Esto es algo que no planee hacer pero debido a las peticiones y en especial las locas e increíbles ideas que me dio mi amiga Liho, decidí continuar el fic, o mejor dicho, plantearlo como una segunda parte donde los protagonistas esta vez son Sanzo y Goku, sin más que decir, que no comprenderán mucho este fic si no leen antes el de "En nuestro camino", igual pueden intentarlo que la cosa no es muy enredada.

Nuestro Regalo

Capítulo 6

Un rinconcito para amar.

El retornar al templo no fue tarea fácil, sus miedos aun estabas enclaustrados dentro de su corazón, Goku sentía que no había quien le mirara aprobatoriamente, tampoco podía exigir nada ni a Sanzo ni a nadie, el estar otra vez dentro de ese lugar fue decisión suya y solo suya. No podía eludir las miradas de curiosidad, su cuerpo cambiaba muy rápido y luego de más de un mes ausente no falto el asombro de los monjes para con el apenas piso el lugar.

- Sanzo... - hablo contrariado luego de levantarse esa mañana como si nada hubiese cambiado desde que se fue - quiero hablar contigo.

- dime. - ni si quiera levanto la cabeza de los manuscritos que leía sobre su escritorio -

- ¿cuándo vas a cumplir tu promesa?

- Goku, no comencemos la discusión, ya está claro que organizare el templo totalmente para que podamos estar solos, ahora, no me atormentes con eso.

- ¿!cuando!? - sin importarle los papeles de Sanzo, se sentó sobre el escritorio encarando al rubio como otras veces en esa semana -

- baja del escritorio.

- no, quiero una fecha para mudarnos, dormimos incómodos tu hijo y yo. - acaricio su pequeño vientre con ternura -

- que tanto espacio ocupa el mocoso... - centro su vista en el vientre de Goku, le dio curiosidad tocarlo pero se contuvo con un carraspeo incomodo - mañana.

- ¿mañana? - abrió sus orbes doradas enorme -

- no lo repetiré, mañana empezare a reubicar todo, así que no molestes y ve hacer algo útil quieres.

- gracias Sanzo, el bebe te lo agradece también, esta pateando muy feliz. - sonrió enorme, bajo del escritorio y salió de la oficina del monje complacido porque cumpliría su promesa.-

- Baka saru... y - soltó la pluma con que escribía para reclinar su cabeza en la palma de su mano, su mente comenzó a volar respecto al bebe, lo que volvía tan feliz a Goku y que el todavía no lograba conectarse física o emocionalmente a él, salvo por el incidente en la noche que lo consiguió junto al rio, un no sé que lo guio hasta allí, le atribuyo la acción a su hijo no nato, tenía una fuerza espiritual abrumadora, como la de Goku cuando lo llamo una tras otra vez encerrado en la cueva.

Muy temprano a la mañana siguiente Goku despertó con los ruidos provenientes de afuera de su habitación, sin prisas se tallo los ojos y salió medio adormilado al patio central del templo. Sus ojos no dieron crédito a lo que encontró, había cientos de artilugios y mobiliario esparcido hasta donde podía ver, los estudiantes del templo se paseaban presurosos con maderas y herramientas sobre sus hombros, no había duda de que Sanzo cumplió su palabra de empezar.

Camino esquivando el ir y venir de los monjes, los objetos y también curioso por encontrarse con su querido Sanzo, no tuvo muchas dificultades en verlo parado junto a unos maderos, estaba cortándolos cuando fue interrumpido.

Goku sintió un cosquilleo en la boca de su estomago, el rubio lucia como pocas veces le pareció, cargaba puesto sus infalibles jeans desgastados sin nada mas encima, el sudor perlaba todo su torso blanco y tonificado por el esfuerzo de años, sus cabellos rubios jugaban con la brisa de verano, hondeándose una tras otra. Goku se mordió los labios al ver como aquel hombre despedía hormonas por donde lo mirara, la necesidad de acercarse y besarlo lo asalto a mala hora, el lugar estaba lleno de monjes, necesitado de un poco de cariño se le ocurrió la brillante idea de seducir al rubio de algún otro modo, recordó lo que tanto le decía Hakkai, que su cuerpo se sentiría extraño en muchas ocasiones y está verdaderamente era una de esas veces, un calor endemoniado se apoderaba de él a cada segundo mientras más miraba a su sol.

