Bienvenidos mis queridos Takaris y Daikaris a un nuevo capítulo de Ironía. Este se llevará a cabo en medio de varios capítulos anteriores, así que se recomienda re/leer las acciones de Fūka desde el cap 11, para comprender las razones de sus actos, su relación con Tk y varias incógnitas que quedaron en el aire! Con eso dicho, que empiece esto! Ah, va a ser un poquito largo al tener que rellenar varias cosas desde el punto de vista de ella, al ser importante. Olvidé mencionar que ella se refiere a Tk con Takeru debido a que no quiere sonar tan familiar con él.
Capítulo 17: No Merezco Tanta Amabilidad
No entendía la razón de mis celos. Sentía que cada día que pasaba, Takeru se alejaba más de mí. Al verlo cerca de Hikari, mi corazón se hundía en un mar de dolor y persistía incluso hasta antes de acostarme cada noche. He decidido bajar la dosis de mi medicina para no volverme tan dependiente tras estos sentimientos que acabo de encontrar. Además, me siento mucho mejor de salud a comparación de cómo solía estar antes. Hace más de un año y medio que no sufro ningún tipo de incidente de gravedad. Es cierto que se manifestaba como si fueran pequeños pasos, tales como mis repentinos ataques de ira, el que sucedió cuando encontramos a Daisuke y Hikari atrapados en el gimnasio pero, no era algo extremadamente peligroso. Estoy segura que mi hermano, Akira, se sentiría orgulloso de mí… por más que yo sea la razón por la cual se fue a estudiar al extranjero. Toda la familia se desboronó por mi culpa… hasta que Takeru entró en mi vida. Suena extraño admitirlo después de todo este tiempo pero, me alegra que nuestro encuentro sucediera. Si no fuera por él quizás yo… no estaría donde estoy ahora. Sigo sin comprender por qué accedí a formar parte de su plan, quizás porque siento que le debo mucho. Por más que él desee que Hikari madure… él también tiene que hacerlo. Si sigue con todos esos sentimientos hacia ella... debió haberse disculpado desde un inicio. Si sigo tanto tiempo a su lado… va a lograr llenar el vacío que dejó Akira en mi corazón y eso es lo que menos quiero. Si eso llegase a pasar y Takeru desapareciera de mi vida… no quiero pensar de lo que soy capaz de hacer.
Tras lavarme el rostro, salí del baño para regresar al salón de clases de arte y me topé con la chica más pequeña de todo nuestro grado, Anzu Hagiwara. Su popularidad creció luego de su actuación junto a nosotros en el festival cultural. Ella se encuentra en un club que desconozco pero sé que se dedican a leer el futuro de las personas, como el tarot. Se corren los rumores que sus predicciones son 99.9% acertadas y son hechas bajo su propia voluntad. Si alguien se acerca a pedirle, no duda ni un segundo para rechazarlo.
—Hinanawi…—sus ojos brillan al verme. Su corto cabello color rubio, uno mucho más intenso que el de Takeru, se encontraba con un listón al lado.
—Hagiwara—ahora que la veo más de cerca, la presidenta del consejo estudiantil, Hibiki, es mucho más pequeña—Disculpa, debes de querer entrar al tocador. No te estoy dejando pasar.
Me moví de la puerta, lista para regresasr a clase pero ella, de manera rápida, sujetó mis manos.
—Hinanawi… ¿me dejas predecir tu futuro?
Me quedé atónita. Quisiera decirle que no pero… hay algo en su mirada que se me hace imposible rechazarla. Como si esto no fuera un juego sino algo serio,.
—¿Por qué tan repentino? Digo, gracias pero…
—En la clase de arte te vi algo ansiosa al estar al lado de Yagami. Normalmente demoras mucho más en hacer un boceto y bueno… admiro tus dotes artísticos, sobre todo tu voz, es por eso que se me hizo extraño. Lo sé porque siempre me siento detrás de ti. Volviendo a tu habilidad para el canto, siento que la he escuchado antes, en alguna parte… en fin, creí poder animarte leyendo tu futuro y como no regresabas decidí ir a buscarte.
—Debe ser tu imaginación…—no creí que alguien me admirara, tanto así para casi reconocer mi voz—Regresemos a clase, Hagiwara.
Pero aquello no la detuvo. Se sujetó mucho más fuerte de mis muñecas y acercó su rostro. Por un instante me pareció que sus ojos cambiaron y se tornaron de color púrpura, dándole nuevamente ese toque sobrenatural al igual que su papel en la obra de teatro.
—Shamanmon… préstame tu fuerza.
—¿Shamanmon…?
No pude evitar repetir esa frase, ¿será algún tipo de encantamiento? Tras cerrar sus ojos, sentí como si los segundos se volvieran en horas. Toda la vida que yacía en ella parecía haberse ido a algún otro lugar. En eso, sus ojos se abrieron de manera repentina y se alejó de mí, asustada. Por poco y me parece que se iba a sujetar la cabeza para controlar sus emociones.
—Hinanawi… tú… tienes una enfermadad, ¿cierto?
