Nota: Nuevos personajes irán apareciendo a medida que la historia avance.
Aclaración solo la protagonista me pertenece.
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El corazón de Ionia
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Solo un día de viaje les faltaba para llegar a Piltover, claro con el transporte adecuado, con el que obviamente no contaban… Eso sin considerar el hecho de que Ezreal estaba exhausto y que todo Noxus estaba tras ella.
-Lo-lo más sensato es bordear la Gran Barrera, recuerda que nadie puede cruzarla sin autorización…- Decía el muchacho rubio entre jadeos.
-¿Estás demente? Debo llevarte de vuelta a Piltover, allá estarás seguro.- No era la mejor de las ideas pero con suerte, los noxianos no sabrían su destino.
Dos días recorriendo caminos ocultos de los que solo los conocedores estaban al tanto para llegar a la frontera de la ciudad del Progreso, cuyo nombre no podría ser más acertado.
-Ugh… La forma más segura de entrar es por los túneles subterráneos.-
-¿No es más peligroso? ¿Qué pasa si nos perdemos? Tengo que llevarte a un hospital.-
-Tranquila, es imposible que nos perdamos, yo hice los mapas de toda esa zona.- Presumió con una sonrisa, a pesar de su estado se veía mucho mejor… las ventajas de ser joven.
-¿Dónde estamos?- Subiendo por una vieja y corroída escalera se encontraron con que estaban dentro de un edificio.
-En el lugar más seguro de la ciudad, la estación de policía.-
-Así que… ¿El sheriff de aquí es muy confiable?-
-Mmmmm no exactamente, pero dudo que nos Noxianos nos hayan seguido hasta aquí…-
-Ezreal… Yo te debo algunas explicaciones, fuiste hasta Noxus solo porque alguien que me conoce te lo pidió.-
-¿Te refieres a Ashe? No te preocupes tu hermana me lo dijo todo en su carta, "Su Eminencia!.-
-Oh, entonces lo sabias… bueno quiero que sepas entonces que te debo una y grande…-
Sentada en el vestíbulo de un ruidoso y moderno hospital, ella esperaba tener noticias de la salud de Ezreal.
-¿Disculpa? ¿Usted está acompañando a Ezreal?- Una mujer vestida de punta en blanco le preguntó con un tono particularmente amable.
-Sí, si soy yo ¿Cómo esta él?-
-Oh, está bien no se preocupe, algo descompensado por lo que pareció un sobre esfuerzo en poco tiempo, pero con un par de días de reposo y buena alimentación volverá a estar en plena forma.-
Los ruidosos e imponentes tacones de una muchacha hacían eco en los pasillos del hospital, muchos la miraban y saludaban con respeto.
-Usted, ¿Viene con Ezreal?- Una chica notoriamente más joven de cabello azulado y miraba suspicaz se paró frente a ella con un aura de autoridad.
-S-si…-
-Tendré que pedirle que me acompañe por favor.- Y así fue, la siguió en silencio no quería problemas en esta ciudad, ya tenía demasiados… En una habitación que parecía la oficina de algún médico. –Me informan que de la nada, usted y Ezreal aparecieron por el edificio de la policía, asi que cuénteme ¿Qué hace el Oráculo de Valoran en Piltover?-
Trató de mantenerse en calma, pero seguía algo intimidada, no podía realmente confiar en nadie.
-Tu-tuve un contratiempo… si pudiera comunicarme con mis asesores y consejeros… me ayudaría mucho.-
-Ya fueron convocados, arribaran en un par de días tranquilícese su Eminencia y déjeme ser la primera en decirle, Bienvenida a Piltover.-
Los días pasaron y la ciudad del Progreso se mostró ante ella, las dantescas estructuras, la pulcritud y las luces eran como un coctel de estimulantes para los sentidos, recorrió casi cada rincón custodiada muy de cerca por Caitlyn la joven que la había interceptado en el hospital había resultado ser una detective privada bastante reconocida en Piltover.
Finalmente el día de zarpar a Ionia había llegado. En el muelle ningún agradecimiento sería suficiente para recompensar a Ezreal, ni siquiera para reflejar lo agradecida que ella estaba con él, le debía la vida y algún día esperaba poder pagar esa deuda.