- ¡Goku! - Sanzo logro verlo parado a unos metros de el divagando en sus pensamientos -

- eh... - se sobresalto de inmediato al ser nombrado -

- ¿qué haces allí parado?, ven ayudarme con esto.

- sí.

sin esperan más se ubico frente al monje como le había pedido, sujetando el extremo contrario de los gruesos maderos que cortaba Sanzo, Goku otra vez fue sofocado por la imagen del rubio sudoroso, su torso firme, su boca entreabierta dejando escapar pequeño sonidos por el esfuerzo que realizaba. Su bajo vientre comenzó a incomodarle, algo lo estaba volviendo loco, la urgencia ya no era por un beso, ahora quería todo del grandioso Genjyo Sanzo.

- Sa...Sanzo... - tartamudeo nervioso y sonrojado -

- mmmm... - no dijo más nada, estaba muy concentrado en cortar -

- necesito que me acompañes allí- su dedo se extendió señalando la vieja casita de almacenaje donde Sanzo escondió a Goku en el pasado. -

- ¿qué hay allí? - sentencio sin interés en el asunto, pensaba que Goku podía ir por si solo a cualquier lado -

- ¡solo acompáñame! - grito hecho una furia, tomo el brazo de Sanzo y prácticamente lo arrastro dentro de viejo lugar-

- ¡¿qué demonios te pasa mono tonto?! Tengo cosas más imp...

los gritos de protesta del rubio fueron acallados por un fogoso beso de Goku, sin pena alguna se abalanzó encima de su sol cayendo ambos sobre algunos sacos de harina por el polvillo blanquecino que se levanto luego de ello, el beso demandante fue algo que no vio venir Sanzo, sentía el peso de Goku sobre su cuerpo, lo cálido y obviamente excitado que estaba, sintió como el menor recorrió su cuerpo como buscando algo importante, y eso era el botón de sus jeans, torpemente manoseo una y otra vez hasta que la frustración lo hizo soltar un bufido de inconformidad dando fin además al beso robado.

Sanzo quedo estupefacto al ver a su mono mejor cuando la película de polvo blanco se disipo, Goku lucia muy sonrojado, jadeante y con su cuerpo a todo el límite de lo posible, por un segundo creyó que se trataba de una ilusión pero el sentimiento apremiante de liberar a su pequeño mono de su sufrimiento lo trajo a la realidad, Goku estaba por alguna extraña y provocativa razón muy excitado, las hormonas lo estaban controlando sobre la lógica de la situación en todo el sentido de la palabra.

- ¡házmelo Sanzo... házmelo ya! - gimió con angustia sujetando el rostro del rubio entra sus manos -

- no te quejes después. - sonrió de medio lado con malicia, esto se había vuelto un trabajo extra para esa mañana radiante. -

- solo quiero sentirte, tu calor, tus besos, quiero que me quieras. - estrecho su cuerpo contra el rubio monje -

- mono tonto. - lo separo un poco de él para volver a besarlo, con lujuria desatada, libre de prejuicios y otros pensamientos -

- algo aquí dentro quema... me quema y quiere que tu estés conmigo, sentir todo de ti. - aun jadeante se trepo sobre las caderas del rubio en busca de solucionar su necesidad -

- ¿que estas intentando? - Sanzo se hizo el inocente por un segundo, quería saber hasta qué punto Goku dominaría la situación -

- ¡que me hagas tuyo! - sin nada de pena al fin pudo conseguir desabrochar los jeans de su sol, estaba tembloroso, apenado, pero la excitación sobrepasaba a los demás sentimientos -

Sin vergüenza aparente metió sus manos entre el jean y la ropa interior, manoseo una y otra vez la evidente erección del monje, suavemente, con sus dedos toqueteo a su antojo para luego bajar el rostro hasta aquella extremidad, sus orbes doradas miraron a Sanzo un segundo, necesitaba de su aprobación, y la obtuvo del modo tosco marca Sanzo, este le sujeto de los cabellos suavemente y lo dirigió hasta que Goku tuvo entre sus tibios labios aquel miembro.