Me quedé helada. Sentía cómo ahora era mi turno de experimentar lo que es el miedo. Nadie nunca me había dicho eso. De una manera tan… repentina… alguien, ajeno a mí. Que no me conoce, que no sabe nada sobre mí. Esto está mal, muy mal. Cómo… cómo así… rumores, debe haber algún rumor. Nadie debe enterarse, nadie…
—¡Contrólate, Hinanawi! No voy a hacerte daño, no te voy a lastimar.
Sus palabras lograr apaciguar mi temor. Quizás… quizás lo de leer el futuro es cierto después de todo. Hesité pero tenía que preguntar.
—Hagiwara… ¿qué fue lo que viste? Tu expresión… me dice que no es algo muy placentero.
—Hinanawi… tienes que controlar tus emociones… debes seguir tu tratamiento… sino, algo terrible va a suceder. Algo que involucra a Takaishi, Motomiya, Yagami e inclusive a la presidenta Inoue.
—¿Qué…? No… no puede ser que mis acciones involucren a tantas personas…
—¡No estoy mintiendo! Lo vi… te vi … en el techo, forcejeando… no podías distinguir quienes eran tus enemigos y quienes tus amigos… vi a alguien caer y… y una ambulancia… Motomiya… creo que era Motomiya…
—Hagiwara… yo… por favor… que esto quede entre nosotras… gracias por… la advertencia.
No podía creer lo que acababa de escuchar. Me iba a dar otro ataque, yo que pensaba que estaba mucho mejor… quizás sea por dejar de tomar mi medicina… no creo, yo estoy mejor, estoy mucho mejor… tengo… tengo que hacer algo… Motomiya… Daisuke… tengo que hablar con Daisuke…
Horas después
—Hinanawi, ¿sucede algo? Me parece muy extraño que me enviaras un mensaje antes de que acaben las clases. No es que seamos muy cercanos aunque… no me digas… ¡te enamoraste de mi! Lo siento pero estoy con mi linda Hikari… espera, esto significa que estoy dentro de un triángulo amoroso, ¡genial!
Daisuke había accedido a hablar conmigo. Le envié un mensaje antes de que acabaran las clases y respondió de manera inmediata. Dijo que tenía un compromiso con alguien más pero que esa persona podía esperar un poco. Me pregunto de quién se tratará.
—Daisuke, me sorprende tu carisma—sonreí—La verdad, dudé mucho antes de enviar ese mensaje. Sé que no somos muy cercanos y que si no fuera por nuestras circunstancias actuales nunca hubiéramos establecido contacto alguno.
Observé como tomó una silla y se sentó sonriendo al igual que yo.
—Este juego de pretender sí que cansa a veces, ¿no crees?
Solté un gesto de sorpresa. Sabía que él era listo, que solo pretendía hacerse el gracioso siempre. Siento que Daisuke también tiene un motivo ulterior para lo que hace,
—Siempre sorprendes. Efectivamente, Takeru y yo estamos pretendiendo. Como ustedes dos. Salvo que… Takeru no ha logrado darse cuenta.
—Y tampoco mi hermosa Hikari. Si se llega a dar cuenta mi corazón se haría pedazos.
—¿Realmente la quieres, no?—no pude evitar soltar aquello. No sé si era envidia o algo más.
—Yo no la quiero. La amo. Amo a Hikari. Estaría dispuesto a dar mi vida por ella si es necesario.
—Daisuke...
Tengo que decírselo. Debo decírselo. Por mi culpa… Daisuke… una ambulancia… no quiero pensar en el peor de los casos pero ni yo misma puedo medir la gravedad de mis ataques. Tengo miedo que Daisuke pueda morir por mi culpa y… si acaba de decir eso... aquello significa que… Hikari está de alguna manera involucrada con el ataque que me va a dar. Tengo que impedirlo. Tengo que decírselo.
—La verdad, Hinanawi… me alegra que todo esto haya sucedido. De alguna forma siento que… de esta manera, esos dos van a darse cuenta de sus sentimientos.
—¡Daisuke, yo… yo!—me atoré con mis palabras, él va en serio. Está dispuesto a dejar todo por ella, por más que eso signifique perderla al hacerle notar sus verdaderos sentimientos hacia Takeru—¡Daisuke, es muy probable que yo haga algo que los lastime!
Daisuke dejó su asiento y se acercó hacia mi.
—Hagas lo que hagas, estoy seguro que podré evitarlo. Es mi deber como líder proteger a todos.
—¿Líder…? ¿No tienes miedo? ¡Es muy probable que atente contra tu vida! ¿Cómo puedes tomarlo tan a la ligera?
—Haré todo lo posible para evitarlo si llega a suceder. Además, no tengas miedo. Nosotros siempre estaremos para ayudarte. Somos tus amigos, no estás sola, Hinanawi. Ahora si me disculpas debo correr que Tk seguro se va a enfadar conmigo.
—Takeru… ¡Daisuke, espera!
Ya era demasiado tarde. Daisuke Motomiya ha ignorado mi advertencia.
