El vacío en el par de ópalos.
El pequeño soplo de esperanza comenzó a esfumarse dentro del corazón de Uraraka, dejando paso a un sentimiento de intensa soledad que le partía el corazón en mil pedazos, todo gracias a esa cruel realidad que se manifestaba en un par de rayos de luz sobre una de sus mejores amigas y el chico Midoriya. Vio cómo Tsuyu sonreía al chico de sus anhelos, mientras el sonrojo inundaba las mejillas masculinas, una imagen que traía más que dolor y que sin embargo, trataba de contener con todas las fuerzas que tenía dentro de sí. Era cierto que Tsuyu le había dicho que jamás había visto a Deku con otros ojos más que los de un amigo y colega, y ella le creía. Pero en cuanto a Deku… no sabía qué creer… ¿Por qué Deku se había sonrojado al ver a Tsuyu? ¿A Deku… le gustaba…? ¿Era acaso el torbellino de emocionen que le hacía pensar ideas locas? No lo sabía, pero tampoco quería saberlo. No esa noche cuando se había jurado decirle todo a Deku; decirle que lo quería, lo quería con todo su ser, que lo admiraba, lo estimaba y le estaba infinitamente agradecida por cada bloque de fortaleza que, aun sin saberlo, Deku le regaló a la joven muchacha y que ella acogió con completo cariño como si de su tesoro más preciado se tratase. Cierto. No podría rendirse tan pronto.
-¿En qué rayos estás pensando, Uraraka? –Se reprendió en un murmuro a la vez que daba unas cuantas palmadas en sus redondas mejillas, provocando un sonrojo aún más acentuado. –Aun no es tarde… la derrota llegará una vez que decidas callarte. –Alzó la vista de nuevo a todos y sonrió ampliamente, felicitando a ambos chicos al igual que el resto de la clase 1-A.
-¡Y esas son las parejas de esta noche! En un momento más se les llamará a la pista de baile para iniciar con el tradicional baile de navidad… Recuerden que es un campo de batalla más donde deberán mostrar sus habilidades… Todos irán con todo, así que la derrota se impondrá ante ustedes cuando decidan subestimar a sus compañeros. –Dijo de manera solemne el pequeño Director mientras dejaba el podio y regresaba a su asiento al lado de Midnight en la mesa de gala de profesores donde todos conversaban de forma calmada salvo Present Mic, quien no dejaba de parlotear de forma escandalosa algo que parecía no importarle a Eraserhead. Y entonces, una suave melodía instrumental comenzó a inundar el salón.
-Tsuyu, Midoriya ¿Qué piensan bailar? Tienen una competencia dura –Dijo Mina al ver a las parejas de otras clases, como el caso de Itsuka Kendo y Monoma Neito de la clase 1-B, eternos rivales (hablando únicamente de Neito) de la clase A.
-Hey viejo… ¿Sabes bailar? No pareces del tipo que tome el mando en ese tipo de situaciones.-Se rió Denki apoyando uno de los brazos en el respaldo de la silla mientras dirigía una mirada llena de intriga y diversión a Deku.
-Vamos, vamos, dejen de acosarlos, seguramente ya están lo suficientemente avergonzados como para que ustedes los molesten –Momo se levantó de su asiento intentando calmar a sus compañeros haciendo sonar sus palmas para llamar la atención de todos, mirando de forma amable a la pareja del 1-A. –No se preocupen, ustedes lo harán bien… -Cambió la mirada hacia Tsuyu por un momento. –Si lo deseas, puedo enseñarte unos cuantos pasos básicos de vals, Tsuyu… Por lo que he escuchado, es el estilo de baile que se usa en este evento… además tengo algo de experiencia en eso… pues es mi baile favorito… -Murmuró algo sonrojada esperando con todo su corazón que el chico Todoroki pudiera escuchar eso. Después de todo, la pista de baile no era exclusiva para la contienda de baile.
-Sería de mucha ayuda, Momo. –Sonrió agradecida Tsuyu levantándose de su asiento, tomando la falda de su amplio vestido verde, haciendo una reverencia a la hermosa Yaoyorozu. –Cuento contigo.
-¡Deku! Si no tienes algún inconveniente, yo puedo… -Uraraka dejó las palabras en el aire, antes de ser interrumpida por una enérgica chica de cabello rosado.
