La tarde caía en Konoha mientras el team Tenten regresaba a la aldea, teniendo un justificable cansancio luego de un duro entrenamiento.
— Por fin regresamos, estaba cansado de tanto caminar. —mencionó Haru exhausto.
— Deja de quejarte por cosas insignificantes—mencionó Tetsu con cierta molestia.
— Calla Tetsu, tú lo dices porque no te tocó el doble de trabajo que a nosotros…—lo reprendió Mitsune.
—Vamos chicos, cálmense ya. No olviden descansar que mañana será una jornada larga. —mencionó Tenten despreocupada, tras un par de segundos se despidió y siguió su camino.
—Yo iré donde Ino sensei, dejaré que me eche un vistazo a mi brazo, espero que me dé el resto de la tarde libre porque no puedo estar de pie ni u solo minuto más. No debería hacer dieta antes de un entrenamiento así—dijo Haru fatigado.
— Por eso eres un debilucho, deberías entrenar como los hombres en vez de estar jugando con florcitas y haciendo dieta. —dijo Tetsu con cierto desprecio.
— Y tu deberías usar tu masa cerebral en vez de la muscular, serias mucho más útil—mencionó Mitsune para defender a Haru, burlándose de la complexión atlética de Tetsu. Él tenía un notable desarrollo muscular debido a su especialización en armas de cuerpo a cuerpo en especial las de gran tamaño y peso.
— Ese carácter tuyo es lo que me enloquece Mitsune, deberías aceptar alguna vez una cita conmigo, todas las chicas de Konoha se mueren por mí —dijo pretencioso Tetsu, sabía que tenía un notable atractivo, su ego lo hacía comportarse muchas veces de manera arrogante.
— Ni en tus sueños más húmedos lograras eso, además me gustan más los chicos como Haru, inteligentes y con esa carita kawai, ¿no te parece lindo? —preguntó mientras abrazaba a Haru.
— Lo vez Tetsu los chicos lindos no necesitamos músculos para conquistar a una mujer—dijo Haru en un leve tono sarcástico.
— ¡Bah! Esas son patrañas, no creo que Haru entre en la categoría de "hombre" —dijo Tetsu de manera despectiva.
— Calla si no quieres que…—Fue detenida por Haru.
— Olvídalo Mitsune, ya sabes lo que dicen de los hombres como Tetsu…
—¿El qué dicen? —dijo Mitsune con un fingido tono de curiosidad.
— La tienen muuuy…—se inclinó al oído de Mitsune para susurrar—pequeña.. —terminó de decir.
En eso momento Mitsune y Haru se empezaron reír dejando a Tetsu con una gran incógnita
—¿Qué dijiste maldito Haru? ¿Quieres un enfrentamiento conmigo?
— Nos vemos Tetsu, cuídate tú y tu pequeño…—mencionó Mitsune.
—Problema—terminó de decir Haru mientras Tetsu se iba molesto para su casa, al mismo tiempo que Mitsune y Haru se dirigían a otra dirección.
—No le hagas caso a Tetsu él solo…—fue interrumpido por Haru.
—Gracias Mitsune-chan—Haru le sonrió y en ese momento dio un salto en un tejado para desaparecer de la vista de su compañera, mientras tanto ella camino hacia su destino.
Después de un par de minutos Haru llegó a la florería Yamanaka para visitar su sensei Ino. Pese a que él era un miembro del team Tenten, Haru recibía un entrenamiento especial con Ino Yamanaka, la razón era simple. El clan Yamanaka pese q que su especialidad son las técnicas mentales, tenían un buen dominio de técnicas de detección sensorial, dado que Haru era un ninja de este tipo, Tenten le indicó que reforzara esa habilidad con la rubia kunoichi. Aunque por razones del destino no solo se limitó a dicho entrenamiento, sino también fue cuando él decidió aprender ninjutso médico, pese a que esto no era para él planeado.
— Llegas10 minutos tarde Haru-kun—menciono Ino con un tono fingido de reproche.
— Lo siento mucho Ino sensei, pero Tenten sensei, alargó un poco su entrenamiento —dijo con una reverencia.
— Solo por eso me ayudaras a elaborar un lindo ramo destacando la belleza de esos lirios. —lo mencionó como si fuera el peor de los castigos.
— Si es así, llegaré tarde más seguido—mencionó Haru con una sonrisa, a él le encantaba ayudarle en los asuntos de la florería, Haru era amante de las flores.
—mmm pero ¿qué vemos aquí? tienes el brazo morado ¿qué te paso? —me excedí un poco con el entrenamiento.
— Deberías tener cuidado, los ninjas médicos ante todo cuidan de su seguridad, ¿si no estás tú como podrás ayudar a tus compañeros? —le recordó.
— Lo sé, tendré cuidado la próxima vez.
— ¿y qué tal en entrenamiento?
—Estuvo bien pudimos lograr acoplarnos y hacer un buen trabajo en equipo.
— Me alegro, el trabajo en equipo es la base para un buen enfrentamiento en cualquier situación, te lo diré yo que soy miembro del InoShikaChoi y lo más importante de todo es la amistad.
— Tiene razón sensei… no se qué sería de mi ahora si no hubiera conocido a mis amigos.
Flashback
Una lagrima, un sollozo, un pequeño susurro de dolor…
— Detente por favor…—mencionaba angustiado el chico de ojos violetas.
