¡Disculpen la tardanza! Ya volveré a subir capis más seguido.
Capitulo 6
Como si nada hubiera sucedido, bajaron por las escaleras directamente hacia la cocina, desde donde provenía un murmullo. Al entrar se encontraron con la escena mas tierna que recordaban haber visto. Apple estaba sentada en una banqueta alta acomodando las tazas sobre una bandeja, mientras Henry intentaba tomar el pan caliente de la tostadora. Le pasó las tostadas y colocandolas en el plato le susurró despacio.
-Ponles un poquito de mantequilla. - Apple asintió. Y con un tanto de dificultad intentaba tomar el pan sin quemarse. Volteó para ver si él la observaba y al notar que no, utilizando su magia hizo levitar el pan para untarlo. Emma abrió los ojos asombrada al tiempo que Regina se llevaba las manos a la boca. Swan volteó a ver a la alcaldesa sin salir de su asombro. La morena la tomó por el brazo y la arrastró hacia su estudio.
-Tu. ¡Tu lo sabías! - Regina se llevó las manos a la cadera.
-Estas exagerando. - murmuró. -
-No estoy exagerando sabe utilizar magia. Es una pequeña bruja. ¡Tu lo sabías y no has dicho nada! ¡Quien sabe de donde venga y con que planes! -
-Es inofensiva. -
-No puedes estar segura de eso. - Emma se acercó a ella tomándola por los codos. - Regina, ya han intentado emboscarte una vez. - Ella no dijo nada. ¿Realmente le importaba si le sucedía algo o no? Se soltó de su agarre con fuerza. Aquella expresión tranquila que había tenido últimamente se borró del rostro de la alcaldesa.
-Ya basta Swan, deja de hacer eso. -
-¿Hacer que? ¿Preocuparme por ti? -
-De pretender que lo haces. -Emma se quedó con la boca abierta intentando buscar algo que decir.
-¿Qué te hace pensar que estoy fingiendo?- Regina movió las manos intentando contenerse.
-Mira Swan, si no te gusta Apple está bien. No nos acercaremos a ti ni a Henry si eso es lo que tanto temes. Pensé que creías en ella. Te ha demostrado ser una niña dulce. Buena y obediente. - Emma no supo que decir. Regina estaba a punto de salir del estudio hecha una furia cuando los niños la interceptaron en la puerta, cada uno con una bandeja en las manos.
-¿Sucede algo?- preguntó Henry. Las dos se miraron.
-No cariño. - acarició la mejilla de su hijo. - ¡Muchas gracias! Nos han traído el desayuno.-
-Fue mi idea. - alardeó Henry.
-Se veían tan lindas durmiendo que quisimos llevarles el desayuno a la cama, pero nos ganaron. - comentó la niña provocando un sonrojo notable en ambas.
-Desayunemos en el comedor entonces. - Regina los dirigió ayudando a la pequeña con su bandeja hasta el comedor. Besó a cada uno en agradecimiento y se sentó seguida por los niños. Emma fue la ultima en acercarse y sin decir nada, forzando una sonrisa se sentó.
-Emma – la llamó la niña. - ¿Hoy si podré ir contigo y Mary Margaret? -
-Hoy no. - Sentenció Regina sorprendiendo a ambas. - Prefiero que te quedes conmigo. -
-Pero mamá. - empezó a decir Henry. -
-Hijo si quieres quedarte tu también, sabes que esta es tu casa. -
-No. - contraatacó Emma. - Yo también prefiero que se quede con nosotros ésta noche. - La decepción se apoderó de ambos niños. Algo había cambiado y no entendían qué. Aquella tranquilidad que se había sentido el día anterior se había esfumado por completo. Henry se sentía contrariado. Nunca le duraban sus momentos de felicidad. Desayunaron en silencio. Ni siquiera Apple se atrevió a decir nada, sólo miraba a Regina de soslayo buscando algún tipo de respuesta.
Al concluir el desayuno, Emma tomó a Henry y se fueron de la casa. Ambas los despidieron desde el porche de entrada. Al perderlos de vista ingresaron al recibidor.
-Fue mi culpa. ¿Verdad?. - preguntó la niña con marcada tristeza en su voz. - Emma me vio utilizar magia y ahora desconfía de mi. - Regina se acercó a ella y la abrazó con fuerza. - No te preocupes. Es sólo que se puso nerviosa. Tiene miedo porque no te conoce. Créeme, sé lo que se siente. - Apple le sonrió. -
-Lo sé. - Regina se puso de pie. -Ven, veamos que pdemos hacer juntas el día de hoy. La niña asintió intentando sonreír.