-¡Entonces yo le enseñaré a Midoriya! –Y sin esperar la respuesta de su compañero, tomó su mano y lo llevó con ella a la pista de baile ante la mirada expectante de todos. Todos rieron y se compadecieron de Deku, en especial Uraraka. Lo cierto es que, si lograba salir vivo de un baile con Ashido, sería pan comido la competencia real. Amplió su sonrisa mientras apoyaba su mentón en la palma de su mano, mostrándose de nuevo un tenue sonrojo, esta ocasión ajeno a las palmadas antes dadas por la misma muchacha de grandes ojos marrón. Cerró los ojos y recitó en su mente una peligrosa unión de palabras que, para ella, reflejaba ese huracán de emociones que Deku despertó en ella desde el día que le conoció: "Te amo."
-Iré al baño, no tardo. –Se levantó Ochako disculpándose con sus amigas y dirigió sus pasos al segundo piso, donde los sanitarios se encontraban. Sin embargo, lo que buscaba era poder zafarse un momento de todo aquel ruido y tener un momento para ella…para poder suspirar sin tener que preocupar a otros. Mientras subía, se dio cuenta de lo difícil que era manejar esos altos zapatos que Hagakure se había empeñado en hacerle usar. -"Lucirás realmente linda si creces unos cuantos centímetros más. –Recordó Uraraka decir a la chica invisible. –Llamarás la atención de todos con lo bonita que eres."
Se reprendió de nueva cuenta esa noche. Esto había terminado de esa forma gracias a emocionarse, gracias al corazón alborotado que sus amigas habían provocado. Porque lo cierto era que, ese estilo no iba con ella… Ella solo quería ser alguien que Deku notara por ser ella… pero irónicamente estaba ahí, pretendiendo ser alguien más solo para robar la mirada del joven aprendiz de héroe. Sin embargo, el grupo de amigas no estaban equivocadas al decir que llamaría la atención de los chicos, pues mientras la pequeña Uraraka caminaba a un paso lento acompañada de sus murmuros (hábito molesto que había adoptado de Deku), los chicos que cruzaban su camino con el de ella no podían hacer otra cosa más que mirarla con suaves sonrojos, haciéndoles virar la cabeza mientras ella continuaba sin inmutarse. Una vez en la segunda planta, pudo disfrutar de una mejor vista de la pista de baile y de todos quienes se movían con gracia y torpeza, y no pudo evitar soltar una risa al ver a Deku. Se apoyo en el sólido barandal y detuvo su mirada de nuevo en el dueño de ese rebelde cabello oscuro, moviéndose extravagante ante el ritmo de Mina Ashido y no pudo evitar lamentarse de forma miserable.
-Dijiste que esta noche no te rendirías Ochako… y estás aquí saboreando la derrota antes de entrar en el campo de batalla… -Su voz fue apagándose hasta desaparecer en medio de un temblor de su garganta, donde un enorme nudo le impedía articular palabra alguna. El improvisado riachuelo que llevaba unas cálidas gotas saladas se abrió paso por el rostro de Ochako, cristalizando esos enormes ojos suyos, dándoles la apariencia de enormes ópalos humedecidos.
-Hey, muévete… Estorbas aquí estúpida cara redonda.
Uraraka levantó la mirada que hasta entonces había ocultado bajando la mirada al suelo, topándose con Bakugou Katsuki, quien sostenía una copa de cristal con algo que no le importó descubrir a la fémina. Lo único que estaba en su cabeza era huir de ese lugar. Inventaría una tonta excusa con Aizawa, pues en verdad esto se escapaba del control de Uraraka. Y ahora aparecía Katsuki Bakugou viéndola en un estado tan deplorable que solo le hacía tener más pena por sí misma.
-L-lo siento Bakugou… Solo… me distraje… lo siento… -balbuceo intentando sonar convincente, aclarando su garganta para barrer con toda esa tristeza alojada ahí. Se dio media vuelta dispuesta a poner su plan en práctica hasta que sintió un agarre violento tirar de su muñeca obligándola no solo a regresar un par de pasos, sino a posar su mirada humedecida en ese ceño fruncido sobre la penetrante mirada carmesí.
-¿QUIÉN DEMONIOS TE HIZO ESTO ESTÚPIDA?
Uraraka mordió su labio por segunda vez en la noche y desvió la mirada a la pista de baile buscando de forma inconsciente a Deku, recorrido que siguió Katsuki de forma instintiva. Ahí estaba el imbécil de Deku, riendo estúpidamente como siempre lo había hecho junto a esa tipa rosada del ácido que siempre le sacaba al tema el idiota de Kirishima… ¿Por qué ahora sentía que le hervía la sangre con más intensidad que de costumbre?