Sanzo dio un suspiro de satisfacción, era la primera vez que Goku hacia algo así, sus movimientos fueron torpes al inicio, dudosos y hasta casi lo mordió, pero todo era una lujuriosa experiencia, ver a su tierno monito en ese plan lo encendía de modos insospechados. Entre las engullidas tomo del brazo a Goku haciendo que girara sus caderas hacia él, el menor obedeció y siguió en su trabajo al tiempo que sentía como las manos de Sanzo le despojaban de sus ropas de la cintura para abajo, ambos sabiendo lo bueno que era no tenían la necesidad de hablar, bastaba sentir las acciones de uno en el otro.

las manos del rubio comenzaron a recorrer todo el torso bronceado de Goku, entre movimientos sensuales atrapo uno de sus pezones, deslizando sus dedos por él, moviéndolos circularmente, sintiendo que su mono gemía una tras otra mientras seguía acariciando su miembro, la otra mano de Sanzo viajo a su boca, introdujo dos de sus dedos lubricándolos bien, después de ello siguió con su labor en el pecho de Goku y paso sus dígitos húmedos hacia la entrepierna del mono, instintivamente este se abrió mas para él, estaba a cuatro patas y sus piernas se separaron lo suficiente para dejarlo hacer su trabajo.

- sigue... no te detengas Bakasaru. - mascullo extasiado al límite mientras llevaba sus dedos a la entrada del mono -

- ¡Sanzo! - gimió otra vez al sentir la nueva caricia -

Podía sentirlo, un calor invasivo, divino y malicioso recorriendo sus bajos y entrepierna, su rubio monje estaba adentrándose con las caricias, sintiendo aquellos dos dígitos moviéndose dentro y fuera, estuvo a punto de claudicar en sus engullidas al miembro del monje por lo que sentía, su respiración pesada y vibrante le complicaba la labor, sus brazos y piernas temblaban descontrolados hasta que Sanzo movió su mano hasta la barbilla del mono deteniéndole.

- no sigas. - como pudo se giro dándole espacio a Goku para ubicarse en donde estaba el -

- sigue... - se dejo hacer sin quejas, sintiendo como su sol le tomaba de las caderas alzándolas para ubicarse bien, su cuerpo tembló al sentir el agarre fuerte y la nueva intromisión del necesitado miembro del monje en su interior - aaahhhh...

- gime mas. - sonrió malicioso al tiempo que aceleraba su intromisión forzada en aquel estrecho lugar, cálido y confortable -

Ambos jadeando por lo bajo, acostumbrándose a estar unidos hasta que el mismo Goku enrosco sus piernas a la cintura de Sanzo, el contacto supero las expectativas, podía sentirlo en todo su esplendor, comenzando a moverse dentro y fuera, su cálido ser palpitando dentro suyo, susurrándole lascivamente al oído lo divino que era sentirlo al penetrarlo, lo cálido, fuerte y excitante de su interior.

Entre besos y gemidos disimulados por el ambiente ambos siguieron en su pasión desbocada, Goku estaba al límite de lo posible, necesitaba llegar, dar fin a su sufrimiento sexual, con fuerzas se abrazo al cuerpo sudoroso del monje, pidiéndole como mejor podía que acabara dentro suyo, que lo hiciera llegar al paraíso.

Sanzo asintió con suavidad, su rostro perlado de sudor y sonrojado imprimió más ímpetu en las embestidas, moviendo sus caderas al ritmo frenético del deseo sentido, su calor y el de su mono quedo al descubierto cuando ambos llegaron al orgasmo con muy poca diferencia. Goku cayo letárgico sobre los costales de harina y sobre el Sanzo aun trataba de recobrar el aliento, ambos felices y silenciosos hasta que un inesperado movimiento hizo que el monje abriera desorbitadamente sus ojos en una pose puramente incrédula.

