"WILD WIND TO THE WEST"
"INVITACION"
Bueno lo prometido es deuda dije que al primer review posteaba el 6to.
Marilole: No comas ansias esto se va a poner muy bueno creeme jejejeje bueno eso espero pero igual gracias por tus coments Chidote!
-¡Maldito cabrón! Por su culpa volví a caer en la cama.- Poco a poco Kagura trata de incorporarse en el futón, que desgraciadamente no era tan cómodo como el otro.
-Esta cama parece piedra. Porque tenía que destruir aquel hermoso baño, digo que le costaba solo preguntar y ya. Espero y en este palacio tan grande tengan otro igual… o mejor.- Con algo de dificultad se levanta de la cama y se dirige al gran ventanal que había en su nuevo cuarto.
Abre la puerta corrediza y sale al balcón tejado. La media luna se hallaba en todo su esplendor, da una gran bocanada de aire fresco sin preocuparle que su bien adolorida cabeza estuviera quejándose.
-Demonios sin tan solo tuviera mis plumas podría dar un vuelo nocturno y perderme entre esas nubes…- Por unos momentos los recuerdos de aquella noche tan "negra" le llegaron a su mente.
-No importa. Al menos una caminata si puedo dar.- Pese a las indicaciones tan marcadas que le hicieron de que se quedara en cama le entraron por un oído y le salieron por el otro. Da un gran salto y cae delicadamente sobre el césped húmedo. Sus pies descalzos sentían toda la fría frescura del suelo; A medida que avanzaba podía ver toda clase de flora, rosales, dalias, azucenas, etc. Un pequeño río llamó su atención, suavizando sus oídos con el sonido del agua.
-Si has venido por la revancha te advierto que no estoy de buen humor.- Sin mover un solo músculo.
-Se supone que deberías estar en la cama.- Habla muy sereno el Taiyoukai observando la luna y de reojo a la mujer a su lado. Por increíble que pareciera la luna le daba un toque bastante alusivo.
-¡Qué! De repente dejarás de ser arrogante y te portarás amable conmigo.- Cruza sus brazos y dirige su mirada directamente a él.
-No seas estúpida. Ya no quiero más problemas.- Se da la media vuelta y comienza a irse.
-Imbécil arrogante.- Murmura.
En una fracción de segundo Sesshomaru se pone enfrente de ella.
-Basta de insultos, regresa a tu habitación ahora.- La sujeta con fuerza del brazo y la mira de manera fulminante.
-Se zafa y lo ve con desprecio. –Cuando tenga ganas de regresar, ¡Lo haré! –Lo evade en dirección al jardín y sin más éste la carga en el hombro.
-¡Bájame! ¡Bastardo! – Una y otra vez golpeaba con sus puños la espalda del demonio quien no parecía incomodarse en lo más mínimo.
-¡Cuando doy una orden espero que sea cumplida! –
-¡Ha! Y quién te crees que eres para darme órdenes ¡Bájame ahora! – Con un volumen y tono de voz cada vez más furioso Kagura seguía pataleando y manoteando.
Regresan al cuarto de la chica entrando por la ventana y en ese mismo lugar su padre aparece.
-¡Sesshomaru! ¿Acaso así te eh enseñado a tratar a una dama? – Intrigado y algo cansado cuestionó el gran demonio.
-Esta "dama" es demasiado problemática.- Irritado arroja a Kagura a la cama sin la más mínima caballerosidad, cayendo ésta de espaldas.
-¡Eres un idiota! ¡Apoco así tratas a las personas! – Le avienta una almohada y con sus garras la hace añicos.
-¡Señorita Kagura ya es suficiente!.- Alterado. -Todos hemos tenido un día difícil en especial usted. Le recomiendo que haga caso omiso de los desaires de mi hijo. Trate de descansar, buenas noches.- Kagura logra aplacar su ira con esas palabras tan precisas. Nada que ver con el pedante principito.
-…- Ambos Youkais se retiran de la habitación de la dama. Ya afuera:
-Habla.-
-Discutiremos luego sobre tu comportamiento de hace algunos momentos. Por ahora te prevengo, mañana habrá una cena de gala con algunos diplomáticos y los señores feudales de las regiones aledañas. Requiero tu presencia ahí; Es una orden ¿Te quedó claro?-
Arquea sus cejaspero sin protestar.
