Nota: bueno aun faltan algunos capítulos para terminar con esta primera parte de la historia, para los que conozcan más o menos la historia de League of Legends todo esto es antes de la invasión noxiana a la isla.
Aclaración: nada a excepción de la protagonista me pertenece.
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Control
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Se mentiría a si misma si hubiese dicho que no estaba emocionada por volver al templo Lito, quería ver a Zelos, y mostrarle todo su avance al maestro Lito también... obviamente, se sentía renovada llena de energía y a la ves un poco más centrada si quería que la respetaran debía estar a la altura su labor que era demasiado grande.
El viaje en bote fue tranquilo, muy pacifico se sentía tan cómoda en Ionia, respirar esa paz la llenaba, por momentos olvidaba Freljord pero no olvidaba a Ashe, adoraba Ionia pero quería volver...
Bajó somnolienta del carruaje para encontrarse con un par de aprendices que la esperaban, la escoltaron en silencio a una habitación completamente oscura tomaron sus pertenencias y cerraron la puerta tras ella, no estaba confundida, sabía lo que debía hacer, dejar de pensar y prestar atención a su entorno. Había alguien en la habitación, podía percibirlo, aunque no sabía ni quien ni dónde.
El extraño se movía, pero antes de que pudiera reaccionar a nada, el extraño le barrió los pies y la hizo darse un golpe seco en el suelo, se levantó lo más rápido y silencioso que pudo, reconocía ese estilo de ataque sin duda era el maestro Lito.
Se puso el posición defensiva sabía que era inútil trata de usar sus ojos puesto que la oscuridad era absoluta, trató de predecir los ataques pero la única visión que logro tener era negro, ¿acaso era esa su debilidad? La oscuridad, era completamente inútil, debía usar lo que había aprendido.
-El extraño volvió a atacar, golpeó su hombro izquierdo pudo bloquearlo, pero el atacante había puesto su pie a su derecha y con la fuerza del golpe la hizo caer al suelo nuevamente, aunque ahora no la dejaría levantarse, la tomo del brazo la alzó y golpeó en el estómago, torció su brazo lo que la forzó a arrodillarse luego la golpeó en la espalda, escupió algo de sangre mientras nuevamente su cabeza chocaba contra el piso, la ira la consumió, sin estar consiente la mano que tenía sobre el suelo lo congeló en fracción de segundo, su agresor con la sorpresa no pudo mantener el equilibrio sobre el hielo y cayó ruidosamente, eso la activó, como un depredador que encuentra a su siguiente presa, se levantó lentamente y puso mano en dirección donde escuchó que provenía la caída, ella sabía lo que haría aunque no estaba consciente, lo mataría, estaba completamente fuera de control, lo mataría tal como Lissandra solía hacerlo una tumba de hielo en la cual queda grabada la última expresión de dolor antes de la muerte, solo debía apretar el puño...
Su mejilla le ardía, no recordaba bien que había pasado, la paliza ¿la dejo inconsciente? No, estaba sentada en la misma habitación solo que ya no estaba oscura y era... ¿diferente? El piso de madera estaba completamente cubierto de hielo, ¡¿hielo?! El pánico la invadió, porque no podía recordar, su último recuerdo fue el golpe en su espalda, buscó en la habitación al maestro Lito para preguntarle que había hecho pero vio a Zelos sentado en el suelo con una expresión de horror absoluto, sus ojos muy abiertos clavados mirando sus manos y su padre le hablaba.
-¿Zelos? ¿Qué haces aquí?- Preguntó ella aun confundida.
-Te advertí que fueras más suave, menos mal que estaba cerca, no debí dejar que lo hicieras tú.- Le dijo el maestro a su hijo.
Pero Zelos no escuchaba, estaba aterrado.
-¿Mm-mmaestro?- Decía temblorosa la chica que no entendía la escena.
Al escuchar su voz Zelos volvió en sí, la miró por un instante y luego salió rápidamente de la habitación.
-Le pedí a Zelos que te probara y casi lo matas, perdiste completamente el control, pero no fue tu culpa o de Zelos, fue culpa mía.- Dijo Lito con una mirada de tristeza. -Duerme desde mañana comenzaremos entrenar tu control, no puedes ver a los ancianos en esa condición.
