Nota de Autora: No hay mucho que decir, capítulo corto, mal redactado al ser en tercera persona. Si vieron los perfiles de los personajes ya se harán una idea de qué va a tratar esto y um, abrí un foro sobre el FanFic. Son libres de pasar a verlo. Se nota que soy muy insegura… habían personas que dejaban reviews de manera casi constante y ahora ya no, espero que no sea porque les dejó de gustar el Fic, aunque lo entiendo, me he desviado demasiado todo este tiempo.


Capítulo 31: Secretos, Promesas & Mentiras


—¡Mari! ¡Mariya!—el castaño ingresó corriendo hacia el cuarto que le habían indicado, ignorando las demás presencias, para ir directo hacia la chica que dejó meses atrás—¡Mariya!

Respirando de manera agitada, el muchacho se posa en el borde de la cama.

—Ta..i...chi.

Mariya Shinozaki se encontraba reposando con sueros en ambos brazos, su voz saliendo de manera delicada por el medicamento. Su rostro pálido, al igual que su largo cabello rosa pastel, había perdido su usual brillar. Sus labios se hallaban partidos, inclusive sus ojos celestes se cerraban constantemente por el cansancio.

—Vinis…te.

—Aquí estoy, Mari… aquí estoy…—posando su mano sobre la de ella, se la empieza a sobar con cariño, dolido por lo que veía y escuchaba—Aquí estoy… ¿qué fue lo que pasó?

—Si no hubieras tirado el celular pudiste haberme escuchado decírtelo, Taichi.

Taichi nunca creyó que tras dejar el complejo de apartamentos en donde vivían Sora y Yamato se toparía con una escena que jamás hubiera imaginado en sus diecinueve años de vida. La habitación del hospital en la que se encontraba era iluminada por la luna, sus ojos sin dejar de examinar a las tres mujeres presentes. Es cierto que, por más problemas que hayan tenido en el pasado, el niño elegido del Valor había contestado la llamada de una de sus ex – novias, Ai Sorami. La gravedad del asunto no creyó que fuese de tal magnitud que tuviese que toparse con ella. Su cabello pelirrojo, casi una tonalidad naranja yendo hacia la zanahoria, unos ojos color miel, un cuerpo delgado que no dejaba de mover el pie de arriba hacia abajo, la chica que cautivó su corazón al ingresar a la Universidad por su similitud a Sora se hallaba frente a él al lado de la cama. No obstante, la presencia de la segunda chica fue lo que más le llamo la atención. Su cabello que parecía nunca peinárselo, un buzo algo gastado por sus prácticas en su nuevo deporte favorito, el rugby, y una mirada que reflejaba cansancio, Jun Motomiya de veintidós años se encontraba mirando perdidamente la ventana.

—¿Taichi? Dios, este hombre nunca cambia— suspirando tras ser ignorada, Ai opta por tomar noción de sus alrededores—¿Conoces a Motomiya?

—¿Jun? ¿Eres tú, Jun? No entiendo… que… ¿qué haces tú aquí? ¿Qué es lo que está sucediendo?—Taichi parecía exaltado por el desarrollo de los eventos, procurando tener la voz baja.

—Motomiya ha estado así desde que llegó. Al parecer recibió una llamada sobre un familiar pero no desea decir nada al respecto—suelta todavía algo fastidiada Ai—Nuestra relación ahora es lo de menos.

Debe ser sobre Daisuke… verla de ese modo, no se puede tratar de nada bueno. Después preguntaré por qué Jun se encuentra con ellas, hay cosas más importantes en este momento… aunque tampoco me puedo sacar de la cabeza su actitud… ¿qué será de Daisuke para verla de ese modo?

—Ai, ¿qué es lo que tiene Mari? ¿Por qué llamaste diciendo que se había desmayado? ¿Qué hace en cama tan… mal?—logró decir el moreno, desechando sus pensamientos.

—Taichi, primero cálmate y… ¡¿cuántas veces te he dicho que me digas Mana y no Ai!? ¡Mi nombre es Mana y recuérdalo bien, Taichi! Todos los demás pueden decirme Ai menos tú—dice cruzando los brazos la chica.

