(Perdón por no haber actualizado, normalmente uso más mi cuenta de Wattpad (si tenéis y queréis leer más historias klainerulestheworld ) y no fue hasta hace poco que me acordé para acualizar)
LA IDEA DE EL ONE-SHOT FUE GRACIAS UN VÍDEO, OS INVITO A SEGUIR MÁS VÍDEOS DE ESTA CUENTA, YA QUE HACE UNOS VÍDEOS INCREÍBLES. ACABO DE DESCUBRIRLA HOY Y YA ME HE VISTO UNOS CUANTOS. Y ESTE ME HA INSPIRADO PARA CREAR UNA PEQUEÑA HISTORIA DE ONE-SHOT. ESPERO QUE OS GUSTE. EL VÍDEO LE PERTENECE A OhBirds. Se llama BY NOW igual que el título de este O-S
INTRODUCCIÓN
Kagami y Kuroko siguieron jugando juntos en la universidad, su amistad creció tanto que ambos compartían piso en la residencia de estudiantes. Ambos están enamorados de el otro, pero ninguno de los dos lo saben. Por eso crearon cierta distancia entre ellos y Kagami no puede vivir más con ese sentimiento no correspondido (por lo que él piensa), a si que le informó a Kuroko que iba a cambiarse de habitación.
BY NOW
Kuroko estaba tumbado en su cama, con la mirada fija a una grieta de su pared, a la que miraba todas las noches suspirando por el pelirrojo. Habían pasado años, y sus sentimientos hacia el otro chico no habían cambiado, si no, que habían aumentado. Hubo miles y miles de momentos en el que el peliceleste se quería declarar, decirle todo lo que sentía, que lo quería, ¡que incluso lo amaba! Pero era imposible, ¿cómo iba a decirle eso a Kagami? Era una completa locura, lo único que iba a conseguir era el corazón roto, aún más...
Hacía una semana el pelirrojo le había comunicado que quería cambiarse de habitación, no le explicó por qué, simplemente lo soltó y se tumbó en su respectiva cama dándole la espalda e ignorándolo. Kagami no vió como una parte de su corazón se rompió, y miles de lágrimas resbalaban por sus mejillas, como su respiración se iba cortando, costándole respirar, solo escuchó unas rápidas pisadas y un portazo, señal de que Kuroko había salido de la habitación corriendo.
Escuchó unos débiles golpes a la puerta, y ésta se abrió un poco.
‒Kuroko, ¿cómo estás? ¿Puedo pasar? ‒ la voz de Kagami se escuchó en la habitación, Kuroko cerró los ojos sin querer escuchar su voz, se hacía duro la impotencia que sentía. Luchó contra las lágrimas. Obviamente, después de lo ocurrido hacía una semana, los dos se dejaron de hablar, y el peliceleste estaba muy deprimido. La tensión era tan fuerte entre ellos dos que el otro chico estaba fuera todo el día, sólo se veían en clases, entrenamientos y cuando dormían, y aunque el pelirrojo procuraba llegar tarde, esperando que su compañero estuviera dormido, pero la verdad es que Kuroko no era capaz de conciliar el sueño si no sabía que el otro estaba en la habitación con él, si no, no se sentía seguro.
Kagami al no recibir ninguna respuesta entró con un suspiro. ‒ Solo vine a coger mis cosas y supongo que luego me iré.
Kuroko abrió los ojos, mirando a la misma grieta que guardaba todos sus sentimientos, era una referencia a su corazón roto. Escuchaba cómo la ropa era sacada de las perchas y cajones, como cerraba maletas, como sacaba las sábanas de la cama y las doblaba. Una vez terminado, puso sus maletas en la puerta y se acercó al peliceleste. Éste, al notarlo, bajó sus ojos mirando las sábanas de su propia cama.
‒Si pudiera decir lo que tu quieres que diga, te susurraría al oído que es solo temporal ‒ escuchó por parte del pelirrojo. Kuroko frunció el ceño, ¿que significaba eso? ‒ Dejaré la escuela en unos meses y volveré a América con mi padre.
Hubo silencio, solo silencio.
‒La verdad es que no tengo nada que perder ahora... ‒ oyó a Kagami suspirar ‒ Pensé que sentías lo mismo que yo, y es hora de que me sincere, para que por fín podamos fingir que dormimos cada noche ‒ Kuroko abrió mucho los ojos, ¿sentir lo mismo que él? ‒ Deberías de conocerme ahora mismo... Deberías de conocerme mejor que nadie.
