Nota: De aquí en adelante la trama empieza a involucrar más de la historia del juego, los diarios de justicia, los lore de los campeones etc.
Aclaración solo la protagonista me pertenece.
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El primer encuentro con el cuervo
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Sentía la nieve quemando su piel sin poder moverse, tampoco podía gritar, el dolor era demasiado intenso.
-Sabía que tarde o temprano volverías querida.- Dijo la bruja mientras que lentamente clavaba sus garras de hielo en su garganta, sus ojos y su cuello se volvían blancos poco a poco la vida escapaba de ella y sentía que Lissandra entraba y controlaba su mente, estaba paralizaba en lo único que podía pensar era el dolor.
Ya pronto acabara cariño, solo un poco más…
Despertó de golpe, sus uñas estaban enterradas en las sabanas, estaba sudando frio, jadeando, rápidamente se tranquilizó los constantes sueño sobre su propia muerte eran absurdamente recurrentes, ya casi estaba acostumbrada siempre eran sueños diferentes, accidentes, traiciones, asesinatos, torturas… Sí que era toda una experiencia vivir su vida y no una agradable.
-¿Debes irte tan pronto…? apenas acabas de volver hace unos días.- Decía Ashe desganada.
-Su eminencia, tenemos unos problemas con el ganado en las fronteras.-
-Si vuelven a preguntarme a mí en vez de a mi hermana LA LIDER DE LA TRIBU algo con respecto a LA TRIBU los usare para alimentar al ganado… ¿Te queda claro?- Dijo ella muy molesta, odiaba que restaran importancia a Ashe. Luego de eso el hombre que las había interrumpido se marchó sin mirar atrás.
-Definitivamente tengo que irme y más te vale que cuando vuelva en 3 meses nadie vuelva a dirigirme la palabra sin preguntarte a ti antes, ¿entendido?- Le dijo mirándola con una sonrisa.
Demacia era una parada forzosa antes de embarcarse hacia Ionia.
-Su eminencia, el Rey solicita su presencia como intermediaria.- Le dijo un guardia que corrió hasta alcanzar su carruaje.
Entrar en el imponente castillo Demaciano la reconfortaba un palacio lleno de luz y cristales de colores decoraban los enormes ventanales que coronaban el salón del trono. Jarvan III y su esposa Lady Catherine reflejaban una angustia casi palpable, la reina tenia sombras rojas bajo sus ojos era notorio que había estado llorando mientras que el rey le sujetaba fuertemente las manos.
-Su excelencia, no le pediría este favor si no fuera la vida de mi hijo la que está en riesgo, fue capturado por un batallón noxiano, sé que usted no debe dar preferencia hacia ninguna nación pero cualquier palabra que pudiera permitirnos recuperar a nuestro hijo.-
-Eeehhhh bueno… ¿Han intentado enviar algún contingente en su ayuda, ya sea para mediar o para emmm irrumpir en Noxus?-
Esta era una situación delicada, Noxus había capturado a Jarvan en combate, era obvio que lo ejecutarían probablemente en público, no renunciarían a esa victoria estratégica y moral sobre los demacianos.
"Ashe ha habido un pequeño cambio de planes, deberé partir a Noxus, el príncipe demaciano Jarvan IV fue capturado y me solicitaron intentar recuperarlo, es casi imposible pero no tengo opción, el rey envió a la Vanguardia Intrépida, su mejor contingente a rescatar a su hijo pero dudo que sea tan sencillo. Espero que todo en Freljord este bien, cuídate mucho y a todos."
Faltaba más de medio día de camino hacia Noxus, a esta altura no estaba segura de si hubiera algo que hacer o si de al menos la cabeza del príncipe siguiera unida a su cuello, un escalofrió recorrió su espalda al pensar en eso.
-Mi Lady, una avanzada demaciana se encuentra adelante. Le dijo uno de sus escoltas.
-Deténgala por favor.- Dijo mientras se bajaba con emoción. –Que siga vivo que siga vivo.- Pensaba, lo que menos quería ahora era otro conflicto entre Noxus y Demacia.
-Su excelencia.- Le dijo un joven y corpulento guerrero mientras se acercaba a ella con una expresión serena. –Mi nombre es Garen y soy el comandante de la Vanguardia Intrépida.-
-¿Crownguard, cierto?-
-Así es.-
-El rey me transmitió su preocupación y angustia por la situación en la que su príncipe se encontraba, espero que todo se hay solucionado.- Dijo tratando de leer el rostro de Garen.
-El príncipe se encuentra bien, la emboscada fue un éxito y conseguimos detener a tiempo la ejecución.-
-Muy buen trabajo.- Se quitó el guante de la mano derecha y estiro su brazo en son de que Garen la imitara. El hombre le estiro su mano cubierta con su armadura.
-Comandante es una costumbre Ioniana que cuando alguien busca felicitar un acontecimiento estrechando su mano deba quitarse cualquier prenda que la cubra.-
-Oh lo siento su excelencia.- Dijo el guerrero apresurándose a quitarse el brazal y el guante, para poder finalmente tomar la mano de ella.
