Capitulo 5

La paz que habían disfrutado durante el paseo se echó a perder cuando regresaron al 108 de la calle Mifflin. Henry se había mostrado muy celoso y posesivo con Regina. Aunque por momentos tenía sus destellos de bondad hacia la niña. Para cuando se encontraron en el recibidor y estaban a punto de despedirse los niños iniciaron una nueva riña que hizo suspirar de cansancio a ambas madres.

-¡Es mi mamá!- gritó Henry. Emma puso los ojos en blanco, había escuchado esa pelea unas tres veces en la última hora. Regina la miró agotada. Ella como si leyera la mente de la alcaldesa asintió.

- ¿Por qué no te quedas conmigo esta noche? - propuso. Henry miró a Emma interrogante. - Podemos ver una película y duermes conmigo como hacíamos antes. - El niño sonrió. Le agradaba la idea de arruinarle la noche a la mocosa.

-De acuerdo. - respondió con una sonrisa mirando fijamente a Apple. -

-Regina, ¿Qué te parece si la llevo a pasar la noche conmigo? -Henry abrió la boca a punto de protestar. - Quiero que conozca a mis padres y conocerla un poco mejor a ella. -¿Qué dices? - preguntó mirando a la pequeña que saltó entusiasmada con una sonrisa. -

-¿Puedo? - preguntó a Regina.

-¿Estás segura que estas en condiciones de cuidar una niña de seis años Swan? - Emma se incorporó y llevó sus manos a la cadera torciendo la boca.

-Por supuesto que si. ¿Quien te crees que soy? - Apple sonrió. -

-No creo que sea lo más prudente, ustedes no la conocen y ademas...- Regina miró a Apple, ¿Qué sucedería si la niña utilizaba por accidente la magia? La pequeña daba pequeños saltitos con las manos unidas a modo de súplica. La alcaldesa asintió. -Busca uno de los pijamas en las bolsas. - Emma sonrió y la niña corrió hacia el tumulto que aún había en el recibidor. Henry se hizo a un lado para dar paso a su madre que se acercó a la alcaldesa y le susurró al oído-

-Quiero ver si puedo sacarle algo de información. - Regina sintió un cosquilleo extraño recorrer su cuerpo que la hizo sentir completamente incómoda, se alejó un paso para tomar distancia. Emma que no percibió absolutamente nada continuó - Debo admitir que me parece adorable. - Apple se dio media vuelta y sonriendo regreso con dos bolsas en sus manos. -

-Bien, yo las llevo. Mañana puedes ir a buscar el escarabajo a la alcaldía.- Emma asintió y tomando a Henry por el hombro caminaron hacia la salida. Regina tomó a Apple y se agachó para poder hablar con ella. Emma dio media vuelta para ver que sucedía -Adelantense en seguida estamos con ustedes. - la rubia asintió y abrió la puerta para salir junto a su hijo. -¿Estas segura que quieres ir con Emma?- Ella le sonrió y asintió con la cabeza - De acuerdo, pero debes prometerme que bajo ninguna circunstancia utilizarás magia.

-Está bien- respondió con gesto serio.

-Por favor, debes controlarte, no estaré a tu lado ésta noche, debes prometerme que vas a cuidarte - ella nuevamente asintió. -Y no dudes en llamarme si necesitas alguna cosa. ¿De acuerdo?

-Si- Regina sonrió.

-¿Te portarás bien?- la pequeña volvió a asentir y ella le dio un fuerte abrazo antes de incorporarse y caminar hacia el auto.


Regina dejó a Emma y la niña en la casa de los Charming. Despidieron a Regina y Henry desde la puerta de entrada e ingresaron para encontrarse a una sorprendida Mary Margaret.

