Disculpen la tardanza. Sin más aquí está el siguiente capitulo. Espero que lo disfruten, recuerden que estamos en el futuro.
Capitulo 9
Dos años después en Storybrooke...
-Nos vamos al bosque encantado- anunció Emma. Snow estuvo a punto de escupir su desayuno al oír aquellas palabras.
-¿De qué estas hablando?- los ojos claros de la mujer regordeta se pasaron de su hija que la veía sonriendo a Regina exigiendo una explicación.
-Iremos a vivir al bosque encantado. Debemos arreglar unas cosas primero, por eso necesitamos pedirles que cuiden de Henry- la aclaración de Regina parecía no haber aclarado ninguna incógnita en la pareja Charming.
-Pero...- esta vez fue David quién habló -¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuando? ¿Es esto lo que Regina estuvo intentando hacer todo este tiempo?-
-Algo así- respondió Emma. -Creo que hemos conversado con ustedes al respecto, de que queremos tener un hijo de ambas.
-¡Si!- exclamó Snow- ¡Pero jamás pensé que tuvieran que irse para poder hacerlo! ¡Pensé que lo que Regina buscaba era que el hechizo funcionara-
-Eso hacía, sólo podemos hacerlo si es en el bosque encantado, o en una ciudad con un caudal mágico importante.- aclaró Regina bajo la atenta mirada de sus suegros.-
-Regina, ni siquiera saben en qué condiciones se encuentra el reino- comentó David preocupado.
-Sé que el tiempo se detuvo allí también, sólo en los sectores que fueron alcanzados por la maldición- respondió la alcaldesa.
-¿No crees que alguien pudo haber querido tomar el poder?- intervino Snow.
-Puede ser, pero el reino es mío por derecho y de Emma por herencia. No hay nadie que sea legítimamente apropiado para ello. Nosotras podemos unificar el reino de una vez y para siempre.- Snow se impresionó al oír aquellas palabras. Estaba segura que no habría modo de hacerles cambiar de opinión. -Es por eso que queremos dejar a Henry con ustedes. Hasta que solucionemos la situación al otro lado.
-Suena razonable- admitió Snow un poco titubeante. -¿Cuando se irán? ¿Qué sucederá con Storybrooke?
-Seguirá como siempre- respondió la sheriff.- Una vez que dominemos bien el viaje entre reinos los habitantes que deseen regresar podrán transportarse. Mientras tanto, ustedes quedarán a cargo de la ciudad como corresponde.-
-Nos iremos en unas horas- acotó la alcaldesa -Ya hablamos con Henry, está de acuerdo y ansioso por viajar.-
-Creo que no hay nada más que podamos decir- Charming les sonrió y se estiró para tomar la mano de su hija- saben que cuentan con nosotros siempre.- Ambas asintieron y sonrieron en agradecimiento.
Emma y Regina abrieron los ojos lentamente, observaron a su alrededor y se sintieron felices al notar que se encontraban en el bosque encantado nuevamente. Temían que ésta vez no funcionara. Pero no fue así. Se encontraban a poco del castillo donde había vivido Regina por tantos años, el que guardaba recuerdos de la infancia de Snow y sus años como princesa del reino. Lo primero que hizo la ex reina malvada fue ponerse un atuendo acorde al lugar y vestir a su mujer con el mismo estilo.
-¿Es obligatorio usar este tipo de ropa? ¿No podemos revolucionar la moda del bosque encantado y usar algo más cómodo?- se quejó mientras avanzaba por el pasto.
-Si quieres convencer al pueblo, me temo que tendrás que utilizarlo. Recuerda que no suelen adaptarse muy bien a los cambios. - Regina miraba con atención por todos lados -Es evidente que el tiempo ha seguido su curso aquí también desde el momento en que llegaste a Storybrooke.-
-¿Eso es bueno o malo?- la reina se detuvo y la miró seriamente.
-No lo sé, pero es probable que no nos encontremos con el reino deshabitado como esperábamos. Emma se detuvo un momento para verla detenidamente. Había visto pocas veces a Regina con su ropa del bosque encantado. Y todas esas veces había sido como la reina malvada. Pero la mujer que tenía en frente era Regina. Su Regina. Tan embriagantemente hermosa que apenas podía creer lo que veía.-¿Qué me estás viendo?- preguntó frunciendo el ceño.
-Que te ves demasiado hermosa con ese vestido- inmediatamente el gesto de la alcaldesa se transformó en una divertida sonrisa.
-Pues, permiteme decirte cariño, ese vestido resalta muy bien tus atributos- desvió su mirada descaradamente hacia su escote haciendo que la rubia bajase también la mirada hacia sí misma. En segundos sus mejillas se tornaron color carmín. Regina arqueó una ceja y la tomó del brazo.
-Vamos, quiero solucionar todo esto lo antes posible. En cuanto podamos, te enseñaré lo que soy capaz de hacer con el caudal de magia apropiado- Emma alzó las cejas expectante y se apresuró a seguirle el paso hacia el palacio.
