Nota: Bueno este es el último capitulo (de los que ya tenía escritos) así que ahora me demoraré un poco más en actualizar, también trataré de ir subiendo simultáneamente con mi otra historia.
Aclaración: solo la protagonista de esta historia me pertenece el resto de los personajes y el mundo son propiedad de Riot Games.
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Entregada al deber
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Despertó en su cama, algo cálido apresaba su mano, era la de él se había dormido en el suelo afirmando solo su cabeza en su cama y su mano que tomaba la de ella, trataba de pensar y recordó el rojo, esa premonición le dejó un trago amargo en la boca, estaba inquieta, corrió hacia su diario y describió con la mayor precisión que pudo lo que vio y ¿sintió? Si sintió, ira, desesperación, nunca había tenido predicciones acompañadas de sensaciones eso era nuevo, estaba mejorando, hasta qué punto llegaba su poder, se limitó a suspirar cuando lo pensó.
El sol le molestaba, solo quería dormir estaba exhausto, pero de golpe recordó que no estaba en su cama, el cuarto estaba vacío y solo una nota a los pies resaltaba en la escena.
"Zelos lo que sea que es esto no puede ser,
mi título conlleva un gran riesgo siempre seré un blanco
y no te arrastrare en esto, pero el mayor peligro soy yo misma
debo mantener mi distancia de todos espero que lo entiendas,
así que procurare no verte más en lo que dure mi estancia aquí."
-Esa tonta, ¿realmente cree que esa es la forma de solucionar las cosas? Es una autentica cobarde, si piensa que la dejaré solo porque ella diga que estoy en peligro, ¿acaso no tengo derecho a opinar del asunto? No estoy indefenso como ella dice maldición.-
Corrió por todo el templo buscándola, hasta que finalmente se encontró con su padre.
-¿Dónde está?- Le preguntó recuperando el aliento.
-No sé qué clase de relación tienes con su eminencia pero te exijo que lo dejes ya.- Dijo severo el maestro.
-Tú no entiendes, no puedo hacer eso.-
-Zelos ¿que no te das cuenta de quién es ella? A las Oráculo se les trata así por una razón, deben ser completamente imparciales, tienes idea del conflicto que se produciría si ella comprometiera o se casara con un Ioniano, los gobernantes de las demás ciudades no lo permitirían. Tú influenciarías su juicio, ella trataría de protegerte. Se trata de balance hijo, espero que lo entiendas.-
Zelos miró el suelo con impotencia, su padre tenía razón aunque él jamás lo admitiría.
-Zelos, te prohíbo que vuelvas a verla, ¿Entendido?- Y con esas duras palabras el maestro Lito continuo su camino dejando a Zelos sin nada que decir o hacer.
2 semanas pasaron sin que Zelos supiese nada de ella, aunque si sabía que estaba en el salón principal del templo pero en 14 días no provenían señales de vida de ese lugar, esporádicamente veía a su padre salir por un par de horas para volver a encerrarse sin decir nada o siquiera dirigirle una mirada, cualquier indicio de que ella estaba bien.
Luego de 20 largos días las puertas del salón principal de abrieron, la imagen no fue nada placentera, una joven agotada, golpeada y desgarbada fue lo que algunos discípulos del templo vieron salir, caminó rápidamente hasta su cuarto, 5 segundo antes de encerrarse en su habitación Zelos pudo verla desde el otro lado del patio. Su cabello estaba completamente despeinado, sus ojos estaban pintados con 2 enormes ojeras, su ropa estaba totalmente rasgada, sus manos tenían múltiples heridas algunas de las cuales aún sangraban pero lejos lo que más le impacto fue su mirada vacía, completamente inexpresiva, carente de emoción incluso de luz era como espectro viviente.
-¿Qué demonios le hicieron allá adentro?- Dijo Zelos a la nada, aun impactado por verla en ese estado. -Mi padre tendrá que responder algunas preguntas.- Dijo con convicción.
Camino rápidamente en dirección a la habitación de su padre.
-Padre estás ahí necesito hablar contigo.- Dijo mientras entro sin tocar en el dormitorio del maestro. -¿Qué le hicieron?- Dijo molesto.
-Creí haberte dicho que te alejaras de ella.-
-Solo responde.- Se paró firme frente al anciano, no se iría sin la información.
-Lo que ocurrió cuando la probaste no puede y no volverá a pasar nunca, ella ahora tiene control.-
-¿Hasta qué punto?- Preguntó con un mal presentimiento.
-Es capaz de neutralizar cualquier distracción. Dijo su padre haciendo énfasis especialmente es la última palabra.
-¿Cómo pudiste? ¡¿Qué le dijiste para que aceptara algo así?!-
-¡Ella entiende cual es su deber, si no puedes entenderlo mantente al margen Zelos, esto no se trata de tu encaprichamiento, se trata del futuro de todo Valoran, ella debe ser imparcial no puede basar sus decisiones en mantenerte con vida!- La férrea calma del maestro había desaparecido.