Días después.
Era la hora que muchos estábamos esperando. Cuando sonó la campana que daba fin a nuestras actividades escolares, muchos empezamos a apresurarnos para ir a nuestros hogares, tras guardar todo útil y cuaderno en nuestros bolsos o mochilas. Mis manos temblaban un poco y mi respiración se encontraba agitada. Después de todo, Takeru me había enviado un mensaje a mi celular diciendo que deseaba hablar conmigo con respecto a la fiesta de promoción. Una que nuestro grado no debería tener, ya que nos falta todavía un año para graduarnos pero, aún así todos quieren una razón para divertirse. Hasta ahora no habíamos mencionado el tema, en especial por él. A mí, sinceramente, me da lo mismo si va o no va, si me dice o no me dice. No tengo interés en cosas de ese tipo. Después de todo, lo nuestro es solo un acto más, un acto que se le salió de las manos al no esperar la respuesta infantil de Hikari. Por más que no quiera admitirlo Takeru, ambos se parecen mucho en ese aspecto.
—Alumnos, lamento tomar un minuto de su atención pero…—la repentina voz de nuestra tutora, la profesora Meguro, me hizo volver a la realidad. Como es de costumbre, arregló sus gafas para expresar su nerviosismo—La presidenta del consejo estudiantil ha venido a hablarles un momento. Puedes pasar, Inoue"
Hibiki Inoue se abrió paso en nuestra clase. Últimamente está empezando a formar parte de nuestro círculo de amigos, si es que tenemos uno. Me gusta creer que es real los momentos que comparto junto a Takeru, Hikari y Daisuke. Y ahora que la presidenta se está acoplando no puedo evitar sonreír y pensar que definitivamente el plan de Takeru no ha salido tal y como él lo esperaba. No pude evitar esbozar una sonrisa mientras escuchaba a Hibiki.
—Bueno, vengo a preguntar sobre sus invitaciones. Supongo que ya todos deben haber marcado algo por ahora—mientras caminaba entre las carpetas, noté como sus fieles compañeras Ai y Mai Kazanki vigilaban la clase por si pasaba algún tipo de inconveniente. La presidenta se ha vuelto más precavida, especialmente con nosotros, luego del accidente de mi hermana menor, Mihara, y el grupo de Yumi, quienes la atacaron e hicieron la vida imposible a Hikari hace poco—Por favor, todos acérquense y dejen la suya en el podio. Nos encargaremos de recogerlas. Si detectamos alguna anomalía nos contactaremos personalmente con el nombrado.
La clase empezó a hacer un bullicio que no duró mucho debido a que esto ha sucedido de improviso. Definitivamente Hibiki sigue con la guardia en alto tras lo de Yumi y Hikari. Lo de las votaciones fue un truco sucio que logramos evitar Takeru, Daisuke y yo a tiempo. Ahora que lo pienso, no he escrito nada. No he quedado en nada con Takeru. Me pregunto si él habrá marcado algo.
Levanté mi rostro para dirigir la mirada hacia su carpeta y me percaté que me estaba mirando. La sorpresa hizo que me sonrojara de manera leve mas no era nada de gran importancia, solo deseaba resolver una duda. Observé que llevaba el papel en su mano, lo apretaba con gran fuerza que no pude evitar pensar que estaba pasando por un conflicto interno. Es muy obvio que desea ir con Hikari. Tras eso, hizo un gesto que no logré interpretar. Bajó la cabeza cuando descubrió que intentaba leer su expresión, lo cual hizo que observara a Daisuke, quien, a su vez, observaba a Hikari. La chica que funciona como el engrane que mueve a todos nosotros y nuestras relaciones. Trato de permanecer imparcial con respecto a lo que siento hacia ella. Incluso empiezo a dudar si realmente puedo ser considerada su amiga o solo actúo como una hipócrita. Ella no deseaba mirar a nadie, no se percataba que tenía la mirada de ambos chicos clavadas en su persona.
Poco a poco, todos los demás alumnos empezaron a ir al podio a dejar sus invitaciones, en donde indicaban si llevaban pareja y quién era. Si ellos tres no se acercaban tampoco lo pensaba hacer. Si tan solo Takeru me diera una señal de lo que va a hacer, si pudiera entenderlo como él me entendió a mí años atrás…
Mi plegaria se cumplió de manera inmediata, ya que empleó una acción que no esperaba. Daisuke salió de su trance y levantó la mirada, siguiéndolo con unos ojos llenos de cautela. Su amor hacia Hikari es tan puro y verdadero que siento envidia hacia ellos. Realmente harían una muy buena pareja si no fuera bajo todas estas circunstancias. De esa manera el plan de Takeru… hubiese sido exitoso.
