Destellos fuego cornalina

Uraraka se mantuvo completamente quieta por una fracción de segundo, paralizada por el pánico mientras esperaba el fatídico final. Inconscientemente intentó retroceder un paso más, pero la columna de concreto que se encontraba tras su espalda le recordó que no tenía escapatoria. Posó la mirada chocolate en aquel par de centelleantes ojos de rubí y contuvo la respiración después de tragar saliva. Aclaró su garganta e intentó recordar todas esas malas palabras que el rubio incluía en su discurso cotidiano y que había usado en clase, en la sala común de los dormitorios, en los entrenamientos… y básicamente, en todo lugar que él pisaba. No dejaría que la intimidara, o su nombre dejaría de ser Ochako Uraraka. Apenas abrió la boca para replicar con una queja improvisada, cuando Katsuki bajó a su oído.

-Tsk… estúpida cara de ángel… Un imbécil que te hace llorar no debería ser tu tipo.

Y entonces, soltó el agarre que tenía en Uraraka para terminar de un sorbo el contenido de la copa que aún adornaba su mano izquierda, extendiéndola hacia la chica para después bajar las escaleras por las que hasta hace un momento, la chica había subido. Una cara de completa confusión adornaba la cara de Ochako, quien vio desaparecer la espalda masculina al compás de los pasos que el chico daba. De pronto, cayó en cuenta que había contenido por un gran rato la respiración, así que dio un gran suspiro intentando llenar de aire sus pulmones que hasta entonces habían sido privados de tan valioso elemento. Regresó al barandal sin poder decir nada y comenzó a repasar la pequeña escena que había vivido con Bakugou, en un intento por comprender lo que acababa de pasar ahí. Sin embargo, se encontró sin ninguna explicación que le dejara satisfecha: ¿En qué momento había pensado que ese fatídico final sería un beso? Sacudió atolondrada la cabeza. Tonterías. Ella jamás pensaría en un final tan irracional… donde un beso aflorara entre ella y Bakugou.

-Vaya tonterías… ¿No es así, Ochako? –Murmuró amedrentándose a sí misma por esos extraños pensamientos, retomando el camino al sanitario donde una vez ahí, bajo el rayo de luz blanquecina, se abanicó apenada mirando el reflejo que el gran espejo le regalaba. El sonido de la puerta siendo abierta la sacó por fin de sus pensamientos.

-¡Uraraka! ¡Te perdemos de vista un rato y tú escapas! -Apareció Mina enérgica con las mejillas enrojecidas y el cabello más rebelde que de costumbre como resultado de los alocados movimientos de baile que había visto Ochako desde el barandal donde momentos atrás había estado. Ella solo sonrió.

-Lo siento, la verdad es que quería alejarme un poco del ruido… -Mina le miró profundamente a los ojos con las manos en las caderas, inclinándose. Era claro que amiga no le creía, así que se apresuró a agregar algo más a la frase hasta ahora inconclusa. -Y escaparme de que alguien me sacara a la pista de baile, la verdad es que soy malísima bailando. –Terminó diciendo con algo de sinceridad, o al menos lo era a medias. Sí, había huido de Deku, pero también era cierto que no quería bailar solo para pisotear los pies del desafortunado ser que quisiera tener a Uraraka como compañera de baile.

-Solo tienes que dejármelo a mí, te enseñaré todo lo que necesites saber para que esta sea tu noche, lo hice con Deku y podré hacerlo contigo. –Rió convencida la chica de piel rosada ante la respuesta de Uraraka, colocándose a la izquierda de Ochako mientras retocaba ligeramente su cabello y maquillaje. –Además, solo tenías que decirle a alguno de los chicos de la clase que se hiciera pasar por tu novio, de esta forma si alguien te hubiese invitado, podrías haber dicho que ya tenías pareja.

-De ninguna manera Mina, no podría hacer eso –Uraraka rió plenamente, olvidando en las paredes del baño ese tema que le causaba desconcierto gracias al rubio explosivo que compartía clases con ella.- no quiero causar molestias.

Ambas chicas salieron juntas del baño, dirigiéndose a la plata baja para reunirse con todos de nueva cuenta, en medio de unas cuantas risas nada discretas.

