"WILD WIND TO THE WEST"
"DEBERES"
Aquí está el 11vo capítulo, mil disculpas por lo meeeeeega atrasado, pero tuve demasiadas cosas que hacer y se me había esfumado la inspiración y aparte quería mejorar la historia y pues creo que ahi la llevo. Sigan con sus preciosos Reviews que son lo que me motiva a seguir. Saludos y prometo ya no perderme.
P.D: Inuyasha y sus personajes son Rumiko, mios solo los que yo inventé.
-Mmmm…- La mujer comenzaba a quejarse. –"¿Qué…que diablos…me pasó?"- La castaña poco a poco recobraba el conocimiento después de un largo suceso de agonía…
-No te muevas…- Una voz grave y muy masculina replicó. –De hacerlo, te dolerá más- Comenzó su andar hacia la cama, sentándose a un lado de la fémina, colocó su fuerte pero cálida mano en el abdomen de la chica.
-¿Qué haces?- Preguntó inquieta la mujer, que lejos de sentirse cómoda…más bien acalorada era el término real a la situación.
-Te dije que no te movieras. Tienes rotas varias costillas y aún así, en tu condición de demonio, tardarás en sanar.-
-Tch!- Poco a poco Kagura recordó con gran asco los eventos de la noche anterior, desde el momento incómodo con "esa mujer" y el fatídico suceso con el ogro que estuvo a punto de quebrarla en dos si no hubiera sido por Sesshomaru.
-…- Con sus finas pero flamantes manos comenzó a untarle con un toque de delicadeza una pomada para aliviar los golpes, dando un suave y firme masaje como olas de agua en todos los recovecos del vientre y estómago de la chica…
Kagura cerró sus ojos recostando su cabeza en los almohadones de lino fino en los que yacía… -Respira profundo…- Se aproxima a su oído y al borde del susurro. –Deja de culparte…lucías hermosa ayer- Habló el, aspirando los dulces aromas de la dama y como si su demonio interno hubiera despertado, comenzó a querer algo más que solo olfatear…
-Hmmm- Por otra parte Kagura se sumergió tanto en su relajamiento que casi llegaba al borde del clímax, y por supuesto esos calurosos gemidos no ayudaban en nada a la libido del hombre que estaba a su lado, que aún seguía sobando el abdomen de ella, y extasiándose al mismo tiempo.
-Espera…- Sale de su trance y se levanta de la cama.
-Gracias… De no haber llegado…- La castaña agacho la cabeza, avergonzada y llena de rabia, el regresa y con dos dedos levanta su mentón encarando sus ojos con los de ella.
-No necesitas avergonzarte, eres una mujer fuerte, pero aún así, necesitas protección y pedir ayuda de vez en cuando- Sus miradas se intensificaron tanto, era una calidez como los mismos rayos del sol. Ella volvió a cerrar sus ojos escarlatas.
-Descansa, lo necesitas- La colocó de vuelta en el futón dejándola en un profundo sueño.
Se encaminó a la puerta de la habitación observándola de reojo antes de salir.
-Akura- Se aproximó la sirvienta. –Si…amo- Dando una leve inclinación.
-La señorita Onigumo se encuentra delicada, velarás por su bienestar, necesito hacer unos deberes. Cualquier cosa me avisarás de inmediato, entendido.-
-Lo que usted ordene amo…así se hará- Hace de nuevo su reverencia, mientras el príncipe comienza alejarse.
La luz del día dejaba ver los estragos de aquella noche de excesos que pre-juiciosamente dio lugar a uno de los mejores planes que el Gran Youkai del Este tenía destinado.
-Espero que la razón por la cuál estés aquí sea para darme noticias de Kagura…- Detrás de su escritorio de ébano revisando libros de contaduría acompañado por un puro a medio consumo, el Gran Youkai se encontraba sentado en su silla.
-…- El príncipe procedió a sentarse en una de las sillas para tener una conversación, masomenos decente.
-Ella, se encuentra bien.- Sin emoción alguna replico.
