"WILD WIND TO THE WEST"
"EXCESOS"
Regreso con el 9° capítulo dedicado para todas aquellas personas que lo han estado leyendo y les ha gustado. Esta historia va a ser un tanto larga pero muuuuy emocionante se los aseguro tengo una mente maquiavélica para este Fic. Bueno espero que lo disfruten mucho y quiero sus comentarios.
-¡Vaya! Qué horror, pero que escena me acabo de aventar. Estoy segura que les arruiné el momento, Pfff de todos modos a mí no me importa…- Kagura se encaminaba lenta y tranquilamente al área de dormitorios cuando algo tempestivamente la detuvo.
-Hola preciosa, ¿Por qué estás aquí en estos lugares tan apartados y oscuros?- Una voz ronca y desentonada la acechó.
-…- Termina por ignorarlo y pasar de largo. Un demonio verde con una melena amarillenta y añadido a unos tres kilos de estómago le cierra el paso.
-¡No te atrevas a ignorarme, perra!- Estrella una botella de alcohol contra una columna de madero partiéndola por la mitad, dejando unos cuantas pero muy peligrosas y afiladas puntas.
-No pretendas espantarme con eso. Solo eres un demonio ebrio fracasado.- Hunde sus manos en sus mangas y empuña sin dar vistazo, su abanico. Lista para atacar.
-¡Cómo te atreves! Voy a darte una lección, Te cortaré y tu carne se la daré a mis perros.- Se precipitan contra ella con la botella en mano.
-¡DANZA DE LAS CUCHILLAS!- Logra azotarlo con furia a través de sus cuchillas causándole graves daños.
-¡Mmm! Bien merecido te lo tienes.- Se da la media vuelta y guarda su abanico.
-¡Maldita! Hay algo que debes saber…- Comienza a reírse profundamente.
-…- No alcanza a responder cuando en una fracción de segundo tenía al monstruo encima de ella y terriblemente furioso. De su colmilluda dentadura resbalaban hilos de saliva que caían en su rostro.
-Me puedo regenerar, una y otra vez, así que córtame todo lo que quieras. Jamás me detendrás.- Kagura trata desesperadamente de zafarse de las garras de su atacante, pero dado al peso y la fuerza le era imposible.
El demonio trata de besarla a la fuerza, Kagura ladeaba su cabeza de un lado a otro tratando de esquivarlo, pero entre más se resistía el demonio hundía sus garras en las muñecas de esta causándole sangrado y dolor.
-Te enseñaré una lección que a las perras como tú se les da…- Se deja caer con todo su peso sobre la castaña casi asfixiándola una especie de crujido de huesos se escuchó debajo del monstruo. Comienza por tocarle los muslos sobre su kimono, mientras ella trataba exageradamente de escapar. Sin aliento y sin poder gritar, pensó que sería su fin, un ruin y miserable fin.
-¡Grraaah!- Gritó el demonio de dolor cuando unas garras venenosas atravesaron su enorme pecho levantándolo y lanzándolo contra un árbol.
-Se…ssho…maru.- Tratando de recuperar el aire, mientras en la media oscuridad él no le quitaba la vista de encima al demonio.
-¡Cabrón! No interfieras, esto es entre esa mujer y yo.- Con la palma de su gorda y asquerosa mano tapa la sangre que corría por su estómago.
-¡Imbécil, si tu solo me atacaste!- Exaltada Kagura le gritaba, parecía como si de un impulso se levantaría a matar a su atacante.
-Para que te quejas si lo ibas a disfrutar.- Esas fueran las últimas palabras que pudo decir cuando Sesshomaru con su látigo lo cortó en dos movimientos.
-…-
-¡Hahaha! Me puedo regenerar, como se lo dije a ella, córtame todo lo que quieras, me volveré a formar…-
Sesshomaru se hace hacia la luz y como si el mismo diablo hubiera hecho acto de presencia, unas gélidas ventiscas aparecieron de la nada y comenzaron a rodear al Taiyoukai, que de su habitual expresión dorada pasó a convertirse en rojiza sangre y terror único.
-No te tengo miedo bastardo ¡Vamos ven con todo lo que tengas!- En milésimas de segundos Sesshomaru lo atraviesa deshaciéndolo por completo.
-Uso todo mi poder con oponentes fuertes, no con basura.- Se da la vuelta recobrando su ordinaria y digna postura mientras acorta la distancia entre él y la castaña. La observa.
-Gracias. Enserio- Un doloroso quejido por parte de ella provoca su desmayo haciendo que el Youkai se arrodille, examinándola.
Sin más, con ambos brazos la carga y la lleva a su habitación.
Dentro del gran salón, se observaba convivencia, glamur y uno que otro desaire. Gente muy retacada en cuestión de etiqueta que absorbida por los dulces embriagues del alcohol, ya no parecían tan aristócratas, de hecho, el ambiente ya se tornaba un tanto burlesco cayendo en los excesos. Sin embargo, no todo era fiesta y dulzura para todos, en cuestión parecía que esa fiesta era solo un pretexto para pasar un muy mal rato.
-Buenas noches, Inuyasha.- Una voz sensual, de tonos medios se encaminaba hacia el híbrido, acompañada por un bello rostro caucásico de ojos profundos como la noche, sostenido por un esbelto y bien delineado cuerpo femenino.
-…Kikyo.- Susurra.
