Nota de Autora: Como les prometí, he aquí el inicio de la segunda parte de Ironía… ¡el Capítulo 27! (Ok He tenido que re-hacer esta parte de la historia debido a… los personajes que se salieron de mi control, actuando por su cuenta coffcoffDaisukecoffxoffTakerucoffcoffAHORAHikariCOFFCOFF). Además, el tratamiento contra mi depresión ha mejorado y pasaba por muchos mareos debido a la medicina. En fin, dejando lo personal de lado… aquí está por lo que esperaron, que no creo que sea lo que esperaban al ser corto y resumido. Tan solo deseo entrar de nuevo en el juego de escribir tras haberme dado una pausa, poco a poco regresaré a escribir como antes, haha.
Capítulo 27: Graduación
—Queridos estudiantes, el día de hoy nos encontramos aquí, reunidos, para despedirnos de una de las promociones más sobresalientes de nuestra casa de estudios. Estamos orgullosos de haber nutrido desde un inicio con sabiduría a nuestros queridos alumnos de quinto de secundaria. Todos nosotros, incluyendo el personal, nos llena de alegría verlos llegar tan lejos. Ahora es tiempo de que extiendan sus alas y vuelen a nuevos horizontes.
No quise seguir escuchando más el discurso del director. Ahora simplemente lo reduje a una banda sonora mezclada con un par de murmullos por aquí o por allá. Mi mente se encontraba en otro lugar, en un profundo letargo del cual le costaba salir. Seguía sin comprender cómo había podido retornar a mi vida de manera pacífica luego de lo sucedido. Seguía, también, sin comprender el usual comportamiento de Tk, como si nada hubiese sucedido. Él se encontraba a mi lado, absorto en las palabras del hombre a quien nunca he tenido la oportunidad de visitar en todos mis años escolares, y tampoco es que quiera hacerlo. Por algún extraño motivo, mi corazón se encontraba tranquilo sin ese incesante palpitar que acompañaba su presencia en estos últimos meses. Su cabello rubio siempre con aquella gorra malgastada que lleva puesta tan solo se dedicaba a observar el escenario. Definitivamente, es incómodo estar sentados uno al lado del otro. Hoy es nuestro último día de clases, he por ello la graduación del grado de Hibiki. No obstante, aquella chica de cabello almendrado no se había dignado a aparecer desde antes de la fiesta, al igual que Anzu.
No tendría cómo enfrentarla. Más bien, no hay razón para hacerlo. Tk no ha hablado del tema, yo tampoco. Ya es suficiente con saber la condición de Daisuke y el hecho que vamos a tener que dejarlo atrás… él, una vez más en soledad repitiendo cuarto de secundaria mientras nosotros avanzamos.
—Muchas gracias, Director Kitagawa, por sus sabias palabras.
La voz de la prima de Miyako me sacó del trance en el que me había sumido. Al ser la representante del consejo estudiantil me imagino que es su turno para hablar o simplemente se apiadó de nosotros, los estudiantes, al notar que el discurso no llegaba a ninguna parte como es de costumbre. De manera repentina siento una mirada en mí. Sus ojos azules me examinaban con suma curiosidad. Creí que le prestaría mucha más atención a las palabras que vendrían a continuación pero aparentemente su nuevo foco era yo.
—¿Qué pasa? ¿Acaso tengo algo en el rostro?—murmuré para que los profesores no puedan escucharme. Mi emoción se encontraba encerrada bajo llave desde ese día en el hospital y rehusaba dejarlas ser libres. Tan solo me dedico a actuar como un robot, andando de manera monótona en el mundo.
—Estás muy callada—dice de manera despreocupada.
—No hay motivo para hablar.
Esto es lo que pediste, Tk. Que las cosas volvieran a ser como antes. Ahora solo te falta regresar a ti al puesto que tuviste todos estos años: mi peor enemigo.
—Kari… escucha… yo...
La mirada que le dirigí fue suficiente para callarlo. Mis brazos se encontraban cruzados en mi pecho, haciendo relucir la chompa crema del uniforme que llevaba puesta. La nieve que presencié esa noche tan solo era un previo aviso de que el clima estaba retornando a la normalidad, como si reflejase nuestro estado. Pasar de una fría guerra a un cálido final, lleno de sentimientos relacionados con el amor, para que retornase a ser congelado de manera cruda. Ahora todo ha vuelto a su estado natural, el mundo ha vuelto a ser lo que era. Mis ojos canela, carentes de alguna señal de luz resguardada en mi alma, tan solo fueron las balas necesarias para retornar al preciado silencio.