Su mano hizo un estruendo al chocar con la carpeta de Hikari. El rostro de sorpresa mezclado con indignación apareció en su rostro, a la distancia no podía observar del todo bien pero no intercambiaron palabra alguna. No entiendo que acaba de suceder, qué es lo que acaba de hacer; sin embargo, algo me dice que no puede ser nada bueno. No pude evitar sentirme nerviosa, ansiosa, desesperada. En especial cuando noté que salió de manera apresurada de clase, tambaleándose, queriendo correr y huir de todos. Es en estas situaciones cuando detesto a Hikari. Se queda como una inútil, viendo lo que sucede incapaz de tomar acción alguna. Es por esto que el plan de Takeru nunca va a dar resultado y, sinceramente, espero que nunca lo tenga.
¿Por qué tiene que pasar todo esto? Akira...
Salí de prisa tras él, corriendo en los pasillos. A la distancia, me pareció escuchar el sonido de truenos venir de las ventanas. El día había empezado con un hermoso clima y ahora jugaba a nuestro favor trayendo consigo desesperanza. Sigo sin comprender de dónde proviene mi alto físico pero, estoy orgullosa de tenerlo para situaciones de este grado. Sin una gota de sudor encima, me encontré ya en las rejas de la escuela, las cuales ya estaban abiertas debido a ser la hora de salida.
Takeru se encontraba con su sombrero favorito en mano. Aplastándolo como lo hizo con el papel de la fiesta antes de dejarlo encima de la carpeta de Hikari. Quería decir su nombre, llamarlo… mi voz no salía. Siento que no soy la indicada para decir algo pero a la vez siento que soy la única que puede hacerlo. La duda no dejaba de crecer en mí hasta que noté su presencia. Kari me había seguido, estaba de pie, observando desde el pasadizo del segundo piso. La seguridad que me faltaba la saqué de su inutilidad. La lluvia que empezó a caer jugó a mi favor.
—¡Ya es suficiente!—grité—¡Ya es suficiente, Takeru!
—Fūka…—sus ojos no mostraban emoción alguna. Sentía como se iba perdiendo poco a poco. Quiero entender lo que piensa, lo que siente, lo que sucede con él.
—¡Ya es suficiente, deja de lastimarte de esta manera! ¿No ves lo que está sucediendo? Tu plan falló, solo… solo date por vencido… no me gusta verte así…—me acerqué más hacia él y volví a gritar.
No me importaba si Kari seguía viéndonos, no me importaba si llegaba a escucharnos desde la escuela, mi único interés es Takeru. Solo quiero devolverle el favor de años atrás, quiero ayudarlo como él me ayudó a mí y no dejaré que nadie se interponga.
—Fūka…—volvió a soltar mi nombre—Fūka… ¿qué estás haciendo aquí? Está lloviendo… te puedes resfriar.
—¡Idiota!—no dejaba de levantar la voz—¡Eres un idiota, un tonto! ¿Acaso no te das cuenta? Deja de lastimarte de este modo, ya es muy tarde… ya es muy tarde para resolver todo.
—Fūka…
Quiero que diga algo más, no solo mi nombre. Un nombre que tan solo utiliza cuando estamos en privado. La lluvia se volvió más intensa, lo cual camufló mis lágrimas. Siempre evito llorar, en especial frente a Takeru. Es una de las cosas que más detesto en el mundo. No sé que le habrá puesto en la carpeta pero no deseo ser excluida del único lugar en el cual me siento feliz y en paz conmigo misma. Por más que ese mundo gire en torno a Hikari por más que no sepa definir exactamente qué es lo que siento hacia ella, nunca voy a poder estar plenamente feliz. Solo deseo la felicidad de Takeru. Su felicidad es mi felicidad. Eso lo decidí tiempo atrás.
—Ya basta…—mi uniforme se encontraba empapado, al igual que el suyo. Mi bufanda caracterizada por los colores del otoño había caído al suelo, lleno de lodo y suciedad. Las marcas alrededor de mi cuello recibían luego de mucho tiempo la oscura luz que nos rodeaba. En ese instante, no pude evitar abrazarlo y hundirme en su pecho. Todo me duele, absolutamente todo. Mi corazón late tan rápido que hace que me atragante y atore con mis palabras.
—…Fūka—antes de reaccionar y querer darle un golpe por no poder decir alguna otra palabra, devolvió mi abrazo, sujetando mi cabeza con su mano derecha. Se sentía grande y fuerte, me hizo notar que Takeru era un hombre, no solo un chico que siempre está conmigo. Lo reconocí por lo que realmente es. Su calidez invadió mi frío cuerpo, —Tu bufanda… no la tienes puesta.
Estas marcas en mi cuello es lo que menos me importa ahora mismo.
—Eso es lo de menos…—quería sollozar, quería dejar salir todo al estar a su lado—Estas marcas son lo menos ahora mismo.
Tenía que decírselo, no guardarlo en mi cabeza.
—Lo siento, lo siento mucho… debía… debí haberlo consultado antes contigo… no sé… no sé qué fue lo que me sucedió allá dentro… con tan solo pensar… con tan solo pensar que está al lado de Daisuke… que va a ser él quien esté con ella yo… con tan solo pensar que me advirtió, que me advirtió que si no hago algo me la va a quitar… es algo ridículo, es solo una fiesta pero… yo… yo quiero ser quien vaya con ella así que… así que actué sin pensar en los sentimientos de todos ustedes… especialmente el tuyo… prometí ser más cuidadoso con eso, no quiero que por mi culpa alguien vuelva a salir lastimado…
Creo que ya estoy intuyendo lo que sucedió pero... ¿por qué no me lo dice al estar cara a cara?
