Nota: La historia tiene lugar previo al juego, aun los campeones son todos bastante más jovenes.

Aclaración: ninguno de los personajes (a excepción de la protagonista) ni el universo de League of Legends me pertenece.


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El largo camino

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14 Octubre, CLE 29

Desde que salimos de Freljord nos dirigimos por los caminos hacia el sur, colindando la Gran Barrera, es hermosa e intimidante las historias que se cuentan sobre lo que pasa allí son demasiado interesantes algún día espero verlo con mis propios ojos, ciudades que se tragó la arena o perdidas en la jungla, ciudades atrapadas por el tiempo y una oscuridad más profunda que el océano, eso es lo que te espera si decides adentrarte, lamentablemente no tengo tanta suerte ya que solo la bordeamos por el lado seguro.


La pequeña caravana se detuvo a unos kilómetros de la entrada más segura a la Gran Barrera, pero en medio de la noche los guardias que acompañaban a la muchacha fueron alertados por ruidos, rápidamente atraparon al intruso.

-¡Ya suéltenme!- Dijo mientras forcejeaba.

-Suéltenlo, no me digan que ¿esto es la "amenaza"?-

-Hey! ¿Cómo que "esto"?- Dijo ofendido el rubio.

-Lo siento al parecer mis guardias te confundieron con un ladrón o bandido ¿no es así?-

-Está prohibido atravesar la Gran Barrera.- Dijo uno de los guardias con mirada amenazante. -Solo los ladrones buscan adentrarse sin autorización a ese lugar.-

-¿Y quién dice que no tengo autorización?- Dijo el niño.

Todos quedamos atónitos por un segundo ante su declaración puesto que conseguir una autorización para semejante expedición es extremadamente difícil ya que debe provenir del mismísimo gobernante de una ciudad-estado y debe tener un motivo de gran relevancia para dicha ciudad.

-Entonces… ¿la tienes?- Le pregunté intrigada.

-Por supuesto.- Dijo, luego de tirar de su chaqueta que uno de los guardias aun sujetaba sacó un papel doblado y arrugado de su bolsillo.

Leí rápidamente y en voz alta la hoja en donde claramente. -"La ciudad de Piltover le da autorización al explorador de nombre Ezreal para adentrarse en la Gran Barrera con propósitos científicos."-

-¿Piltover?- Dijo uno de los guardias intrigado.

-¿Explorador?- Pregunto otro incrédulo.

-¿Ezreal?- Dije yo tratando de desviar las ofensivas reacciones de mis acompañantes.

-Sí.- Dijo cortante y molesto el joven quitándome el papel de las manos y volviendo a guardarlo en su chaqueta. -¿Puedo irme ya?- Agregó en tono infantil.

-Es tarde ¿por qué no te quedas aquí? Puedes partir mañana a primeras luces.-

-No, estaré bien, no es la primera vez que voy a ese lugar y ya me retrasé dem…-

Antes de que pudiera terminar de hablar su estómago gruñó ruidosamente.

-Bueno, ¿te quedas a cenar?- Dije con la expresión más amable que pude articular.

La cena fue ruidosa como de costumbre mientras los guardaespaldas comían en el suelo junto a la fogata riendo estrepitosamente de viejas anécdotas, Ezreal y yo estábamos del otro lado del fuego concentrados en nuestra cena, hasta que mi curiosidad fue más fuerte, rompí el silencio entre ambos.

-Así que, ¿Cuántos años tienes? Te ves joven para alguien que ya es un reconocido explorador de Piltover.- Le dije mirándolo a los ojos, cosa que noté lo sonrojó un poco.

- Tengo 13, estuve unos años en el Colegio de Magia, pero era tan aburrido, prefiero mil veces la exploración, no me siento a gusto sentado por horas en un salón lleno de gente.-

Reí por lo bajo, me recordaba a mí en las reuniones con los gobernantes de las ciudades.

-¿Y tú? Estas en medio de la nada viajando en una carroza custodiada por grandulones, ¿Quién eres?-

-Mmmm lo siento pero si te lo dijera tendría que matarte.- Dije sin darle mucha importancia.

Ezreal me miró con una expresión que mezclaba intriga y miedo, pero pude ver claramente como ahora quería saber aún más de mí.

-Vamos puedes decirme no es como si tuviera a alguien a quien contarle.-

-Touché, aun así, lo siento no puedo decírtelo.- Dije con tono frío.

Él me miro extrañado como preguntándose si era algo malo.

-Quizás en otra ocasión.- Le dije más animada.

-Vamos si nos encontramos aquí fue ya demasiada coincidencia.-

-En realidad mis guardias te encontraron y créeme estoy segura que no será la última vez que nos veremos, me encargaré de ello, después de todo me conviene enlazar amistad con un reconocido explorador de Piltover, ¿no crees?-

-Claro que sí.- Respondió altivo y presumido.

-Sera mejor duermas algo, ambos tenemos que continuar nuestros caminos temprano en la mañana.- Le dije retirándome a mi carruaje.

El Sol ascendió gentilmente bañando de luz cada porción de tierra lentamente para que quienes fueran a despertar en la intemperie se acostumbraran suavemente a su brillo y calidez.


17 Octubre, CLE 29

Luego de un rápido desayuno me despedí de Ezreal, con la certeza absoluta de que en algún momento necesitaría de él, aunque aún era un chiquillo distraído la magia corría fuertemente por sus venas solo necesitaba explotar su potencial… Pobre, me hubiera gustado ver su expresión cuando notara que olvido preguntar mi nombre.

Retomando nuevamente el viaje a Ionia, bordeamos la Gran Barrera hasta llegar a Bandle, estadía que por mi salud mental no duro más que un par de horas hasta que zarpamos para llegar finalmente a la isla, dicen que hay que tener cuidado con los piratas de Aguas Estancadas, ¿cuidado? Sería lo más emocionante de este tedioso viaje...


19 Octubre, CLE 29

No, no nos cruzamos con piratas pero ya estoy en suelo Ioniano, la costa para ser más específica ahora debo abordar otra patética carroza que me llevara al Templo del maestro Lito, donde tendré que conocer a mucha "gente importante", además estan la Orden Kinkou, los monjes como se llamen y finalmente al grupo de vejestorios seniles que gobiernan Ionia, esto será divertido... Sí, claro...


21 Octubre, CLE 29

¡Estoy harta! Ya no lo soporto... Llevamos más de un día de viaje y aun no llegamos al estúpido templo, "ya casi, ya casi" es todo lo que me dicen, si sigo encerrada aquí perderé la cabeza…

21 Octubre por la tarde, CLE 29

Bien lo admito no es la mejor de mis ideas pero no está mal para ser improvisada, salir por la ventana del carruaje al pasar por un puente, fue más sencillo de lo que suena, ¡el cochero ni siquiera noto cuando me arroje al agua!

Y allí se manifestó majestuosa… Me retracto... Ionia es hermosa, verdes prados que llegan hasta donde alcanza la vista, su pacifica brisa que parece susurrarte y no sé dónde estoy creo que ni me importa, el aire es la cálido, el sol tan brillante, el pasto es suave y la sombra de los arboles...

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Fin del capítulo dos


Establecida la trama, campeones antes de ser campeones apareceran.