Lo único que no ha vuelto a la normalidad es Daisuke. Mi frustración y enojo por sus palabras… ¿acaso estoy que busco a algún culpable de su amnesia? Ese día en casa de Miyako no tomé muy enserio las palabras de Ken. Él dio la posibilidad de que le diese amnesia. Nunca creí que aquella pesadilla se volviese realidad… ahora nunca podré preguntarle a Daisuke quién es Natcchan. Un segundo… si lo que vi realmente era su consciencia en el Mar Oscuro, ¿no existiría el chance de que sus recuerdos… que sus memorias… estén… ahí?
Por algún motivo, cuando tomé noción de mis alrededores, me encontraba de pie. De alguna manera había retrocedido, haciendo caer mi silla la cual hizo un estruendo en el auditorio dejando ecos atrás. Tk se percató de mis acciones al encontrarse en una posición de estar a punto de levantarse. No tiene motivos para preocuparse por mí. Su novia es Fūka. Debería estarse preocupando por ella, no por mí. La presidenta había cortado su discurso por mi actitud, haciendo que lograra captar cierta inseguridad en sus ojos al morderse los labios, como si se le fuese imposible poder controlar la situación, como si tuviera una intención.
Una intención de ayudarme.
Lágrimas de frustración empezaron a formarse en mis ojos mientras aplastaba mis dientes. Tk acababa de colocar su cálida mano en mi brazo. Sentir aquél calor, aquél cariño a través del algodón, no fue lo suficiente para derretir mi congelado, roto y oscuro corazón. De manera brusca alejé su apoyo sin importarme su expresión de sorpresa con cierto grado de tristeza. Las imágenes de ese día en el hospital no dejaban de fluir en mi mente. Mi huida, mi llanto, el ataque de histeria, la fría nieve, la soledad. Bajé mi rostro para intentar retomar la compostura. Todos esperaban de manera ansiosa mi reacción tras haber estropeado el discurso de despedida. Una vez más, la más despreciada de la escuela vuelve a causar situaciones incómodas. Con unas leves disculpas mezcladas con mi aliento, acomodé la silla nuevamente para tomar asiento. Tk no dejaba de observarme, casi como analizando mi rostro y así comprender mis sentimientos. Tragando las lágrimas que no llegaron a salir, fui capaz de alzar la mirada hacia delante.
No necesito dar lástima. No necesito el apoyo de alguien. Tan solo piensan en lastimarme una vez más. La esperanza que me mostró tan solo se volvió en la desesperanza que nutre mi corazón. Creer sin dudar es una mentira. Prefiero pasar el resto de mis días sin creer en los demás y así no tener que volver a experimentar la sensación de dudar. Además, ahora tengo un objetivo. Esa ahora será mi esperanza. Si logro entrar al Mar Oscuro voy a poder encontrar alguna clave.
—Puede sonar algo vergonzoso de admitir pero, la Hibiki Inoue que tienen al frente no sería la presidenta del consejo estudiantil que conocen si no fuese por alguien—la chica había retomado su estrellato—Cierto día una persona se acercó a mí y me hizo creer en mi misma, en tener esperanza en mí misma. Sus palabras han sido la base de mis fuerzas todos estos años. Siendo sincera, una vez que eres parte del consejo te topas con personas interesantes, de todo tipo. Algunas las ves más que a otras, inclusive llegas a odiar… perdón, esa es una palabra algo fuerte, llegas a agarrarle cierto fastidio. Es por eso que admito no haber sido una buena presidenta, especialmente este último año. Asuntos incontrolables, cosas que no podía manejar… y la frustración de no poder ayudar a los estudiantes me hicieron dar cuenta de la impotencia. Es por eso que creo que no deben de dejar de luchar. Por más que sea una guerra contra uno mismo, si uno no logra levantarse de su propio agujero nunca podrá ayudar a quienes están a su alrededor. Aprendí esa lección a la mala, en el proceso… mi corazón tomó noción de lo importante. Todos ustedes son importantes para mí. Por más que crean que no los reconozco, que no los conozco… siempre yace algo dormido que evoca los recuerdos.
