Nota: Este capítulo tendrá 2 partes.
Aclaración el universo de League of Legends pertenece a Riot Games.
.
La Sombra de la ciudad oscura
-Parte 1-
.
.
Siento las duras correas sujetando mis muñecas y mis pies, no me puedo mover ¿Es una pesadilla? Abro los ojos y una intensa luz me ciega, escucho el ruido del metal, puedo sentir los pasos que se acercan hacia mí.
-Bien bien bien muy bien, recuerda compañero, Swain dijo quiere saber cómo funcionan las premoniciones, dijo que no le importaba lo que tuviéramos que hacerle AHAHAHA. Él dijo que mientras no la matemos está bien, bien muy bien.-
Su voz demencial y su espantosa risa fue todo lo que pude percibir antes de sentir el frio metal abrir mi carne.
No sé cuántos días han pasado…mis muñecas sangran de todas las veces que he intentado soltar las correas, la camilla es cubierta de sangre seca, y la sangre fresca gotea, esos bastardos no han descubierto nada, además de locos son inútiles, no aguantare mucho más así…
-MMMMM MMMM MMMM GRRRR esto no no no no funciona…-
-¿Y si le abrimos la cabeza?- Dijo el otro hombre.-
-AHAHAAHAH ¡QUE BUENA IDEA! Dame dame eso tráelo rápido rápido.-
El dolor era tan intenso que mis uñas clavadas en la carne de mis manos eran insignificantes… todo se tornaba blanco, mis gritos estaban ahogados, ya no puedo siquiera res…pi-rar
-¿Su excelencia? ¿Está bien?-
-¿Ehhh? ¿Q-qué?- Solo pude ver a Swain tomando mi mano para ayudarme a bajar del carruaje.
-Acompáñeme a mi despacho, por lo que tengo entendido sus escoltas solicitaron que su visita se mantuviera en secreto. ¿Es eso correcto?-
Mis ojos se abrieron de la impresión y el horror, estaba parada afuera del alto mando noxiano.
Antes de que pudiera darme cuenta de lo que había hecho, Swain estaba en el suelo mientras yo corría lo más rápido que me dieran las piernas, para mi suerte Noxus es una ciudad en una colina y perderme entre los laberínticos callejones en bajada fue fácil.
Después de correr por cerca de una hora, sin aliento, de noche, en el peor barrio de la peor ciudad, sin que nadie supiera que ella se encontraba allí, definitivamente estaba en serios problemas, se puso la capucha de su capa y comenzó a caminar por las callejuelas de Noxus se aseguró bien de cubrir su rostro, las alcantarillas eran dominio sin ley, al menos los soldados que mandaran a buscarla difícilmente se adentrarían aquí donde las camarillas de asesinos mandan.
No tenía un plan, no tenía donde ocultarse, no conocía a nadie.
-Intenta pensar positivo… siempre podría ser peor.- Dijo antes de que una tormentosa lluvia comenzara a caer. –Bueno eso evitara que haya tanta gente en las calles.- Estaba agotada y necesitaba pensar, se sentó en el suelo sin importarle lo sucio y mojado que éste estuviera.
-¡AH! ¡HEY! Imbécil, ¿Qué demonios crees que haces tirado ahí como un montón de basura?- Le grito un sujeto corpulento luego de tropezarse con los pies de ella.
La sujeto del brazo y la levantó de un solo tirón haciendo que su capa cayera.
-Aaaaahhhhhh vaya vaya miren muchachos ¿que tenemos aquí?- Dijo mirándola de arriba abajo mientras reía.
-Uuuhuhuhuh es toda una belleza ¿qué te trae a nuestros dominios preciosa?-
-¿Buscas diversión?-
Maldición maldición maldición… No hay manera que me deshaga de estos 5 bastardos sola. Si uso demasiado de mi poder no podré controlarme.
-S-si me dejan ir ahora mismo p-puedo darles algo de valor.- Estaba tan aterrada que no pensaba con claridad.
-JAJAJAJA, ¿Escucharon? Si la dejamos ir ahora.- Dijo el hombre con tono burlesco. -¿Por qué haríamos algo como eso? Si tienes algo de valor simplemente lo tomaremos, no es como si pudieras resistirte, pero no te preocupes que antes que nada podemos pasarla muuuuuy bien todos juntos.- Dijo tomándola fuertemente de las muñecas mientras se relamía los labios.