-Me estás ocultando algo. - insistió Henry. Ambos ingresaban al hogar Charming bajo la atenta mirada de Mary Margaret. - Sé que algo sucedió y no me lo quieres decir.
-¿Pasa algo? - preguntó MM con timidez. -
-No. - sentenció Emma.
-Sí.- retrucó Henry- Anoche estábamos bien, vimos una película juntos, hasta durmieron abrazadas. - Mary Margaret miró a Emma con curiosidad. Ella desvió la mirada nerviosa hacia otro lado. - Todo iba perfecto. ¿Qué fue lo que pasó? -
-Nada Henry, ya te lo he dicho. Y por favor no insistas. No siempre tienes que saber todo lo que pasa en cada una de nuestras mentes. - Emma dio media vuelta y mirando ofendida a su madre se alejó hacia el cuarto. Dejando a su hijo entre sorprendido y enojado. -
-Tranquilo. - dijo Mary Margaret con dulzura. - A veces ni nosotras mismas nos entendemos. Cuando sea el momento lo sabrás. - Al niño no le contentó la respuesta, pero no insistió. Tarde o temprano sabría lo que estaba sucediendo.
Emma se acostó en su cama sin quitarse si quiera los zapatos. Con las manos sobre su estomago miraba el techo con el ceño fruncido. Se sentía ofendida, engañada y... preocupada. Su teléfono comenzó a sonar. Frunció el ceño al tomar la pantalla y ver "Alcaldesa". Atendió y colocó el móvil en su oreja pero no emitió sonido.
-¿Estás ahí? - su voz suave hizo bajar un poco el enojo. No esperaba que le hablara de aquel modo. Pensó que le reclamaría o la amenazaría. - Emma... -
-Si, aquí estoy – respondió cortante.
-Sólo... por favor no le digas a nadie. - la rubia se sentó en la cama sin saber que decir. - Sabes que en ésta ciudad Rumple y yo somos los únicos que manejamos la magia, y tú, un poco... Bueno además de las hadas aunque son completamente inútiles. - hizo una pausa. - Los habitantes de éste mugroso pueblo se enloquecerían si supieran que Apple es especial. La relacionarían directamente conmigo. Dejarían de ser amables con ella. Por favor... - suplicó nuevamente con voz queda – No lo cuentes hasta saber que es lo que sucede.
-No puedo prometer nada. -
-Emma. Te conozco, sé que no le harías daño a una niña. Sabes lo que es sentirte fuera de lugar. Ella es buena. Dale una oportunidad. No se la niegues sólo por ser como yo. - la voz de la alcaldesa se sintió quebrada.
-Regina yo no tengo ningún problema contigo. Es que... es muy difícil... Eres... imposible. -
-Lo sé. Pero la niña no tiene la culpa. Ella no se merece que la traten como a mi. Es amable, educada y siempre sonríe. Tu la has visto. ¿Acaso te ha mentido en algún momento? Dime, tu que tienes ese super poder, ¿Ella ha intentado engañarte? - no obtuvo respuesta. - Sólo... sólo piénsalo ¿Si? - sin decir nada más colgó. Emma mantuvo el aparato en su oreja hasta que el pitido le informó el fin de la llamada.
Al día siguiente Regina vistió a Apple temprano y la llevó con ella a la oficina. No estaba matriculada en el colegio y no tenía nadie que la cuidara, por lo que decidió llevar un par de cosas para entretenerla mientras ella trabajaba. Durante el transcurso de la mañana se había portado bien. Estuvo pintando. Practicando caligrafía y luego leyó un poco. Cerca del mediodía se levantó del sofá en el que estaba y se acercó a Regina.
-¿Puedo ir a dar una vuelta al parque? Aquí fuera. Prometo no alejarme mucho. - Regina dudo unos momentos. Bastante bien se había comportado en las ultimas cinco horas. Debía de estar aburrida.
-De acuerdo, pero quédate por la ventana donde pueda verte. - la pequeña asintió. Y salió tranquilamente por la puerta. Saludó con una sonrisa a la secretaria de Regina y continuó camino hacia uno de los pasillos. Necesitaba estar sola para lo que planeaba hacer. Se metió en uno de los cuartos vacíos del corredor. Se aseguró de que nadie la siguiera. Y cerró los ojos con fuerza.