- ¿le sentiste? - Goku sonrió divertido, el bebe había pateado fuertemente su vientre, tanto que hasta Sanzo lo percibió -

- ¿se movió?

- sí, seguro lo despertamos. - un ligero rubor cubrió sus mejillas -

Con mucho cuidado, mas del que tuvo momentos antes, Sanzo se acomodo mejor y movió su mano derecha sobre el vientre de Goku, tímidamente y dudando, armándose de valor hasta que al fin lo hizo, poso su mano completamente extendida sobre su hijo.

- vamos bebe, tu papá te quiere sentir como hace un momento. - Goku le hablo en un tono sereno y dulce al tiempo que también sujetaba la mano del monje -

- ... - pudo sentirlo, en verdad el bebe respondió a la petición de Goku, como si le comprendiera perfectamente -

- gracias bebe. - sonrió enternecido -

- ¿siempre te hace caso? - su cerebro trataba de asimilar la experiencia, buscándole lógicas al asunto -

- casi siempre... - con dificulta se levanto de los sacos - creo que me comunico con ella por los sueños - acaricio su vientre suavemente -

- ¿ella?

- creo que es niña, lo soñé hace unos días y me gusta la idea.

- detén la emoción, no le vas a dar genero hasta que nazca, ¡acaso quieres causarle una crisis de identidad baka saru! - Sanzo mascullo ofendido, hasta debía admitir que se le comenzaba a colar en la mente la idea de un niño -

- es un ella. - inflo los cachetes molesto -

- es un... es un bebe hasta que nazca y veamos su sexo, del resto no te hagas ideas extrañas de niñas.

- lo pensare. - tomo sus ropas para vestirse y salió del pequeño galpón primero que Sanzo, debían guardar al menos un poco las apariencias, después podrían discutir mejor lo del sexo del bebe -

Ese día Sanzo dejaría su escepticismo respecto a los milagros de la vida, el cuerpo de la persona que mas amaba llevaba vida, llena y efervescente vida. Su mano pudo sentirlo claramente, la piel tibia y tensa del vientre de Goku se sacudió, no una ni dos veces, fueron varias patadas que le decían "aquí estoy". la furtiva escapada culmino y Sanzo regreso a sus labores con un sabor dulzón en el corazón, sintiéndose responsable de muchas cosas más, trabajando duro por darle un "nidito de amor" a Goku, un sitio para ellos dos, mejor dicho, para ellos tres, porque en unos cuantos meses serian tres los habitantes del templo.

Apenas culminara la nueva habitación, Sanzo tenía como siguiente punto ver qué tipo de pretextos o inventos se buscaría para los restantes monjes y estudiantes. No era extraño que ya las miradas antes inquisidoras sobre el mono aumentaran y se trasformaran en curiosas y mal intencionadas.

Su segunda decisión fue tomarse un tiempo para visitar a la Sanbutsushi, prácticamente eran sus superiores debiéndose a sus órdenes y reglas, estaba claro que la condición de Goku seria descubierta por ellos tarde o temprano, quería evitar que la misma diosa de la misericordia fuera muy capaz de lanzar la "noticia" antes que él.

Pero los planes de Sanzo fueron interrumpidos a la semana de remodelación, faltando muy poco para concluir la habitación, el piso y las paredes estaban culminados, solo la decoración interna les traía una acalorada discusión entre su mono y el.

- ¡me niego! - Goku se quedo cruzado de brazos, estático en medio de la habitación como modo de protesta por lo que le decía Sanzo -

- entiende mono, no puedo mandar a hacer otra habitación dentro de esta, ¡no seas caprichoso!

-no son caprichos... - susurro con la mirada clavada en el suelo - ella... necesita una habitación también.

- ¡y sigues con lo de llamarle en femenino!

