Nota: La historia toma lugar antes de la Liga cuando la mayoría de los campeones eran aun muy jóvenes.

Aclaración: Solo la protagonista me pertenece, el universo y los demás personajes son propiedad de Riot Games.


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¿Entiendes quien eres?

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Él la miro dormir tan pacíficamente que por un segundo dudo si despertarla o no.

-¿Qué haces?-

Somnolienta, abrió los ojos pero no lograba ver, el sol llegaba directamente a su cara y solo veía una figura negra contrastando con la luz.

-Creí que al tener los ojos cerrados y no moverme seria obvio-

Respondió algo molesta por ser interrumpida

-Es peligroso que estés aquí sola, por cierto ¿por qué estás aquí sola?-

Sus preguntas impertinentes comenzaban a irritarla, pero antes de despacharlo groseramente pudo verlo, se veía que era un par de años mayor que ella pero no mucho más, cabello corto, oscuro algo azulado, pensó que era raro, sus ojos eran celestes pero muy celestes, tanto que quedo algo hipnotizada por ellos, su ropa lo delataba, claramente pertenecía a un templo.

-Yo ehh yo, bueno estaba, es decir, yo vine a...-

-¿Si?-

-El templo del maestro Lito.- Dijo torpemente mientras el rubor se asomaba por sus mejillas después de esa vergonzosa presentación.

Él se alteró.

-Qué asunto tienes ahí.- Preguntó con tono brusco y mirada fría.

Claro, el oráculo de Valoran iba para allá, esa información era valiosa y prácticamente desconocida.

-Soy acompañante de la oráculo...- Dijo con un tono poco convincente, le muchacho por su parte la miró de arriba abajo con escrutinio.

-¿Segura? Porque no suenas muy segura.- Dijo el burlándose al concluir que no era una amenaza.

-Ehh sí, estoy segura.-

-Bien, entonces señorita acompañante de la oráculo, déjame hacerte una pregunta.-

-¿Qué cosa?-

-¿Porque no estas acompañando a la oráculo?-

Era una idiota, y él se había dado cuenta, ¿acompañante de la oráculo? No pudo pensar en una excusa más estúpida... Bueno no era el momento para ponerse en evidencia, ya había mentido y tendría que seguir firme en su engaño hasta el final.

-Bueno es que ehh… tú no sabes cómo es ella... Es insoportable una niñita engreída y mimada, pero soy la única a la que no volvería una estatua de hielo.-

-Suena peligroso.- Dijo con nerviosismo y curiosidad.

Ella aun temía que su historia no sonara verídica, pero él estaba a punto de estallar en carcajadas.

-Así que, si lo que dices es correcto ¿huiste de tu puesto de trabajo? ¿Cómo lo hiciste?-

-Ehh bueno, salte por la ventana cuando ella dormía.- Patético pensó ella.

-Y ella como oráculo ¿no lo vio venir?-

Sus pretextos se desmoronaban como un castillo de cartas

-¿Qué? Oh vamos, no crees realmente que ella puede ver todo lo que ocurre y ocurrirá, sería imposible.-

Sonaba convincente puesto que era verdad, ella no puede verlo absolutamente todo, hay muchos eventos que escapaban a sus ojos.

-Entonces además de tus increíbles habilidades para escabullirte, ¿tienes nombre?-

Rayos... Sí que era entrometido... Pero había algo en él que le atraía, no podía negarlo de no ser así lo habría despachado desde un principio.

-Ehh Kaira.- El nombre de su madre fue lo único que le vino a la mente.

-Mmmm lindo es muy Freljordiano. Pregunta, ¿siempre dudas tanto cuando te hacen una pregunta?-

Insoportable... Realmente es un idiota.

-¿Siempre le preguntas toda su vida a desconocidos que encuentras por ahí? De ser así tienes una vida muy ocupada...-

Su sarcasmo era letal.

-Ehh bueno... La verdad, no suelo encontrar chicas lindas durmiendo en los prados...- Dijo mirando de un lado al otro como si estuviera buscando a alguien más.

La hizo sonrojarse, trato de no demostrarlo, ambos voltearon la cara para evitar verse. Momento incómodo.

-¡Bueno! Nuestra eminencia debe estar muy preocupada por ti, te llevare al templo del maestro Lito.-Dijo alegre para quitar ese ambiente de incomodidad

-¿Eres del templo?-

-Ehh bueno, más o menos, es decir, yo trabajo ahí.-

Ahora él era el nervioso y ella quien interrogaba, no iba a desperdiciar su oportunidad.