Siempre yace algo dormido que evoca los recuerdos… ¿se podría aplicar eso con Daisuke?
—Es por eso que los quiero dejar en buenas manos el año entrante. Sé que lo estarán. Bueno, no quisiera hacer este discurso más personal de lo que ya resultó ser pero… es fundamental nunca perder noción de lo que es importante. Siempre tomen en cuenta que, al estar con una persona o inclusive una situación, deben enfocarse en las cosas buenas en vez de las malas…
Un sonido familiar se hizo camino a mis oídos. La voz de Hibiki se estaba quebrando, aquél tono autoritario que manifiesta al encontrarse en su posición escolar designada tan solo era un antifaz del cual, finalmente, se estaba deshaciendo el día de hoy. Escucharla de ese modo, mi corazón empezó a latir al observar su lucha entre lo moral y lo incorrecto. Sabe que es un discurso para toda la escuela pero a la vez desea transmitir otro tipo de mensaje. Sacudí el rostro, mis manos empezaron a sudar, un frío recorrió mi espina dorsal con tan solo pensar esa posibilidad.
Está hablando sobre nosotros. Sobre todos nosotros. Fūka, Tk, Daisuke, yo… inclusive sobre ella misma y su relación en el incidente… ¿por qué, Hibiki? ¿Por qué haces esto? ¿Quién es esa persona tan importante que logró hacer que llegaras a donde estás y aun así puedas mantenerte de pie sin importar estas circunstancias? La envidio, la envidio mucho. Yo también… quisiera conocer a esa maravillosa persona.
—Es un pensamiento muy ingenuo. Por eso, les pido… les pido como su presidenta… y tomen a pecho mis palabras, estudiantes… ¡Nunca se rindan con su vida! Tirarla en una esquina es… ¡es tan solo un insulto a la misma vida! ¡Deben vivir y no tirarla! Todo saldrá bien… después de todo, un brillante futuro siempre les estará esperando—lágrimas empezaron a fluir por su rostro mientras colocaba una mano sobre su pecho. Una sonrisa se hizo paso en sus labios—Por eso mismo nunca pierdan la esperanza. Por más espinas que vaya a tener su camino, enfóquense en las alegrías que aquél camino les va a traer a pesar de las adversidades que conlleve. Es por eso que siento que la persona que tomará mi lugar podrá iluminar esos caminos. Gracias por todo este tiempo con ustedes, por haberme elegido… votado por mí todos estos años como presidenta. Esta es la despedida de Hibiki Inoue. Los voy a extrañar… chicos.
—Hibiki…—la voz de Tk me hizo saltar. Se encontraba mirando fijamente a la chica de cabello turquesa con cierta melancolía en sus ojos azules. De un segundo a otro ahora me observaba de manera detenida, tratando de procesar las palabras de la presidenta en mi persona, como si yo contuviera las respuestas que busca.
—Ni lo pienses, Tk—lo negué de manera inmediata para de esa manera también evadir la imaginaria realidad que empezaba a formar—Es imposible que se trate de eso.
—¡Pero está llorando, Kari!—exclama de la manera más silenciosa posible—Tengo que hablar con ella.
Con tan solo escuchar esas palabras, mi cuerpo reaccionó más rápido que mi mente. Mi mano se encontraba sujetando la del rubio en un intento de impedir a que se levante y vaya corriendo hacia ella. Conociéndolo, es capaz de saltar al escenario del auditorio para ir y abrazarla. La temperatura empezó a subir en mí en un intento de derretir la barrera que yo misma había colocado. El latir de mi corazón retornó, inclusive sentí dolor cuando actuó de manera tan repentina por mí accionar. Ahora fue su turno de encontrarse desorientado. Si para mí mis acciones no cobran mucho sentido me imagino que para él menos. Es hora de que venga el rechazo que le proporcioné cuando quiso darme apoyo. Cerré los ojos, esperando el momento en el cuál sentiría la calidez desaparecer. Sin embargo, ese momento nunca llegó. La oscuridad que corrompía mis pensamientos empezó a desaparecer al ser transmitida la luz que negaba a través de una respuesta silenciosa e invisible. Su calor ahora fue el doble al percibir su otra mano sobre la mía. Quería llorar, gritar, desahogar todos mis pensamientos y pesares. Llorar en sus brazos como una niña indefensa temerosa de las tinieblas que yacen en mi alma. Que espante a los fantasmas que corrompen mi cruel y fría alma.