Takeru soltó todo mucho más rápido de lo que pensé. Digerí sus palabras de manera cuidadosa, como si fuera una madre tratando de entender a su hijo. Las lágrimas ahora caían de sus ojos y no de los mios. Lentamente, nos dejamos caer de rodillas a la tierra, mezclándonos con el barro. Mis piernas se encontraban de color marrón al no poder ser cubiertas con la falda del uniforme y el pantalón de Takeru era una mezcla de negro con chocolate, al igual que su blanca camisa. El sombrero todavía se hallaba en su mano y no pensaba soltarlo por más que la utilizara para sujetar mi rostro ante su pecho.
—Perdóname, Fūka. Ahora todo está peor… solo quiero arreglar las cosas pero… como dices, eso ya es imposible a estas alturas—su mano, lentamente, se hizo camino hacia mi espalda para abrazarme con más fuerza y pegarme hacia él. Se siente solo, lleno de soledad… es todo lo que logro entender. Por más que yo esté a su lado, esa soledad que siente nunca se va a ir—Lo único que quiero es… quiero que Kari…
Está empleando Kari de nuevo. Takeru, ¿por cuánto tiempo más vas a pretender que no te importa ella?
Logré levantar mi rostro y mirarlo fijamente, clavando mi mirada en la suya, que aún sigue sin vida.
—Como te lo vengo repitiendo, ya es suficiente… tu plan, la idea de hacer que Hikari se vuelva una persona más independiente, que deje de depender de los demás y actúe por sí misma… no tiene que continuar. Solo deja que las cosas sigan como están y verás que, con el tiempo…
—¡No!
Su repentina exclamación hizo que me asustara. Su voz tan profunda resonó dentro de mí al tenerlo tan cerca.
—No quiero que eso pase… sí, es cierto que tras esa discusión hace cinco años atrás quería disculparme, antes de ir a hacer lo que debí haber hecho, me puse a pensar si mis palabras, en ese momento, tenían sentido alguno. Hikari siempre anda detrás de Taichi, desde pequeña. Al crecer eso no cambió y tampoco conmigo. Su dependencia ante los demás es tan grande que, fue ahí donde noté, que quizás si en algún momento alguno de nosotros dos salía de sus vidas, ella no sabría qué hacer y tengo miedo… tengo miedo que eso pase. Entonces, mi única solución fue no disculparme… eso incluso me trajo problemas con Yamato y con Taichi. Puede ser que mi forma de hacer las cosas no sea la correcta, Daisuke tiene que haberse dado cuenta de esto.
No sé quién será ese tal Taichi. Tampoco conozco a Yamato personalmente. No conozco nada de la vida interna de Takeru.
—¿Daisuke…?—la única que sabe las verdaderas intenciones de Takeru tras su frío trato con Hikari tras todos estos años soy yo, no entiendo a que va con esto. Acaso… acaso ¿acaso le ha contado a alguien más?
—Daisuke puede actuar de manera infantil pero, él realmente ama a Kari. Es capaz de darse cuenta de todo esto, incluso se me hace obvio por la manera en la que a veces actúa con ella. Sabe que Kari es dependiente y que ahora depende de él para mantenerse de pie. No estoy diciendo que él esté aprovechando de la situación para su beneficio… para mantener esa ilusión que siempre ha querido. Creo que teme romper la realidad en la que ella vive y por eso… por eso tengo miedo que… Kari corresponda los sentimientos de Daisuke en algún momento y yo… y que yo no pueda hacer nada por esta distancia… él me la va a quitar… me ha advertido…
—Takeru… tú…
Siempre lo he sabido y no voy a mentir. Tras la separación entre esos dos, Takeru me contó que en ese entonces, solo había pensado en ese significado tras sus palabras. La manera en la que se burló de la dependencia de Hikari ante los demás. No había tomado noción de la conversación entre hombres que tuvo con Daisuke. Aquella en la que abusaba de su supuesta posición de mejor amigo, de que Hikari pasaría primero con él. No se había dado cuenta de que él tenía la esperanza de que, en algún momento, saldría con Hikari en el sentido de tener una relación que pasara de la simple amistad a algo más. Recién, hace poco, tras ver la relación entre Daisuke y ella, ha notado todo lo que sentía. El simple hecho de hacernos novios solo agravó la situación. Él quería cortar todo tipo de lazo con ella. Si él estaba en una relación de enamorados con alguien más, Kari lo evitaría hasta sacarlo por completo de su vida. De esa manera, ella dejaría de ser de esa manera y empezar a valerse por sí misma.
—Lo siento, Fūka. Tengo que irme de aquí… le prometí a Hibiki que pasaría por el consejo… abrígate y anda a casa.