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-Hey Bakugou, ¿Dónde es que te metes? Pensamos que te habías ido, así que comenzábamos a pensar en excusas para salvarte el pellejo del castigo del profesor Aizawa. –La voz de Kaminari llegó fuerte y clara a los oídos del rubio, pese a la música que continuaba resonando insistente, sin ceder al silencio.

-Tsk… No tengo por qué responderte, idiota. –Bakugou pasó de largo y se dejó caer en el asiento al lado de Denki, con los puños enfundados en los bolsillos de aquel incomodo pantalón negro. Aflojó la corbata naranja que su molesta madre le había obsequiado en su cumpleaños, dibujando una mueca de fastidio que regaló a todo aquel que se dignara a ver directamente a su rostro. Todos voltearon a verlo asombrados ante la respuesta tan poco explosiva de su parte. Quizá en verdad, esa noche sería la primera vez en la que las amenazas de Eraserhead obligarían a Katsuki a seguir las reglas.

-Te perdiste el baile de inauguración, ese donde se supone que competimos. –Continuó Kirishima con la plática. –No sé de estas cosas, pero parece que Asui y Deku no lo hicieron mal.

El rostro de Katsuki no se perturbó. Emitió un gruñido en forma de respuesta y desvió la mirada a la mesa de al lado, donde todas las chicas se encontraban, al igual que algunos otros chicos. Chasqueo la lengua irritado.

-No me interesaba verlos, solo quiero regresar a entrenar y dejar estos juegos estúpidos de adolescentes aburridos.

-Pero pudiste ver el baile para reírte de Deku. –Mineta irrumpió en la conversación engullendo un bocado, trayendo consigo un plato pequeño con unos cuantos bocadillos más.

-¡YO PUEDO REIRME DE DEKU CUANDO ME DE LA GANA, MALDITA SEA! –Bakugou sacó su mano derecha del bolsillo y dio un puñetazo sobre la mesa lo suficientemente fuerte como para hacer caer algunas de las copas de sus compañeros.

-¡Bakugou! Compórtate, no podemos despreciar la amabilidad de U.A. y desperdiciar el ambiente y alimentos que prepararon para nosotros. –Intervino Iida intentando calmar el temperamento de Bakugou.

-Iida tiene razón, viejo... -Kirishima comenzó a poner de pie las copas volcadas y vacías de contenido- Además parece que por ser una ocasión especial, podremos brindar con sidra… aunque apenas tiene alcohol, si me lo preguntas.

-¡Es un paso más para convertirnos en adultos, Bakugou! –Mineta metió un nuevo bocadillo en su boca, antes de seguir con una mirada lujuriosa a la bella y pura Ibara Shiozaki de la clase 1-B.

-Así que es eso… -Pensó Bakugou para sus adentros. -Por eso me siento más irritable de lo habitual… debe ser por esa maldita copa que tome de un sorbo cuando la cara redonda apareció con sus idioteces de Deku… Sí. DEBE ser SOLO eso.

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-¡EHH! ¡NO ME DIGAS QUE TE PERDISTE EL BAILE URARAKA! –Hagakure lanzó un grito ahogado poniéndose de pie de golpe.

-¡Yo tampoco puedo creérmelo! –Replicó Mina en medio de un lloriqueo. –Resulta que Uraraka perdió la noción del tiempo y se quedó en el baño un rato muy largo.

-Es una verdadera lástima Uraraka, Asui y Midoriya lo hicieron de una manera formidable, podría aventurarme a decir que tenemos una victoria garantizada. –Le sonrió acogedora Momo.

-Yo me divertí mucho al bailar con Yaoyorozu y Midoriya –dijo Tsuyu comiendo un pequeño rollo de chocolate con menta.

-Ahora solo queda esperar los resultados de las votaciones de los jueces… ¡LA CLASE 1-A GANARÁ! –Celebró Hagakure.

-¡No puedo perdonarme! Si tan solo hubiese tenido más tiempo para buscarte… ¡NO PUEDO CREER QUE NADIE VIERA!

-¿De qué hablas Mina? –Preguntó Jirou curiosa.

-Estuve preguntando a todos los de la clase si te habían visto… ¡Hasta me armé de valor y le pregunté a Bakugou! ¡Y solo chasqueo la lengua y me ignoró! Es insufrible. Aunque me alegro que justo después, pude encontrarte en el baño.