-Bien. - intentó concentrarse. Apretó los puños con fuerza. - Henry. ¿Dónde estás Henry? - Una lluvia de imágenes comenzaron a llover en su mente. Calles y avenidas iban y venían, autos, gente, niños. Un perro. Se estaba mareando. Un gran edificio, más niños. Un corredor. Una puerta. Y ahí estaba. Sentado guardando sus cosas en una mochila. Abrió los ojos agitada. Le dolía la cabeza. No estaba acostumbrada a hacer eso a tanta distancia. Era algo a lo que recurría cuando estaba en el castillo y quería buscar a su madre sin moverse de su cuarto. Se llevó una mano a la cabeza y sabiendo la ubicación a donde debía ir, con un movimiento de sus manos se deshizo en una nube color celeste.
Apareció en el colegio, en el patio cerca de la sala de juegos. Si había visto bien, Henry estaría por la parte de atrás. Camino con tranquilidad cruzando el largo patio. Sin llamar demasiado la atención a pesar de no traer uniforme. Se quedó sentaba en la entrada del colegio, sabía que él estaría saliendo por ahí en menos de un minuto. Se puso de pie y viendo hacia atrás lo vio salir conversando con una de sus compañeras.
-Henry- lo llamó. El la miró extrañado. Se acercó a ella lentamente.
-¿Qué haces aquí? -
-Hay algo que debemos hablar. Tengo que contarte un secreto. - Henry la miró confuso. Asintió en silencio y la tomó de la mano para luego salir corriendo de ahí. - ¿A donde vamos? -
-A mi nuevo castillo. Si nos quedamos aquí Emma vendrá por mi y no podremos conversar. - Apple lo siguió. Atravesaron la costanera y llegaron a una orilla un tanto alejada de la civilización. Subieron a unas rocas que tenían una superficie de madera haciendo de base. Se sentaron agitados intentando regular su respiración. -
-No tenemos mucho tiempo antes de que Regina me busque. Supuestamente estoy en la alcaldía con ella. -
-¿Que es lo que quieres contarme? - preguntó intrigado.
-Sé que tu me creerás. Alguien me dijo que te crees cualquier cosa. -
-¡Hey! No es así. -
-Tu sabes a lo que me refiero. - continuó. - Creo saber porque Emma y Regina se molestaron. - Henry la miró interesado. - Emma me tiene miedo. Porque no sabe de donde provengo. Y cree que puedo hacerle daño a Regina. ¿Tú crees que puedo hacerle algún mal?. - Henry se quedó en silencio unos instantes. Mirando a la niña que tenía en frente. Muy lejos de lo que hubiera imaginado confió en ella. No veía en sus ojos ningún signo de maldad. Estaba seguro que no le haría daño a su madre.
-No. - respondió con seguridad. - Algo me dice que la quieres mucho. - Apple sonrió asintiendo. - Cuéntame entonces. ¿De donde vienes? -
-¿No lo imaginas? - Henry negó con la cabeza.- Del bosque encantado.
-¿De verdad? ¿Pero como lograste llegar? -
-Esa es otra historia. - dijo firmemente. - el bosque encantado del que provengo, está muy distinto a como era antes. Es gobernado por dos reinas, que se unieron para hacer el bien y defendernos a todos. Allí son todos felices. Ya nadie teme. Ni siquiera al oscuro. -
-¿Pero el oscuro no es el señor Gold? - preguntó confundido Henry.
-Sí. Ahora el está aquí. Pero en un futuro, el volverá. Y será consejero y amigo de las reinas, al menos por un tiempo. -
-Eso suena increíble. - la pequeña sonrió. - ¿O sea que vienes del futuro? ¿Pero si todos son tan felices que te hizo venir hasta aquí?-
-Digamos que ya no estamos en una época de paz como antes. -
-Pero, ¿Por qué no le cuentas a Emma la verdad? Ella entenderá. -
-Es que, está asustada. -
-¿Asustada por qué? - Apple movió las manos y una nube celeste los envolvió. Haciéndolos aparecer en un callejón cercano al centro de Storybrooke.
-Sabía que eras una bruja. - dijo Henry asombrado. - Aunque admito que eres la más joven que he conocido. - Apple rió de buena gana. Le alegraba el poder llevarse en paz con Henry. Regina estaría feliz por eso.
La alcaldesa junto con sus ayudantes recorrían por completo el edificio. En cada rincón del lugar habían buscado a la pequeña pero sin resultados. En el borde de la desesperación tomó su teléfono y llamó a la única persona con la que podía contar.
-Emma. - dijo agitada.
-Estaba por llamarte. - respondió con la voz entrecortada- ¿Está Henry contigo? - Regina arrugó la frente.