Me quedé sola bajo la lluvia, cubierta de lodo, observando cómo su tambaleante figura se adentraba, nuevamente, a la escuela. Es imposible lo que me ha pedido. No hay forma que me quede tranquila y vaya a casa de esta manera. Tengo que estar sola. Tengo que pensar bien todo lo sucedido. Ah, ya lo sé. Iré al techo, es el único sitio en el cual puedo estar tranquila sin que nadie me moleste.
Empecé a caminar al borde del precipicio que separaba mi vida de una muerte segura. La azotea se encontraba fuera de límites debido a su reconstrucción y materiales para su arreglo se encontraban esparcidos. Trataba de estar tranquila pero la ansiedad me comía por dentro. Pensaba seriamente atentar contra mi vida una vez más. Las marcas alrededor de mi cuello que vi horas atrás me hicieron recordar esos agridulces momentos. Los momentos con mi hermano, con mi hermana, con mi familia y, sobretodo… con ella. Aquella chica que cambió mi vida, que la volvió en un infierno, que me hizo caer y romper a todas las personas que decían quererme, hasta que conocí a Takeru. Con tan solo pensar que lo estoy perdiendo, como todas las cosas que llegué a querer, acabar mi vida es lo más tentador. De esta manera, no tendría que perder nada más. Nadie nunca me quitaría nada. No volvería a lastimar a nadie. Todos serían felices sin mí.
Me tambaleé.
Estuve a punto de caer. No es gran cosa. Puede quedar como un accidente. De repente, mis ojos dieron con Hikari y Daisuke. Ambos iban bajo un paraguas que él cargaba. Ella parecía muy deprimida. Seguro es porque nos vio desde la ventana del pasadizo del segundo piso. Empiezo a imaginar los distintos escenarios que pueden haber pasado por su cabeza. Esbocé una sonrisa. Que maravilloso es el deleite ante el sufrimiento ajeno. Es ahora cuando entiendo el placer que ella sentía cuando me veía caer en pedazos. Siento que voy a terminar de esa misma forma. Pero se siente tan bien, esto hace que desista si matarme o no, es divertido. Muy divertido. Me pregunto, cómo se sentirá golpear a Hikari. Tengo muchas ganas de hacerla sufrir. Ella es la causa de que Takeru se encuentre como está, que Daisuke se encuentre como está. Ella, el engrane que mueven todos nuestros lazos.
¿Cómo sería si dejara de girar?
Ahora observo como ella empieza a correr hacia acá. Me debe haber notado. Debe pensar que puede ayudar a alguien. ¿Cómo puedes ayudar a alguien si no puedes salvarte a ti mismo? ¿Y si ella es la que cae y no yo? ¿Si ella es el accidente y no yo? Estoy empezando a perder la conciencia. Mi enfermedad está empezando… está empezando a manifestarse de nuevo.
Ah, mierda.
Anzu Hagiwara tenía razón. Al final su predicción se volverá realidad. Acabo de recordarla. Espero que… puedan perdonarme.
Lo siento. Lo siento por ser así. Discúlpenme. Soy una mala persona. Lo siento tanto...
: : :
Desperté de manera agitada en mi habitación. Me levanté de la cama para notar que llevaba mi uniforme puesto y una pequeña toalla en la frente, la cual cayó en mis piernas. En eso, sentí la manera en la que ardía mi cabeza. Imágenes empezaron a aparecer. Daisuke, Hikari, Hibiki, Takeru, todos. Todo pasaba como si fuese una película de bajo presupuesto. Insultos, risas, sangre… sufrimiento. Solo veía sufrimiento. Lo volví a hacer… lo volví a hacer… dejé que mi enfermedad tomara control sobre mí.
En pánico, quise buscar mi medicina, para ver si actuaba como un placebo y olvidar lo sucedido. No debí haberla dejado de tomar, no debí. Eso está mal, el psiquiatra me lo dijo, Takeru me lo dijo, mi hermano me lo dijo. No hice caso, nunca hice caso. Siempre cuando me siento mejor, las palabras de ella vienen a mi mente.
«Mi querida Hina,si ya estás mejor, ¿por qué les haces caso? Yo estoy bien. No debes dejar que controlen todo en tu vida. No tomo medicina y estoy perfectamente bien. Somos estrellas, somos famosas. Podemos hacer lo que queramos con nuestras vidas.»
Antes de soltar un grito de frustración, me percaté que mi medicina se encontraba en mi mesa de noche, al lado de un vaso de agua. Me imaginé quien pudo haber sido. Mis dudas fueron resueltas cuando decidí salir luego de tomarlas. Era temprano por la mañana y vi a esa persona. Takeru se encontraba dormido, en el sofá. Era de esperarse, perdí el control de una manera indescriptible. Debe haberme traído a casa. Me arden partes de mi cara… debe haberme dado uno o dos golpes.
Para pretender que es un día ordinario creo que prepararé el desayuno. De manera inmediata las horas pasaron volando hasta que sentí su presencia. Se estaba acercando hacia mí. Di media vuelta para sonreírle a aquél muchacho rubio de ojos azules.