El viento salino y el canturreo de las gaviotas la acompañaban, el radiante e intenso sol dominaba el cielo sin que ni una nube se atravesara en su camino, a lo lejos pudo vislumbrar la isla, lo vivido en Noxus la había marcado, no podía bajar la guardia, los enemigos acechaban en las sombras todo el tiempo… A los poderosos no les importa que ella sea el Oráculo no dudarían en asesinarla, hacerle daño o chantajearla.
Mientras dejaba secar la pinta sobre el papel se puso a reflexionar, le enviaría esa carta a Ashe en cuanto pisaran suelo Ioniano, se había abstenido de hacerlo en Piltover puesto creía que podría espiar su misiva.
Su viaje al Templo del Maestro Lito fue una mezcla de sensaciones, sin ansias auténticas de llegar a su destino no sabía que les diría a todos. Habían intentado secuestrarla, nuevamente había perdido el control de los poderes heredados por Lissandra, había estado al borde de la muerte tantas veces en esos días en Noxus que le abrió los ojos… En tan poco tiempo había cambiado, al igual que en su primera vez en Ionia. Antes de salir de Freljord su mundo y pensamientos eran tan limitados ahora se sentía mayor, un poco más sabia…
La puerta del carruaje fue abierta desde afuera y una mano se extendió para ayudarla a bajar, salió rápido y de golpe como si su transporte tuviera una bomba dentro, tropezando y cayendo se bruces, una entrada llamativa que tomó por sorpresa a todos quienes esperaban en la entrada su llegada.
De cara había caído al suelo, podía sentir el pasto y tierra en su boca, su ojo izquierdo lagrimeaba por el dolor, sus piernas aún estaba enredadas en la pisadera del carruaje, sintió unas manos ayudándole a ponerse de pie y aunque sus ojos seguían cerrados pudo verlo, los recuerdos de Zelos fluían como una cascada por su mente, brillantes días de sol, largas tardes de entrenamiento, su hermana Irelia y su padre… Las imágenes se peleaban por captar su atención hasta que una se impuso sobre las demás, era ella, se vio a si misma durmiendo bajo un árbol, riendo en los juegos de una pequeña aldea… Su primer beso…
-¡S-su Eminencia! ¿Está bien?- Y allí estaban los despampanantes ojos celestes de Zelos la dejaban sin habla.
-Eh ahm yo, si estoy bien… gracias.- Su aspecto desordenado, tentó la risa en Zelos quien luchaba por mantener la compostura no tanto frente a ella si no que frente a sus colegas.
Mientras el Maestro Lito intentaba conservar el ambiente formal, todos los presentes ya no podían contener las carcajadas.
-Su-su Eminencia, déjeme darle la Bienvenida nuevame… por favor, les pido que mantengan la compostura.-
-Lo siento Maestro… pero ya he estado aquí antes, creo que no es necesaria tanta formalidad.- Interrumpió con las mejillas rojas, a diferencia del resto del viaje ahora solo quería entrar rápidamente al templo, todo menos seguir en la entrada donde todos se reían de su torpeza.
-¿Recibiste mi carta?- El muchacho que se encontraba sentado frente a ella en el comedor, todos charlaban con tranquilidad mientras comían, pero Zelos a quien ya le había llamado la atención en varias ocasiones tenía que ser cuidadoso al hablar con su Eminencia.
Ella no le respondió, ni siquiera lo miró, comía despreocupada y esperó hasta que el Maestro se distrajera para pasarle una nota por debajo de la mesa.
¿Podemos hablar?
En privado
Zelos la miró con intriga y algo de temor, la última vez que habían hablado las cosas no salieron para nada bien y no tenía idea alguna de que podría querer hablar. Quizás solo quería saber de él, tal vez quería noticias o podría ser… que ella se hubiera hartado de él y si le pidió que hablaran seria para mandarlo a volar frente a frente de una vez por todas. La incertidumbre puede hacer estragos con la mente.
Daba vueltas por su cuarto como quien espera para su ejecución, cada mínimo sonido lo ponía en estado de alerta, la cena había pasado hace un par de hora y los pasillos como de costumbre estaban desiertos.
