presión nuestra superiora y la estás sofocando...—dijo tranquilamente Mai de tono nervioso—Sin embargo, no puedo evitar estar de acuerdo contigo. Por favor, superiora Inoue, déjenos ayudarla.
Lentamente levantó la cabeza, con ojos vidriosos y observó dos rostros semejantes pero con diferente esencia en su interior. Estaba preparada para huir, pero en eso recordó la conversación que tuvo con Tk hace unos momentos. Algo nerviosa, intentó no hesitar para decir lo siguiente.
—So-Soy una persona muy exigente...
—¡Mándanos a dónde quiera y nosotras iremos!—grita alegremente Ai.
—C-Creo que es mucho entusiasmo... pero está bien. El entusiasmo es bueno. Les doy la bienvenida al consejo estudiantil—dijo sonrojada y en voz baja.
Ai abraza a Mai, ignorando al profesor que había logrado encontrarlas.
—¿Escuchaste, Mai?
—¡Sí, Ai! Podremos ayudar a muchas personas y sobretodo a cumplir los sueños de nuestra superiora Inoue.
—Sobre eso... solo díganme Hibiki...
xXx
Sí. conocer a Takaishi cambió mi vida y necesita saberlo. Necesita saber lo que siento. No. Quiero decirle lo que siento. Esperaré. Sé que vendrá. Gracias por todo, Takeru. Puede sonar idiota pero, ¿acaso estuvo mal enamorarme de ti?