—Cuando desperté me sorprendió encontrarte durmiendo en el sofá. Mihara se veía tan tranquila que no quise despertar a ninguno. Por eso opté por hacerles algo de comer— luego de hablar, seguí cortando la manzana que llevaba en mano. El cuchillo resonó en mi pequeño apartamento, hasta que Takeru me jaló de la muñeca y encerró en mi recámara.
Junté ambas manos en mi pecho por los nervios. Creo que ya sé a dónde va a llegar esto. Sus ojos parecían desorbitados al mirarme, como si no pudiera creer verme actuar de ese modo luego de lo sucedido.
—¿Q-Q-Qué pasa? ¿Por qué me miras así?
Empecé a temblar. No quería creer todo lo que vi al despertar pero su actitud me dijo todo.
—Hice algo… ¿no? Esa mirada lo dice todo… ¡Dime que sucedió ayer, Takeru!
—Antes que nada, te pido que luego de esto no pierdas la calma… ¿me lo prometes?
Asentí.
—Ayer… ayer… empujaste a Hikari del techo. Daisuke fue por ella, la salvó… pero… pero… él.. él está en coma, Fūka—sentí como colocó ambas manos en mis hombros, mientras que sentía como todo el color de mi rostro se esfumaba y caer lentamente en mi cama. Definitivamente no debía estarme viendo muy bien, ya que empezó a agitarme.
—Fūka, mírame. Estás a salvo. Nadie ha presentado cargos, ¿has estado tomando tu medicina?
—C-Como me siento mejor bajé la dosis y...—no puedo creer la estupidez que acabo de confesar.
—¡¿Estás mal!? Por tu negligencia casi matas a alguien. Me prometiste que no volverías a hacer eso, ¡me lo prometiste!—sentí su rechazo al darme la espalda—No eres más que un caso perdido"
«No eres más que un caso perdido.»
Hermano… Akira… Aki-nii… Aki-nii… no, lo siento. Aki-nii, no me dejes. No me dejes… ¡no me abandones! ¡No soy un caso perdido, no lo soy!
—Lo siento… lo siento…
Empecé a llorar, encima frente a Takeru. ¿O e smi hermano a quien tengo frente a mis ojos? No lo sé. Son idénticos. No sé qué es real y qué es falso. Sus palabras, son las mismas. No sé si fue de casualidad o intencional. Empecé a sollozar y no parecía que iba a para pronto. Sentí como se fue de mi habitación y me dejó en soledad, tal y como lo hizo mi hermano.
: : :
Sigo sin entender por qué vine a la escuela. Eso significa que tengo que ver a Takeru de nuevo. Quiero demostrar que no soy la misma de antes. Que puedo cambiar. Que no soy un caso perdido. Además, me gustaría hablar con Anzu Hagiwara sobre su predicción, en especial sobre la frase Shamanmon.
Me encontraba sentada, mirando la ventana. Por más que el día de hoy hiciera calor, no pensaba despegarme de mi bufanda. Con tan solo observar esas marcas el día de ayer hicieron que perdiera el juicio. En eso, escucho la puerta corrediza de la clase abrirse. Eran Hikari y Takeru. Él parecía atónito tras verme ahí, pretendiendo como si nada hubiese sucedido. Inclusive saludé. Kari lo empujó para venir hacia mí. Tengo miedo. Recién acabo de recordar que empujé a Daisuke. Que está en coma por mi culpa. Debe querer hablar conmigo.
Debe de odiarme.
—Fūka, muy buenos días—sus sonrisa fue todo lo que necesité para sentirme a gusto y llenarme de luz—¿Te encuentras bien?
Debe estar preguntando por mi rostro. Está algo inflado por el llanto y los golpes de Takeru.
—Sí, gracias. Es solo que dormí demasiado.
Agregue una risa tímida. En eso, no pude evitarlo más y solté la siguiente pregunta.
—¿Crees poder esperarme antes de irnos a casa? Quisiera ir a ver a Daisuke...
Luego de eso, las clases pasaron sin problema alguno.
Hasta que Takeru tuvo la fantástica idea de repetir la misma acción que ocasionó este problema. Se acercó hacia Hikari y volvió a dejar un papel. Todo esto lo ví desde la distancia ya que no había nadie en la clase y esperaba a Hikari para ir a ver a Daisuke. Observé la discusión que tenían Takeru había puesto que asistirá con ella. No habíamos hablado del tema pero siento que es para bien. Es lo que él quiere. Quiere estar con ella. No voy a dejar que arruine todo de nuevo. Mi deber es apoyar a Takeru, ayudarlo, como él lo hizo conmigo. Por más que eso signifique ir en contra suya. No dejaré que mis sentimientos se confundan y mezclen lo que siento hacia mi hermano con Takeru. Debe entender que no son la misma persona.
—¡Nunca te consideré como una!
Su voz resonó en el salón de clases. Takeru había explotado y dicho la mentira más grande de todo este juego de pretender. Acaba de decirle a Hikari que nunca la considero su amiga. Tengo que hacer algo. Tengo miedo pero tengo que hacer algo antes de que sea demasiado tarde. Me armé de valor y salí de mi escondite.