-Bien Comandante tengo entendido que Demacia anhela el regreso de su príncipe por lo que no deseo retrasarlo más.- Dijo dirigiéndose a su carruaje nuevamente. –Ah y comandante, su familia y su nación deben de estar orgullosos de usted.-
Cuando ya habían emprendido el viaje nuevamente, uno de sus escoltas le dijo a través de la ventana.
-Si me permite decirlo mi lady nunca la había escuchado dar un cumplido.-
-Tsk, se lo merece, dime algo ¿Arriesgarías tu vida para meterte en el corazón de la ciudad enemiga con un puñado de soldados para detener una ejecución publica?-
-Eeeehhh ¿y-yyo?- Balbuceo el hombre tratando de imaginar la situación.
-Nadie lo haría, ni por un príncipe, ni por nadie, es suicida… Lo pienses como lo pienses, o Garen Crownguard es increíblemente valiente o es condenadamente estúpido.-
No era solo eso lo que le preocupaba, pudo verlo a través de los ojos de Garen, había sido demasiado sencillo rescatar a Jarvan, parece que después de todo tendría que pasar por Noxus antes de ir a Ionia.
-Envía una misiva a Boram Darkwill, dile que iré un par de días a evaluar lo ocurrido con el príncipe, que sea discreto no quiero que nadie sepa que estaré allí, ahhh y trata de sonar dulce no queremos que nos vean como una amenaza.-
Noxus era oscura, es decir mucho más oscura de lo que podría alguien imaginar, el aire parece toxico y esa colina artificial sobre la que está el alto mando no tiene forma de carita feliz como muchos dicen… las negras y enormes puertas se abrieron mientras miraba de reojo la ciudadela. El carruaje se detuvo y me hicieron bajar.
-Bienvenida a Noxus su excelencia.- Dijo un joven de amable y cínica sonrisa. –Mi nombre es Keiran Darkwill, mi padre me pidió que fuera yo quien la escoltara hacia el alto mando y que lo disculpara puesto que no se encuentra en condiciones de recibirla pero que en su lugar la atenderá el oficial (cuervo) Jericho Swain.- Dijo haciendo una mueca al decir ese nombre.
-G-gracias.- Intentó tomar mi mano para ayudarme a subir de vuelta a mi transporte pero debido a que había olvidado volver a poner mi guante hice un gesto bastante brusco y descortés para evitarlo… definitivamente no quiero saber que hay en la cabeza de ese chico.
El recorrido hacia el alto mando fue una panorámica de decadencia social en escala, tal como una pirámide los desafortunados vivían en la parte más baja y externa, y a medida que ibas adentrándote y subiendo las familias más poderosas comenzaban a aparecer y en Noxus poder político era igual a una increíble inteligencia o a una asombrosa fuerza o destreza física (o una combinación de las tres) es por eso que cada vez me costaba más trabajo entender cómo es que Garen había podido rescatar al príncipe… no tenía sentido.
Al bajar del carruaje fue un hombre que cojeaba quien me recibió, ¿Ese era Swain? Creí que los noxianos eran bastante "selectivos" con las personas que ascendían en el poder quien diría que un lisiado seria oficial.
-Bienvenida su excelencia, permítame y acompáñeme a mi despacho, por lo que tengo entendido sus escoltas solicitaron que su visita se mantuviera en secreto. ¿Es eso correcto?-
-Sí y no, si solicitaron mantener las debidas reservas pero fui yo quien lo pidió.-
En el despacho de Jericho ya se encontraba el hijo de Darkwill.
-Mi Lady nos han informado que está al tanto de los eventos que rodean al príncipe Jarvan IV.- Dijo Keiran
-Por el contrario solo escuche la versión demaciana, si vine aquí es porque quiero saber qué fue lo que realmente paso.-
Los 2 noxianos se sorprendieron levemente al escuchar el dejo de desconfianza hacia las palabras del rey.
Luego de escuchar toda historia sobre el incidente me aproxime hacia la puerta para retirarme pero antes…
-¿Keiran puedo hacerte una pregunta sin que te ofendas?-
-Viniendo de usted mi Lady dudo mucho que la pregunta no sea en efecto ofensiva.- Dijo el muchacho mostrando una sonrisa burlona.
Reí porque era lo que se suponía que debía hacer, pero algo respecto a la situación me mantenía alerta. -Me agrada el sentido del humor… solo por esta vez te ahorraré la humillación pública.
-Su excelencia la acompaño hasta su carruaje.- Dijo Swain cojeando hasta la salida.
El pasillo de bajada estaba espantosamente oscuro, ya era de noche y las escasas velas emitían una luz demasiado débil para dominar las sombras.
-¿Dónde está mi carruaje… y mis escoltas?- Dije volteándome para ver a Swain.
-Es un alivio que nadie sepa que está aquí mi Lady.-
Antes de que pudiera reaccionar un golpe en la cabeza me derribó.
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Fin del capitulo nueve
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