-¿Seguro? Porque no suenas muy seguro.-

-Si claro, yo limpio el pozo y riego las flores. El templo se caería a pedazos sin mí.-

-Te creo, definitivamente no te ves como el guerrero de un templo.- Dijo ella con voz altanera, se levantó y comenzó a caminar hacia donde creyó que se encontraba el templo.

Él no dijo nada, simplemente la siguió.

-El templo está bastante lejos llegaremos después del atardecer.-

-¿¡QUE!? ¡Tiene que ser una broma!- Exclamó, la verdad es que pensó que la vendrían a recoger cuando se dieran cuenta que no estaba, no había comido desde el desayuno y pasar todo el día caminando no era la idea más atractiva.

-Tranquila hay un pueblo a un par de horas caminando, cuando lleguemos puedo conseguir unos caballos para llegar antes.-

El estómago de ella gruño.

-Y... Comer algo, quizás.- Agregó el intentando disimular su sonrisa.

Tras una hora de caminata y el pueblo sin aparecer, charlar parecía su única opción de matar el tiempo.

-Así que, ¿es muy terrible trabajar para la oráculo?- Preguntó escondiendo su curiosidad.

-Bueno es.- Bajo la mirada algo entristecida. -La verdad, ella es bastante solitaria, supongo que el peso del conocimiento la aleja de las demás personas, le cuesta confiar en la gente...-

Él la veía casi compadeciéndose, eso la molestó.

-Pero cuando no quiere estar sola es una molestia... Es tan mimada, siempre debe salirse con la suya y pareciera que no le importa nada, sería capaz de amenazar la paz de todo Valoran para satisfacer sus caprichos, -no se preocupa por nadie más que ella, jamás se detiene a pensar en los demás.-

-Bien suena como toda una malcriada.- Dijo algo decepcionado.

-Ahora que lo pienso, ¿no me has dicho tu nombre?-

-¿Ah? ¿Qué? Ohhh, es cierto.- Dijo riéndose. -Zelos, me llamo Zelos.-

-Así que Zelos, ¿qué puedes decirme que me espera en el templo?-

-Bueno un anciano que podría acabar con el guerrero más hábil en un abrir y cerrar de ojos y sus 2 hijos.-

-Ohhh suena interesante.-

El pequeño pueblo ya era visible en el horizonte ya a menos de una hora de caminata y mientras tanto el sol comenzaba a esconderse provocando que una oleada de colores pintara el cielo. Era una vista hermosa, ella realmente lo disfrutaba, amaba Freljord pero este tipo de belleza era algo que jamás había visto, en ese momento deseaba que haber traído a Ashe para que también pudiera verlo.

-¿Vienes? ¿O te quedaras parada ahí?- Dijo el sacándole mucha ventaja

-Tsk, tonto...- Susurró. -ESPERAME!- Gritó mientras corría tras él.

Cuando finalmente llegaron la noche ya había dejado caer su velo, pero eso no impedía que cientos de luces mantuvieran vivo todo el comercio, la calle principal estaba tan llena de vida, con juegos, puestos de comida y pequeños espectáculos.

-Parece un festival.- Dijo algo extrañado.

-¿Cómo es que no lo sabes? ¿Vives cerca de aquí o no?-

-Bueno es que cada pueblo tiene sus creencias y cosas que adora o a las que le reza, debe ser un festival local.- Hablaba mientras miraba al cielo con una mano en su barbilla.

-¡¿VIENES O TE QUEDARAS PARADO AHI?!- Gritó ella, ya disfrutando del pequeño festival.

Suspiro mientras sonreía, quien diría que se emocionaría tanto por un festival... Ella era todo un mar de sorpresas.

Comieron, y probaron todos los juegos que habían, ella compró algunas cosas que pensaba llevar de vuelta a Freljord como regalo, y finalmente se marcharon.

A caballo solo tardaron unos 10 minutos en llegar al templo.

Al bajar del caballo ella suspiró sabía que lo que le esperaba dentro y no sería agradable, guardó los regalos en un bolso que también había comprado allí y entró caminando al lado de Zelos.

