"WILD WIND TO THE WEST"
"ARBUSTO REAL"
Saludos a todos no quize tardar en postear el 8° capítulo dado que me tarde en subir el anterior así es una recompensa Jejeje! espero y lo disfruten tanto como yo al escribirlo Jojo. Gracias a todos por sus reviews.
-No era necesario que me escoltaras hasta el comedor, podía llegar sola.-
-…- Ella suelta un pequeño suspiro.
-Gracias por el kimono. Tienes buen gusto.-
Al llegar al gran comedor había una mesa increíblemente larga, parecía no tener fin. En el principio de la mesa, en la punta se hallaba la silla imperial, lugar del gran demonio, a su lado derecho le acompañaban sus hijos mayor y menores, frente a ellos: Kagura, el general Tsao y Jaken. Se comenzó a servir el entremés. Mientras algunas personas platicaban, otras criticaban:
-Como es que el gran señor Taisho se atrevió a invitar a un descendiente de Naraku.- Comentó una dama, mientras otra la barría con la mirada de arriba hacia abajo.
-El atuendo que lleva puesto, es demasiado… provocativo. Solo induce los deseos masculinos.- Otra dama murmuraba su comentario.
-Además vieron como iba del brazo del joven Sesshomaru, seguro que lo ha de "entretener".- Otra dama se agregó a la plática.
-Hola. ¡Qué! ¿Tu arrogancia ya no te permite saludar a una vieja amiga?- Una mujer se acerca a las chicas leopardo.
-¡Sara! Perdón no te había visto, tenía la mente en otro lado.-
-Sí, ya vi.- Ambas voltean al lugar de Sesshomaru.
-Me puedo sentar.-
-Pero claro. Una amiga siempre es bienvenida.-
-¿Y tú prima?- La cuestiona Karan.
-¿Kikyo? Al rato llega, ya sabes, le gusta ser el centro de atención y más cuando sabe que Inuyasha estará presente.-
-Pues ahora esta que se le cae la espada por esa estúpida niña.- Señala incrédula a Aome.
-Ya veo. No importa, deja que llegue aquella y ya veremos por quien se decide, en fin. ¿Porqué estas echando tanta… candencia, Touran?- Sarcástica.
-Porque va a ser, le están podando los arbustos reales. ¡Ja!- Responde Shunran quien ya comenzaba a beber.
-¡No es posible! ¿Y quién?-
-Nada más y nada menos que Kagura Onigumo, la hija de Naraku.- Karan afirma.
-¡Vaya! Pues si es verdad que bajo ah caído Sesshomaru. Pero viéndola bien, parece una mujer patética, sin gracia alguna.- Comenta Sara déspota.
-Pues patética o no, escuche que se enfrentó al joven Sesshomaru hace un par de días.- Una mujer de la servidumbre se acerca a las chicas a servirles su cena mientras alardeaba información.
-Midori. ¿Qué dices? ¿Se enfrentó a él?- Cuestiona Touran muy insistente.
-La pelea no la vi, pero lo que si vi fue la habitación destrozada del amo.-
-¡La habitación de él!- Furiosa Touran se levanta de su silla. Trataba de mantener la calma.
-¡Ja! Te lo dije, te están podando los arbustos reales.- Shunran seguía comentando a la vez que bebía y su hermana mayor la veía despectivamente y le hace un gesto de desprecio.
-No señorita, ella se estaba quedando ahí, el amo Taisho la trajo un día herida y la alojaron en el cuarto del hijo pues él no estaba.- Explicó la sirvienta en voz baja.
-¿Herida? ¿Qué le pasó?- Cuestionó Sara.
-Nadie sabe, solo ella y el amo Taisho.- Intrigada Touran hundía más su mirada en Kagura quien estaba muy lejos de percatarse o bueno al menos eso pensaban ellas.
-Sería bueno investigar, la presencia de esa mujer no me agrada nada.- Comentó Touran bebiéndose una copa de Sake.
-"Malditas arpías, ¿Qué les sucede? Hablan de mí como si fuera un chiste. ¿Y por qué Sesshomaru no deja de verme? Parece como si tuviera algo en la cara. – A pesar de todas las habladurías y miradas que le estaban llegando a Kagura como gotas de agua sin cesar no mostraba ninguna reacción, su comportamiento seguía siendo recto y sereno. En algunas ocasiones entablaba alguna conversación fugaz con algún noble caballero, pero dado a las constantes miradas del joven Taiyoukai, los admiradores se alejaban huyendo.
Pasó alrededor de una media hora así, entre que se terminaba la cena, se servía más vino. Algunos invitados comenzaron a moverse a los jardines para tomar aire fresco. En una de esas ocasiones la castaña aprovechó para liberarse de esos silbidos de chismes que ya la tenían fastidiada.
-"Por eso siempre eh detestado este tipo de reuniones. No pueden verte con algo decente porque piensan mal".-
-No hagas caso a lo que dicen.- Sesshomaru le hablo quien al parecer también harto de la fiesta decidió relajarse sentado en la rama de un árbol.
-Sí, como no eras tú al que estaban criticando.-
Desciende del árbol en un brinco y se para justo enfrente de ella.
-¿En dónde está el abanico que venía con el kimono?- De su manga lo saca.