- Hakkai dice que todo bebe necesita su espacio y Soe tiene una habitación muy linda, con juguetes y cortinas rosas, su cuna y muchas cosas mas...

- no puedo complacer esa petición por ahora. - mascullo resentido, Goku tenía razón pero debía dar un paso a la vez -

- ¿entonces no tendrá nada?

- si lo tendrá... pero debo resolver algunos asuntos antes de llenar este lugar de cosas.

- ¿y qué harás?

- no preguntes tanto y limítate a escoger donde ira nuestra cama.

- ¿dijiste... nuestra cama? - sus ojitos se iluminaron al escuchar aquella frase tan deseada -

- si

- ¡sugoi ¡,! Tendremos una cama para los dos! - intento dar algunos saltos pero el rubio lo sujeto del brazo bruscamente -

- ¿acaso no recuerdas tu estado?, deja de balancearte como si nada, ¡llevas a mi hijo dentro de ti! - ni el mismo se dio cuenta de lo reveladoramente emotiva que fue su frase -

Goku lo miro estupefacto, con ojos de loco, dirían algunos, sus mejillas se tiñeron de un leve sonrojo recordando una y otra vez esa frase, "el llevaba a su hijo", sintió un orgullo infinito que lo hizo alzar el pecho y mirar directamente al monje.

- Sanzo... ¡te amo! - rodeo con sus brazos el cuello del nombrado, como lo invadía una sensación indescriptible de cariño por su sol, por lo que le dijo y como lo dijo -

- olvida... el comentario. - trato infructuosamente de soltarse de aquel abrazo -

- escuchaste bebe, ¡tu papá nos ama! - paso su atención al pequeño vientre que resaltaba entre sus ropas -

- te tomas todo lo que digo a pecho - rezongaba en voz baja, negándose a aceptar sus propios comentarios, definitivamente la paternidad lo iba a consumir lentamente y sin darse cuenta -

Finalmente después de dos largas y angustiosas semanas la habitación estaba oficialmente culminada, esa mañana tibia y radiante Sanzo se encontraba en su oficina sin pensar en la seriedad del acontecimiento por sí mismo, no resultaba muy diferente el cambiar de la soledad a la compañía, mejor dicho, ni imaginaba que tan distinto seria.

- Goku esta mas grande... - detuvo su escritura para pensar en cuanto espacio tendría del lado de su cama, imaginando que con cinco meses ya su mono parecía que escondía bajo su camisa un pequeño barril lleno de frutas - dormiré en el suelo...

Agacho su cabeza cubierto de una increíble aura negra, no había pensado en la rápida e inminente "expansión" de Goku. Soltó la plumilla y paso a masajear su frente casi frenéticamente hasta que fue interrumpido por los llamados de Goku fuera del lugar.

- ¡Sanzo!

-demonios... nunca dejara de ser tan escandaloso.

- ¡hay visitas! - Goku abrió de par en par las puertas de la oficina mostrando a sus invitados -

- buenos días Sanzo - sama... - un risueño Gojyo asomo su cabeza en el lugar, y encima de sus hombros iba sentada Soe jaloneando de los dos mechones de cabello que siempre sobresalían en su cabellera -

- el día mejoro. - Sanzo masajeo su frente con más ahínco aun -

- espero no estemos interrumpiendo tu trabajo. - Hakkai entro seguido de Goku. -

- ¡viste Sanzo!, vinieron a celebrar que terminaron nuestra habitación.

- Goku. - alzo sus orbes violetas de un modo letal contra su inocente monito -

- veo que se llevan bien. - el castaño formo una sonrisa algo perpleja -

- ¿qué diablos hacen aquí?

- ¿acaso tenemos que pedir una cita para ver al mono? - Gojyo arrastro a Goku hacia él en una evidente muestra de cariño -

Hakkai respiro profundo y pasó a tomar asiento frente a Sanzo, su visita no era mera camaradería como evidentemente percibió Sanzo al verlos entrar.

- habla Hakkai.