-¡SU EMINENCIA! ¡¿Sabe qué hora es?! ¿Dónde estaba? ¡Estábamos muy preocupados! ¿¡Cómo pudo hacernos esto!?-

Le gritaba un grupo de hombres que jamás había visto, ella los evitaba con la mirada despreocupada hasta que un anciano se abrió paso entre todos y se paró frente a ella.

PAAAFF

La bofetada que le dio, le hizo ladear su cara, sus ojos estaban totalmente abiertos y tenía una lágrima en la comisura de su ojo izquierdo por la fuerza del impacto.

Todos se quedaron en silencio.

-¡QUE HACES PADRE!- Gritó Zelos, furioso y sin entender la situación.

El anciano miró al joven y sin decir nada lo derivó de un golpe en su estómago.

-Espero que ahora entiendan la gravedad de sus acciones.- Dijo el anciano con una voz armónica y suave.

Todos miraban totalmente helados, sin creer lo que acababa de ocurrir.

-Soy el maestro Lito.- Dijo el anciano mirando a la chica quien aún tenía una expresión atónita, con su mano en su mejilla podía sentir como el ardor se esparcía por el área afectada, estaba conmocionada, nunca nadie la había golpeado.

-Su excelencia no es la presentación que tenía preparada, eso hubiera sido hace horas, antes de que decidiera fugarse y antes de mi irresponsable hijo pensara que sería mejor conocer los alrededores antes de venir aquí todo esto sin informar a nadie. No tiene idea lo grave que sería para mí, para este templo y para toda Ionia si algo le ocurriera mientras está de visita.

-Espere, ¿Zelos es su hijo?- Preguntó ella dejando totalmente de lado todo lo ocurrido segundos atrás.

Ella lo miró, molesta y él le devolvió la misma mirada.

-Con que acompañante de la oráculo… Sí que eres una caja de sorpresas- Dijo Zelos con enojo.

-¿¡Qué esperabas!? No puedo andar revelando mi identidad a cualquiera, no soy estúpida y aun no quiero morir...-

-¿Así que mi hijo desconocía tu verdadera identidad?- Preguntó el maestro.

-Sí.- Dijo ella mirando al suelo molesta.

-Bien su excelencia debe quedarse aquí por dos días antes de continuar su camino, uno de esos días iba a ser dedicado a conocer los alrededores pero veo que como ya lo hizo tendré que pensar en otra cosa, y el segundo día se le enseñaría de manera básica como entrenamos aquí.-

-Entonces ¿qué hare mañana?- Se mostró curiosa y algo entusiasmada.

-Bueno como usted distrajo a mi hijo el día de hoy cuando debía cumplir con sus obligaciones, lo ayudará con sus tareas todo el día de mañana, y por supuesto para pagar la falta de ambos se encargaran de la mantención mensual de todo el templo.-

-¡¿QUE?!- Dijeron ambos al unísono.

-Mañana llevare a Irelia a conocer a los maestros del Wuju, por tanto cuando vuelva vendré a revisar si cumplieron o no.-

-Discúlpeme maestro Lito pero ¡yo no vine aquí a trabajar gratis en su templo! ¡¿Sabe quién soy yo?!-

-Por supuesto que lo sé, eres una jovencita que necesita mucha disciplina porque en sus hombros descansa el futuro de todo Valoran, ahora la pregunta es, ¿sabe usted quién es? Y si lo sabe, es momento de que empiece a comportarse a la altura.-

Se sintió tonta…

-Ahora Zelos llévala a su cuarto mañana los quiero en pie antes del amanecer.-

En silencio caminaron por los oscuros pasillos del templo, ambos incómodos por sus mentiras.

-Este es tu cuarto, vendré a despertarte mañana antes del amanecer.- Dijo Zelos fríamente.

-Bien.- Respondió ella sin mirarlo. -Zelos, ¿puedo llamarte así cierto? ¿O también mentiste sobre eso?- Le increpó ella.

-No, mi nombre realmente es Zelos, ¿y tú?-

-Kaira… Era el nombre de mi madre.- Dijo casi en un susurro y entró en su cuarto cerrando la puerta tras de sí.

-¿Era?- Preguntó Zelos a la nada.

El día paso extrañamente rápido, quizás por todo el trabajo que tenían y en todo el día no se dirigieron palabra alguna, apenas cruzaron miradas ya no con enojo si no con culpa.

-Muy bien a ambos su cena está en el comedor luego de eso descansen sobretodo usted su eminencia, mañana continua su entrenamiento.- Dijo el maestro Lito mientras en su espalda cargaba a la pequeña Irelia dormida.