—Tranquila, no me iré a ninguna parte—su sonrisa me tranquilizó, apaciguando la angustia que me carcome—Si me voy será contigo, ¿sí?
Me molesta que actúe como si nada hubiese pasado. Me molesta que solo yo haya vuelto a su estado original. Que solo yo me comporte de esta manera. No soy capaz de perdonarlo por lo que vi ese día mientras esperaba en la cúpula. Es como si el incidente de la fiesta de fin de primaria con el alcohol se estuviese repitiendo de manera anormal. El amor que Daisuke me proporcionó esa noche fue suficiente para tranquilizar mis dudas pero aun así… ¡¿aun así por qué añoro tanto su compañía!? ¡¿Por qué ahora no puedo imaginar un día sin él a mi lado!? Daisuke, espero puedas perdonarme… por más que no recuerdes quién soy… que no sepas quién soy… voy a ser yo quien recupere ese tiempo perdido. Si Tk es lo que necesito para estar de pie, para evitar caer mucho más en el propio abismo que he creado en mi corazón, pues que así sea.
En cámara lenta, como si acabase de despertar, retomé mi posición al esperar a que el Director le diera sus diplomas a cada alumno. Todos aplaudían como es debido, salvo que cuando fue el turno de Hibiki parecía como si un coro se hubiese puesto de acuerdo. Cuando el laberinto ocasionado por los alumnos acabó y los graduados hicieran el ademán con sus sombreros, lo primero que hicimos fue ir en contra del fervor de cada persona. Todos salían como bestias enjauladas del auditorio mientras que nosotros intentábamos llegar hacia lo más profundo de él, yendo en contra de la marea. Esta vez, por más que Tk me extendiera su mano me negaba en tomarla. Estaba decidida en serle fiel a Daisuke y de seguro hay muchas formas de recibir el apoyo de mi enemigo que no recurra al contacto físico. Golpeé mis mejillas para percatarme que me encontraba helada. Como si mi interior deseara manifestarse en el exterior. Tk no deja de mirarme una que otra vez mientras que caminamos. Después de todo sigo hablando de manera cortante, monótona, como un robot vacío de emociones humanas e inclusive estoy convencida que mis ojos no ayudan a ocultarlo.
—¡Hibiki!
—¡Hibichibi!
Las gemelas Kanzaki se encontraban abrazando a su ídolo, incapaces de creer que la despedida había llegado. Ambos al margen, decidimos no movernos hasta que acabase la función y no interrumpir la emotiva escena. Aunque Hibiki no parecía muy contenta de estarse mojando la túnica con lágrimas y mocos.
—¡Chicas, suficiente!—la escuché decir—Yo también me encuentro triste pero no creo que sea para tanto.
—Hibichibi nos deja pero siempre estará en nuestros corazones… eso creo—la lentitud con la que Mai dijo eso no evitó que la Miyako de bolsillo explotara.
—¡Mai! Eso suena como si estuviera muerta… y deja de hacer juegos de palabras con mi nombre y estatura, ¡sé que algún día creceré!
—Al parecer la leche que tomas no está ayudando, Hibiki—logra decir Ai mientras la abraza una vez más, hundiendo su rostro en los grandes pechos de ella—Comparte algo de esto, ¡dime qué leche tomas!
Definitivamente, la emotiva escena tan solo se transformó en una comedia barata con tres actrices. Colocando una mano contra su frente, Tk lo único que hace es suspirar. No pude evitar hacer lo mismo, nuestros alientes saboreando la libertad al unísono. Cuando notaron nuestra presencia, las dos muchachas de cabello azul, cada una con una trenza al lado opuesto de la otra siendo la única pista para diferenciarlas, se separan de Hibiki. Ai, avergonzada de sus palabras, y Mai como es de costumbre, tambaleándose como si fuese un juego.
—¡Takaishi, Yagami!—ante sus ojos grises parecíamos sus ángeles de la salvación—¿No se fueron con los demás?
—Queríamos hablar contigo un rato, Hibiki. Ese discurso estuvo fantástico—el rubio esbozó una sonrisa. Una sonrisa que brillaba como los mil soles incapaces de atravesar mi cascarón.