-¿Y si la llevamos al callejón?- Dijo uno de los hombres haciendo una seña con la cabeza.
Su mente quedó en blanco y su respiración se aceleró, pensó en gritar pero de nada serviría, nadie acudiría a ayudarla. Se sintió indefensa como cuando era solo una niña perdida en Freljord esperando la muerte, impotente.
La arrojaron contra un mohoso muro mientras el más corpulento de ellos se acercaba lentamente.
-¿Acaso eres la hija de algún comandante que escapó de las faldas de su madre? Bueno te mostraré un poco de hospitalidad ya que parece ser tu primera visita.- Acercó sus callosas manos y las metió por debajo de su vestido, ella estaba paralizada, eso era lo que significaba tener verdadero pavor, no reaccionaba ni siquiera podía respirar su cuerpo estaba tenso y sus instintos comenzaban a florecer. Poco a poco las yemas de sus dedos comenzaban a congelarse, el frío se expandía paulatinamente, sus ojos empezaron a volverse como el hielo, helados y brillantes. El hombre chupó sus propios dedos antes de meterlos en la boca de ella, pero ella veía todo en cámara lenta, las gotas de lluvia mojando su cabello, el fétido aliento de su agresor y las risas de sus acompañantes todo se detenía previo a botar aire una última vez antes de…
Una reacción que nunca llegó, pues no fue necesario, volvió en sí al sentir una punzada de dolor en su estómago, ella y el grandulón bajaron sus miradas para ver una brillante cuchilla que a él lo atravesaba por completo mientras que a ella solo le había hecho un rasguño. A diferencia de su percepción hace unos segundos ahora todo ocurría una velocidad casi imperceptible, una sombra negra se movía entre los delincuentes los que sacaban toda clase de filosas cuchillas y navajas para defenderse pero que fueron completamente inútiles. Cuando solo 2 de ellos quedaban en pie uno sacó un viejo y pesado revolver amenazando a la oscuridad.
-¡A-Atrévete a mostrarte de n-nuevo hijo de puta y te llenaré de plomo!- Exclamó antes de que su compañero cayera al suelo con la garganta rajada. El eco del disparo inundó el callejón al tiempo que el encapuchado inspeccionaba su brazo izquierdo, sacudió su cabeza de forma amenazante y en una fracción de segundo le lanzo una daga entre los ojos.
Ella no podía, ni quería respirar nunca había sentido el aire cargado por esta clase de sed de sangre, ese hombre que se aproximaba a ella con pasos decididos la iba a matar, no importaba que le dijera o que hiciera, él cada vez estaba más cerca, se encogió lo más que pudo antes de tener al intimidante sujeto presionando su cuerpo contra el de ella, podía sentir su respiración, tímida levantó la miraba poco a poco hasta toparse con unos penetrantes y crueles ojos café, comenzó a respirar cada vez más rápido casi sin poder controlarse, él tomó un mechón de su cabello y lo olfateó, se volteó y su espalda fue lo último que ella vio antes de estrellarse contra el suelo.
Dubitativo, volteó nuevamente hacia la chica, estaba inconsciente en el piso, pero se decidió por dejarla ahí, de nada le serviría una niña asustadiza.
O quizás no… lo lamentaría más tarde.
El frío la despertó, un frío violento… y claro, la gotera que caía justo en su frente, trató a acostumbrar sus ojos a la oscuridad hasta que por fin pudo divisar la figura que miraba cauteloso por la única ventana del descuidado y destruido piso.
-Hay guardias recorriendo las calles.- Su voz era profunda y cortante como una espada.
-Es lo normal ¿no?- Respondió con voz tímida y nerviosa… debían haber sido enviados por Swain para capturarla.
-No, no es lo "normal" nadie de arriba viene a las alcantarillas, no a menos que sea de vital importancia.- Se aproximó a ella y la miró directamente a los ojos. -Quien eres niña, no eres de aquí, tampoco eres hija de un noble.- Inspeccionó cada centímetro de su rostro, pero ella no dijo nada. -¿No responderás? ¿Qué no tienes modales? Bien quizás deba entregarte a los guardias, tal vez hasta me den una recompensa.- Dijo con una sonrisa.
-No lo creo… si me entregas a los guardias te mataran.- Sentenció con miedo, no sabía como se lo tomaría su rescatador, pero prefería lidiar con él que con los siervos del cuervo.
