Nota: Parte 2 del capítulo 10
Aclaración solo la protagonista de esta historia me pertenece.
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La sombra de la ciudad oscura
-Parte 2-
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-3 días, después te largas, ¿estamos claros?- Le dijo haciendo una marcada seña la que ella respondió con un gesto afirmativo con la cabeza.
Él era autoritario y dominante, brusco y sin una pizca de tacto.
-¿Cuál es tu plan para salir de aquí?-
-Eh bueno… la verdad es que aún no he pensado en nada…- Le respondió cabeza agacha, él no era para nada paciente y desde que se habían encontrado no tuvo ni un instante para pensar.
-Seré claro, la única forma de salir de aquí es que te saquen, no hay otra opción.- Se sentó en la cama junto a ella. -¿Conoces a alguien lo suficientemente hábil o idiota para que venga por ti?-
-No… nadie que siga vivo sabe que estoy aquí… excepto, excepto mi hermana. ¿Cuánto demora una carta en llegar a Freljord?-
-¿¡Freljord?! Mínimo 3 días… y una fortuna. ¿Pero harás que tu hermana venga por ti? Y supongo que si no es más diestra que tú tendré a 2 inútiles a mí cargo…- Dijo con una mueca.
-No, no… jamás le pediría a ella que viniera a este lugar, necesito que se comunique con un conocido de Piltover. Un explorador.- Ese muchacho Ezreal, cuando lo conoció sabía que no había sido el azar, si alguien podía sacarla de allí era él, y si la suerte estaba de su lado el chico estaría cerca la ciudad…
-Entonces tendremos que ir a ver a… mmmm una "conocida" que podría hacer llegar una carta a Freljord. Saldremos cuando anochezca.- Dijo antes de ponerse de pie y acercarse a un gran baúl de madera.
-¿Es más seguro salir de noche?- Preguntó incrédula.
-¿Qué? No, para nada, pero la verdad no me gusta pisar las calles cuando es de día.- Del baúl comenzó a sacar algunas navajas pequeñas y otras no tanto a la vez que las escondía entre sus ropas. Cuando levantó el brazo hizo un gesto de dolor.
-¿Aún tienes la bala? Déjame ver.- Se sentó en el suelo junto a él pero no quiso tocarlo.
-Me di cuenta que eres una maga, no sabía que fueses curandera.-
-No lo soy, ¿podrías quitarte tu capa?-
-¿No vas a congelarme o sí?- Dijo mientras se quitaba la capa y su carcomida camiseta.
-Soy una cazadora, en mi tribu todas las mujeres cazadoras deben poder tratar heridas, nunca sabes cuándo una tormenta te impedirá volver a tiempo.- Le explicaba a la vez que sus dedos comenzaban a ponerse celestes.
-¿Q-Qué haces?-
-Cálmate, tengo que sacar la bala y de ésta forma no te dolerá y evitaré la hemorragia.- Recitó sin quitar sus ojos de la herida, concentrada en extraer la pieza. -Listo.- Soltó el trozo de metal que hizo un ruido sordo en el piso de madera.
-Sí, bueno… bien hecho, yo puedo vendarme solo.-
-Talon querido, creí que te habías olvidado de mí.- Le dijo una mujer sumamente particular, su piel era casi purpura, con su cabello a tono pero mucho más intenso, sus ojos eran brillantes y penetrantes, de no ser por sus sugestivas palabras no le parecería humana… y aun así dudaba que lo fuera.
-Morgana…- Respondió el asesino sumamente incomodo.- Necesito un favor, esta carta debe llegar a Freljord lo antes posible.-
-Oh… ya veo.- Cambió la tonalidad de su voz a una mucho más profunda. -Sabes que te costará… y mucho. Por el mínimo tu carta llegará en 2 meses, por el máximo mmmmm 2 días, y no… lo siento cariño no puedes pagarme como la última vez.- Dijo pasándose los dedos por los labios mientras lo miraba de arriba y abajo.
-Ahhhhhhh… tenemos un problema.- Se volteó hacia su compañera ignorando completamente a su "conocida. La muchacha se acercó hacia Morgana, se quitó un llamativo anillo y lo puso sobre la mesa.
-Este anillo fue un regalo de Jarvan III, son gemas traídas de la Gran Barrera y metales preciosos de Kalamanda, será tuyo si no haces preguntas.- Talon y Morgana abrieron sus ojos de par en par mientras se acercaban a revisar la joya. -Es autentico, puedes creerme.- Morgana inspeccionaba el anillo con total fascinación.