—¿E-E-En verdad lo crees?—tartamudea mientras evita su mirada. Un leve sonrojo se formó en sus mejillas, capturando mi curiosidad, mientras jugaba con uno de sus rulos—Ahora que ya me gradué puedes llamarme como desees… aunque sigo pensando que Hibiki es muy casual. Con Inoue bastaría, no hay necesidad del presidenta ahora.
—Prefiero tu nombre. Con Inoue tan solo recuerdo a Miyako y no sería lo mismo.
—Ah... y-ya veo—una risa nerviosa se escapó de la antigua presidenta del consejo—No puedo esperar al próximo año. Sé que fue una buena elección.
—Espero no defraudarte.
—No lo harás. Después de todo me lo prometiste.
¿De qué están hablando? ¿Será que tiene que ver con esa conversación que tuvieron hace un tiempo? El día en el que Hibiki secuestró a Tk por un breve momento que llevó a que Fūka dijera… que estaba feliz de haberme conocido y ser mi amiga… ¿tan solo era un acto más de hipocresía detrás de aquella pura sonrisa?
—Siento que nos estamos desviando del tema—balbuceó Tk mientras se rascaba la parte trasera de su rubia cabellera—Si nos pudieran dar un momento, Ai… Mai.
Las gemelas, sorprendidas por ser llamadas por su primer nombre por él, conducta que inclusive a mí se me hizo sospechosa, retrocedieron para al final salir del auditorio. Ahora, estando los tres en completa soledad, aislados del mundo exterior, empecé a meditar seriamente la charla que deseaba tener Tk con ella, tanto así para que sea requerida mi presencia. Si Hibiki se encontraba hablando de todos nosotros no deseo estar aquí, no hay motivo para involucrarnos más, de involucrarla más con nosotros. Ella no pertenece a nuestro mundo. Si fuera una niña elegida probablemente lo consideraría pero tendría que aplicarle lo mismo a Fūka, aunque ella tiene más probabilidades por el Digihuevo. El silencio nos envolvía hasta que ya no pude más. La frialdad que está creciendo en mí me está haciendo cada día más insensible.
—¿Por qué lloraste, Inoue?—solté de manera repentina, sorprendiéndome a mí misma.
Inclusive me rehúso a llamarla por su nombre luego de todo este tiempo, ¿qué me está pasando?
—Ah… fue muy obvio, ¿no?—dejó salir una vez más una sonrisa nerviosa—Ni yo lo entiendo pero… para que se hayan tomado el tiempo de preguntarme… lamento haberlos preocupado.
No me preocupaste. Lo preocupaste a él. Es diferente. Por eso me molesta.
—Quienes te debemos las disculpas somos nosotros, Hibiki—Tk toma la pose clásica para mostrar sus palabras. Por algún motivo me miraba de reojo, como si esperase a que hiciera lo mismo, cosa que no hice—Lamentamos lo sucedido todo este tiempo. En especial de mi parte con las palabras que dije ese día en el consejo.
—N-No hay necesidad… ese día comprendí que tus sentimientos están fijos en un lugar, incapaces de desviarse—con eso dicho, da meda vuelta para terminar con su espalda a nosotros—Así que… no pierdas el tiempo disculpándote… Tk.
Con un gesto de asombro, el rubio se recompone atontado por el evento. Inclusive a mí me agarró desprevenida. Era la primera vez que Hibiki se refería a él con su primer nombre. Con un desagradable sabor en mi boca, solté de manera venenosa.
—Suficiente, Inoue. Estás planeando algo.
—¿Kari…?—Tk retrocedió tras mi cambio de actitud. No lo culpo, nunca reacciono de esta manera.
—Tienes razón… más bien, soy yo la que debe disculparse, en especial contigo Hikari—cuando decidió volver a mirarnos, sus ojos brillaban bajo el destello de la luz artificial que cubría el auditorio. Al parecer todavía quedaban lágrimas que soltar. Cuando la escuché referirse a mí de esa forma, mi corazón volvió a latir, —Todos estos años… mi actitud hacia ti no fue del todo positiva.
—Hibiki…—una vez más, Tk tan solo se dedicaba a jugar con nuestros nombres sin tener algo que decir.
—Esto también tienes que escucharlo, Tk. Como dije en el discurso… se podría decir que te llegué a odiar, Hikari.
—No me sorprende, después de todo siempre he sido y seré la más despreciada de la escuela—solté mientras formaba mis manos en puños.
—Eso no es cierto, Kari—el rubio no comprendía mis palabras. Es de esperarse, jamás lo percató—Todo este tiempo yo he estado protegién...