No fue fácil afianzarse nuevamente. Un gran grupo de resistencia se había formado los últimos años y se habían apropiado del reino. Mantenían a toda la población bajo su yugo, cobrando excesivas cantidades de dinero por una protección que no les daban. Esta fue al oportunidad ideal para ambas. Quienes juntas tuvieron que derrotar al líder del clan y seguidamente a los otros dos subordinados inmediatos que se atrevieron a desafiarlas. Luego de aquellas trifulcas, los campesinos se pusieron de su lado y los vándalos retrocedieron sin buscar una cuarta derrota. Nadie dudaba que la noble y valiente Emma era hija de la legendaria Snow White y su príncipe. Se ganó el amor y la simpatía de la gente de inmediato, y fue gracias a ella que todos comenzaron a aceptar a Regina sin llamarla malvada.
Seis meses tuvieron que pasar hasta que encontraron el momento propicio para llevar a cabo el ritual. Aquella noche, la luna estaba completamente llena, en el cuarto de ambas la luz tenue de las velas cumplía su función de testigo.
Estaban ambas, de pie, una frente a la otra perdiénsose en sus miradas. Emma tomó con su mano izquierda la derecha de Regina y entrelazó sus dedos con los de ella. Mientras la reina las bordeaba con un hilo rojo como le habían indicado. Levantó la otra mano para que Emma colocara la suya con la palma extendida hacia arriba dejando lucir la semillita que se asemejaba mucho a un haba. La rubia se acercó a ella y la besó. Regina hizo lo mismo a pesar de que no estaba en el hechizo y dedicó una sonrisa tierna a su mujer. Regina hizo un corte en la palma de la sheriff y un pequeño nido de sangre comenzó a acunar la semilla. Emma hizo lo mismo con la alcaldesa y unió su mano con la suya sellando la semillita con ambas manos. Cerraron los ojos. Gold les había explicado que lo único que debían hacer era pensar en la otra y en el deseo que ambas tenían de ser madres. Y así lo hicieron. Emma no pudo mantener los ojos cerrados por lo que observaba a Regina concentrada en lo que debía hacer. No podía dejar de sonreír. Si el hechizo funcionaba sería la mujer más feliz del mundo. Y aquella criatura sería suya y de la mujer que amaba. Esta vez bien y desde el principio. Sabía por boca de Gold, que sólo sería posible si entre ellas había amor verdadero. Ella no lo dudaba, lo había. Vaya que lo había. Amaba con locura a la hermosa mujer que tenía frente a sí. Regina abrió los ojos y vio con semblante serio la sonrisa boba de la rubia. ¿Como iba a esperar que Swan recibiera y siguiera las instrucciones que se le daban a pesar de ser completamente sencillas?
-Te amo.- murmuró con una sonrisa.
- Y yo a ti mi rubia porfiada.- se acercó a ella para besarla. Emma cerró el puño y Regina el suyo encima del de ella. Se unieron en aquel armonioso beso que, sin palabras expresó lo que sentían la una por la otra. Una luz se extendió desde aquel puño cerrado iluminando el cuarto. Envolviéndolas en una calidez que les hizo olvidar lo que había a su alrededor. Debían sellar el hechizo. Lo habían olvidado pero sus cuerpos actuaron por si solos. Harían el amor, esperando esta vez, que un verdadero milagro ocurriera.
Esperaron un mes más a que la situación en el reino se asentara para ir en busca de Henry a Storybrooke.
Junto con Emma y el niño, llegaron también un puñado de habitantes que deseaban regresar.
Poco a poco el ritmo del bosque encantado volvía a ser como el de los viejos tiempos. A pesar de que no todos estaban felices teniendo a Regina como su reina, adoraban a Emma y por consiguiente la aceptaban. Con el pasar de los meses, el cariño del pueblo hacia sus reinas aumentaba, al igual que el vientre de la ex alcaldesa. Emma estaba sumamente atenta, en muchas ocasiones demasiado, pero encontraba adorable y genuina su preocupación. Lo que hacía derretir su corazón cada vez que la oía pidiéndole que no caminara rápido o tuviera precaución con las escaleras. No quería que utilizara la magia ni se esforzase demasiado. A pesar de haberse vuelto un poco sofocante y controladora. La rubia sabía ganarse el contento de su mujer siempre que se enfadaba o tenía un ataque hormonal.
-Oye- Regina descansaba recostada en la cama con deseos de dormir luego de un ajetreado día en la corte, la rubia descansaba a su lado con la cabeza apoyada a un lado de su abultado abdomen -¿Escuchas a mami Emma?-
-Estoy segura que si- respondió Regina cubriéndose los ojos con el antebrazo -Sería imposible si estás prácticamente gritándole en los oídos-
-No te pongas gruñona- respondió la rubia con una sonrisa- el libro dice que hay que estimularlos desde las primeras semanas, yo quiero que reconozca mi voz apenas salga, quiero que sepa que también soy su mamá- Regina no pudo evitar sonreír y bajar su mano hasta la cabellera ondulada de su mujer para poder acariciarla suavemente.
