Explosiones en ámbar
-Cálmate viejo, aún no pasa nada. –Intentó tranquilizarlo Kirishima sosteniendo el hombro del rubio.
-¡Y TÚ SUÉLTAME MALDITO IDIOTA! POR ESTAS MIERDAS ES QUE LOS ODIO A TODOS –bufó más que irritado, llamando la atención de todos los presentes. Aizawa suspiró por milésima vez en esa noche y colocó su mano en la rebelde cabellera de Bakugou.
-¿Es que no escuchas a los demás siquiera una vez, Bakugou? Es la primera y única vez que pasaré por alto esto, si vuelves a reaccionar así, la semana de castigo se convertirá en dos.
-Tch… -El aludido desvió la mirada cerrando los puños de forma temblorosa controlando la enorme ira que estuvo a punto de desbordarse.
-Bien… -volteó a ver al resto de los alumnos que momentos anteriores les habían dedicado miradas de temor y sobrepasa. –Todo está solucionado –Aizawa tomó la cabeza del explosivo Katsuki y lo obligó a inclinarse junto a él, pidiendo disculpas a todos los presentes. –Ahora… andes a disfrutar esto, y no me molesten.
-¿Po-podríamos ir a dar una vuelta y saludar a los demás, no les parece? –Propuso tímidamente Hagakure mientras los guantes celestes a juego con el vestido estilo princesa dibujaba gestos en el aire.
-¡Sí! Aún queda tiempo hasta la media noche… Podemos ir a comer algo… Vamos viejo, creo que en la mesa de refrigerios vi esos que tanto te gustan, los que son picantes. –Kaminari señaló la mesa y empujó a Bakugou mientras volteaba a ver suplicante a Kirishima. El pelirrojo solo suspiró y siguió de cerca a su grupo de amigos.
-¡SUELTAME HIJO DE PUTA! ¡TÚ NO PUEDES MANDARME A MI, ESTÚPIDO!
Mientras Kaminari y Kirishima se alejaban con un caótico Bakugou, el resto comenzó a dispersarse en diferentes direcciones. Mineta arrastró consigo a Sero obligándolo a buscar presas femeninas que valieran la pena para pasar la noche, ante lo que Sero le siguió apenas un par de pasos, antes de detenerse con Iida para comenzar a conversar sobre un libro que el delegado le había prestado a este. Aoyama fue directo a la mesa a tomar asiento, mientras hacía una crítica de arte a cada uno de los detalles del recinto, crítica que solo fue escuchada por un asustado Koda, quien miraba a todos lados intentando esconderse del extravagante rubio.
Sato había decidido seguir al grupo de Bakugou, después de todo esa noche era para ellos… y nada mejor que disfrutarlo con una buena cena.
Cerca de uno de los rincones más discretos, podía verse a Tokoyami junto a Shoji y Todoroki, donde este ultimo bebía de una alargada copa de cristal lo que parecía ser sumo de fresa, acto que no pasó desapercibido por Momo, quien curiosa, se separó del grupo de chicas para buscar la misma bebida que Shouto.
El resto de las chicas conversaban animadas alrededor de la mesa de postres, con completa alegría degustando cada pequeño trozo de azúcar que se disolvía en las pequeñas bocas femeninas, hasta que se rompió el momento de tranquilidad.
-¿Aún quieres ser la representante femenina, Mina? –Preguntó Jirou antes de dar un sorbo al ponche de durazno que tenía en su mano.
-No lo sé –respondió contrariada la chica- La verdad es que me olvidé de Bakugou…La probabilidad de que sea él es… ¿De apenas el 10%? –susurró dubitativa Mina mientras hacía cálculos en su cabeza y se apoyaba en sus dedos para confirmar las cifras. Sacudió su cabeza y se dio por vencida. Los números no era lo suyo. –Pero de cualquier forma, no quiero bailar con él, podría morir.
El resto de las chicas asintieron unánimes, salvo Uraraka, quien ajena a la conversación, depositaba una anhelante mirada a Midoriya Izuku.
-Si quieres ir a hablar con él, puedes ir Uraraka –La voz de Momo la trajo de vuelta a la realidad, cayendo en cuenta de la mirada que todas sus amigas le regalaban, a la par que sonrisas cómplices.
-¡N-no sé de qué hablas! ¡Ahh! Esto es delicioso –y tomó un nuevo dulce bañado de chocolate, en forma de florecilla. Todas le miraron con cariño.
-Y bien chicas… ¿Con quién quisieran bailar si es que son las elegidas? No aceptaré excusas, solo quiero nombres. –Dejó escapar la pregunta Hagakure.
-En realidad no tendría problema con nadie… -las palabras se detuvieron en el aire al ver cómo las demás fruncían el ceño, haciendo sentir algo apenada a Momo. –To-Todoroki…
-Yo quisiera bailar con Ojiro, es muy amable –dijo Hagakure jugueteando con sus dedos.