Sigo sin comprender cómo estas dos se volvieron amigas. Ai debería detestar a Mariya pero no es así… más bien, me odia a mí.

—De acuerdo, Mana…—logra decir al final, su voz rasposa al tener que soltar su verdadero nombre—¿Por qué Mari está tan mal?

—Me encontraba caminando por el paso comercial haciendo un par de compras… y me pareció verla entrando a un callejón. Su cabello me lo dijo todo, es imposible no perderla de vista. Ahora aquí vine la parte… pensé que se estaba encontrando con alguien, quizás tú para volverla a lastimar—resopla la pelirroja todavía con los brazos en la misma posición.

Gracias por tener tan poca fe en mí.

—Fue en ese momento que decidí seguirla. Traté de preguntarle qué hacía ahí pero se rehúsa a decirme… Nunca creí que su enfermedad volvería a aparecer justo en ese momento.

—¿Enferme…dad?—Taichi empezó a retroceder, para al final dejarse caer al lado de Jun, ella sin tomar noción de aquello, todavía perdida mirando la luna—No… Mari… Mariya nunca me ha dicho algo sobre… tan solo que tenía algo de anemia pero…

—Ay no… metí la pata…—dice Mana, cerrándose la boca con ambas manos, para al final dirigirse a Mariya—Lo siento…

—Ma…na…—logra decir la muchacha de ojos celestes—No hay problema… es… mi culpa por no… decirle a Taichi…

—Shino, no hables tanto que...

Cuando las palabras de Mana salieron fue demasiado tarde. La muchacha que se iba partiendo en los ojos del castaño empezó a toser de manera incontrolable, desgarrándolo por dentro. Su alma siendo opacada al verla en pedazos. La muchacha parecía contener su pánico, buscando algún contenedor de metal. El niño elegido del Valor se limitaba a observar el dolor ajeno, hasta que la chica lo hizo volver en sus sentidos.

—¡Taichichi, haz algo! ¡Ayúdame!—gritó en voz baja, sin poder controlar su visión.

Su cuerpo no cedía por la presión, pero dejando sus dudas de a lado tuvo que hacerlo. Tratando de no dejarse contagiar por Mana, de reojo observaba a la mujer de cabello rosa toser sin cesar, intentando colocar una mano sobre su abdomen, incapaz de hacerlo por estar clavada ante sueros medicinales. Sus ojos celestes llorosos por la fuerza que provocaba en su tráquea.

—¡Shino! ¡Shinozaki!—Mana dejó su búsqueda para darle un apoyo en la espalda—¡Taichi, rápido!

Por más que me lo pidas, ¡no sé qué demonios hacer!

—Toma.

De un minuto a otro, Jun se encontraba frente a él. Aparentemente había retomado la compostura tras la conmoción. Ahora, ella le extendía una pequeña cubeta de metal. Parpadeando, el moreno se queda pasmado al ver la recuperación de la hermana mayor de Daisuke, solo para al final sacudir el rostro y entregarle el objeto a Mana. Jun se quedó atrás, observando los sucesos.

—Tranquila, Shino… respira… deja que todo salga—la pelirroja daba la impresión de ser una enfermera, por más que cruzase la misma carrera que Mariya y Taichi.

Dicho y hecho, mientras su piel palidecía mucho más de lo normal, fue capaz de vomitar la bilis que mantenía guardada por dentro dado a la cantidad de medicamento, para al final soltar un alarido de dolor. Una voz, un grito que Taichi en su vida había escuchado, partiéndolo en dos, deseando huir y cubrirse los oídos, su mundo cayendo. Nunca creyó ver a alguien tan importante para él, casi al mismo nivel que su hermana y sus constantes resfríos, desvaneciéndose ante sus ojos.

—Mari…—fue lo único que logró murmurar.

—Perdona… Taichi… que me tengas que ver… de este modo tan… vergonzoso—una débil sonrisa de manifestó en su rostro, reflujo goteando de sus labios. Al final cerró los ojos tras sentir una punzada en su cuerpo, logrando esta vez sí sujetarse el abdomen—Gah…

—Vamos, Shino… no hables tanto… y ¿qué te dije de estarte tocando ahí?—Mana consiguió algo de papel para limpiarle el rostro—No tienes que disculparte ante esa excusa patética de hombre…

Gracias, Mana.