-No, precisamente estoy buscando a Apple y no la encuentro por ningún lado. Pensé que quizás... -
-¿Estás en la alcaldía? - ella asintió. - Espérame allí. - Regina colgó y comenzó a caminar por el exterior del edificio. Estaba demasiado ansiosa y no sabía que podría hacer hasta la llegada de la sheriff. Esperaba nerviosa moviéndose de un lado a otro en la entrada del edificio. Se sentía culpable. Quizás los niños habían querido huir por lo que había sucedidodurate el desayuno. O tal vez alguien quería vengarse llevándose lo más importante para ella. No sabía que hacer, se sentía impotente, perdida, furiosa. De pronto escuchó aquella voz que reconocería en cualquier sitio llamando su nombre.
-Regina. - murmuró acercándose. - ¿Tienes idea de donde pueden estar? .
-Si lo supiera no estaría aquí contigo Swan.- caminó hasta quedar a escasos centímetros de ella- Esto es tu culpa.- la hizo retroceder empujándola con la palma de sus manos en su pecho - Apple se sintió muy triste cuando la trataste mal esta mañana. - Volvió a golpearla levemente ésta vez en el brazo - Es apenas una niña. ¡Y quería pasar tiempo contigo! -
-Lo se, lo siento. Pero debes entender que para mi es difícil confiar en alguien nuevo. Recuerda que hasta mi prometido terminó siendo un mono volador, no puedo confiar en cualquiera tan fácilmente. -
-¿Crees que estén juntos?- preguntó preocupada buscando algo de alivio en su respuesta.
-Seguro que sí- intentó tranqulizarla.
-Emma, te juro que si algo les llega a suceder...- amenazó señalándola con el dedo. Emma lo tomó cerrando su puño alrededor y mirándola fijamente a los ojos.
-Cálmate- ordenó. Regina se soltó de su agarre y la miró molesta.
-¿Qué me calme?- ¡¿Qué me calme?!- se acercó un paso más a ella amenazantemente. -
-¡Mamá! - la voz de Henry las hizo voltear. Ambas sintieron como su alma les volvía al cuerpo al verlos a ambos corriendo hacia ellas. Regina abrazó a Henry por un lado y Emma a Apple. Para luego acariciarles el rostro. Mucho más relajada.
-¿Cómo hacen una cosa así? - los regañó Emma verificando que estuvieran bien. - ¿Cuantas veces te he dicho Henry que debes avisar a donde vas y pedir permiso. - Henry bajó la mirada apenado.
-Apple me mentiste. - la voz serena y a la vez severa de Regina hizo a la niña bajar la cabeza. -
-Lo siento. Fue mi culpa. Necesitaba hablar con Henry. - las dos mujeres se miraron intrigadas. -
-Hablar. ¿Sobre qué? – preguntó la sheriff.
-Cosas de nosotros. - respondió él mirando a la niña.
-Nada de cosas de nosotros jovencito. No luego de habernos dado semejante susto- lo regañó Regina. -¿Tienen idea de cuan preocupadas estábamos?
-Sí. Lo sentimos mucho.- volvió a decir Henry -Pero pensamos que si no nos encontraban volverían a amigarse.
-¿Qué tipo de lógica es esa?- se quejó Emma
-Sabía que te habías enojado porque me viste utilizar magia- agregó Apple. -Yo jamás haría algo que las lastimase, ni siquiera a Henry que me cae tan mal-
-¡Oye!- Apple rió y ambas mujeres no pudieron evitar hacer lo mismo.
-No crean que se salvaran de la reprimenda- dijo Regina mirándolos. - Pero creo que nos deben una explicación.- Henry miró a la niña y le sonrió animándola a contarles el secreto que le había confiado. Apple dudó sin atreverse a hablar.
-Apple me contó, que viene del bosque encantado. Del futuro. ¿No es eso genial?- Las dos mujeres se miraron. Emma sorprendida más por las palabras "bosque encantado", pensando en cuál sería la forma en la que una niña llegó hasta ahí. En cambio Regina reparó en la palabra "futuro". Lo que abría todo un abanico de posibilidades por las cuales la pequeña podría haber terminado en su casa. Si algo la ponía un poco nerviosa era el impredecible y siempre sorpresivo futuro.
Espero que les haya gustado. Les cuento que queda uno o dos capis hasta que descubramos la verdad de todo así que gracias por la paciencia. Si les gusto dejen su bonito review! actualizaré lo más rápido que pueda.
Baci!