—¿Protegiéndome? No me hagas reír, Tk. Todos sabemos las reglas. Si el popular odia a alguien todos también lo hacen, es la única forma de sobrevivir. Es por eso que no me asombra la confesión de Inoue.
El silencio se apoderó de su rostro, ahora cubriendo sus ojos con el flequillo.
—Tk no está mintiendo, Hikari—la voz de Hibiki era diferente, la seguridad se había apoderado de ella—Es por eso que sentía celos. Celos tanto de Fūka como de ti. Por más que llamase a Fūka la sombra de Takaishi, la envidia que sentía hacia ti era más fuerte.
Sentir cómo ahora Hibiki se refería a todos con nuestro primer nombre me está empezando a enfermar, a enfermar la camarería no deseada.
—Entonces todo este tiempo que Hinanawi estuvo en el consejo contigo…—Tk seguía sin creer la confesión.
—Tan solo eran apariencias. Ella siempre andaba tras de ti, como una sombra. Es por eso que la llamaba de esa forma. Cuando tú no estabas no la trataba del todo bien… por eso me sigue sorprendiendo su trato hacia alguien como yo… quizás tan solo sea hipocresía, imitándome… o quizás esa es su forma de ser. Nunca lo sabré al ser incapaz de disculparme frente a ella.
—¿Qué clase de envidia?—interrumpí antes de que mi enemigo pudiese comentar al respecto—¿Qué tiene que ver con el hecho que dijeras que Tk no está mintiendo?
—¿Sabes la razón por la que Tk entró al consejo en su primer año, Hikari?—la mirada de Hibiki tan solo me clavaba, intentando leer mi inexpresivo rostro cubierto en las sombras—Te doy una pista. Es la razón de la envidia y celos.
—Ok, ya es suficiente—Tk lucía fastidiado, inclusive algo irritado—Kari, Hibiki, deténganse.
La muchacha de cabello turquesa echa un suspiro invisible, cosa que me disgustó tras haberme provocado de esa manera.
—Tranquilo, Tk. No pienso decir nada más, lo mejor sería que Hikari lo averiguase por su cuenta… además, no quisiera formar una pelea que opacará lo que voy a decir a continuación.
¿Descubrir la relación entre las acciones de Tk y sus celos? No quiero más misterios para resolver… tan solo… ¡tan solo deseo ir al Mar Oscuro y recuperar a Daisuke!
—Mi intención todo este tiempo ha sido la siguiente—observo cómo toma aire para tranquilizar sus nervios. Sus manos estaban jugando con la túnica azul de graduación,—Quiero pedirte disculpas por todo este tiempo, Hikari. Estos cuatro años que te he conocido, ya que soy de un grado mayor, nunca tuve la oportunidad de tratar contigo de manera directa. Gracias a Tk y los demás he podido comprenderlo, que no debo juzgar a un libro por su portada. Al conocerte, tratar contigo… pasar tiempo juntas como esa reunión de estudios que tuvimos en casa de mi prima pude al fin comprenderlo. Llegué a considerarte una persona importante, tanto así que empecé a creer que quizás podríamos… ser amigas.
«Gracias por ser mi amiga todo este tiempo, Kari.»
Las palabras de Fūka empezaron a sonar en mi mente. La oscuridad se estaba disipando, mi corazón estaba empezando a tomar rienda del asunto pero aun así algo se lo impedía.
—Tan solo quiero decir…—ahora fue su turno de agacharse—¡Discúlpame por todo este tiempo! ¡Por juzgarte sin conocerte! ¡Por querer arrebatarte a una persona tan fantástica de tu lado!
Lágrimas empezaron a caer al suelo de madera plastificada. Cubrí mi boca con ambas manos sin creer los eventos que se estaban desencadenando. La sensación de angustia creció hasta que no di más. Un grito se escapó de mis labios, siendo el silbato indicando la hora de huir. Empecé a correr, a correr sin dirección alguna. No fui capaz de enfrentar las disculpas de Hibiki, no fui capaz de aceptarlas. Seguía sin creer lo sucedido, el hecho a que tuviera el valor de admitir sus errores, la convicción de dejar las apariencias de lado y expresar todo lo que llevó guardado por cuatro años.
¿Será que debo hacer lo mismo para pedir disculpas? ¿Tk sería capaz de hacer lo mismo algún día sobre la pelea de sexto de primaria?