—Deberíamos llamar al doctor…—Jun meditó, tocando el botón de alarma que se encontraba sobre la camilla—Las cosas no lucen tan bien…

—Motomiya… gracias—Mana le lanza una débil sonrisa.

—Jun… eres muy… amable—le agradece también la chica para al final empezar a toser de nuevo.

—¿Tiene algo que ver con...? Diablos, no se me ocurren enfermedades con tanta tos que no sea tuberculosis…—empieza a sacudir Taichi el rostro.

—Shino solo tose para poder liberar la tensión de las náuseas y vómitos. Ambos síntomas pertenecen a su enfermedad, también se le dificulta respirar… por eso habla de manera pausada.

—Mana, Mariya nunca había estado de esa manera conmigo… o en clases o inclusive antes de que empezara a salir con ella, ¡no comprendo!—sudor se empezaba a apoderar del moreno.

—Taichichi… Shino… Shinozaki es una guerrera. Ha luchado por bastante tiempo pero… se le está acabando de a pocos—desvió su mirada, incapaz de admitir las palabras que dijo, —Se ha hecho todos los exámenes posibles.

—¿Acabando?—Taichi no deseaba seguir la línea de lógica que se estaba formando. Jun se le acercó, sujetándolo de la mano.

Tras no salir nada de su boca, Mariya se acurruca en la camilla, cerrando débilmente los ojos. Todos se encerraron en su propio mundo, Taichi todavía sintiendo el apoyo de la chica de cabello de una tonalidad guinda, casi borgoña. Mana suspiró, acariciando la palma de la muchacha. El silencio no los dejaba tranquilos creando una pesada atmósfera solo siendo rota por el cantar de los grillos. En eso la puerta empieza a sonar, Taichi siendo el primero en abrirla rebelando al doctor.

—Creo que es algo tarde para las visitas, pero este fue un internamiento de urgencia… es comprensible que estén con ella—se dice a sí mismo, observando a los presentes—¿Alguien es algún familiar?

No hubo respuesta.

—Qué problema…—suspira el médico, mirando unas notas que llevaba en mano.

Mariya logra recuperar de a pocos la conciencia, todavía acurrucada.

—Mana… que Taichi no… se…

—Shino… yo creo que es hora que…—Mana es interrumpida.

—¡No, no quiero!—logra exclamar, causándole una terrible punzada una vez más.

—¡Shino, es ahora o nunca! ¡Deja de forzarte tanto por los demás, es hora de que sepa la verdad!

—Mana…

—Señorita, por favor trate de no hacer hablar a la paciente de esa forma. Aquello la va a causar más dolor dado al estado avanzado en el que se encuentra. Quisiera saber si tengo todos los datos correctos para proseguir con ella a solas al ver que no hay ningún familiar—el doctor se hizo paso al interior de la habitación.

¿Estado avanzado? ¿Por qué tanta insistencia en no querer que sepa? ¿A qué se refiere con la "verdad"?

—Me indica su nombre, ¿por favor? Deseo corroborar la escritura de su nombre, no estoy seguro si se lee como Mari al inicio.

El rostro de la muchacha de cabello rosa pastel seguía pálido, su piel pegada a los huesos de su rostro. Sus ojos celestes dieron directo con Taichi. Luego los desvió hacia mana, la chica con quien logró establecer una fuerte amistad a pesar de las circunstancias que las envolvían con respecto al moreno. La pelirroja asintió.

—Shinozaki… Kyōya Shinozaki…—su voz salió tan fina como un papel de arroz.

Taichi retrocedió hacia la pared, Jun con él al todavía estar de las manos. Ella lo soltó, perpleja por la reacción. El elegido del Valor se sujetó de los hombros, recordando eventos del pasado. Su encuentro en el jardín de niños con Sora… y una niña que le regaló sus googles llamada Kyōya.

Pero… es imposible… esa niña… tenía las puntas de su cabello rubio y… heterocroma… Mari… Mariya no… además… desapareció de mi vida rápidamente… es imposible.