-No es un simple accesorio. Es un arma. Tienes habilidad con el viento, pero no lo controlas. Te dará el equilibrio que necesitas.-
Kagura se le queda viendo fijamente al abanico y después a él. Con una sarcástica risa.
-Gracias. Y yo que pensé que eras un bastardo arrogante.-
-No tientes tu suerte. Solo lo hago por la insistencia de mi padre, que parece ser que ya te tomó aprecio.- Airea un pequeño rugido muy grave y comienza a alejarse de ella.
-"No estaría mal probar." –
Lejos de todo el jolgorio de la fiesta la manipuladora de los vientos se encontró con un vasto prado detrás del cuartel general. Suficientemente amplio y abierto para dejar pasar las corrientes atmosféricas; Era una noche tranquila con la luna iluminando el campo.
-Veamos si es verdad lo que dijo…- De un golpe abre el abanico y las primeras brisas se dejaron sentir, revoloteando entre el césped.
Continua moviendo el abanico con gracia y elegancia girando y girando sobre su eje con los brazos extendidos, dando forma a un tornado.
-Vaya no estaba mintiendo. Pero que tal funciona con un ataque.-
-¡DANZA DE LAS CUCHILLAS!- Enormes filos de plata comienzan a caer sobre el suelo haciéndolo pedazos, eran extremadamente pesadas. Jamás en su corta vida había experimentado un poder de esa magnitud, era como si todas las corrientes fueran atraídas por un simple abanico.
-Genial. Me pregunto si podré quedármelo.- Se queda fija observando el magnífico obsequio que había recibido.
-Tal vez deba preguntarle… siendo una artimaña femenina no veo por qué no pueda quedármelo.-
Lo cierra y lo guarda de nuevo dentro de su manga. Se regresa a la fiesta a buscarlo.
-Hola, Sesshomaru.-
-¿Qué quieres, Touran?- Serio.
-¡Ah! Pero qué manera tan descortés de hablarme. Tú no eres así.- Con tono sarcástico.
-Dime ¿A qué has venido?-
-No es bastante obvio, vine por la invitación que nos hicieron, pero también… vine por lo que me pertenece.-
La celestina se le deja ir encima plantándole un beso muy apasionado en los labios al Taiyoukai que fuera de lo decente no opuso resistencia.
-Lo sabía.- Le susurra al oído. - No me has olvidado.- La toma de la cintura enérgicamente y la vuelve a besar con euforia.
-Buenas noches.- Una voz femenina los distrae.
-Buenas noches.- Le contesta déspota Touran.
-…-
-¿Se te perdió algo? ¿Por qué te quedas callada?- La chica leopardo cuestiona tajantemente a la castaña quien seguía observándolos con gozo, dado que les había arruinado la diversión.
-No, no se me perdió nada. Al contrario.- Con sarcasmo. –Vine a darte las gracias Sesshomaru por el abanico, me va ser de gran utilidad.-
-…- El asiente con la cabeza.
-Aunque dudo mucho que haya sido por tu propia voluntad. En fin los dejo para que sigan haciendo… Bueno lo que sea que estaban haciendo, me retiro.- Erguida y con la frente hacia el horizonte Kagura comienza a alejarse de ellos.
-Un abanico.- Molesta. –Le regalaste un abanico.- Aprieta los puños.
-Fue idea de mi padre.- Le esquiva la mirada.
-Y desde cuándo haces todo lo que tú padre te dice.- Furiosa frunce el ceño.
-Desde ahora.- Le contesta cortante.
-¡Ja! No me digas que sientes algo por esa.- Lo observa con intriga.
-…-
-¡Cómo es posible. Cómo puedes poner tus ojos en una… en una abominación. Esa estúpida es hija de Naraku, el peor enemigo de tu padre!- Le levanta la mano para abofetearlo.
-¡Basta Touran! Es suficiente, no estoy dispuesto a soportar tus actos de celos. Si hago lo que mi padre dice es porque soy el heredero al trono. Y por lo tanto debo empezar a actuar como tal. Ya eh tenido demasiada paciencia contigo, ya me harté. Tienes dos opciones: Te controlas y empiezas a actuar como una dama… O te largas.- Profundiza gravemente su mirada en ella y se retira dejándola sola ante la mirada atónita de algunos invitados que se echaron toda la escena.
-"Maldito imbécil".- Casi al borde de un ataque por el tremendo coraje que le hizo pasar, le da un zarpazo a un tronco. Se lo tuvo que tragar. Dado que su objetivo no es exactamente: El.
Un carruaje se aproxima a la entrada del palacio real, dejando a una bella mujer de tez blanca y cabello oscuro, bastante alta y vestida con un kimono color azul rey.
-¡Ah! Señorita Kikyo. Bienvenida.-
-Buenas noches. Saori.- Exclama cortésmente la chica.
-Pensábamos que no asistiría.-
-Saori. Es inevitable que yo asista a las reuniones del palacio del Oeste, ofrezco mis disculpas por la tardanza pero nuestro transporte sufrió un desperfecto en el camino.-
-¡Qué calamidad! Y ¿Pudieron resolverlo?-
-Por supuesto. El chofer y un guardia lo arreglaron.-
-En hora buena. Pues adelante pase usted.-
-Gracias.- Se aleja.
-Si yo decía que faltaba una arpía.- Comenta para sí misma Saori.