3 horas desde la cena y aun no hay señales… ¿Y si ella quería que yo fuese a su cuarto? Puede ser que me esté esperando hace horas… Reflexionó y decidido caminó raudo hasta la puerta, pero se petrificó frente a esta cuando un oyó un ruido al otro lado de esta.
-¿Zelos? ¿Estás ahí?- Una voz casi inaudible pero aun asi inconfundible para él atravesó la delgada puerta.
La deslizó lentamente con total nerviosismo y cuando iba por la mitad ella entró rápidamente y cerró tras de sí.
-¿Qué haces? Alguien podría vernos…-
-Lo siento…Yo…Tú ¿De qué querías hablar?-
Sabía que tenía que hablarle, compartir con él esa verdad que solo pudo ver luego de que su vida por primera vez fuera abiertamente amenazada. Abrió la boca muchas veces sin decir nada, solo tratando de encontrar las palabras correctas que simplemente no llegaban.
-Si vienes a decirme que ya no t-
Sin dejarlo terminar se colgó de su cuello y lo besó, la adrenalina corriendo por las venas de los 2 fue todo lo que ella necesitaba sentir para tener certeza absoluta de que no estaba haciendo algo incorrecto, Ashe tenía razón debía vivir su vida, no negarse a los momentos y experiencias que se nos ponen en frente, ya no y no importaba cuanto tuviera que luchar, mientras siguiera respirando no dejaría su felicidad en el olvido por Valoran, encontraría la forma de protegerlos a todos y estar con Zelos.
-Te extrañé…- Dijo con temor de mirarlo a los ojos.
-Bueno… eso no fue exactamente una conversación si lo hubiera sabido antes…- Se rio al ver en retrospectiva todas las locuras sin sentido que pasaron por su mente momentos antes. –no me habría preocupado tanto.-
-Yo… Me di cuenta de algunas cosas y quiero que sepas que no voy a renunciar a mi propia felicidad.- Él la miró sorprendido, se veía más madura en efecto, algo había cambiado, le había dado convicción.
-Su Eminencia, el propósito de este nuevo llamado es… bueno básicamente comenzar a sumergirse en las políticas de Valoran, ampliar y refinar sus conocimientos y mantener una visión por sobre todo imparcial, al completarse su instrucción deberá comenzar un recorrido por las ciudades estado de Valoran y pueblos importantes, como sabe muchos de estos últimos incluyendo a la isla no son consideradas ciudades estado por las demás naciones...-
Escuchaba atenta, 2 meses no pasarían rápido no conocía prácticamente nada sobre la política o los conflictos que afectaban al continente.
-…Por lo que su hogar temporal durante estos 2 meses será en la biblioteca de magia e historia Ionaia y Continental que se encuentra en El Placidium.-
-Es un nombre algo largo…-
-Bueno nosotros solo le decimos, la Gran Biblioteca.- Respondió el Maestro algo divertido.
-Entonces… ¿No me quedaré aquí?-
-No, una de nuestras mujeres de letras más respetadas la acompañará en principio pero no se preocupe muchas jóvenes promesas en la magia y otras artes entrenan su cuerpo y mente allí, no estará sola su Eminencia.- A pesar de las reconfortantes palabras, la muchacha lo miraba con tristeza. –Lo siento su Eminencia, pero un deber para con mi dinastía me mantendrá atado al templo por los siguientes años… Irelia ya cumplió edad y será entrenada al igual que lo fue Zelos.-
Y así después de una agitada llegada rápidamente hizo camino al centro de Ionia El Placidium. Arribando en el Jardín del Loto una mujer de apariencia impecable se plantó frente a ella.
-Su Eminencia, mi nombre es Karma es un honor para mí guiarla por el corazón de nuestra isla, aquí será libre de llevar a cabo sus estudios como guste, además de recibir asesoría por nuestros maestros y ancianos en cualquier ocasión que usted requiera.-
Ella la miró sorprendida, la mujer no era mayor que ella y aun así podía sentir casi físicamente la energía espiritual emanada por Karma.