¿Continuar con el entrenamiento? ¿Y cuándo fue que empezó?

Comían en silencio ensimismados en la deliciosa cena que les sirvieron y que realmente necesitaban, Zelos terminó primero, agradeció por la comida y se levantó.

-Siento lo que pasó, espero que ya no estés molesta porque realmente me agradas.- Dijo parado bajo el marco de la puerta dándole la espalda antes de salir de la habitación dejándola sola.

Se quedó congelada, ¿a él realmente le agradaba ella? Después de todo...

-Creo que es absurdo seguir enojada.- Dijo en voz baja

Se durmió pensado en lo que le diría la mañana siguiente.

Y al igual que el día anterior un suave golpe a su puerta la despertó antes del amanecer se alistó y al salir de su habitación Zelos estaba afirmado en la pared mirando el suelo con las manos en los bolsillos.

-¿Qué tal si olvidamos las mentiras? No quiero decir que empecemos de nuevo porque realmente me divertí en el festival.- Dijo ella ansiosa.

-Mmmm claro, porque no.- Dijo el sin mirarla y sin mucho interés.

Luego la miro y se echó a reír.

-¡Claro! ¡Ya te dije que me agradas! Con un simple, "yo también lo siento" me habría bastado, pero me agrado eso que dijiste sobre lo fabuloso que soy.- Dijo presumidamente.

-¡YO JAMAS DIJE ESO!- Exclamó, frunciendo el ceño.

-Eres linda cuando te enojas ¿sabías?- Dijo despreocupadamente mientras caminaba hacia el patio de entrenamiento.

Avergonzada y totalmente sonrojada, caminó tras él, lamentando lo que le había dicho hace un momento.

-Es un idiota.-

Bien supongo que un par de golpes al aire y ver como los demás dan volteretas en el aire y será todo... O eso pensaba ella, pero el maestro Lito tenía pensado algo diferente.

-¡Zelos! Enséñale a bloquear.- Ordenó el maestro Lito mientas observaba a todos sus aprendices.

-Mira para bloquear debes usar los brazos.- Le decía Zelos como hablando a una niña pequeña, sabía que ella lo odiaría.

-Si si, ¿qué más?-

-Los pones en posición opuesta para que no te rompas nada.-

Alrededor de 3 horas pasaron practicando el bloqueo de golpes.

-¡BIEN! AHORA SU EMINENCIA PASE AL FRENTE. Entrenara conmigo.-

Todos los estudiantes incluido Zelos miraron asustados, el maestro era brutal con cualquiera. Y ella lo vio, pudo ver la dureza con la que trataba a todos, se preparaba para lo peor.

-Ahora que sabe bloquear, deberá combinarlo con tu capacidad para predecir.-

-¡¿QUE?! Eso es imposible, ¡no puedo predecir cosas tan inminentes!-

-Bueno no tendrá otra opción.- Dijo Lito con un tono escalofriante.

El primer golpe fue en su estómago, tosió por la falta de aire, el siguiente en su hombro, lo que le hizo perder el equilibrio, cada golpe daba en el blanco casi sin obstáculos, ella no lograba predecir nada.

Luego de un par de hora estaba totalmente golpeada, no sangraba pero los hematomas cubrirían su cuerpo mañana. Comenzaba a hartarse, y también el maestro, los demás alumnos se habían retirado a cenar solo Zelos quedaba pero el siguiente golpe la noquearía.

Golpe a las piernas. Lo vio claro en su mente

Y antes de que acertara de un salto lo esquivo.

-Wow.- Soltó Zelos en señal de asombro, ella era realmente increíble, jamás había visto que alguien esquivara un golpe de su padre.

-Bien hecho.- El maestro la felicitó recobrando su eterna calma. -Este es solo el primer paso no puedes dejar de practicar.-

-Claro…- Exhaló apenas sosteniendo su aliento, estaba exhausta. Ya no podía más y cayó al suelo de espaldas, antes que su cabeza golpeara el piso Zelos la sostuvo.

-Llévala a su habitación, fue un duro entrenamiento, realmente no pensé que lo lograría.- Comentó Lito mientras caminaba de vuelta al interior del Templo.

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Fin del capítulo tres


Lean el Lore de Ionia o Jonia, la invasión Noxiana a la isla es bastante interesante.