—Takeru Takaishi, ¡es suficiente!—noté como logré llamar su atención. Tras verme, su rostro se llenó de una alegría distorsionada, como si hubiese visto un ángel que a la vez es un demonio. Era como si estuviera alegre de verme y salvarlo antes de volver a decir una estupidez pero, a la vez, atemorizado de que vuelva a tener un ataque tan pronto, sin haber pasado las veinticuatro horas—Lárgate de inmediato.
Nuevamente sentí placer al tratarlo de ese modo. Debo de volver rápido al tratamiento. No quiero volver a tener esta personalidad, mas era placentero controlar a Takeru de esta forma. Apreté mi mano con fuerza para evitar tener un ataque mientras pasaba a mi lado, retirándose. Luego de eso, corrí hacia Hikari para abrazarla.
—Hikari, oh Dios mío… Hikari…—sin darme cuenta, estaba clavando mis uñas en su blusa mientras ella lloraba—Vamos, no llores. Eres muy linda para arruinar ese rostro con lágrimas, ¿sí?
Traté de tomar el papel de Daisuke para tranquilizarla. Es lo menos que puedo hacer.
—Fūka… pero, ¿cómo sabí-...?
Sin lugar a reclamos, coloqué mi dedo índice en sus labios.
—No hay que pensar de más en los pequeños detalles.
—Gracias, Fūka—mi sonrisa la contagió—Dime, ¿crees que aún se pueda ir al hospital? Quisiera ver a Daisuke…—mi flequillo cubrió mi rostro.
—Claro, vamos juntas.
Eso era todo lo que necesitaba escuchar.
: : :
Fui a la casa de Hikari y luego al hospital. Su gato me dio un rasguño pero fue en parte mi culpa por querer abrazarlo de manera repentina. Inclusive nos topamos con Takeru al llegar. Él me evadió, como si no existiera y aquello me dolió. La palabra que me dijo horas atrás no me dejaban en paz.
«No eres más que un caso perdido.»
Quería irme lejos del hospital. Ver a Daisuke me había afectado mucho pero el morbo me ganaba. Deseo saber de qué van a hablar.
Los observé tener una charla amena en la cafetería. Ambos sonreían. Parecían estarse llevando muy bien. Mi corazón seguía doliendo. Tiene que entender que Takeru no es mi hermano. Que no puede reemplazar a una persona con la otra pero, aún así duele tanto que no puedo evitar querer gritar, golpear, irme corriendo. Al final lo hice y terminé en un parque. En un parque en donde, por alguna extraña razón del destino, se encontraba la superiora Hibiki Inoue.
—Presidenta… ¿estoy llorando?—mi mente no deseaba asimilar mis acciones. Ella me observaba curiosa, como si no pudiera creer verme ahí mismo frente a ella.
—No, no lo estás…—observé cómo se separaba del columpio y se acercaba a mí.
—¿Es correcto lo que está haciendo al ceder a las peticiones de ellos dos?
No podía evitarlo, tenía que soltarlo todo. Takeru me lo dijo en casa pero tras escuchar que Hikari hizo lo mismo no puedo evitar pensar que no merezco a personas tan amables conmigo. No merezco tanta amabilidad de todos ellos. Inclusive decir que Daisuke haría lo mismo… no lo merezco.
—Casi mato a Hikari… Daisuke pudo haber muerto… ¿merezco tanta amabilidad de todos ustedes?
Escuché a la presidenta suspirar.
—Fūka Hinanawi… te suspendo de… de… ¡llorar! No tienes permitido llorar hasta que acabe el año!
—¿Qué clase de castigo es ese?—las lágrimas no dejaban de caer.
—Uno muy difícil de cumplir y que creo que Takaishi te daría.
No pude aguantar más y dejé que mi cuerpo cayera. Mi espalda se encorvó y mi cara daba al suelo. Me hundía en mi misma miseria, llorando sin más no poder, tratando de ocultar mi patético rostro. En este mismo instante me percaté de todo.
Mi corazón sigue queriendo a mi hermano. Yo amo a mi hermano. Lo amo demasiado. Amo a Akira. Amo a Aki-nii. Por ende, mi corazón ama a Takeru Takaishi, aquél quien logró llenar el vacío que mi hermano dejó.
Sentí como me llenaba de toda clase de sentimientos y, como estos, se hundían en un mar oscuro del cual nunca podré regresar.
Espero que ahora hayan logrado comprender un poco más sobre Fuu. No la odien, es linda jaja. También espero que se haya logrado comprender bien la razón por la cual Daisuke le confió a Tk que protegiera a Kari en su lugar. Y PORQUE ANZU DIJO SHAMANMON! Oh, las intrigas. El siguiente capítulo prometo no escribirlo en una laptop porque, sinceramente, las detesto. Me pasan corriente siempre! Además que se tratara sobre lo sucedido desde el punto de vista de Tk –AL FIN- y asi se podrá seguir con la historia –HURRA-