— ¡Deja de llorar como niña marica! —mencionaba un chico mientras le tomaba del pelo para elevarle el rostro.
— Y no nos mires así que no que no nos causas ni una pizca de lastima, ¡maldito marica! —mencionaba otro de cuerpo más robusto.
—Y sabes qué hacemos con los chicos afeminados ¿como tú? —le preguntó otro mientras lo colocaba contra la pared.
— ¿el qué? —preguntó un chico de ojos azules y cabellera oscura.
— Tú no te metas Tetsu, este no es tu problema—mencionó uno de los chicos.
— Lo es si es un tres contra uno, si se creen tan hombrecitos porque no se meten uno contra uno conmigo—dijo desafiante.
— Con gusto—Mencionó uno de ellos.
Tras un par de golpes Tetsu los derribó fácilmente mientras los chicos corrían adoloridos. Haru quedo sorprendido ante tal espectáculo, a él nunca le habían ayudado. De esa forma.
—Muchas gracias — le extendió Haru su mano.
— No me toques, no soy como tú, simplemente no me gustan las injusticias, haya tú si te dejas que lo vuelvan a hacer pero yo nunca más te ayudaré, que te quede de lección para que tomes en cuenta como dan golpes los hombres. —lo miraba con cierto desprecio.
Haru simplemente se quedó callado mientras se recostaba en la pared dejándose caer suavemente, giró su cabeza hacia su derecho y vio unos restos de papel rotos, que empezó a unir, al terminarlos alcanzó a ver su dibujo, la causa por la que los tres chicos lo molestaron, era una mariposa sobre una flor. Al observarlo una lágrima cayó sobre su dibujo para humedecerlo con muchas más. Le dolía tanto el sufrir de esa manera, la discriminación y el rechazo por su forma de ser.
Él no era como los demás chicos, era delicado con una voz dulce, y demasiado sensible comparado con los demás, sin embargo esta forma de ser le habían traído más desgracias que elogios.
— ¿Te encuentras bien?— preguntó una chica de ojos ámbar.
Haru mantuvo la cabeza baja, mientras guardaba silencio, no quería ser una víctima de ella. Suficiente fue con los tres chicos, y Tetsu, ¿acaso su vida no podría ser peor?
— Vamos porque no me contestas, ¿sabías que es de mala educación?
Él siguió en silencio.
— Este dibujo era tuyo, ¿puedo verlo? —preguntó.
Ella intentó acercarse para ver el mosaico de papel. Sin embargo Haru lo tapó con sus manos, ese dibujo lo metió en problemas, no quería otro más.
— ¡No seas egoísta! —le elevó la voz mientras levantaba las manos de Haru.
El inmediatamente elevó su rostro mientras su mirada se dilato, observándola sorprendido y con temor.
— ¡Pero que dibujo tan lindo!—dijo sorprendida mientas cruzaba su mirada con Haru notando los pequeños moretones en su rostro, y las lágrimas que recorrían sus mejillas.
Desde que había dibujado Haru nunca había recibido un alago por sus dibujos, si no por el contrario, solo había recibido maltrato e insultos porque sus dibujos no eran por así decirlo de temática masculina.
— Tienes unos lindos ojos ¿lo sabías? Es una lástima que los desperdicies llorando, en cambio deberías hacer más dibujos como estos. En especial uno para mí, ¿no lo crees?—dijo Mitsune con una sonrisa.
Haru simplemente asintió con su cabeza mientras dejo ir una leve sonrisa.
— Ya era hora que sonrieras, pensé que nunca lo harías, mi nombre es Mitsune Shimura ¿cuál es el tuyo?
— Haru Murasaki.
— Qué bonito nombre, dan con el color de tus ojos, te gustaría ir a mi casa comer una galleta
— Si—susurró Haru
— Entonces sígueme—le extendió la mano a Haru. Éste la tomó mientras la felicidad invadía su ser. Después de ser molestado y rechazado, por fin había encontrado a alguien que se preocupara por él y sobre todo le brindara su amistad, un dulce gracias fue lo último que escuchó la chica de ojos ámbar antes de disponerse ambos a correr.
Fin de flashback
— ¿Te pasa algo Haru? —preguntó Ino.
— Nada ¿por qué?
— Te veo los ojos llorosos —afirmó la rubia.
— Es por Tenten sensei me golpeo muy fuerte—dijo mientras se tocaba los moretones.
— No cambias de verdad Haru, —a esto Haru simplemente sonrió mientras ponía a un lado el ramo de flores que había hecho. Durante su vida había pasado muchas cosas pero una de las cosas más importantes fue conocer su amiga Mitsune, la cual cambio el rumbo de su vida.
Mientras tanto Mitsune caminaba para su hogar, paseándose con su gran pergamino, sentía como las miradas de las personas se centraban en ella era muy atractiva y lo sabía muy bien, sin embargo ella no era de las que pensaban que la belleza fuera las cosas más importantes en la vida, sino sabia que la determinación y perseverancia era el camino a seguir para un ninja.
— Mitsune. —se escucho la voz de un hombre muy particular.
En ese momento Mitsune giró a su derecha dilatándose su mirada al observar al hombre que ahí estaba
— Gin…—dijo sorprendida.
Su presencia era tan sorprendente como esperar ver la primera hoja seca caer antes que iniciase el otoño.