-¿¡POR QUÉ ME TRATAS COMO SI NO PUDIERA DEFENDERME!? NO SOY UN DEBILUCHO, YO TAMBIÉN PUEDO PROTEGERLA. Tiene miedo padre… está asustada, no me pidas que deje las cosas así, no podría vivir con eso.-
El Maestro suspiró pesadamente, a veces olvidaba que su hijo era solo un muchacho, que aún se dejaba llevar por su corazón. -Zelos… la vida que ella llevará es demasiado peligrosa, debe ser perfecta, no puede ser… humana y tu hijo mío serias una debilidad, te usarían para manipularla o controlarla, jamás vivirían en paz, no me pidas a mí que viva con eso porque no podría.-
Nuevamente Zelos tenía la mirada clavada en el suelo, su padre tenía razón como siempre… Si quería protegerla debía alejarse, ambos eran débiles juntos.
Se sentía vacío y deprimido, ¿por qué tenía que pasar esto? Él nunca había tenido gran interés en las chicas y la primera vez que conocía a alguien, resultaba imposible.
-Soy un perfecto idiota.- Dijo mientras miraba el techo de su cuarto desde su cama.
-No, no lo eres.- Escuchó una voz infantil que venía desde su puerta.
-Tú no entiendes Irelia aun eres muy pequeña.- Dijo cubriendo su cara con almohada.
-Tú eres el que no entiende, sé que ella te quiere y que tú la quieres.- Dijo mientras corría hacia su hermano. –No es así, ¿verdad que es así?- Quitó la almohada y le regaló la más adorable de las sonrisas.
-Aunque así sea no es suficiente ella está en otro nivel.- Dijo esta vez dándole la cara.
-¿Cómo que a otro nivel? Es una chica, y tu un chico, tienen casi la misma edad y además ella es muy bonita y agradable y fuerte y yyy-
-Y graciosa, ¿sabes? Se ve tan encantadora cuando está nerviosa o enojada, ah el rubor de sus mejillas, su cabello y ese gesto que hace con la boca cuando está entrenando y sus ojos…-
-Hermano tienes razón si eres un tonto.- Dijo la niña con una maño en su frente.
-Tienes que entender que yo solo la pondría en peligro…-
-¡Pero hermano tú eres muy fuerte!-
-… Ireeeeelia!- Dijo casi como berrinche.
-Bien bien te dejo, pero promete que hablaras con ella antes de que se vaya esta noche.-
-¿Esta noche?-
-Siiiiii, ¿no querrás que se vaya sin despedirte? Eso la pondría triste.-
-¿Irelia me harías un favor?-
-Mmmmm bueno.-
-¿Distraerías a papá mientras voy a hablar con ella?-
-¿Y qué le digo?-
-Dile que ya estas grande y que quieres aprender a usar las espadas especiales, que te enseñe y debes insistirle.-
-¡Esta bien!- Gritó mientras salía del cuarto.
Sin si quiera pensar lo que le diría tocó a su puerta. Movía su pie mientras apretaba los puños y respiraba algo agitado.
Lentamente abrió la puerta pero solo lo suficiente para dejar ver su rostro.
-¿Sí? ¿Qué quieres?- Dijo sin emoción alguna. Se veía agotada, las bolsas bajo sus parpados, sus labios estaban partidos y su cabello se lucia opaco.
-Necesito hablar contigo, por favor, y de preferencia no en medio del pasillo.- Dijo sin importarle la apariencia de ella.
-No.- Dijo y cerró la puerta
Pero él la detuvo, abrió la puerta y entró rápidamente cerrándola tras de él, ella le dio la espalda.
-¿No? ¿Eso es todo lo que dirás?- Dijo enojado.
-Cualquier cosa que hayas creído que había entre nosotros olvídala.-
-¿Te rindes tan fácil? ¿Desde cuándo sigues ordenes en silencio?-
-Deja de hablar como si me conocieras entiende que no se trata de obedecer, se trata de que no siento absolutamente nada por ti.- Dijo aun sin mirarlo.
-Si vas a decir algo así al menos ten el coraje de decírmelo a la cara.- Escupió incrédulo.
-Bien.- Se volteó y caminó hasta quedar frente a él, lo miró a los ojos. –No siento nada por ti, solo fue la emoción de un lugar nuevo, pero ya no estoy para juegos, déjame en paz, entiende que no me importan tus estúpidos sentimientos tengo cosas más importantes en la cabeza, vete ya, quiero dormir.- Dijo con una frialdad que dejo a Zelos sin habla.
Solo se volteó y se fue… Después de todo no había nada más que decir.
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Fin del capítulo siete
Cualquier comentario, queja, pregunta, palabra de ánimo o sugerencia es siempre muy bien recibida.