-Esto, es más que suficiente, llegará en dos días tienes mi palabra… y bueno ahora que ya zanjamos los negocios podríamos pasar a algo más interesante.- Se mordió el labio. Talon se puso la capucha y le dio la espalda.
-No gracias…-
-¿En serio? Ohhh ya veo, es por tu amiga… Querido déjame decirte que tu encanto no funciona con las vírgenes.-
-Déjala en paz ¿Quieres?- Dijo sin interés, Morgana era una charlatana y no tenía ánimos de quedarse mucho tiempo.
El tono de piel de la chica pasó se blanco nieve a rojo intenso en medio segundo. Morgana se acercó y le susurró algo al oído.
-Él es mucho para ti… niñita, nunca podrías... satisfacerlo.-
-¿Nos vamos ya?- Dijo afirmado en el marco de la puerta de la tienda de Morgana "Suculencia Pecaminosa" el nombre perfecto para algo que pertenece a ella.
-S-Si…- Lo siguió en silencio tratando de empujar las palabras de esa mujer fuera de su mente. 2 días tendría que aguardar en ese oscuro lugar… y después debía confiar en que Ashe la sacara de allí.
Caminaban de vuelta al piso del asesino por las calles más anchas del vientre de Noxus, el frío era áspero y duro. Ella cerraba sus ojos ligeramente y trataba de verse nuevamente en su tierra natal, podía ver su aliento congelado contrastado con el hermoso cielo de Freljord, los arboles gentiles y viejos, los animales salvajes que correteaban por la nieve.
-Shhhh.- Talon la había tomado y apresado entre 2 pequeños edificios abandonados, le había tapado la boca y él miraba como un halcón leyendo cualquier sonido o movimiento.
La cubrió con su capa y ambos desaparecieron en las sombras, viejos trucos de las calles. Estaban muy cerca el uno del otro, ella podía sentir el latir de su corazón, era lento y calmado en contraste con el de ella que era cada vez más acelerado y ruidoso.
-¿Estas asustada?- Le susurró. -¿O es que acaso te pongo nerviosa?- Se aproximó aún más para decirle suavemente al oído con una media sonrisa.
Un grupo de hombres pasaron, sus pasos casi no hacían ruido y ahí lo notó, Talon, al caminar sus pasos no emitían sonido alguno.
Ella solo lo miró, llena de preguntas.
-Eran asesinos de la camarilla, normalmente los mato para que me dejen en paz pero ahora….- La miró de pies a cabeza. -Vamos, hay que seguir.-
-Usa mi cama.- Dijo en cuanto llegaron, él se quitó sus cosas y se sentó en el suelo, mirando por la ventana.
-No te preocupes por mí, ¿Dormirás en el suelo?- Se quitó su pesada capa, temía acercase a él, como si notara que su presencia lo incomodaba.
-No. Duérmete ya.-
Él no sabe quién soy, no teme tocarme o apegarse a mí. Me ayuda desinteresadamente, bueno algo así… No es como ningún otro hombre que haya conocido, y por alguna razón me hace sentir culpable recordar a Zelos cuando él está cerca.
-No salgas, es más… no deberías volver a salir hasta que tu "explorador" nos contacte.- Dijo antes de entregarle algo para que comiera. Ella asintió con la cabeza, no quería ser un problema para él.
4 días de paz y una noche un fuerte golpe la despertó, Talon entró apenas dando traspiés, no traía su capa y la cuchilla en su brazo derecho estaba quebrada. Su sangre goteaba.
-¡¿TALON?!- Corrió hacia él y alcanzó a tomarlo antes de que cayera inconsciente. Tenía una profunda herida en su espalda baja, congeló el enorme corte para que parara de sangrar y cosió la herida con lo que pudo.
Le costaba respirar, sentía una ligera presión en su pecho y un punzante dolor en su espalda, abrió sus ojos lentamente, el sedoso cabello de la chica estaba casi en su cara, lo movió suavemente para no despertarla. Carraspeó.
-¿Mmmmmmmmmmm? Estas despierto.- Dijo con sorpresa, se había dormido sobre el torso de Talon vigilando que no fuera a tener fiebre.
-Gracias por eso… Tengo un mensaje para ti, de un tal Ezreal.- Dijo apenas, sacando un pequeño papel de su pantalón.