-Otra cosa. Las princesas del clan de los gatos leopardos al igual que la hija del terrateniente Zhang estarán aquí. Así que no quiero espectáculos de ninguna índole con ellas.-
-…-
-Tu silencio me indica que estás enterado. Puedes retirarte, buenas noches.-
Al siguiente día en la habitación de Kagura un par de ojos cafecitos la abrumaron despertándola.
-¡Hola!– Alegre. La ve cálidamente.
-¿Tú quién eres?- Pregunta somnolienta.
-Mi nombre es Rin. Soy la hija pequeña del señor Inu.- Sorpresiva.
-¿Qué haces aquí?-
-Quería conocerla.-
-¿A mí, porqué?-
-Pues cualquiera que le dé guerra sin cuartel a Sesshomaru me interesa conocerla. Y siendo chica pues más, hirió su ego.- Comenta divertida.
-Eres muy pequeña para hablar así.-
-Tengo seis años, ya no soy tan pequeña.-
-¡Jo! Está bien.-
-¿Y cómo durmió?- Pregunta al tiempo que recorre la cortina de la ventana dejando entrar a los rayos del sol.
-Mmm… bien dentro de lo que cabe.- Se talla los ojos.
-Se sentirá mucho mejor esta tarde.- Le sonríe ampliamente y Kagura la ve desconcertada.
-¿Por qué?-
-Hoy habrá una magnifica fiesta de gala. Vendrán muchos diplomáticos, generales, reyes en fin. Gente muy importante. Se ponen geniales, es divertido ver como algunos terminan ebrios en los jardines y otros tantos tirados a mitad de los pasillos.- Suelta una ligera carcajada.
-No le veo la diversión, gente ebria por ahí. Además yo a que tengo que ir. No es de mi incumbencia.-
-Pues mi papá ordenó que usted estuviera presente, que me asegurara de ello.-
-Supongo que esta bata es muy presentable.- Sarcástica muestra su bata de cama.
-Eso ya está resuelto. Su atuendo la espera en el vestidor que está al final del baño. Le quedará perfecto.- Alegre salta de la cama y corre a verlo.
Al abrir el vestidor encontró el vestuario más hermoso que jamás haya visto. Un kimono color vino con un fino decorado de plumas en hilo dorado, con un cinto igual dorado. Hacia juego y contraste con sus ojos rubíes. Y de acompañamiento un elegante abanico color blanco con unas líneas vinosas. Una gran sonrisa se apreció en su rostro.
-El Señor Inu no Taisho tiene buen gusto. Iré a darle las gracias personalmente.-
-Pues si tiene buen gusto pero, no es de él. Es de mi hermano Sesshomaru yo vi cuando lo escogió.- Totalmente en shock voltea a ver a Rin quien la veía intrigada.
-Es también por eso que quería conocerla. El jamás le hace regalos a ninguna mujer, bueno excepto a mí.-
-¿Es de Sesshomaru? ¡Vaya! Eso sí que no me lo esperaba.- Da un ligero suspiro.
-Es muy bonito. ¡Ah mire! Hay una nota.- Entusiasmada la niña apunta a un pequeño papel que venía dentro del kimono.
-¡Qué dice! ¡Qué dice! – Brincando de alegría.
-Espera, espera ya voy. Dice: "Espero y seas más educada esta noche. Atte. Sesshomaru." ¡Hijo de…! Perdón. Es que pudo haber sido un poco más…- Muñequea la mano.
-¿Delicado? Es que él no es así. Yo creo que le gustas.-
-¡Rin!- Pasmada observa a la niña.
-Bueno es lo que yo veo.-
-Pues estas viendo mal.-
-¡Ah! Con que aquí andas niña.- Entra Saori.
-Buenos días señorita.-
-Buenos días.-
-Vamos es hora del desayuno y tienes que cambiarte.-
-¿Viene?- Cuestiona a la castaña
-No lo creo, aún no me siento muy bien-
-Por favor, acompáñenos.- Ruega con unos ojos de pura inocencia que Kagura no se pudo negar.