-Vaya. - dijo mirando inquisidoramente a su hija. - Tenemos visitas hoy. - Se acercó a la niña agachandose para quedar a su altura. - Mucho gusto pequeña, yo soy Mary Margaret, la madre de Emma. - Apple se abalanzó sobre ella abrazandola con fuerza para sorpresa de las dos mujeres. Snow correspondió al abrazo aun confundida. Acarició la cabeza de la pequeña. Volvió a ver a Emma que se encogió de hombros. -

-No me preguntes nada. - se atajó. - La traje porque Henry está un poco celoso y quiso quedarse con Regina. -

-¡Bien! - exclamó con una sonrisa acariciando la mejilla de la pequeña. - Bien. Apple ¿Cierto? - "De todas las frutas tenía que ser una manzana" pensó. "Viniendo de Regina me hace sospechar bastante"

-Se llama igual que la hija de Gwyneth Paltrow. - comentó Emma.

-¿De quien? - preguntó Mary Margaret. Su hija le hizo una seña para que lo olvidara. -

-No creo que haya nada malo en que se quede ¿Verdad? -

-¿Eh? No claro que no. Ningun problema. Todo está bien – respondió nerviosa.

-Nos iremos a acostar. Debe estar cansada. Hoy corrieron mucho. - Al ver la mirada intrigada de la morena continuó. - Fuimos los cuatro al parque...

-¿Los cuatro? -

-Si. Regina, Henry, la niña y yo. Fuimos al parque, almorzamos, los llevamos a los juegos. Tomamos helado, molestamos a Regina. - una sonrisa se dibujó en sus labios. - Apple peleó con Henry durante toda la tarde. Fue divertido. - Se rascó la cabeza pensativa.

-¿Y? - preguntó sabiendo que había algo más. -

-Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. - guardó sus manos en los bolsillos traseros de su pantalon y miró fijamente a su madre. - Quiero decir. Soy feliz, por que Henry está conmigo, pero se que cuando no está con Regina no se siente completo. Y hoy. Estaba feliz. -

-Ajá. - había algo más escondido en aquellas palabras. - ¿EL estaba feliz? - Emma movió los ojos de un lado para otro.

-Si. Claro. Bueno voy a bañar a la niña y vestirla para dormir. - dijo saliendose de la conversación. - Ya es tarde. -

Buscó a Apple que estaba concentrada en ver las imagenes que decoraban la casa y subió las escaleras hacia la habitación bajo la atenta mirada de la profesora. No insistiría en nada. Sabía que su hija hablaba solo cuando quería y de lo que quería.


Apple estrenaba camisón. Uno rosado con detalles en raso blanco. Emma se había puesto su ropa de dormir.

-Lo siento pequeña pero aquí no tendras un cuarto para ti sola. Deberás compartir cama conmigo. -

-No hay problema. Igual he estado durmiendo en cama de Regina-

-¿Ah si? - preguntó intrigada la rubia. Apple asintió con una sonrisa. -¿Y qué más has hecho con Regina? ¿Te agrada estar con ella?-

-Si, me hace sentir como en casa- Emma sonrió. -Ella me cuida, me quiere mucho- dijo acomodándose. -Emma volvió a sonreir y la pequeña continuó -También te quiere mucho. Aunque estaba enojada todos los días se preguntaba cuando aparecerías. -Emma abrió los ojos enormes -

-¿En serio? ¿Cómo lo sabes?

-Sí, porque me lo decía. -Emma se acomodó mejor

-¿Qué más te decía?

-Yo le pregunté por ti, me dijo que eras una persona irritante pero que confiaba en ti. Yo creo que ella te quiere mucho porque se siente bien a tu lado. Hasta hoy no la había visto sonreir tanto.

-Bueno es que hoy estaba con Henry- Apple se hundió bajo las sabanas y se recostó de lado. Emma hizo exactamente lo mismo quedando frente a frente.

-Si pero si no hubieras estado tu, hubiera sido diferente. Ella siempre te nombra cuando se siente nerviosa, aunque se haga la enojada yo sé que es porque se siente segura al saber que estas.- Emma sonrió y terminó por cubrirlas. Besó a la niña en la frente y la rodeó con un brazo. Apple se acurrucó mejor y con una de sus manos se aferró a la camisa de la sheriff.