-¿¡Qué dices niñata?!- La tomó de la muñeca tan fuerte que le hizo daño, pero eso no le afecto tanto como el hecho de que a pesar de que estaban teniendo contacto directo… ella no podía ver nada, no podía leerlo, ni sus recuerdos o su nombre... nada ¿Quién era este hombre? -Será mejor que te largues y no me sigas entendiste.-
-ESPERA… n-no puedes dejarme… por favor ayúdame a salir de esta ciudad si no lo haces me espera algo peor que la muerte.-
-No ¿Tienes idea de lo que es vivir aquí? No somos nada para el resto de Noxus, me matarían como a un animal.- Dijo antes de acercarse a la ventana. -Ya te lo dije, no me sigas.- Fue lo último que dijo antes de saltar por la ventana, al asomarse se dio cuenta que no era necesario que se lo advirtiera, aunque anhelaba seguirlo no podría puesto que se encontraban en un 4to piso ni siquiera lo vio perderse nuevamente en las sombras… otra vez estaba sola y atrapada.
Salió de ahí con cautela, evitando todo y a todos, aún era de noche y parecía que faltaba una eternidad para el amanecer.
El encapuchado caminaba por las calles con confianza y porte, era la única forma de que nadie se metiera contigo en ese infierno.
-OYE TÚ, SI TÚ. Tenemos que hacerte algunas preguntas, por orden del alto mando debemos interrogar a todo aquel que veamos.-
Se detuvo pero no dijo ni dio a entender nada.
-¿Has visto a una mujer?-
-¿Qué clase de pregunta es esa? Claro que he visto mujeres, todos los días de hecho.-
-¿Te crees muy gracioso pedazo de basura? Te pregunto si has visto a una mujer que no sea de por aquí.- Exclamó con total desprecio hacia todo.
-No.- Respondió antes de voltearse para seguir con su camino.
Pero antes de lograr alejarse el guardia que lo interrogó lo sujetó por el hombro.
-¿Ah sí? Que extraño, porque un anciano nos dijo que un sujeto con tu exacta descripción llevaba a la mujer que estamos buscando inconsciente en su espalda, ¿No es así muchachos?- Algunos respondían mientras que otros solo reían.
1 2 3… 7 en total, no podría con todos… no sin sus navajas y con una bala incrustada aun en su brazo… tendría que escapar.
-Como invitada de honor del cuervo creí que al menos tendría la cortesía de venir por mí… que pena.- Dijo ella altanera.
-Será mejor que vengas con nosotros, tú y tu amigo encapuchado. Como buena niña ¿Te parece?- Ese guardia era un verdadero bastardo.
Estatuas de oscuro hielo y cadáveres destrozados fue todo lo que quedó al final de la batalla, ella inmaculada como si el combate nunca hubiese tenido lugar. Él no había tenido tanta suerte, sangraba del costado izquierdo, pero se mantenía de pie y podía caminar. Pero todavía no podía cantar victoria pues una amenaza aun mayor estaba de pie junto a él, más fría que el mismo hielo con sus ojos completamente idos apuntó sus dedos hacia su rescatador.
-Oye… gracias… ya puedes dejar de brillar…- Dijo entre jadeos. Pero ella no lo escuchaba, él comenzaba a percibir el peligro. -¿Q-Qué te ocu-
Despertó de golpe en la misma derruida habitación en que lo había hecho horas atrás.
-¿Qué ocurrió?- Preguntó sin abrir los ojos esperando que una voz familiar respondiera.
-Los congelaste a todos… casi me incluyo a mí mismo, gracias por eso de hecho.- Dijo el encapuchado que ahora se encontraba con el torso desnudo vendando sus heridas.
-¿TE HICE DAÑO? ¿CÓMO FUE QUE ME DETUVE?- Esto no podía estarle pasando de nuevo, se supone que después de sus semanas con el maestro Lito encerrada esto ya no pasaría jamás.
-Cállate, nos podrían oír… Solo me acerque a ti y te lo pedí amablemente.- Dijo él como si fuera lo más normal.
-¿E-En serio? ¿Solo eso?-
¿Quién era este hombre? Cada vez más interrogantes surgían acerca de su enigmático rescatador del cual aún no conocía ni su nombre.
.
Fin del capítulo 10 -Parte 1-
Cualquier comentario siempre es bienvenido.
