"WILD WIND TO THE WEST"

"RECUPERACION"

De vuelta con el 4° capítulo Yeah! Este ya lleva un poco más de interés como debe de ser, espero y sea de su agrado y sigo esperando sus comentarios.


-¿Como sigue? Akura- Cuestiona Jaken.

-Aún no ha despertado señor, pero por lo menos ya medio movió los dedos de su mano, tal vez despierte pronto.-

Ambos observan a la mujer tendida en la cama.

-¿Qué cosa tan horrible pudo pasarle a esta hermosa chica, para que acabara así? Menos mal que el amo Inu no Taisho la salvó.-

-Si menos mal. ¿Sus heridas como van?-

-Pues aún no cierran del todo, les falta poco, pero su cabeza. Esa herida todavía no cierra, cada qué cambio los vendajes hay sangre.-

-Sí, el Sr. Tanake dijo que esa herida es la que tardaría más. Bueno ve a tomar un descanso, yo la cuidaré.-

-Gracias. Con su permiso.- Se retira de la habitación y en ese momento entra el gran Youkai.

-¿Ha dado alguna señal de vida?-

-Dice Akura que trató de mover los dedos de su mano. Eso debe ser bueno.-

-Indudablemente.-

-"¿Quiénes son estas personas? ¿Dónde demonios estoy? Tengo que irme de aquí"- El subconsciente de Kagura comenzó a reaccionar.

Unos quejidos alteran las calmas de los hombres que se encontraban en la habitación.

-Tranquila señorita, está usted a salvo.- Pronuncia Jaken con una voz serena.

Logra abrir sus ojos rubíes. Asustada trata de incorporarse en la cama pero por sus heridas no logra moverse.

-Será mejor que no se mueva, sus heridas no han sanado del todo y podrían reabrirse.- Una voz muy masculina habló.

Eso logra tranquilizarla.

-Primero que nada mi nombre es Inu no Taisho, soy el señor de estas tierras, el es Jaken, mi sirviente. ¿Cuál es tu nombre?-

Expande sus ojos de la impresión. Tenía delante de ella al enemigo jurado de su padre.

-Si no quieres decírmelo, está bien. Ya tendremos tiempo para platicar, debes estar hambrienta. Ordenaré que te suban comida y algo de ropa.-

Kagura asiente con la cabeza y vuelve a recostarse en la cama pues un fuerte dolor de cabeza le llegó al punto máximo de la tolerancia.

-Dejémosla descansar. Jaken verifica que traigan lo que ordené. Señorita me retiro por un momento cuando esté mejor visible, regresaré y podremos conversar.-

El gran demonio perro sale de la habitación quedando el pequeño sirviente con la paciente.

-¿Cómo se siente, aún le duele la cabeza?-

-Pues… si algo, ¡ah! me marea- Pone sus manos sobre su cabeza.

-Supongo. Trate de descansar y no se esfuerce como dijo mi amo ya habrá tiempo para conversar.-

-No sé como agradecerles todo lo que han hecho por mí- Hunde su mirada en las sábanas.

-Recupérese, eso es lo mejor que puede hacer. ¡Ah! Deben traer sus alimentos y su ropa.- Abre el gran portón para dar entrada a las camareras.

-Bueno la dejó para que coma. Ayúdenle en lo que necesite.-

-Sí, señor Jaken.- Asienten con una reverencia y se aproximan a Kagura.

-No es necesario que se queden aquí viéndome comer. No hay problema si me dejan sola.-

Se voltean a ver las sirvientas con sorpresa.

-Nos ordenaron que la atendiéramos. Además usted aún está débil por sus heridas.-

-Ya estoy mucho mejor no se preocupen. Mis heridas ya casi cierran y con respecto a mi cabeza, bueno creo que siempre ha estado mal.- Suelta una ligera carcajada.

-Bueno está bien, hagamos algo, si las necesito las llamaré.-

-De acuerdo. Estaremos aquí afuera para cualquier cosa.-

Con algo de trabajo se levanta de la cama y decide tomar los alimentos en la pequeña mesa que daba hacia el balcón principal de la recámara. Tal vez el aire fresco le sentaría muy bien.

-¡Vaya que hermoso palacio! Naraku siempre me decía que arreglar los jardines era una pérdida de tiempo ¡Ja! Pérdida de tiempo. ¡Ha! Veamos que me trajeron. Filete de pescado empanizado, un tazón de arroz, verduras cocidas, Se ve exquisito.- Con delicadeza toma asiento en una de las sillas y con un paisaje hermoso como cuadro, lentamente consumió casi todo. Y así se quedó pasmada con el bosquejo hasta que se escucho un toque.

-Soy yo señorita, Akura. Venía a ver si se le ofrecía algo. ¡Ah! Veo que tenía apetito, me alegra que le haya gustado mi comida.-

-Sí, estuvo deliciosa.-

-Permítame revisar sus heridas. Puede recostarse en la cama, por favor.- La ayuda a acomodarse.