- Bien, mañana me contaras un poco más de ti, y seguiremos conversando -dijo con voz suave -ahora a dormir.

Acababa de cerrar los ojos cuando Apple se sentó de repente en la cama mirando a Emma asustada.

-¿Qué sucede? - preguntó al ver el rostro de la niña. - Sus ojos se aguaron. Miró a la rubia con desesperación.

-Ross. - murmuró.

-¿Eh? -

-Ross quedó en cama de Regina. - La niña sufría. Sabía que si quería podía hacerlo aparecer en su mano pero le habían dicho que por el momento no le mostrara a nadie sus habilidades. Aquel caballito de peluche, se lo habían regalado antes de viajar hacia Storybrooke. "Mientras te acompañe. Estaremos contigo." aquellas palabras resonaron en su mente una vez mas- Ross. - volvió a decir acongojada. -

-¿Quien es Ross? - preguntó Emma. Pero antes de que pudiera responder Apple comenzó a sollozar descontroladamente. Sin saber como calmarla la abrazó meciéndola. - Tranquila. Sólo dime quien es Ross y veremos como lo solucionamos. -

-Pero.. pero... pero... - y nuevamente el llanto. Emma tomó su telefono y marcó rapidamente a la alcaldesa. Mary Margaret ingresó al cuarto pensando que algo malo podría haber pasado. Con gesto inquisidor se dirigió a Emma cuya mirada pedía a gritos ayuda.

Regina se acababa de acomodar para ver una pelicula con Henry cuando el telefono sonó. Se extrañó al ver el nombre de SWAN en la pantalla. Preocupada por que sabía que nunca llamaba a no ser que algo fuera de vital importancia atendió preocupada.

-¿Emma? -

-¡Regina! ¿Quien es Ross? - preguntó casi gritando. Los sollozos apenas dejaban oir a la sheriff.

-¿Quien qué? - preguntó tapandose un oido para oir mejor. -¿Qué le pasa a Apple? -

-Eso mismo me gustaría saber. - dijo Emma sin dejar de abrazarla mientras Mary Margaret le ofrecía mil cosas intentando calmarla. - Comenzó a llorar cuando estábamos por dormir. Dijo algo sobre Ross o algo así y desde entonces no ha cesado el llanto. -

-¡Ross! - exclamó viendo a los lados. Se movió de la cama para molestia de Henry que para entonces ya había pausado la película. La alcaldesa buscaba el muñeco hasta que lo encontró debajo de la cama. - Aquí está. -

-¡Voy para alla! - diciendo esto, Emma colgó sin darle tiempo de ofrecerle enviarselo. -

-¿Otra vez la niña adorable perturbara mi paz? - preguntó con hastío Henry. -

-No te preocupes. Sigamos viendo la película. Amo ésta parte. - dijo acomodándose al lado de su hijo. Minutos después sintieron la camioneta de David estacionarse fuera. Bajó en pijama con Apple más calmada en brazos cubierta con una manta. Golpeó la puerta con fuerza. Regina sin moverse de su puesto abrió la puerta con magia. Pasaron por el recibidor y subieron la escalera hacia el cuarto. Al llegar, Emma la dejó en el suelo . Pasando innecesariamente por encima de Henry, se abalanzó sobre Regina que sostenía al lado de su cabeza al extraño caballito.

-¿En serio? - preguntó Emma desde la puerta. - ¿Sólo extrañaba su peluche? - Regina escondió su risa debajo de las sabanas.