Debieron pasar 2 semanas para que pudiera conocer por completo El Placidium y algunos de sus alrededores, pues este lugar rebosaba de vida, sabiduría, fortaleza y energía, era casi como si estuviera vivo. Por otro lado la biblioteca ofrecía la paz y soledad que a veces necesitaba, desde que se hizo conocida la noticia de que la Oráculo de Valoran se encontraba estudiando allí casi nadie ponía un pie dentro por miedo a perturbar algo tan sagrado para los Ionianos como lo era el enriquecimiento de la mente, tanto así que la habían instalado en una habitación que se encontraba dentro de la misma biblioteca.
Sumergida estudiando en profundidad la Era helada y a las Tres Hermanas, ojeaba con asombro cada página devorando el conocimiento como el más dulce de los manjares, un escalofrió recorría su espalda cada vez que leía ese nombre "Lissandra", hasta que algo rompió su concentración de pronto se sintió observada, cerró el libro de golpe y comenzó a recorrer las estanterías como si estuviera sola. No lo oía o veía pero sabía que estaba en alguna parte de la habitación.
-¿Seguiremos jugando a las escondidas o vendrás a saludar de una vez?-
Era la voz de él, Zelos estaba en El Placidium, caminó rápido y llena de emoción, pues a pesar de todo habían sido 2 semanas muy solitarias. Cuando estuvieron frente a frente ella se sintió profundamente cautivada, a 7 metros de distancia lo vio de pie con lo que parecía una especie de traje ceremonial, se revolvía el cabello y evitaba mirarla a los ojos. Ella caminó sin notar que no podía parar de sonreír.
-¿Te interrumpo?- Preguntó Zelos, como siempre se sentía algo intimidado por la presencia de ella.
-¿Qué haces aquí? Deberías estar en el templo.- La aspereza de sus palabras era compensada por la inmensa felicidad que parecía brotar de cada poro de su cuerpo.
-Yo… Bueno, vine a verte… no es una visita "oficial" ni nada de eso, solo quería verte.-
-¿Por cuánto te quedaras?- Dijo con una voz más grave, intentaba contener el rubor que las palabras del muchacho le provocaban.
-Estoy aquí para ser celebrado como nuevo Capitán de las… escasas, fuerzas militares Ionianas.- Presumió altivo con su clásica sonrisa.
-Eso es, muy impresionante de hecho.- Se relamió los labios y se acomodó un mechón de cabello, era como ver a una quinceañera.
-La ceremonia es en 2 días aquí en los Jardines… ¿Irías conmigo? Sé que no puedes ir como mi acompañante porque no se vería bi-
-Claro, iré contigo.-
-Todas las flores de Loto esta noche florecen por él, la estrella más brillante del firmamento, su noche. Por décadas el Templo del Maestro Lito y su arte han defendido y maravillado no solo toda Ionia si no que a todo Valoran por su impecable y único estilo, es por eso que esta noche todos seremos testigos del juramento de servicio y lealtad a nuestras tradiciones por parte de uno de los que esperemos sea el gran legado del Maestro Lito, Zelos.- Karma luego de su discurso inaugural llamó a Zelos a pasar al frente, las hojas que antes había traído cubiertas en su espalda ahora eran reveladas al público y mientras él se abría camino éstas flotaban obedientes en su espalda. Se arrodilló mientras Karma hacia levitar un Manto del Decoro que dejó descansar delicadamente sobre sus hombreras, ante el aplauso de todos Zelos hizo su juramento.
Luego de la ceremonia todos se trasladaron a los Jardines, los elogios a la joven promesa venían de todos los rincones de la isla; Maestros Wuju, Monjes Shojin, Ninjas de la Orden Kinkou. Quienes mantenían su distancia del festejado no podían evitar notar que la Oráculo de Valoran no se despegaba del brazo del joven Lito.
Los ojos de todos en Placidium estaban en la Oráculo y el recién nombrado Capitán, aunque era sabido que ella se había quedado con el Maestro en su primera visita a la isla, su cercanía intrigada a algunos y preocupaba a otros. Que tan peligrosa podría ser la unión de una Oráculo con un Ioniano…
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Fin del capítulo 11
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