-Está bien. En un momento te alcanzo.-
-¡Genial!-
Salen ambas mujeres de la habitación y regresa su mirada al kimono y se queda pensativa.
-"¿Qué se traerá entre manos ese? ¡Emm! Al menos tiene buen gusto". –
-"Maldición porque no pregunté donde quedaba el comedor, este lugar es muy grande"-
-¿Buscas el comedor?- Kagura se topa con un par de ojos dorados pero no de Sesshomaru.
-Tú debes ser la invitada de papa.-
-¿Y tú eres?-
-Inuyasha. El hijo menor del amo.-
-Oh ya veo. Puedes decirme hacia dónde voy.- Se rasca la cabeza.
-Yo también voy para allá, vamos.-
-Te pareces a tu hermano.-
-¡Keh! No me insultes, ese arrogante y yo no nos parecemos, solo en la sangre.- Suelta una pequeña risa.
-Bueno en lo arrogante no se parecen.-
Inuyasha le sonríe modestamente como si se entendieran y se dirigen al comedor donde probablemente ya estaban todos, esperándolos.
-Buenos días a todos. Traje a alguien que se extravió.- Abriendo la puerta del comedor deja pasar primero a Kagura.
-¡Vaya señorita supongo que se siente mejor! Un gusto que nos acompañe al desayuno, tome asiento por favor.- Declama el gran Youkai.
En el gran comedor se encontraba toda la familia real y los más allegados. En la punta como siempre Inu no Taisho: A su derecha había un asiento vacío, después seguía la pequeña Rin y Jaken. Del lado izquierdo: Había dos asientos vacíos y el general.
-Kagura, siéntese a mi lado por favor.- Al lado de ella, Inuyasha toma asiento.
Los sirvientes comienzan a servir el desayuno.
-¡Esperen!- Exclama la pequeña Rin. –Falta Sesshomaru.- Todos la observan y se voltean a ver.
-Su padre habla. –Rin, no creo que Sessho…- En ese momento una figura aparece en el comedor y ante la mirada atónita de la familia y servidumbre, Sesshomaru toma asiento al lado de su padre.
-Bienvenido, hijo. Buenos días.- El hijo asiente con la cabeza.
-Procedan por favor.- Todos parecían comer a plenitud menos Kagura que por las constantes miradas tan penetrantes de Sesshomaru no estaba a gusto. Sin embargo, ella no muestra ninguna señal de molestia, pero el gran Youkai se percata rompiendo el hielo.
-Y bien señorita ¿Cómo se siente? Espero y mejor.-
-Sí, ya bastante mejor.-
-Excelente. Porque tendremos fiesta esta noche, aunque creo que mi pequeño pajarito ya la puso al tanto.- Voltea a ver dulcemente a su pequeña que le sonreía.
-Sí, ya me contaron.-
-Sería un gran honor para mí y para mi familia que nos acompañara, dado que es nuestra invitada. Y no acepto un "No" por respuesta.- La observa perspicazmente.
-El honor sería mío.-
-¡Sí! Además ya tienes que ponerte ¿No es así?- Kagura se queda en shock y Sesshomaru solo toma un sorbo de vino.
-¿Ah sí? ¿Cómo lo consiguió?- Pregunta Inuyasha.
-Pues fue…- Responde Kagura
-Saori, Inuyasha…ella lo consiguió.- Irrumpe Rin
-Oh ya veo.- Observa de reojo a su hermano quien no mostraba ninguna expresión y veía fijamente a la castaña.
-Bueno muchas gracias por la comida, me retiro. Aún debo descansar.- La castaña se excusa y se retira en dirección a sus aposentos.
-Pudiste haber dicho algo ¿No crees? – Argumenta Inu no Taisho.
-¿Cómo qué? –
-Tal vez que si le quedó o si le gustó el kimono que le mandaste.-
-Que me obligaste a mandarle. Es de su exacta medida y matiza con el color de sus ojos.- Se levanta y se retira del gran comedor.
Su padre algo impresionado por las palabras tan precisas de su hijo, le provocó una ligera sonrisa.
Terminando el desayuno real Inu no Taisho da instrucciones precisas para la fiesta que se avecinaba en esa noche que sin duda sería un espectáculo maravilloso.