- ya Goku llego a los 5 meses... y me he estado haciendo unas cuantas preguntas interesantes, por eso me atreví a venir aquí hoy.

- ¿qué pregunta?

- ¿ya los habitantes del templo saben que Goku está gestando al hijo del monje de más alto rango de toda china?

- ¿por qué plantear la pregunta de ese modo? - el rubio siseo con molestia, Hakkai era experto en encontrar los puntos débiles de los demás y exponerlos brutalmente -

- suponiendo que ya los saben, ¿han discutido sobre la llegada del bebe?, ¿donde será?, ¿quién lo hará?

- llegara cuando tenga que llegar y será donde deba ser.

- ¿cómo me ocurrió a mi? - sentencio malicioso ya que sabía muy bien lo terriblemente difícil y molesto que fue para el monje ayudarlo aquella vez en las montañas -

- imagine esa pregunta... la vi venir desde hace tiempo Hakkai, por eso haremos algo sencillo... - los labios de Sanzo se curvaron en una sonrisa pretenciosa - tu harás lo que yo hice por ti.

- ¡óyeme monje aprovechado! - Gojyo interrumpió la discusión golpeando el escritorio del rubio - ¡Hakkai no te debe nada!

- cálmate Gojyo, alteras a Soe... - alzo la vista a la bebe que estaba con un enorme puchero a punto de llorar -

- ... - gruño por lo bajo alejándose del dúo -

- como te dije, tu harás lo que sabes hacer, ya pasaste por eso, no hay mas respuestas que tu.

- difiero de tu punto Sanzo, yo no estoy calificado para atender un parto, no sé nada de ellos salvo lo leído y mi experiencia personal está llena de recuerdos distorsionados por el dolor del momento, tu al final hiciste más que yo.

Recordó siempre que alguien tuvo que limpiar a Soe, cortar su cordón umbilical, deshacerse de la placenta que expulso, limpiarlo y cuidar de los dos hasta que Gojyo regresara de la montaña, y todo eso sin duda alguna lo hizo Sanzo. Nunca se atrevió a preguntarle, era una verdad entre líneas que ambos respetaron por pudor y privacidad mutua.

- te quitas meritos Hakkai, además, tú descubriste el estado de Goku... - Sanzo se reclino en su silla sintiéndose dueño de la situación -

- Hakkai... - Goku lo llamo con pena - ¿no vas a ayudarme con la bebe?

- yo...

- claro que ayudaremos, Hakkai, el padre irresponsable y hasta yo también. - Gojyo le restregó la cabellera con cariño, sentía una fuerte empatía y la sensación de proteger al mono y su carga, igual a como Goku lo hizo con Hakkai cuando viajaban al oeste -

- Gojyo tiene razón, vamos a ayudarte siempre Goku. – el castaño le sonrió con ternura al mono -

- tú mismo resolviste el dilema Hakkai, cuando sea el momento vendrás aquí y listo.

Sanzo se levanto de su silla sintiéndose ganador, un lio menos que resolver en la vida de él y Goku.

- ¿y los monjes? - Hakkai detuvo la felicidad de Sanzo con la pregunta -

- aun no lo saben.

- creo que ya es hora de que lo sepan. - miro lo realmente redondo que estaba Goku, para cinco meses su cuerpo pequeño y delgado no ocultaría muy bien el embarazo -

-ese tema... no es de su interés. - sentencio tajantemente -

- yo no soy quien para obligarte a dar la noticia, pero es mejor evitar tragos amargos con Goku.

Sanzo hablaría lo necesario con sus superiores, la Sanbutsushi eran los únicos interesados en el suceso, mas nadie estaba en potestad de señalarlo y más aun al saber que el estado de Goku fue invento de una diosa. Al final la conversación culmino y pasaron a un tema menos serio he incomodo de tratar.

- vamos a comer algo. - Hakkai invito con una sonrisa dulce al grupo -

- ¡comida! - Goku dio un grito de felicidad al saber de la invitación - se me antojan fideos fritos con cerdo, manzanas y mucho ajo.