-Quise decirtelo pero... -

-¿En serio? - insitió. Henry negó con la cabeza molesto mientras Apple imitaba el gesto de Regina escondiendo la mitad de su rostro. - Y yo... y yo que.. -

-Vamos Swan deja de lloriquear. - dijo Regina haciendose más hacia un lado de la cama. - Quedense y veamos la pelicula. Hace poco que empezó. - Emma se quedó pensativa en la puerta haciendo pucheros. Se sentía frustrada. Tanto lío y desesperación por un caballito de peluche. Había despertado a David, lo había sacado de la cama y casi lo había amenazado para que las llevara. Todo por un peluche. Andaba en pijama frente a Regina. ¡Por un peluche!. - Ven. - Insistió abriendo el lado derecho del acolchado para que se metiera dentro. Emma dudo unos instantes. Hasta que la mirada de Henry se clavó en ella con una sonrisa. -

-Vamos ma. - Volvió a ver a Regina. Ella sonrió y caminó hacia la enorme cama. Entraban comodos recostados los cuatro. Tímidamente se metió entre las delicadas sabanas quedando separada de Regina sólo por Henry que había quedado en el medio. Emma se acomodó y miró a la morena que le devolvió la sonrisa para luego volver la vista a la TV. Nuevamente puso play, pasaron unos segundos hasta que Apple se pusiera inquieta nuevamente.

-Henry. - dijo en tono suave. El la ignoró sin dejar de ver la pelicula. - Henry. - volvió a llamarlo dandole un pequeño toque en la cabeza. Las dos mujeres la veían en silencio. - ¡Henry! - le dio una palmadita en la cabeza llamando la atención del chico. - ¡Deja de ignorarme!

-Tiene carácter. - comentó Emma en un susurro a Regina que sonrió asintiendo.

-¿Que quieres niñita insoportable? - preguntó volviendose a verla. -

-Dejame dormir contigo en el medio. - pidió con una dulzura en la voz que hizo a las dos mujeres derretirse. -

-No. - respondió secamente. - Es mi lugar, y quiero ver la película. Así que no molestes. -

-Por favor. - insistió abrazando a Ross mientras se deslizaba lentamente por encima de Regina. -

-No. - ratificó. Apple pasó por encima de la alcaldesa cayendo sobre Henry quedando atravesada entre los tres. - ¡Eres la niña más odiosa que he conocido en mi vida! - Apple estalló en carcajadas. Aprovechando que Henry se sentó para reñirla se metió a su lado acomodándose entre las dos mujeres un poco más sobre las almohadas que el. Apoyó su cabeza en el pecho de Emma y abrazando a Ross se quedó en silencio mirando la película. Minutos después Apple estaba dormida al igual que Emma que se había acostado de lado y abrazaba a la niña. Henry había caído de la misma forma, con el control en la mano. Regina Se lo quitó suavemente. Apagó la TV y se quedó observando aquel cuadro familiar. Emma durmiendo a su lado, abrazando a la niña. Henry con ella como hacía muchos años no lo hacía. Era una imagen increíble. Una sensación de plenitud la embargaba. Tanto que podría decirse que se sentía verdaderamente feliz. ¿Por qué? Quizás por que se encontraban con ella las únicas personas en el mundo que jamás la juzgaban por su pasado. Sino que por quien era ella en el presente. Cubrió a Emma hasta los hombros y acarició su cabello para luego quitárselo del rostro poniéndolo detrás de su preciosa oreja. Sonrió al ver a la sheriff tan dulce al dormir. Se acomodó de costado, pasó su brazo por encima de la espalda de Henry apoyando su mentón sobre la cabeza del niño. Quedando cara a cara con Emma.

La luz que se colaba por la ventana regalaba destellos plateados al cabello de la sheriff. Regina observaba con detenimiento sus facciones. ¿Cómo nunca se había dado cuenta de que Emma era tan hermosa? Tenía un rostro perfecto. Su boca, su nariz, su mentón. Todo proporcionado. Sus labios, eran cautivantes. Inconscientemente pasó su dedo con delicadeza por el labio inferior, sintiendo la tersura y calidez que emanaba. Emma abrió los ojos adormilada. Regina se quedó viéndola sin saber que explicación podría dar por estar acariciando su boca. Por suerte la rubia volvió a cerrarlos y continuó con su sueño. Sin tentar más a su suerte alejó lentamente su mano para colocarla en la espalda de Henry nuevamente. Pero nada le impedía seguir contemplándola hasta quedarse dormida. Y así lo hizo.