-¿Qué sucede, te comieron la lengua los gatos? Antes solías ser más… hablador.-
-¡Keh! Simplemente no tengo nada que decirte, eso es todo.- Se da la vuelta y se marcha.
-Y yo que pensé que ya me habías olvidado, pero por tu actitud observo lo contrario.- En un fulgor de arranque el híbrido se retorna a ella, a escasos milímetros de distancia.
-Solo tengo una palabra para ti… ¡Vete!- Con esto Inuyasha da por concluida su pequeña e innecesaria conversación con esa mujer.
-"Ah otra vez no, créeme".- Habla para sí misma.
-Tsao.-
-Sí, mi lord.- Hace una reverencia.
-¿Cómo va todo?- Observando la audiencia.
-Hasta ahorita, sin ningún incidente.-
-¿Has visto a la señorita Kagura?-
-No, mi señor. Pero supongo que debe de andar paseando por los jardines o curioseando en cualquier lado.-
-Lo supones, o algo sabes.-
-Lo supongo.-
-Tampoco veo a Sesshomaru.-
-¿Cree que esté haciendo algo indebido con Touran?-
-No, ella está con sus hermanas en la antesala.-
-Tal vez decidió dar un vuelo nocturno, ya sabe que a su hijo este tipo de reuniones no le apetecen.-
El gran demonio procede a marcharse.
-¿Se retira a sus aposentos, mi señor?-
-Sí, pero antes iré a buscar a mi hijo, algo me dice que él sabe dónde está Kagura.-
-Mi señor, déjeme hacerle una recomendación, trate de no exaltarse, recuerde que hay muchos invitados y puede haber malos entendidos.-
-Lo sé, Tsao. Gracias de todas formas. Te encargo todo y buenas noches.- El general le hace un reverencia.
-Que descanse.-
Sesshomaru entra con Kagura en sus brazos en la habitación de él, semioscura, con unas cuantas lámparas pequeñas alumbrando los muros. Suavemente deposita a la castaña en la cama quitando las almohadas. Del cuarto de baño trae unos vendajes, agua caliente en una bandeja y unas tijeras. Le revisa sus muñecas y se percata de que tiene cortes algo profundos ya sin sangrado, las venda. Observa su rostro delicado aún adormecido.
-… interesante.- Piensa.
Deshace el nudo del cinto dorado que sujetaba su kimono, poco a poco va apartando las pesadas y elegantes telas que la vestían, hasta llegar al camisón, al encontrar un poco de dificultad para poder abrirlo toma las tijeras y lo corta.
-…- Una piel color perla, suave y delicada lo distrae totalmente de su trabajo. Podía divisar el bello y fino delineado corporal que poseía la mujer, ya lo había divisado en aquel incidente en el baño, cuando se conocieron, pero nunca tuvo el tiempo suficiente para verlo detalladamente.
-Mmm…- La castaña se mueve tratando de recobrar el sentido.
-¿Qué haces?- Lo ve fijamente, mientras que Sesshomaru no apartaba su vista del abdomen y pecho de la castaña.
-No me digas que tú también eres un pervertido.- Al no tener respuesta, trata de levantarse lo cual el Youkai pone su firme y fuerte mano sobre su abdomen.
-No te levantes. Tienes dos costillas rotas, si te mueves te dolerá aún más.-
-¿Y qué pretendes que me quede aquí acostada y contigo aquí?- El, la ve profundamente.
-No seas tonta, solo trato de ayudarte.- Aparta su mano y se levanta.
-Esa basura te hirió, tienes cortes en ambas muñecas.- Observa sus manos la mujer y razona.
-Ya veo. "Maldito cerdo, ojalá y se pudra en el infierno"- Se queda ida por unos instantes.
-…De nada.- Prolifera el Youkai.
-¡Oh! Sí, perdón gracias por curarme.-
-Yo no me refería a eso.- Lo observa intrigada.
-¿Entonces?- Con sus manos grandes la toma de la cintura y con sus brazos musculosos la levanta de un golpe de la cama, Kagura estaba al borde de la incertidumbre y del dolor.
-Por esto…- La estruja bruscamente contra su cuerpo causando que la castaña gritara de dolor y unos segundos después provocando su desmayo.
-¡Sesshomaru! ¡Qué has hecho!- Entra a la habitación el gran Youkai que ardía de tanta rabia.
Sesshomaru observa de reojo a su padre y con un toque más suave vuelve a inspeccionar el abdomen de la mujer cerciorándose de que las costillas hubieran quedado en su lugar, al corroborarlo la deposita con tacto en la cama.
Al observar esto el padre se tranquiliza y comienza a respirar hondo y tranquilo.
-¿Qué le sucedió?- Se aproxima sigilosamente a la cama, pero guardando distancia.
-Uno de tus invitados quiso divertirse con ella, y no lo permití.- El joven Youkai se aparta de la cama ignorando a su padre.
-¿Quién fue? Es necesario que haya un castigo.-
-El guardián de las profundidades.- Se sorprende.
-Y ya no es necesario el castigo, a menos de que quieras ir hasta el inframundo.- Voltea estrepitosamente a ver a su hijo quien se encamina a salir de la habitación.
-Espera…- Se detiene.
-Cualquier otra mujer es mucho mejor que Touran.- Diciendo esto el padre, el hijo lo observa de reojo y cierra la puerta.