-Ya veo…Espero y hayas sido amable con ella.- El ojidorado empezó a recordar aquellos breves momentos que le dio a la mujer, el tacto de su mano con la piel suave y tersa de ella, el fulgor que sintió en su pecho cuando dejó de masajearle por simple curación, una leve sonrisa se dibujó en sus labios, haciendo impresionar al padre, pero lejos de cuestionarlo se sintió feliz al darse cuenta de que esa mujer, con el simple hecho de haber llegado, le cambió el gesto a su primogénito por completo.
-La traté como lo que es…una dama en apuros y nadamas.- El padre al ver el rostro pasivo de su hijo prefirió dejar los pesados libros a un lado y prestarle más atención a las gesticulaciones de su hijo.
-Quiero hablarte de algo…- Pronunció el padre.
-…- Asiente el hijo.
-Habrá una cena de gala pasado mañana por parte de la empresa que adquirí hace un par de años en los suburbios de Tokio, como futuro heredero al patrimonio requiero de tu presencia en dicho evento… Tendrás que llevar un acompañante…espero y seas más "selectivo" en esta ocasión.-
-…-
-Enviaré una nota al palacio del Este, tengo que cruzar unas palabras con Naraku- Dicho esto el hijo se sorprende sin mostrar expresión alguna.
-Para que…- Exigió saber.
-Ya lo sabrás en su debido momento…- Diciendo esto el Gran Demonio se levanta de su silla y se aproxima a la puerta.
-…- Termina por salir.
-FLASHBACK-
-"Madre… yo quiero ir contigo, no me dejes aquí.- Entre sollozos una niña de apenas siete años le imploraba a su madre aferrada a sus faldas.
-Kagura, mi pequeña, no llores…Vas a estar bien, yo siempre estaré contigo, aunque tú no puedas verme.- Kaguya abrazaba a su hija para darle consuelo mientras retenía sus lágrimas.
-¿Recuerdas el cuento que tanto te gusta?- Alza el rostro de la infante a la altura de sus ojos.
-Ajam…- Se limpiaba sus ojos.
-¿Recuerdas que la princesa después de su debido tiempo, encuentra al caballero que logra liberarla de su hechizo, y juntos vencen al malvado mago?
-Si…-
-Bueno, pues es verdad. Muy pronto encontrarás esa persona que te amará igual que yo pero de diferente manera…Nunca estarás sola mi niña.- Le da un beso en la frente.
-Mi señora debemos retirarnos, la guardia está casi aquí…- Un soldado interrumpe tempestivamente en la habitación donde se encontraban las mujeres y sin más, sujeta de la muñeca a la mujer llevándosela.
-¡Mamá!... No me dejes.- Unas sirvientas la sujetaban con fuerza mientras preparaban todo para escapar.
Unos gritos desgarradores llegaron hasta los oídos de la pequeña.
-END FLASHBACK-
-¡MAMA!- Se levanta de golpe Kagura. -¡Agrhhh! Hmmmmm…- Se retuerce.
-Señorita Kagura, tranquila, no se mueva o le dolerá más… respire profundo.- empezaba a respirar lento y profundo.
-Tuvo una pesadilla, trate de calmarse... eso es.- Le ayuda a reacomodarse.
-Maldita sea…Tch…perdón, no suelo expresarme de esa manera.- Se toca la frente.
-No se preocupe, yo comprendo.- Toma unas compresas de agua fría y las coloca en la frente de la chica.
-Deje las compresas por un rato en su frente y respire, todo estará bien.- Le sonríe cálidamente.
-Gracias, Akura.-
-De nada, debe tener hambre ordenaré algo para usted.- Asiente con la cabeza.
"Cuenta el mito que hace un par de milenios el Monte Hakurei era habitado por seres que podían volar o en su defecto manipular las corrientes atmosféricas, eran tratados como Dioses, venerados como seres nobles que ayudaban a los pueblos marginados y azotados por las sequías y guerras.
Sin embargo estos dioses también eran capaces de amar y sentir tristeza, pena y felicidad, portaban un arma como símbolo de su templo, un sable. Un sable con el filo más fino y certero, nunca fallaba, así es como eran estas criaturas, seres voladores pero carentes de alas, no eran ángeles, no eran seres celestiales, simplemente nacieron ahí.