-¿Q-Qué? ¡Dame eso!- Le arrancó la nota de las manos y la leyó en segundos. -Estará aquí mañana, pero… Talon ¿Qué te ocurrió? ¿Quién te hizo esto?-
-Hubieron algunas complicaciones… al parecer los guardias aun te están buscando.-
-Entonces… Swain no creyó en el informe de Ashe.- Estaba preocupada, en su carta le decía a Ashe que informara que ella se había retirado a las montañas por unos días y que por eso no aparecería en público… pero Swain al igual Talon debía saber que nadie sale de Noxus. -Aquí habla del lugar en el que me encontrará, pero no sé donde es.-
Talon le quitó el papel. -Yo te llevaré, después de todo sería una lástima que te atraparan cuando estás tan cerca de irte.-
El día llegó y resultó que el lugar del encuentro era un movido mercado clandestino.
-Tu contacto es un idiota, jamás lo encontraremos con toda esta gente…-
-No seas negativo y dame la nota.- Si fue escrito por Ezreal quizás podría usarlo para verlo, después de todo no tenía muchas opciones más que tratar.
Se concentró lo más que pudo, cerró los ojos, apretó fuertemente la nota, serenó su respiración, el ruido a su alrededor comenzó a disminuir hasta desaparecer por completo, así como la tenue luz, los olores… pudo verlo estaba cerca solo a unos pocos puestos más adelante.
-Ven, ya lo tengo.- El asesino la miraba con ligero asombro, ¿Qué diablos había hecho esa niña?
Allí estaba, un mechón rubio escapaba casi imperceptiblemente por entre las telas que lo cubrían, su corazón latía a toda velocidad por fin saldría de ahí, por fin volvería a su hog-
Talon la agarró del brazo impidiéndole avanzar más.
-No te muevas, es una trampa.-
-Lo están vigilando, dudo que tu amigo lo sepa.-
-¿Qué hacemos ahora?- Demonios… por qué todo debía ser tan difícil.
-Tú no harás nada, yo los distraeré… Mira allí están.- Apuntó en 3 diferentes direcciones sumando un total de 5 guardias. -Cuando se hayan alejado ve con él y lárguense lo más rápido que puedan, ¿Entendiste?- Ella hizo un gesto afirmativo antes de que él empezara a alejarse.
-Espera- Lo detuvo, él se volteó y ella se abrió la capa, reveló una pesada cadena plateada con un enorme dije en forma de rombo decorado con piedras más pequeñas. -Quédatelo, por todas las molestias… p-puedes vendérselo a tu amiga, debería darte mucho por él-
El asesino abrió la boca para responderle, pero, no hubo palabras, se puso la cadena ocultando la valiosa joya dentro de su ropa donde no podía verse y sin decir nada nuevamente se volteó para echar a andar su plan.
-¡LADRÓN!- El grito resonó por todo el mercado a tiempo para que los guardas centraran su atención en la sombra que liquidó a uno de los hombres sin esfuerzo antes de ser seguido por los demás.
-¡Ezreal!- Exclamó agitada.
-¡Tú! Tu hermana me lo dijo to-
-Tenemos que irnos ahora YA.-
Caminaron rápido tratando de no llamar la atención, llegando al muro obtendrían una ventaja abismante. Su salida del mercado fue rápida y en silencio, temían hablar entre ellos y ella particularmente se sentía mal por arrastrar al muchacho a esta horrible situación. En la pestilente parte posterior de un bar se alzaba el muro de 20 metros que colindaba con un oscuro y peligroso bosque al que nadie realmente se aventuraba a internarse.
-Esto dolerá, aunque no más que a mí.-
-¿Q-Qué vas a hacer?-
-Hay que atravesar el muro.-
-¿Pero cómo?-
-Con magia.- Dijo sonriendo, le tomó la mano y una luz amarilla y cegadora fue lo único que quedó de su rastro dentro de los muros.
Ezreal jadeaba de rodillas en el suelo mientras su nariz y oído derecho sangraban.
-E-Estoy bien… solo que… no se supone que deba hacer eso… no con otra persona al menos.-
-Tranquilo yo te ayudaré.- Se pasó el brazo del chico por encima de los hombros para que él cargara su peso en ella y comenzaron a andar, debían alejarse lo más que pudieran de esa ciudad antes de que cayera la noche.
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Fin del capítulo 10 -Parte 2-
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