A la mañana siguiente Emma sólo por unos instantes pensó que aún se encontraba en su cuarto. Volvió a la realidad al ver a su alrededor. Aquel no era su techo, definitivamente no era su cama y... aquello... Intentó no moverse. Creía saber donde estaba apoyando su cabeza pero le daba miedo confirmarlo. Se movió levemente con cuidado de no despertarla. Si, definitivamente estaba descansando en el pecho, en aquel cálido, apacible y tan cómodo pecho. Se sobresaltó al notar donde estaba su mano. Rogando a todos los dioses posibles que no se despertara intentó quitarla de la cadera de la alcaldesa. Para desgracia de Emma. Regina abrió los ojos y la vio extrañada. ¿Cómo había llegado ella hasta ahí? La sheriff continuó sacando su mano despacio viendo a la alcaldesa con una sonrisa nerviosa. Regina aun sin salir de su asombro al notar como ella misma mantenía abrazada la rubia por detrás de la espalda se quedó sin decir una palabra. Emma se alejó incorporándose. Esperaba que despotricara o se ofendiera pero se quedó en silencio. Simplemente contemplándola. Ella hizo lo mismo. ¿Acaso podía ser posible que una mujer fuera perfecta hasta cuando recién despertaba? Se veía bellisima sin maquillaje, con su cabello un tanto desprolijo. Y sus ojos, aquellos ojos eran hipnóticos. Se fijaban en ella anclando sus sentidos atrayendola. Como si no tuviera control de su cuerpo la rubia comenzó a acercarse a Regina lentamente. Ella se limitó a fijar su mirada en sus labios. Sentía como una nebulosa se formaba a su alrededor. Se sentía tan cansada que seguramente estaba soñando todo aquello como producto del desliz que había tenido la noche anterior al acariciar sus labios. Y ahora, estaba soñando que Emma quería besarla. Que mal debía estar. Que hasta en sus sueños la rubia aparecía. Curiosamente a pesar de saber que era un sueño deseaba probarlos, sentirlos y tomarlos entre los suyos. Cerró los ojos esperando el contacto. -Emma. - su voz ronca estaba lejos de mostrar coraje. La rubia estaba a escasos centímetros de su destino. ¿Acaso Regina estaba aún dormida? Eso explicaría su reacción. Emma se detuvo. No podía. No debía. Se dio la vuelta rápidamente para sentarse en la orilla de la cama. Regina abrió los ojos sorprendida al darse cuenta que no estaba soñando. ¿Qué estaba pasando? Sintió como sus sentidos se alertaban de golpe. Vio a Emma de espaldas a ella. Se quedó observándola esperando algo. Una palabra, alguna broma o una señal de lo que fuera. Pero sólo se levantó, tomó su calzado del suelo y la sintió alejarse por el corredor.

-¡Emma! - la llamó sin darse cuenta. La sheriff se volvió hacia la puerta y asomándose a la mitad se volvió hacia ella. -

-Regina, pense que dormias no quise molestarte. - salió rapidamente de la cama y caminó hacia ella. Se quedó viendola fijamente. Necesitaba confirmar que todo aquello había sido una ilusion. - ¿Sucede algo? - movió la boca intentando lograr que algo coherente se reprodujera.

-¿Dónde están los niños? - Emma le sonrió aliviada de que no tocase el tema.

-Eso mismo es lo que estaba intentando averiguar. -


N/A Hola a todos! Espero que este capitulo les haya gustado. De a poco nuestras mujeres se irán acercando y los misterios que rodean a Apple se irán desenvolviendo en los siguientes capítulos.

No olviden dejar su review así sé que tan ansiosos están por volver a leerme.

Baci!