"WILD WIND TO THE WEST"

"CUESTIONAMIENTOS"

Bueno aquí les dejo el 12vo capítulo Jejejeje es un poco dramático, poco a poco se van develando misterios pero esto aún no termina, espero y lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

P.D: Inuyasha no es mío T_T Jejejeje


Los rechinidos de una carreta muy moderna se dejaban escuchar entre los troncos de los árboles.

-Señor…realmente considera prudente hacer esta visita.- Exclamó el general Tsao con cierta inquietud.

-Es preciso, hacerlo…Tengo el presentimiento de que algo grave está por venir… ¿Recuerdas el suceso del monte Hakurei?- Absorto el soldado contesta.

-Si… Cómo olvidarlo, usted casi pierde la vida en esa batalla.-

-Durante esa batalla, los monjes del templo del viento, parecían más asustados por el temor de ser encontrados…-

-…claro estaban siendo invadidos-

-No. Me dio la impresión de que algo estaban escondiendo o más bien algo querían proteger. Ese día no fuimos los únicos que irrumpimos en dicho lugar, pude sentir la presencia de seres, era una energía extraña, después todo se volvió negro.-

-Que tratarían de esconder-

-No lo sé-

-Ahora que menciona esa parte, después de que los sumos sacerdotes lanzaran sus ráfagas de viento que cortaron a la mitad de nuestra tropa, me acerqué a divisar el calvario que había y un soldado, apenas con vida, me sujeto el pie y me dijo con su último aliento… Bakusaiga.- El gran lord se quedó intrigado. El general prosiguió.

-¿Cómo un soldado de bajo rango, sabría acerca de la espada?- Inu cerró sus ojos y comenzó a recordar eventos del desastroso evento que tuvo con alguien.

FLASHBACK

-¡Señor es inútil…no podemos controlarlo!-

Hace unos 200 años atrás el gran demonio trataba de aplacar la ira de un demonio perro, que destruía, mataba víctimas, soldados, gente del pueblo.

-¡Es preciso que acabe con su vida!- Gritaban eufóricos y temerosos los sirvientes del señor.

-"¡¿Matarlo?! Se trata de mi hijo… No puedo".- Pensaba muy desconcertado Inu, ¿Cómo podría acabar con la vida de su primogénito…?

-Tal vez yo pueda ayudarle…- Una mujer con cabellera larga y oscura se acercó al gran demonio sin que se percatara de su presencia, tenía el tacto cálido, pero desprendía una energía voraz, temible, de gran respeto.

-…Lo que sea requerible, incluso dar mi vida si es necesario.- La mujer lo observaba detenidamente, profundizó su mirada creando un aura de energía pura y de su pecho, sacó una gran espada reluciente, de plata con un filo indudable, el envaine de la misma tenía escritos muy antiguos que ni el mismo demonio sabía de qué lenguaje se trataba.

-Esta arma que ves aquí, es la gran Bakusaiga, esta espada es capaz de destruir a millares de enemigos en una sola agitada. Sin embargo, la espada posee su propio juicio, si el ser que se desea destruir es digno de la misericordia del arma, podrá renovarlo, o en tu caso, recobrar la paz. Tu hijo no es del todo culpable, aún tiene mucho que aprender, deberá entender la bondad después de tanta dureza…- El gran demonio observaba el arma con respeto y duda a la vez, no era mentira que poseía un gran poder, lo expedía, pero si lo que la mujer decía era cierto, su hijo como podía morir o sanar.

-…- Inu toma el arma de las manos de la mujer y procede a enfrentarse a su hijo.

-Mi señor, una advertencia… una vez que la espada haga su elección, su primogénito quedará prendado a esta, es decir, si la espada llega a caer en manos de seres malignos y su energía es manipulada, el también lo será, si el arma llega a ser destruida, su hijo sufrirá el mismo destino.. No debe olvidarlo, así como él debe ser consciente y precavido.-

El gran señor guarda en su memoria estas palabras y continúa en su andar. El Youkai lleno de ira estaba incontenible, bastó para que el padre mostrara la espada y la blandiera en un solo golpe que llegó directo a su hijo. –"Perdóname… Sesshomaru.- Este desapareció tras una inmensa ráfaga de luz y rayos color verdoso, cuando todo volvió a la calma, Sesshomaru se encontraba tendido en el suelo totalmente herido y sin consciencia alguna…pero vivo.

END FLASHBACK

-Mi señor…el castillo de Naraku se divisa.- Sale de sus recuerdos.

-Estén todos alerta.- Enfatizó el general Tsao.