El peliceleste no se movía, ¿a que se refería Kagami diciendo eso?
‒Me gustas, Kuroko ‒ el mencionado abrió tanto los ojos que creía que se le iban a salir, notó como su respiración se cortó inmediatamente, ¿que? ‒ Siempre me has llamado la atención, y jugar contigo todos estos años ha creado algo en mí... En nosotros. Sé que tu no sientes lo mismo, pero... ¿Qué más puedo perder ahora mismo? No tengo nada. Estar cerca de tí era tan doloroso que no lo puedo soportar más, y no puedo soportar que me odies por estar enamorado de tí. Simplemente no puedo... Espero que lo entiendas, en algún modo... Tranquilo, me alejaré de tí, y en unos par de meses no vas a tener que preocuparte más, ya que me iré lejos y no volveré, le pediré a mi padre mañana que me busque una escuela cerca que tenga baloncesto como actividad. No podré estar contigo, pero seguir jugando, al menos, me recordará a tí.
Y sin decir nada más, se dió media vuelta cogiendo sus maletas. Kuroko estaba estático, Kagami se le acababa de declarar, le acababa de decir que está enamorado de él, desde hacía tiempo.
El peliceleste se sintió culpable y se torturó a él mismo, ¿por qué no fue un poco valiente y no le dijo las cosas claras desde el primer momento? Así no estaría pasando esto.
Espera...
Kuroko se levantó de la cama, el pelirrojo estaba abriendo la puerta con sus maletas y bolsas.
‒Kagami-kun... ‒ susurró, lo suficientemente alto para que el otro lo escuchara. El mencionado se quedó quieto y bajó la cabeza, como con miedo.
El chico se levantó de la cama, caminando lentamente hacia el otro, le cogió del brazo. Kagami dejó las bolsas en el suelo y se giró enfrentándose a Kuroko, quien, sin pensarlo, se lanzó a su cuello con un fuerte abrazo.
El pelirrojo abrazó al otro chico con fuerza, a ambos le venía el olor que tanto echaban de menos del otro, esos olores tan característicos que tienen cada persona.
‒Te amo, Kagami-kun ‒ soltó de golpe Kuroko, y notó como el otro chico dejaba de respirar por un segundo ‒ Por favor, no me dejes ‒ añadió mientras se aferraba más a su cuerpo.
‒¿En-en serio? ‒ Kagami separó su cuerpo, mirando al peliceleste a los ojos, aún sin creerselo. El chico le asintió con una sonrisa, mientras una lágrima salvaje caía.
El pelirrojo acercó su cuerpo al del otro, apoyando sus frentes y limpiando esa lágrima, Kagami no podía describir la felicidad que imbadía ahora mismo su cuerpo, con ese miedo de que fuera solo su imaginación o un sueño, del que se iba a despertar y darse cuenta de que era eso, solo un sueño. Pero no, era real, era todo real. Amaba a Kuroko, y Kuroko lo amaba.
Con impaciencia juntó sus labios con los del peliceleste, que sonrió en medio del beso y empezó a corresponderlo. Sus labios se movían rápidamente, con necesidad. Kagami no soltaba la cara de Kuroko, y el otro le agarraba fuertemente los brazos, no se querían separar, pero sentían la necesidad de respirar, aunque fuera por unos segundos.
Ambos se miraron a los ojos, sonriendo.
‒No me vas a perder ‒ le dijo el pelirrojo mientras cerraba la puerta de la habitación con el pie. Kuroko lo miró aguantando sus lágrimas.
Al final, todo salió a pedir de boca. Mejor tarde que nunca, ¿verdad?
Si llegasteis hasta aquí, muchísimas gracias por leer, ¡espero que os haya gustado! Si conocéis la canción o os fijáis por las letras del vídeo o de la propia canción, los primeros diálogos son frases de la canción, intenté que cuadraran un poco, a si que no sé si quedó algo raro.
Si os gustó, podéis aconsejarme alguna canción que os haya motivado o emocionado, y la escucharé a ver si encuentro algún sentido para hacer otro one-shot, y, por supuesto, iría dedicado a la persona (o personas) que dijo/dijeron esa canción.
Muchas gracias chiquis