—Taichi…—Jun lo observaba mientras ella sujetaba fuertemente algo en su bolsillo—Creo que lo mejor sería irnos retirando.

—Motomiya tiene razón…—Mana se levanta, no sin antes darle una última mirada a Mariya—Esa es mi guerrera… vendré mañana también…

Sonrojada por el valor que había demostrado, la muchacha sonríe para al final mirar a Taichi.

—Gracias… y … Taichi… lo… lo siento…

—Perfecto. Aquí dice que sus ojos… ¿podría retirarse los contactos?—le dice el doctor.

Mientras que Jun y Mana sacaban a Taichi de la habitación, él logró atrapar un vistazo mientras se lo retiraba. Era color coral.

¡No! Todo este tiempo… ¡¿por qué!?

Una vez que se encontraron fuera, los tres se sentaron en el pasillo a esperar. El moreno al medio, decaído por todos los pensamientos que abundaban en su mente. Al pasar los minutos el doctor se retira, para dirigirles la palabra.

—Ya hablé con ella… les recomiendo que la visiten constantemente, vamos a hacer todo lo posible pero… no quisiera hacer promesas y pintarles el escenario de rosa. Tras confirmar que no tiene familiares con vida, por más que vaya en contra de los deseos de la paciente tendré que darles las noticias. Su peritonitis ha llegado a un estado crítico, siendo ahora peritonitis secundaria. La peritonitis secundaria tiene algunas causas principales. Las bacterias pueden ingresar al peritoneo a través de un orificio o perforación en el tubo digestivo. Dicho orificio puede ser causado por un apéndice perforado, una úlcera estomacal o un colon perforado. También puede provenir de una lesión, como una herida por arma de fuego o una herida por arma blanca. Al parecer la de la paciente se creó por esta última. La inflamación de la cavidad peritoneal causada por bacterias puede ocasionar infección del torrente sanguíneo, también conocido como sepsis… esta ya es una enfermedad grave, empeorando su situación. Seguiremos con el tratamiento juntando antibióticos, líquidos de manera intravenosa, analgésicos y sondas través de la nariz hasta el estómago o el intestino, digamos que una sonda nasogástrica. Al padecer de anemia su salud no está en óptimas condiciones… si hacemos una operación llevaría al mismo resultado—

Mana se cubrió ambas manos en los labios, aguantando las ganas de llorar.

—No… Shino.

—Lo lamento.

La partida del doctor fue la guía para que la pelirroja se pusiera de pie, con una mirada amenazadora mezclada con odio, dolor, siendo una creación híbrida.

—Todo esto es culpa de esa chica… si ese día, ¡si ese día yo hubiera estado ahí! ¡Taichi, más te vale venir a verla todos los días… o jamás te lo perdonaré!—

Corriendo como si su vida dependiera de ello, las lágrimas de Mana Sorami fueron la indicación de su partida. Taichi se quedó al lado de Jun, ella sin saber qué decir tras las noticias, sabiendo que él se encontraba devastado. Al estar prohibido ahora el ingreso, los ojos de Taichi se encontraban muertos. Ella juntó sus manos, todavía jugando de vez en cuando con el objeto que llevaba en el bolsillo.

—Fue inusual encontrarnos aquí de este modo… fui compañera en una clase de Mariya… digo…Kyōya… mejor Shinozaki. Ahí la conocí y bueno… hoy recibí una llamada… sobre Daisuke y… era incapaz de ir a verlo. Me quedé deambulando hasta que me topé con Sorami, a quien había visto un par de veces en la Universidad… una cosa llevó a la otra, ingresé, la vi ahí y… no di más, colapsando un momento… luego apareciste tú y ya sabes el resto de la historia—lanzó una risa nerviosa, esperando una reacción del moreno.

—No puedo creer que… ¿por qué me lo ocultó todo este tiempo?—las palabras lograron escapar de la celda.

—Quizás ella tenía sus razones—dice de manera melancólica Jun—De todas formas… Taichi, deberíamos de irnos yendo también.

—¿No vas a ir a ver a Daisuke?