-Tsao… entraré solo…-

-¿Qué? Mi señor no es prudente.-

-Tranquilo, pueden quedarse aquí afuera esperándome.- Se baja del carruaje y procede a entrar al castillo, detrás de un gran portón con tintes macabros aparece Naraku…

-Bienvenido Inu no Taisho, gran señor del Oeste.- Hace una reverencia burlona.

-Naraku, eh venido a cruzar unas palabras contigo.-

-Por supuesto, pero aquí afuera es un tanto inapropiado, así que déjeme darle un trato digno a su presencia, le ofrezco pasar a mi despacho y brindarle una copa…que dice.- Con esa sonrisa característica, sarcástica y llena de confianza…

-…- Hunde sus ojos a modo de incertidumbre.

-Por favor, no pretendo que dude de mi hospitalidad. Si lo desea, lo pueden acompañar.-

-No es necesario, aceptaré su oferta.-

-Entonces… adelante.- Ambas figuras se adentran en el castillo.

Al entrar en el castillo, era inevitable no oler todo el miasma que inundaba el lugar, parecía como si los sirvientes ya se hubieran acostumbrado a eso… el problema es que todos parecían humanos, y en efecto lo eran, -"No deja de sorprenderme, humanos bajo su jurisdicción"- Y como si le hubieran leído la mente.

-Se preguntará, el porqué tengo humanos a mi servicio, pudiendo tener a toda clase de criaturas sobrenaturales a mi disposición… bueno, se lo explicaré muy brevemente… Los humanos no están hechos para soportar este campo de veneno, por lo tanto mueren con cierta rapidez, tampoco me son útiles como guardias o combatientes… en pocas palabras es más rentable tener seres inferiores trabajando en el castillo dado que pronto morirán…-

-Veo que para ti es muy fácil utilizar a las criaturas indefensas a tú favor, no me es extraño que te importe un carajo lo que lleguen a sufrir estas personas al inhalar tu venenoso aire.-

-Le ofrezco una humilde disculpa a usted mi señor, no creí que a un demonio puro de raza canina, le afectarían simples detalles como éste.- Sarcástico. Se detiene en seco y de su brazo derecho brota una extensión de espina con veneno que en segundos atraviesa y deshace el cuerpo de un hombre que se encontraba haciendo sus labores. –No negaré que para mí, los humanos son simple basura y que son reemplazables…- El youkai lo encara con su rostro sereno, pero su voz era de tan repugnancia por este ser, que no podía ocultarlo tan bien. –Es extraño que tú los detestes… siendo de naturaleza Hanyou, sería lógico que mínimo les tuvieras cierta tolerancia.- Es más que evidente que con ese comentario de Inu no Taisho, Naraku se molestara. -Procedemos, entonces mi Lord no hay que tener más demoras.- El Youkai asiente con la cabeza.

Ambos señores entran en el gran despacho que tenía un aspecto lúgubre y macabro con intentos fallidos de elegancia, era obvio que Naraku compraba lo más caro para hacer valer su riqueza, pero tenía un pésimo gusto en decoración, más facha de burdel era lo que aparentaba.

-Tome asiento por favor.- Ambos se sientan en los sofás de cuero, iluminados por un par de lámparas eso y más un par de vasos con hielo.

-…Puede tomar los que guste.- Le acerca una caja de madera repleta de habanos puros

-Gracias.- Toma uno el cual como cualquier lord lo toma con elegancia, corta la punta y lo enciende, dándole la primera inhalada.

-Sorprendente… Tenía enterado que los demonios de raza canina no toleraban el humo, ni los olores fuertes, Hmmm,- Naraku hace lo propio con su habano, mientras que Inu ignora por completo el cumplido del Hanyou.

-Y bien mi señor, de qué desea hablar.- Aleja el puro de su boca soltando el humo.

-Simple, vine a fijar la fecha de boda entre tu hija y mi hijo…-

-Ya veo… Y Sesshomaru, ¿Ya lo sabe?- Intrigoso.

-Por supuesto, él mismo me pidió que formalizáramos el compromiso.-

-Claro, por mí no hay ningún problema puede ser mañana mismo,-

-Tanto es tu deseo de deshacerte de tu propia hija.-

-…Una boca menos que aguantar.- Incrédulo.

-No sea rencoroso conmigo, es momento de que esa embustera siente cabeza. Y qué mejor que con su primogénito, o ¿Acaso piensa que mi preciosa Kagura, no es digna de vuestro hijo?- El gran demonio comenzaba a fastidiarse de todas las estupideces y desaires que Naraku escupía, el solo hecho de respirar le repugnaba.