La gloria de su hogar un buen día se vio perturbado por un ser de gran ira. Este ser junto con sus lacayos destruyeron todo a su paso, con el único objetivo de apoderarse de esa gran arma, que según cuenta la leyenda, es capaz de destrozar mil cuerpos de un solo golpe sin dejar nada en su paso, ni siquiera el polvo de los huesos calcinados. En el andar de estos seres malévolos se cruzaron con el sumo sacerdote del templo, quien logró desterrar y congelar a estos titanes, con su último aliento, se encerró con ellos en un bloque de hielo y viento."
-"…Interesante".- Deja el escrito antigüo en su estante.
Sesshomaru se acerca al gran ventanal de la gran biblioteca y se queda pensativo.
-"Esa mujer… que misterio esconde ¿Quién esa ella, en realidad?-
Mientras tanto en el lado apuesto de la Región:
-Ya te enteraste…Habrá una cena de gala en el Gran Salón "Lune Argentée" Irás con Sesshomaru… supongo.- Karan entra en el gran salón.
-Si…algo escuché al respecto…Y en lo que concierne a ese hombre, no me ha dicho nada.- Se sienta en una de los cómodos sillones de terciopelo antigüo, no sin haberse servido una copa de cognac.
-Ya veo... ¿Y no crees que deberías hacer algo al respecto?- Se le une.
-Hmmm… no, por ahora no.-
-Es mi imaginación o te vale un carajo esto…- Intrigada.
-Mmm… Tranquila Karan, si así deben ser las cosas, así serán…- La observa incrédula y dudosa.
-Espero que sepas lo que haces.-
-Por supuesto…Iré con Naraku.- Se levanta y sale dejando a su hermana con evidente sorpresa.
"FLASHBACK"
-Kikyo… Yo siempre estaré a tu lado para protegerte, no importa que suceda.- Un chico platinado le juraba con palabras tiernas a la bella mujer que estaba a su lado, quien tenía fija su mirada en los ojos dorados del joven, quien se ruborizó al entrar en contacto con los ojos profundos de la chica.
-Gracias…Inuyasha.- Unieron sus labios en un delicado beso, que lo consumó en una sensata pasión.
"END FLASHBACK"
-"Kikyo…porqué jugaste con mis sentimientos de esa manera…yo te amaba- El joven Inuyasha se quedó perplejo contemplando el horizonte mediano adentrándose en sus recuerdos de aquella mujer que le rompió el corazón.
-"Pero que estoy haciendo…ya no debería pensar en ella"-
-¡Niñaaaaaa! Regresa aquí…-
-¡A que no me alcanza señor Jaken!-
-¡Ya verás cuando te alcance!- Inuyasha observa divertido como el pequeño sirviente se queda sin aliento al tratar de alcanzar a la pequeña Rin.
-Ay Jaken, es inútil que trates de alcanzarla es obvio que te supera…-
-¡Waaack!- Cae el sirviente de espaldas y totalmente agotado.
-¡Ahhhi mira lo que provocas ahora tendré que cargarlo!- Se suelta a reír.
-Andando…-
-Oye hermano… tú sabes que le sucede a Sesshomaru-
-¿De qué hablas? Yo lo veo normal-
-No es cierto… ha cambiado, ahora parece feliz-
-¡Keh! No me hagas reír, ese tonto jamás sabrá lo que es la felicidad-
-¿Y tú Inuyasha, si lo sabes?- Detiene su andar y hunde su mirada.
-…Hubo un tiempo en que si-
-¿Y qué sucedió, era bonita, cómo se llamaba?...-
-Ya pasó…Andando.-
*KNOCK KNOCK*
-Señor…llegó una nota del Palacio del Este…-
-…-
-…Pasado mañana al alba- Asiente el sirviente.
-Con su permiso-
-"…Taisho, que sorpresa, me ahorraste el tiempo de ir a buscarte…"-
-…"Creo que mi partida ha corrido a la perfección, pronto nos veremos las caras…Kagura"-
Espero y les haya gustado, como siempre esperando sus comentarios. Sayonara!