—Digamos que…—ahora fue el turno de la muchacha de cabello borgoña sumirse una vez más en la oscuridad—Tengo mis razones.

—Todos tienen sus razones, todos—se encontraba algo exasperado.

Ahora se que esa niña de mi infancia está al otro lado de la puerta con probabilidades de morir, ¡y tiene sus razones para ocultármelo todo este tiempo!

—Yo también tengo mis razones y no por eso oculto algo de esta gravedad—seguía el moreno, su enfado creciendo—¡Por el amor de Dios, Mariya… por qué!

—Taichi, tranquilízate—Jun lo sujeta del brazo—Todos guardamos cosas… ¿qué me dices de Hikari por ejemplo? Cuéntame sobre ella, piensa en otra cosa, cuéntame.

Jun Motomiya ocultaba algo más tras esa intención de desviar la atención de Taichi, todavía sujetando lo que llevaba en el bolsillo.

—La muy tonta de mi hermana decidió ir a la famosa fiesta con Tk—su enojo había disminuido, solo para ser cubierto por tristeza, mezclándose con las noticias de Kyōya—No entiendo que pasa por su cabeza. Después de todo lo que él le ha hecho.

—Ya veo… no pensó en Daisuke…—su rostro se nubló para luego levantarlo y sonreírle—Debe tener algún motivo.

—De nuevo con eso, Jun.

—¿No has pensado que quizás Tk también tenga razones para estar así con Hikari? Dime, ¿en algún momento creíste que iría a la fiesta con él?

¿Qué?

—No te comprendo…

—Por lo que Daisuke contaba en casa… bueno, no contaba, se quejaba, era que estaba harto de que Tk siempre tratase de mala manera a Hikari por un motivo que para él era sumamente absurdo. Era algo que él presentía y se hacía creciente al pasar el tiempo. Se le empezaba a ver alegre a veces, pero también deprimido… quizás desde que empezaron a salir ellos dos, la situación fue mejorando.

—Hikari renegaba menos sobre ese rubio… es cierto.

—¿Has pensado en hablar con él?

—¡No hay forma! Me darían muchas más ganas de desfigurarle el rostro!

—Taichi, no grites—Jun le aprieta más el brazo—Taichi, prométeme que vas a hablar con él cuando lo veas.

—¿Por qué tendría que prometerte eso a ti? No tienes nada que ver en eso…—soltó en un murmullo—No quisiera involucrarte.

—Creo que ya estoy lo suficientemente involucrada para salir de esto.

—¿A qué te refieres con eso…?

Antes de que Taichi pudiese seguir, Jun finalmente revela lo que tenía en el bolsillo. Con un mal intento de sonreír, el objeto se mueve al ritmo de su rostro al ladearlo. El moreno estaba sin palabras, incapaz de procesar lo que veía.

—Un… Digivice… una… Etiqueta…—balbuceó, observando el aparato que se asemejaba al color de cabello de la chica, —lo que está ahí adentro es… es un emble...

—Te dije que ya estoy involucrada más de la cuenta…—lo interrumpió ella.

—Jun… ¿cómo…? No entiendo…

—Taichi, lo que te voy a contar… prométeme… prométeme que será un secreto entre los dos… a cambio… descifra las intenciones de Tk, habla con él… hazlo por Hikari… hazlo por mi hermano.

Todo está sucediendo tan rápido… primero lo de Chise en mi habitación… su reacción violenta hacia Mari… luego logré ir donde Sora… la llamada de Ai, digo Mana… no hay necesidad de corregirme en mis pensamientos, idiota. Ahora la noticia de que es muy probable que ella se vaya de mi vida para siempre… y aquí tengo a Jun con una etiqueta y Digivice.

Tragando saliva, el castaño asiente, —Estoy seguro que Mari… me obligaría a hacerlo. Lo haré por ella, y por Hikari.

—Entonces, déjame contarte esta historia… esta historia que se remonta a años atrás, el día que Daisuke llegó a casa…


Taichi se encontraba deambulando en los pasillos del hospital, perdido, buscando la salida. Sin embargo, nunca creyó que después de lo que había escuchado y presenciado, se toparía con su querida hermana menor, todavía dentro de aquél hermoso vestido que había sido incapaz de admirar.