-En fin, ¿Desea una copa de Cognac? Estoy seguro que puedo ofrecerle uno de muy buena calidad.-

-…- Inu aprovechó ese pequeño descanso para respirar y evitar perder los estribos que le provocaba este ser, sin embargo, algo captó su atención, de su lado derecho, sobre una mesa caoba, se hallaba el retrato de una fémina, una mujer con cabello oscuro y tez blanca, la curva de sus labios rojiza, portaba un vestido color vino que le sentaba muy bien con su mirada, y en sus piernas se encontraba sentada una pequeña niña con una sonrisa de inocencia. Se guardó muy bien esa imagen.

-¿Hermosa, no le parece?-

-Sin duda, puedo preguntar el nombre de la dama.- Con cierta insistencia.

-Por supuesto es mi esposa, su nombre era Kaguya, ella falleció hace muchos años, Kagura aún era una niña cuándo el incidente, ese fue el último retrato que le tomaron-

-¿Incidente?- Perplejo.

-Así es, esa…mujer, me traicionó y sufrió su castigo…-

-"¿Sufrió su castigo?"- Pensó.

-Digamos que fue un matrimonio arreglado, siempre es igual… ¿No es así?-

-…-

-Kagura es igual a su madre, rebelde y traicionera, espero y tu hijo haga alusión a su fama de demonio correcto y le enseñe buenos modales.- Suelta una carcajada –Veras, a veces necesita de mano dura para obedecer.-

Había sido suficiente.

El gran demonio con su hiper velocidad en fracción de segundo tenía a Naraku por el cuello y arrinconado contra la pared.

-Eres la porquería más grande que jamás haya pisado la tierra, te juro que te irás al infierno y si perezco antes de lo previsto, será un placer para mi descendencia acabar con tu pútrida existencia…- La mirada del Youkai estaba cambiando peligrosamente.

-Quienes, ¿Tus hijos? ¡Inuyasha!, ese mitad perro que solo sabe alardear, o Sesshomaru, él todavía podría ser un obstáculo, pero lo dudo.- Más fulminante apretaba el cuello del Hanyou, quien no dejaba de sonreír.

-¿Acaso te mofas del poder de mis herederos?, que no se te olvide que él al igual que yo, ellos son demonios por lo tanto poseen habilidades que te haría correr como cobarde, no sabes cuantas ganas tienen de partirte la cara…-

-Sí, pero hay algo que detenga ese glorioso suceso… ¿Acaso ya olvidaste como Kaguya te ayudó?-

Inu se sorprende y regresa súbitamente a su estado neutral evidentemente sorprendido. Va liberando su cuello.

-¿Crees que no me iba a enterar? Kaguya me lo contó todo, ella fue la que te ofreció la espada para ayudar a tu obstinado hijo, debo admitir que me sorprendió el hecho de que sobreviviera, me hubiera encantado ver como sufrías por ver morir a tu engendro por su propia arrogancia.-

-Lo supiste todo este tiempo, y porque te lo callaste.-

-En ese entonces no me apetecía matar adolescentes rebeldes carentes de sentido.-

El demonio trataba de entender las palabras de Naraku, algo había, algo escondía...

-No será más bien que esa mujer te engañó, según recuerdo ella dijo que si el arma caía en manos equivocadas y la energía era manipulada Sesshomaru sufriría el mismo destino, debo suponer que en ese entonces desconocías su paradero y por tu expresión de cabrón incrédulo, sigues sin saberlo-

-No importa, una vez que sea el heredero absoluto de la región del Este ya nada me impedirá entrar a los lugares a los que se me tiene denegado el acceso, en algún sitio debe estar. ¿Aún así quieres casar a Sesshomaru con mi hija? Si lo hace, Kagura estaría renunciando a su herencia y yo tomaría posesión como sumo gobernante…- Se queda pensativo y decide que es mejor partir de ese lugar antes de que las cosas se eleven a otro grado.

-Por supuesto, ella es una digna candidata al reinado del Oeste, además, después de lo que ha pasado dudo mucho que ella desee regresar aquí.- Sereno.

-No tientes tanto tu suerte Taisho, ella aún sigue siendo parte de esta familia y si decido anular el compromiso no habrá poder alguno que evite traermela de nuevo.-

-Ya lo veremos, con tu permiso- Se retira del despacho.

-…-

Se abren de nuevo los portones dejando ver la gallarda figura del amo platinado, se aproxima a su carruaje y da la orden de abandonar el lugar lo más pronto posible rumbo a sus tierras.

El gran señor se acomoda en los asientos del coche y trata de respirar pues aún tenía la adrenalina al tope por el suceso anterior.

-Mi señor, ¿Se encuentra usted bien?- Le cuestiona el general.

-Tsao, creo que ha llegado la hora de hacer el debido reglamento testamentario.-


Listoooo! Wow ¿Qué les pareció? Espero sus opiniones como siempre.
Sayonara!