De pronto, recordó el primer contacto con la chica gravedad durante el festival deportivo. La estúpida niña cara de ángel había dado todo contra él en la contienda, más allá de las expectativas masculinas del chico explosivo; cada herida, cada gota de sudor y sangre que Ochako dejó en ese cuadrilátero lo había hecho con el propósito de darle una pelea justa. Aún así, y después de la inminente derrota, ella jamás le había mostrado una sola lágrima a Bakugou. Sabía que las chicas molestan suelen llorar por todo, pero esa estúpida cara redonda jamás le había hecho cargar con algo como eso. Por eso mismo, la recordaba… Porque para Bakugou Katsuki, no existe memoria más que para aquellos que ansía derrotar, para aquellos a quien desea superar: Bakugou solo recuerda los nombres de aquellos que admira. Y ahora, esa misma chica que se había ganado su reconocimiento, estaba ahí en un maldito vestido asqueroso que no le quedaba para nada y eso le generaba nauseas. La desconoció por completo, y eso le dolió en el orgullo: Había admirado por un momento a alguien que, de un momento a otro se había transformado en una persona más del montón. La idea se le antojaba estúpidamente divertida, así que comenzó a reír, sujetando a Uraraka aún de la muñeca, la atrajo hacía sí mismo y con una mueca divertida comenzó a dar rienda suelta a esa maldita ira que le carcomía la razón.
-No me digas que el maldito de Deku te dejó peor que yo, estúpida. –Susurró el joven cerca del rostro femenino- Me decepcionas, eres como toda la maldita cabeza hueca que van tras un chico.
Ochako abrió los ojos sorprendida, dando paso al enojo en lugar de la tristeza, y de forma impulsiva, se encontraba dando una enorme bofetada contra la firme mejilla del rubio. Bakugou sonrió. Ahí estaba la odiosa cara de ángel que había conocido en el festival, esa mirada aguerrida se lo decía.
-Esto no te importa Bakugou, no te metas. –Ochako se soltó del agarre del chico y mientras limpiaba de su rostro el rastro de lágrimas, se dirigió de nueva cuenta a las escaleras para bajar de nueva cuenta y ocupar su asiento junto a sus amigas. Seguramente comenzarían a preguntarse por la demora de la chica. Bakugou tenía razón. Había pasado toda la noche sintiendo lastima de sí misma y ya era suficiente de eso. Una vez terminase el baile, le diría todo a Deku. Necesitaba una respuesta para continuar con su vida, y fuese como fuese, ella se repondría, porque aún tras un rechazo rotundo, no sería la primera vez que un chico la hiciera llorar. Volteó ligeramente hacia donde el muchacho de cabello rubio se encontraba y le agradeció de forma interna, recordando también el festival deportivo. Sorpresivamente, Bakugou siempre le había obligado a derribar las barreras que la mantenían atada a la comodidad… así fue antes, y ahí era ahora. Katsuki la vio alejarse unos pasos antes de chasquear la lengua y sonreír de forma prepotente. Demonios. Esa chica podía llegar a ser bastante interesante cuando se lo proponía… ¿Cuándo había sido la última vez que alguien le dijo que alejara sus narices de algo que no le incumbía? El único recuerdo que tenía de una mujer imponente que le había dejado con todas las rabietas en la punta de la lengua, había sido su madre. Siendo así, no iba a permitir que esta malnacida niñata se saliera con la suya y lo tratara como si de un crío se tratara, así que comenzó a seguirla.
-Recibamos con un gran aplauso a todos los alumnos para la inauguración del baile de primavera. –Se escuchó decir a Midnight con entusiasmo dándole la entrada triunfante a las numerosas parejas que avanzaban en una fila ordenada, anuncio acompañado por los numerosos aplausos y silbidos de todos los presentes… a excepción de Bakugou y Uraraka.
-Yo decido cuando esto termine, estúpida cara de ángel.
Susurró dominante el muchacho, acorralando a la jovencita de suaves facciones contra una de las columnas del salón, ocultándolos a ambos de las molestas luces en una suave penumbra mientras acercaba su boca a al oído de la chica.
-Deja de llamarme por ese extraño apodo Baku…
-A ti ... te gusta Deku… ¿verdad?
La chica abrió los ojos con sorpresa mientras un sonrojo nada discreto inundaba sus mejillas por completo, volteo a ver acalorada a Bakugou.
-N-no sé de lo que hab…
Bingo. Bakugou amplió de forma socarrona su sonrisa, lo que trajo un escalofrío que le recorrió el cuerpo a Uraraka. Se había olvidado por un momento lo perspicaz e inteligente que podía llegar a ser su compañero, así que Uraraka solo atino a mirarle aterrada y ante la falta de palabras, el vals comenzó a sonar, sin que esto detuviera el avance del rubio hacia los labios de Ochako.
¿Algún review? Se agradecen :D Ya sé que les doy libertad de escribirme o no, pero si no lo hacen, no sé si les va gustando el curso que estoy tomando.