-Kaminari, debe ser divertido verlo hacer el ridículo tan de cerca –soltó una carcajada sonora Kyouka.
-Yo iría por Kirishima, debe ser bueno bailando –murmuró pensativa Mina. ¿Qué hay de ustedes chicas?
-Supongo que todos son buenos chicos…solo espero que no sea Minera –Tsuyu levantó la mirada intentando buscar la respuesta correcta. –O Bakugou.
Todas rieron.
-Yo… -la mirada de Ochako se iluminó al igual que sus mejillas, tornándose ligeramente más rosadas. Dirigió la mirada de nuevo a donde se encontraba Deku, y le vio conversando con Hatsume Mei. La sonrisa se borró. –Yo… pienso lo mismo que Tsuyu… creo que podría bailar con todos los chicos.
-¿Hasta con Bakugou? Cielos, eres admirable –alzó la voz Mina sorprendida. Ochako sonrió asintiendo. No podía explicar cómo es que al parecer, era la única chica en la clase quien no tenía una gota de temor por el rubio. Quizá debería ser por el festival deportivo, cuando estuvo a punto de morir en manos de este, sumida entre todas esas explosiones. Explosiones carmín que al final del día, le habían mostrado su debilidad y el largo camino que aún quedaba por recorrer para ser la heroína que siempre soñó llegar a ser. Debía ser por eso que más que temor, sentía admiración por él. Porque más que una derrota, el rubio le había regalado un nuevo comienzo. Algo que nunca olvidaría, y por eso mismo es que Bakugou Katsuki permanecería por siempre en su memoria.
El tiempo fue consumiéndose con suma rapidez. Con el paso de los minutos, las conversaciones, las risas y demás se hicieron tan notorias que dentro del salón se hizo presente un gran bullicio. Los alumnos de la clase 1-B se detuvieron en varias ocasiones para charlar de forma agradable con los chicos de la clase 1-A. En verdad esa noche era demasiado agradable. De pronto, las luces comenzaron a hacerse cada vez más tenue, obligando a los presentes a dirigirse a sus lugares. Una vez ahí, comenzaron a escuchar números siendo enlistados por la conocida voz del director Nedzu. El discurso comenzaría pronto. Sí que era cierto que cuando te diviertes, el tiempo pasa volando. Ya en el podio, Nedzu comenzó aclarando su garganta y se dio a la tarea de iniciar el breve pero concreto discurso.
-Queridos alumnos de primer año, profesores titulares… sean bienvenidos a esta noche de gala. A lo largo de este año, todos y cada uno de ustedes han enfrentado numerosas barreras que los han impulsado a superarse a sí mismos, no solo en teoría, sino en práctica, por ello espero que acepten esta humilde celebración como una recompensa por todo ese gran esfuerzo y empeño que han depositado en su formación como héroes durante todo este año. Estoy seguro de que ustedes apenas han sido capaces de ver un poco de todo el potencial que puede llegar a desarrollarse en ustedes, así que aprovechen su estancia en UA y aprendan todo cuanto puedan, será todo un honor para nosotros formar a los próximos héroes de la nueva generación. –El director comenzó a chocar las patas perrunas en ovación a toda la generación, gesto que fue imitado por casi todos los alumnos y maestros presentes. Na vez terminado esto, retomó la palabra.- Estoy enterado de que sus respectivos profesores les han anunciado el desarrollo del baile de navidad… por lo que no me detendré en la explicación de este evento. Lo que podría decirles es que, entre algunas de las peticiones que pueden pedir, puede ser extensiones en horarios de áreas de entrenamiento… o sesiones de entrenamiento en compañía de héroes profesionales. Estoy seguro que muchos estarán interesados en este tipo de premios… así que sin más… demos comienzo al sorteo para la elección…
Uraraka cerró los ojos nerviosa, jugando con el mantel entre sus dedos. ¿Y si ella era escogida junto a Deku? ¿Cómo podría caminar con las piernas hechas de gelatina? Agachó la cabeza y suspiró. Era imposible… Mina lo había dicho. El porcentaje de poder bailar con quien querías, era bastante bajo. Alzó la vista ante los primeros gritos de emoción en mesas de otras clases. Poco a poco se elegía a los representantes de la clase. De pronto, vio las luces sobre las mesas de la clase 1-A. Volvió a cerrar los ojos rezando a todos los dioses por un milagro. Pasaron apenas unos segundos cuando Ashido y Tooru soltaron un grito de euforia, mismo que le había dicho a Uraraka que los ganadores ya habían sido elegidos: Bajo la luz blanquecina, se encontraba un nervioso y sorprendido Deku, lo que le llevó a esbozar una enorme sonrisa… que pronto sería borrada cuando, bajo la luz rojiza, encontró a su amiga Tsuyu.
-Esta noche estaba llena de decepciones…-Pensó Uraraka Ochako en su asiento, encogiéndose de hombros mientras mordía su labio intentando controlar el tembo de este, percibiendo el sabor a fresas de su discreto brillo labial.
¿Algún review?