Su brazo fue el freno de mi corazón.
—Kari… se me hace imposible sentir empatía en estos momentos. Decirte que entiendo cómo te sientes tan solo sería un mentira… pero no puedo ignorarte cuando te pones de esta manera.
—¡¿Por qué decides seguirme ahora!?
Exploté. No puedo aguantarlo más. No puedo controlar la explosión que fluye dentro de mí.
—¡¿Por qué no lo hiciste ese día!?—coloqué ambas manos sobre mi cabello, como si estuviese a punto de jalármelos para así intentar mantener algo de cordura—¡Tuviste dos oportunidades para hacerlo! ¡¿Por qué esta vez decidiste seguirme!? ¡Dime! ¡¿Acaso querías lucirte frente a Inoue!?
—¡Sé que debí hacerlo!—la forma en la que lo dijo fue suficiente para callarme. No sé si describirlo como rabia contenida, furia hacia sí mismo o simple frustración—¡Y me arrepiento todos los días de no haberlo hecho! ¡Pude haber ido tras de ti ese día, demonios, tuve la oportunidad hace poco y no lo hice!
—¡¿Y qué cambió ahora, ah!?—sigo sin comprender mi nueva personalidad.
—¡Creo en ti! Eso es… lo que ha cambiado.
—Creer… en mi… ¡¿acaso es una broma!? ¡No entiendo a qué vienes con eso!
—¡Creo en ti! Sea por lo que sea que estés pasando, recuerda que eres capaz, has hecho millares de cosas maravillosas antes, capaz de brillar en la más temible oscuridad, así que sé que podrás salir de esto.
Una vez más pude sentir su cuerpo contra el mío. Un abrazo que quemaba mi alma, como si la luz y esperanza que transmite lucharan contra la oscuridad que se apodera cada día más de mí. Recuerdos empezaban a aparecer de manera veloz. La fiesta de primaria, la primera pelea con Tk, mis más penosos momentos en secundaria, la amabilidad de Daisuke, el amor de Daisuke, el sacrificio de Daisuke, el cariño de Tk, el amor de Tk, la preocupación de Tk, la fiesta de pre-promoción, el baile con Tk, el beso de Tk con su novia en la cúpula, mi primer beso con Daisuke, la amnesia de Daisuke, mi descompuesto llanto bajo la nieve.
—Sabes muy bien por lo que estoy pasando—murmuré mientras lo alejaba de mí. Esa era mi intención pero sus brazos no me soltaban, cada vez que luchaba tan solo se aferraba mucho más—¡Suéltame!
—No, ¡no lo haré! No permitiré que te pierdas, no volveré a cometer el mismo error una tercera vez.
—¡Tan solo déjame!
—Algo tienes en mente, Kari. No estás pensando de manera racional… voy a averiguarlo y te detendré. No lo olvides.
—A ver si esta vez lo logras hacer a tiempo—con aquella amenaza finalmente me soltó. Retrocedí por el susto, incapaz de mantener mi boca cerrada.
—Voy a estar un paso adelante de ti. Cuando menos lo esperes, estaré ahí para detenerte.
—Me pregunto si será así…—musité llena de desdicha—Abusa de tu esperanza, como siempre lo has hecho. Yo confiaré en mi luz y no permitiré que te entrometas en mis asuntos personales, ¡tenlo en cuenta!
—Kari… ¿estás segura que es tu luz la que te está guiando en este momento?
Y antes de que pudiese responderle como lo he estado haciendo, la oscuridad que corrompe mi corazón disminuyó, manifestándose como la huida más patética que he podido hacer en mis dieciséis años de vida.
Prometo explicar eventualmente lo que sucedió con Hikari luego de la pregunta de Daisuke —¿Quién eres?— para poder comprender su nueva actitud. ¿Les gustó esta —Dark!Hikari—? Podemos decir que Hibiki se graduó tanto de la escuela como de su amor no correspondido y Hikari de los lazos que creía verdaderos. Una vez más la elegida de la luz se salió de mis manos… Y HAY QUE REPLANTEAR LOS CAPÍTULOS QUE VIENEN DE NUEVO GRACIAS HIHikari.
Ha empezado la segunda parte de Ironía y espero que la disfruten tanto como la primera ya que muchos misterios serán revelados :)
Nos leemos!