—Lo siento… no miré hacia donde… ¡Hermano!— exclamó ella para tan solo disminuir su volumen,—¿Qué estás haciendo aquí?

—Hikari…—la mirada de él parecía completamente muerta—¿Tú que haces aquí?

—Es… es Daisuke…—balbuceó—Daisuke ha despertado.

El brillo en sus ojos retornó por unos instantes para ser reemplazados por furia contenida. Sin comprender el radical cambio, Hikari decidió seguir su línea de vista para toparse con el ser que menos deseaba ver en estos momentos, Takeru Takaishi.

Maldito bastardo, ¿por qué apareces justo ahora? Me disgusta tener que hablar contigo de manera inmediata sin haber procesado bien todos los hechos.

—Tk…—dijo Hikari—¿Qué estás haciendo aquí?

—¿Te encuentras bien, estás lastimada?—fue lo primero que provino de sus labios, ignorando la mirada de asesino de Taichi—Escuché una ambulancia y me pareció verte a lo lejos… corrí lo más rápido que pude y… un segundo, estás helada. Déjame abrigarte.

Deja de tocar a mi hermana de esa manera para confirmar su temperatura.

—Daisuke despertó…

—… que Daisuke… ¿qué…?—él retrocedió como si fuese en señal de pánico—¿En dónde se encuentra ahora? Voy a escribirle a los demás

Solo porque hice ese acuerdo con Jun y escuchar su pasado… solo por Mariya… solo por Hikari… voy a darte el beneficio de la duda y hablar contigo, Tk.

—¡Hey, Taichi, Tk! ¿Tanto me extrañaron que tenían que verme al despertar? Vamos, necesito por lo menos unos minutos para que el mundo se acostumbre una vez más a mi presencia—fueron las palabras que Daisuke pronunció cuando los tres ingresaron a la habitación.

Los sucesos transcurrieron de prisa.

—¿Quién eres?

La huida de Hikari fue lo siguiente.

—Tengo que ir por ella…—parecía como si el alma de Tk escapase cada vez que exhalaba algo de aire—Esto no está bien… nada bien…

Perfecto… lo que me faltaba, Daisuke tiene amnesia, Hikari ha huído… mi día ha sido una completa mierda. Ahora tengo que hablar con el maldito rubio conteniendo mis… nuestras ganas de ir tras ella.

—Tk, no hagas algo que provoque que quiera darte un golpe mucho más grande de lo que ya deseo hacer—Taichi finalmente habló—Además, tengo algo muy importante que hablar contigo—

—¿Justo ahora? ¿¡En qué estás pensando, Taichi!? ¡Tengo que… tenemos que ir por Hikari!—antes de que él pudiese escapar el primer líder se aferró a su muñeca—¡Déjame ir!

—¡No alces la voz! Daisuke acaba de despertar, no creo que quiera más alboroto del que ya hay…

Takeru prefirió quedarse en silencio, haciendo caso omiso de la petición anterior.

¿No me piensas responder, eh? Tendré que provocarte. Debo creer en Hikari. Mari me diría eso.

—Hikari es fuerte, cree en ella. Además, siento que esta charla va a ser importante.

—Creer en Hikari… de acuerdo, Taichi. Tú ganas.

Y fue así como a regañadientes, Taichi Yagami fue capaz de sacar a Takeru Takaishi de aquella habitación que a pocos se sumía en la oscuridad.


Ok, aquí tienen el preámbulo resumido de cómo Taichi decide tener la conversación. Además de un tren lleno de Taichiriya feels. Ahora viene mi pregunta, ¿quieren que revele la charla de Taichi con Jun ahora? Porque tengo planeada la parte más o menos cuándo meterla, pero va a tardar. Si desean puedo ver cómo incorporarla antes de retomar los eventos que transcurrirán luego del capítulo 27. El que sigue sí va a ser la famosa charla. Ahora otra pregunta, ¿tercera persona o el punto de vista de Tk? Dos capítulos más y retomamos con la espléndida huida de Hikari en la graduación. Hurra.