El grupo lo miro visiblemente asqueado, los gustos culinarios del mono estaban en un grado de raros a exóticos, pero así eran los antojos de las embarazadas, sacando a relucir lo duro y tolerante de su estomago.

Continuara…

Esto se pondrá súper interesante más adelante, je je je, perdón la demora, ando con tres fics a la vez y sin tiempo, no sé cómo diablos le hago para llevar tres tramas súper diferentes una a la otra, pero bueno, esto continua, me he dado una refrescada de mente estos días y el fic agarrara un rumbo que no imagine que tendría pero me gusta ju ju ju, esperen el próximo capítulo y saludos.

Próximo capítulo:

En medio de los dos.

¡URASAI!

El pequeño restauran donde fueron a comer estaba lleno, ese ambiente les recordó tanto a su vieja época del viaje al oeste, parando donde el destino les llevara y arriesgando sus vidas día a día, ahora, se diría que también Sanzo, Gojyo y Hakkai estaban arriesgando no sus vidas, pero si una extremidad al tan solo intentar comer alguno de los variados platos servidos, Goku arrasaba con todo sin respirar si quiera, concentrado en los manjares que tenia al alcance de su tenedor.

- se me quito el hambre de solo verlo... - Gojyo medio comió su plato, le pareció mas prudente intentar que Soe probara alguna de las comidas servidas pero aun la niña es renuente a variar sus gustos -

- ¡te dará una indigestión mono traga aldabas! - su antiguo habito de lanzarle un abanicazo volvió pero el rubio monje se contuvo con la mano en alto - demonios... ¡solo come más despacio!

- es... gue... sta gueno todo... - tosió un poco antes de pasar el sexto plato vacio a la pila tras el -

- déjenlo comer, su cuerpo se lo pide. - Hakkai sonrió divertido hasta que el llanto de su hija llamo la atención del grupo -

- ¡mami!, ¡mami!, ¡wuuaaaa! - estiraba los bracitos desesperada y retorciéndose en las piernas de Gojyo -

- princesa no seas malcriada, anda come algo mas - el pelirrojo trataba de hacerla comer pero la bebe se retorció enfadada -

- mira Soe, ¡esta rico todo! - Goku le mostro su plato y paso a devorarlo como un animal -

- no seas tonto... le provocaras pánico a la comida.- el pelirrojo también estuvo tentado a darle un coscorrón. Las viejas costumbres no se pierden fácilmente -

- ven... - Hakkai le tomo en sus brazos dando un sonoro suspiro - estamos tratando que deje cierto hábito... pero es difícil negárselo.

Era un poco vergonzoso hacerlo, la niña pronto tendría un año y aun se las arreglaba para que su madre le alimentara. Hakkai esquivaba sus manitos que luchaban por levantarle la camisa, insistiendo y gimoteando en un modo ruidoso y autoritario, sus intenso acoso rindió frutos cuando el exhausto castaño la dejo hacer de las suyas, mas por qué no armara un berrinche arruinando la comida de los demás.

- ¿aun haces eso? - el monje miro perplejo a la pequeña pelirroja prendada de Hakkai -

- según las madres del pueblo que he escuchado hablar, es lo mejor, no se enferman y crecen más sanos, hasta ahora la teoría es cierta.

- ... - Goku paro de comer en seco, limpio sus manos rápidamente con el mismo mantel y paso luego a posarlas sobre su pecho, estaba muy concentrado en lo que hacía, tanto que todas las demás personas del lugar los miraban extrañados. -

- ¿¡qué diablos estás haciendo!? - Sanzo le jalo del brazo avergonzado -

- ¡wwwuuuaaaaa! - otro llanto estallo en la mesa, pero no era precisamente de Soe, si no del mono, sendas lagrimas cual cascada recorrían sus mejillas mientras seguía apretando su pecho - ¡no tengo nada¡ la bebe se morirá de hambre...

- ... - el grupo casi cae de sus sillas ante el comentario inocente de Goku -