Uraraka pestañeó varias veces, regresando al estado de confusión, mismo que ahora comenzaba a acrecentarse con esta confesión de Mina. Él había sido discreto. Bakugou Katsuki había tenido la sensibilidad suficiente para dejarla sola hasta que se repusiera y encima, no le había dicho a nadie. Los ojos castaños se abrieron como si de platos se tratasen.

-¿Estás bien Uraraka? Luces algo pálida.

Sin duda, esa revelación era demasiado pesada como para ser cargada solo por ella.

-Iré por un poco de jugo…

-¡Ah! Uraraka, olvidamos decirte que en realidad no es jugo, sino sidra. –Jirou alzó la voz en un intento de que sus palabras alcanzaran los oídos de su compañera de clase, sin embargo, sus palabras fueron barridas por un pequeño desperfecto en el equipo de sonido, sin que Uraraka llegara a conocer ese pequeño e insignificante dato.

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-¿Ya invitarás a Hagakure a bailar, Ojiro? –El aludido tosió de manera escandalosa por la pregunta de su compañero rubio.

-No te metas en mis asuntos, yo no te he preguntado cuándo es que sacarás a Jirou. –Se defendió Ojiro de Kaminari.

-Si alguno de ustedes invita a Ashido antes que yo, tendrá problemas conmigo –se unió a la conversación un animado Kirishima.

-Solo deberían acercarse propiamente con las chicas y solicitarles una pieza de baile, con cortesía. –Aconsejó Iida.

-Gracias por el consejo, delegado… lo seguiremos. –Asintió seriamente Todoroki dirigiendo la vista hacia el grupo de chicas en la mesa de al lado.

-Sobre eso… ¿Quien de ustedes invitará a Uraraka a bailar? –Preguntó intrigado Aoyama con su habitual sonrisa, dirigiendo la pregunta a Iida y a Midoriya particularmente. –Ustedes son inseparables, después de todo.

-Me rehúso a hacerlo. –Comenzó a hablar Iida- Como representante de clase debo velar por el orden y asumir la responsabilidad de las acciones de los miembros de la clase, si me distraigo bailando, perderé de vista mi objetivo y puedo arrepentirme de mis acciones si es que alguna tragedia llega a ocurrir. –el chico sonrió. –Por esto mismo es que como delegado de la clase y como amigo, te encargo que cuides de Uraraka, Midoriya.

-P-pero no sé bailar… -Intentó excusarse Deku.

-Mentira, no lo haces tan mal, viejo. –Le animó Kaminari. –Además es una tarea que el delegado te encarga, así que se buen alumno y cúmplela… Debemos seguir las reglas como héroes ¿No?

-S-sí… -el chico Midoriya tartamudeó mientras el sonrojo se multiplicaba aún más que cuando el anuncio de que él bailaría con Tsuyu Asui llegó a sus oídos. –Lo haré con gusto, delegado Iida.

Bakugou se levantó molesto de su asiento. Esos idiotas solo hablaban de cosas asquerosas como chicas, bailes y parejas… Y luego estaba ese maldito malnacido de Deku que invitaría a bailar a esa chica por mera orden de otro… lo odiaba. EN VERDAD lo detestaba. Imaginar a Deku y la chica con redondas mejillas bailando le revolvió el estomago.

-Ahora sí necesito esa endemoniada sidra de la que tanto hablan… -susurró Bakugou para sí mismo, dirigiendo sus pasos a la mesa de largos manteles carmín donde las cristalinas copas con sidra brillaban a causa de las luces cálidas que se deslizaban por todo el lugar, haciéndolas parecer como si fueran cornalina diluida entre burbujas traviesas de gas. El chico extendió el brazo derecho hacia una de las copas, chocando la punta de sus dedos con una superficie cálida y suave de una pequeña mano que aparentemente, buscaba tomar la misma copa que él. Viró la mirada a punto de maldecir al imbécil que osaba con quitar de sus manos la bebida, cuando chocó de nuevo con esos endemoniados ojos de ardilla que ya conocía. Frente a él se encontraba la verdadera Uraraka Ochako que aceptaba como la única mujer digna de reconocimiento.

-B-Bakugou… -la muchacha tomó la copa por el tallo y la extendió al chico, evitando así calentar el contenido de la misma. -Quisiera hablar contigo un momento.

-Que sea rápido cara redonda… -Bakugou tomó la copa ofrecida por la chica y de nueva cuenta, vació el contenido de un solo trago. -Porque yo también quiero hacerlo contigo.


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