-Estoy segura que lo sabe, aún así, continúa hablándole todo lo que quieras- Regina se acomodó mejor sobre la almohada y Emma siguió dibujando círculos sobre su vientre hasta quedarse dormida.
En los meses siguientes, la ex reina malvada no se encontraba en su mejor momento. Se sentía débil y apenas podía levantarse en las mañanas. Emma estaba extremadamente preocupada y por petición de la misma Regina, viajó a buscar a Snow, Whale y Rumple, junto con Belle. Ella no podía seguir lidiando con las cuestiones de estado y Emma estaba demasiado preocupada por ella como para encargarse oficialmente del reino. Luego de que Whale la examinase y diera por sentado que su estado de fatiga solo era atribuible al embarazo fue el turno de Rumple. Emma necesitaba saber que era lo que tenía tan delicada a su mujer, más aún sabiendo que el bebé no había sido concebido del modo tradicional.
-Esto tiene que ver contigo, encuentra una solución- gruñó Emma cuando Rumple colocó sus manos sobre el vientre de la reina que dormitaba sobre su cama. Cerró sus ojos intentando conectar su magia con la situación. Se sorprendió al sentir como el potencial mágico se concentraba de tal modo en el cuerpo de la ex alcaldesa.
-Bien querida...- empezó a decir una vez que se alejó de la morena -La única explicación que puedo encontrar es que, al igual que un bebé toma todos los nutrientes necesarios de la placenta de su madre. Este bebé no sólo consume lo que cualquier retoño haría, sino tambíen, está formándose con la magia de Regina. - Emma abrió la boca sorprendida. Snow sabiendo que su hija podría perder el control la sujetó del brazo con fuerza para que no se alejase – Lo que quiero decir, es que es gracias a lo poderosa que es su magia que el embarazo puede seguir adelante. Si Regina no fuera tan fuerte, no podría llevarse a termino, está prácticamente drenando la magia del cuerpo de su madre.-
-¿Eso la pone en riesgo?- preguntó la rubia angustiada. Rumple miró al pálido rostro de la morena durmiendo sobre la cama.
-No lo creo. Estamos hablando de Regina. Pero si, debe descansar. De lo contrario no sé lo que podría suceder.- Emma se sentó a su lado y tomó sus manos frías mirándola con seriedad.
-Por favor, déjenme a solas con Rumple- pidió a modo de orden la rubia. Snow le hizo un gesto a los demás para que cumplieran. Cuando estuvieron a solas continuó -¿Estás seguro de que si descansa todo estará bien?- Rumple se encogió de hombros.
-Quiero creer eso querida, pero solo el tiempo lo dirá- Emma se dio la vuelta para dedicarle una mirada voraz. Se puso de pie ,caminó hacia el, lo tomó de la solapa del saco y lo empujó con fuerza contra la pared.
-Tú sabías que esto podía pasar- gruñó presionando la garganta del hombre -Lo sabías y aún así la incentivaste a esto. Sabías que ella conseguiría venir. Ella está en peligro ¿No es así?- El oscuro no pudo hacer ninguna broma al respecto. Conocía el poder de la salvadora y sabía que podía defenderse muy bien de él.
-No sabía que se pondría así, jamás nadie había conseguido hacer esto. Nunca había funcionado un hechizo semejante- respondió con sinceridad. Los ojos de Emma se abrieron enormes ante la revelación.
-¿O sea que esto es un experimento nuevo? ¿Nuestro hijo será un conejillo de indias para ti? ¡¿Qué pasaría si algo llegase a sucederle a Regina?!-
-Ella es una mujer fuerte, estará bien- intentó convencerla pero las pupilas dilatándose en los ojos de la mujer que tenía en frente no eran una buena señal.
-¡Eso no lo sabes! ¿Cómo puedes jugar de este modo con la esperanza de las personas? ¡Ese bebé la está consumiendo! Juro, que si algo llegase a sucederle...
-Emma- la voz apagada de su mujer la hizo voltear, soltó a Rumple y corrió a su lado -No seas exagerada-
-Discúlpame-
-¿Siempre tienes que ser tan escandalosa?- la frágil sonrisa que le dedicó hizo que todos sus fantasmas se calmaran. -¿Acaso crees que algo tan simple como esto puede acabar conmigo?- Emma sonrió.
-Tienes razón. Eres fuerte.- besó sus labios y acarició su cabeza -Debes descansar y no te preocupes por mi. No volveré a dudar de tu entereza nunca más.- Regina volvió a sonreir.
-Así me gusta- respondió acariciando su mano.
Esto es todo por hoy. Ya estamos cerca de volver al tiempo real. Espero que les vaya gustando.
No se olviden de dejar su review, el próximo capi está listo. Así que apenas vea que hay respuesta con este subo el muchas gracias por leer.