-Veo que sus heridas ya han sanado, bueno falta el de la cabeza, pero esa también pasará. Ya no serán necesarios más vendajes.-

-Gracias. ¿Dónde puedo encontrar al señor Inu no Taisho?-

-Si gusta puedo decirle que usted desea hablar con él, dada su condición no es prudente que salga de esta habitación, así que él puede venir.-

-Si me hiciera el favor.-

-¡Por supuesto! Pero antes. Necesita tener puesta ropa decente.- Observa su bata de lino. Se encoje de hombros.

-Buenas Tardes.- El dueño de esa voz tan masculina entró a la gran habitación.

-Buenas Tardes.- Responden al unísono Akura y Kagura.

-Bueno, yo me retiro. Con su permiso señor, señorita.-

-Me dijeron que usted deseaba hablar conmigo.-

-Así es.-

-La escucho.-

-Primero que nada, quiero agradecerle el que me haya salvado la vida y sus atenciones. No tengo con que pagarle todo lo que ha hecho por mí.-

-Con el simple hecho de verla recuperada es más que suficiente.-

-Bueno. Dado que no me gusta andar con rodeos vayamos al punto. Usted quiere saber quién soy, se lo diré, mi nombre es Kagura Onigumo, soy hija de Naraku. Usted es el peor enemigo de mi padre.-

-Ya lo sospechaba, pero quería que tú me lo confirmaras.-

-Ya veo. Y ahora que lo sabe ¿Piensa correrme?-

-Si quisiera correrte, ni siquiera me habría tomado la decencia de salvarte.- Sereno replica

-¿Hay algo que pueda hacer por usted?- Cuestiona cabizbaja la castaña.

-Recupérate, y resuelve sea cual sea el problema que tengas con tu familia.- Se da la vuelta y procede a salir.

-Mi familia me vendió, ese es mi problema.- El gran Youkai abre sus ojos en sorpresa y la ve de reojo.

-A usted. De hecho.- Esto provoca la atención total de Inu no Taisho.

-Ofrecieron mi mano en matrimonio a cambio del cese de hostilidades entre nuestras tierras y las de usted.-

-Y tú ¿Qué piensas al respecto?-

-Al principio estaba aterrada a consecuencia de las historias que mi "padre" (diciendo esto con tanto desprecio) nos contó sobre los gobernantes del Oeste, que eran sanguinarios y temerarios. Pero ahora que se me presentó la oportunidad de conocerlo, pienso totalmente lo contrario.-

-¿Quieres decir que estás de acuerdo con esta propuesta?-

-No tengo otra opción. Si regreso a mi casa Naraku tratará de asesinarme de una forma u otra.-

-Eres su hija, sangre de su sangre. No creo que se atreva.-

-¡Huh! Usted no lo conoce, además acabo de enterarme que soy la heredera absoluta de toda la región del Este, eso es lo que más desea él. Mi propiedad.-

-Pero él es tu padre ¿No? Tiene derecho.- Intrigado comenzó a cuestionar el Youkai.

-Padrastro. El se casó con mi madre poco antes de ella falleciera… misteriosamente.- Sin mostrar ninguna emoción declaró Kagura.

-Llevas la marca de la dinastía Onigumo.-

-¡Pfff! ¡Cuál dinastía! Son solo un grupo de perros sedientos de poder que buscan como expandir sus dominios y estafar a los grandes reyes. Y refiriéndose a mi cicatriz pues… es más bien un recordatorio de que debo obedecerlo si no, pues me va mal… muy mal.-

Un silencio inundó la habitación por unos instantes que parecieron eternidad. El gran Youkai estaba sorprendido del problema tan grave que acogía a la chica, su propia familia quería deshacerse de ella. Pero que más se podía esperar de esa calaña de gente.

-El me marcó la espalda con un fierro al rojo vivo en forma de araña tres días después de haberme encerrado en un calabozo por haberle desobedecido.- Esto causó la indignación y el desconcierto de Inu.

-Es por eso que no puedo… más bien moriría primero antes de regresar.-

-Bueno no puedo obligarte a que regreses. Pero debes tomar una decisión con respecto a tu vida, si quieres seguir escondiéndote de Naraku o enfrentarlo.-

-No puedo tomar herencia hasta que cumpla veintidós años y eso ocurrirá exactamente dentro de un año.-

-Bueno, supongo que entonces iniciaremos con los preparativos para la boda, dado que aceptaré el trato de tu padrastro.- Kagura con resignación hunde su mirada en el piso.

-Por lo menos usted es un hombre bondadoso.-

-Te lo agradezco pero no seré yo quien se case contigo, si no mi hijo. Cuando regrese.-

-Su hijo. Bueno siendo hijo de usted supongo que algún parecido debe de tener.- El gran Youkai guarda silencio.

-Pediré que te preparen una habitación para que estés más cómoda dado que esta es la de mi hijo precisamente. Mañana podrás mudarte a tus propios aposentos, por ahora trata de sonreír, odio ver mujeres tristes.- Esto provoca un ligero sonrojo en las mejillas de la castaña y le regala una sonrisa sencilla.

-Claro.- Sale de la habitación.

-¡Psss! Akura ven.-

-Sí digame.-

-Quisiera tomar un baño.-

-Desde luego, en un momento le llenarán el baño con agua caliente. Le avisaré.-

-Muchísimas gracias.-

Decide asomarse al balcón y se queda sumergida en sus pensamientos, observando el atardecer.