Caminó de forma automática, ¿había sido Zelos el que la atacó en la habitación? Y peor ella casi lo mata, por qué tenía que sucederle algo así, como se disculparía o siquiera podría volver a verlo a la cara.
Tratar de dormir fue totalmente inútil así que decidió salir al jardín, necesitaba pensar, se puso una bata ligera que compro en un pueblo antes de llegar a Ionia, ya que nada de su ropa era ligera.
Se quedó mirando las estrellas por horas hasta que unas pequeñas gotas de agua comenzaron a caer con cada vez más intensidad y en menos de 5 minutos estaba completamente empapada, pero no le importaba, no es como si fuera a pescar un resfriado por el frio, el clima de Freljord era mil veces más crudo.
Ya no pudo quedarse así, necesitaba verlo, saber cómo estaba, se levantó decidida, vagó largos minutos por el templo buscando su habitación hasta que finalmente la encontró, Zelos Lito decía en una pequeña placa de madera, la acarició y más convencida que nunca tocó a su puerta, pero tan pronto como su valor llegó también se fue, debía salir de ahí definitivamente no podía verlo, mientras intentaba correr a hurtadillas una voz grave casi susurró;
-Ya me despertaste a mí, ¿piensas despertar a todo el templo con tus pisadas? Si no es así pasa.-
Siempre la hacía parecer tan tonta...
Caminó en silencio hacia el interior de la habitación, cuando pasó a su lado agachó la cabeza, no quería verlo, bueno si quería pero no podía.
Zelos cerró la puerta suavemente y afirmó su espalda en ésta, la veía de espalda estaba muy encogida como si quisiera desaparecer.
-Si tienes algo que decirme dilo pronto.- Dijo con voz severa.
-Nada en realidad, solo quería... La verdad no importa.- Dijo casi inaudiblemente y caminó rápidamente hacia la puerta, trató de abrirla pero él la detuvo.
Cruzó su brazo con fuerza entre ella y la salida, el ruido del golpe la hizo saltar, le dirigió una mirada con ira.
-Cobarde.- Dijo con repudio.
-¿Cobarde? ¿¡Con que derecho me dices cobarde!? ¿Piensas que tengo miedo? ¡Por supuesto que tengo miedo! ¡Casi te asesino! Perdí completamente el control, ¡TU NO ME CONOCES!- Se acercó a él para no gritar.
-¡No me vengas con escusas! ¿Cómo no vas a poder controlarte? Tu cuerpo y mente son solo tuyos.- Le susurro con fuerza.
-Tú no sabes nada... Ella me crió a su imagen, ella iba a arrebatarme mi cuerpo y apoderarse de mi mente, cada vez que pierdo el control ella está un paso más cerca de… matarme.- Dijo absorta en sus pensamientos.
El silencio reinó, no era la respuesta que él esperaba, ¿de quién estaba hablando? En ese momento se dio cuenta que no la conocía, no sabía nada de ella o de su vida, lo único que sabía es que su madre se llamaba Kaira.
Dejo caer su brazo, ella caminó rauda hacia la puerta pero nunca salió, la tomo del brazo.
-No te vayas.- Dijo sin verla. -Estas goteando, te daré algo que ponerte espera aquí.-
Cuando volvió ella ya no estaba.
No podía, definitivamente no podía hacerlo, tenerlo cerca lo ponía en peligro, cualquiera a su alrededor estaba en peligro y hacerle daño es algo que jamás se perdonaría. Corrió en la lluvia en dirección a su cuarto, no quería llorar pero el nudo en su garganta le dificultaba respirar, siempre había sido fuerte no decaería ahora.
Por más que corría no podía verla, ¿tanto pudo haberse alejado con unos segundos de ventaja? Y ahí la vio inmóvil en la lluvia, se acercó pero estaba en trance, se aproximó con cuidado y posó su mano sobre su hombro.
Rojo, ¿que era? ¿Sangre acaso? Si y no, era sangre pero no solo eso, fuego, desesperación, muerte... Corrupción, traición, engaños, arrepentimiento e ira muchísima ira, miles de gritos desesperados y desgarrados inundaban su cabeza. Algo horrible pasaría.
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Fin del capítulo seis
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