Esto es algo que no planee hacer pero debido a las peticiones y en especial las locas e increíbles ideas que me dio mi amiga Liho, decidí continuar el fic, o mejor dicho, plantearlo como una segunda parte donde los protagonistas esta vez son Sanzo y Goku, sin más que decir, que no comprenderán mucho este fic si no leen antes el de "En nuestro camino", igual pueden intentarlo que la cosa no es muy enredada.
Nuestro Regalo
Capítulo9
Venganza
Una mañana sombría, así podría describirse. Desde todo punto de vista la situación en el templo era de pesadez con los monjes y estudiantes castigados hasta nuevo aviso, bajo las ordenes de Sanzo se dispusieron primeramente a limpiar el comedor, luego de ello se dedicarían a limpiar absolutamente todo el templo, desde la entrada, jardines, hasta la ultima habitación, nadie comería, bebería o descansaría hasta terminada la labor. Sanzo necesitaba hacer que sus discípulos purgaran lo hecho la noche anterior, aunque parte del espectáculo el mismo lo propicio, y al final nada salio como se esperaba. Ahora todo parecía ir aun mas cuesta abajo, con un Dougan relajado que estaba como todas las mañanas llegando a su oficina con su desayuno recién hecho, periódico en mano y una serenidad inaudita.
-Buenos días Sanzo – sama – Paso dentro del lugar dejando la bandeja con el desayuno que el mismo preparo -
-¿Por que no estas limpiando como el resto? - Mascullo sin levantar la mirada si quiera, estaba realmente molesto con todo lo sucedido -
-No es por desobedecerle, pero yo no estuve inmiscuido en el deplorable acontecimiento de anoche.
- Igualmente lo permitiste, eres culpable por omisión.
-Pero... - Respiro profundamente, lo ultimo que deseaba era darle razones al rubio monje para que lo sacara del templo, había superado la estúpida trampa de anoche, esto solo se trataba de tener paciencia – Tiene razón, apenas culmine de ayudarle con su trabajo iré a limpiar como los demás estudiantes.
-Antes que te retires, llevale desayuno a Goku. - Tomo el periódico entre sus manos para leerlo -
-Desayuno a el...
-Ya escuchaste. - Sin mucho interés en la cara de inconformidad que puso Dougan, Sanzo rebusco sobre el escritorio hasta conseguir sus lentes para seguir leyendo -
El moreno trago duro y forzó una sonrisa saliendo de la oficina del rubio con paso presuroso. Aquella petición no la vio venir, pero claro, era razonable que terminara haciéndole cosas a ese estúpido chiquillo, con la conversación que escucho la noche anterior le quedaba casi al 100 por ciento claro que había algo mas que amistad entre ellos. Aun rabiando preparo el desayuno para el tonto compañero de su Sanzo – sama, sin nada de ánimos se acerco a las puertas de la habitación del mono, estuvo tentado a dejar la bandeja con el desayuno en el suelo e irse, pero no quería darle razones a su adorado monje para que lo regañara mas, que mas daba, respiro hondo y procedió a tocar la puerta, cuando solo le dio un golpe la misma puerta se abrió un poco, no estaba totalmente cerrada.
-¿Goku? - Dougan medio abrió la puerta llamando al chico -
Su vista recorrió lleno de curiosidad la habitación, había una especie de paraban separando la entrada de donde estaba la cama, el moreno estuvo mas tentando aun de seguir viendo, no podía evitar indagar en el entorno extraño de su enemigo, para el, Goku era un estorbo, un obstáculo entre el y su adorado Sanzo – sama. Para mala suerte Goku estaba realmente rendido, se habían acostado tarde con el desastre del comedor y los monjes, a esas horas de la mañana aun dormía a pierna suelta con solo una franelilla y su pantalón de pijama, su cuerpo totalmente desparramado en la cama boca arriba, con su tenso vientre de casi siete meses expuesto.
El ayudante de Sanzo se quedo estático mirando aquella honda de carne tensa, confundido totalmente por la forma y contextura, ese estomago no podía ser por gordura, era una gordura dura, lo normal de la grasa era caer a los lados, desparramarse por gravedad, pero esta cosa que estaba en el cuerpo del chico permanecía quieta, con una bien redondeada forma, como si Goku se hubiese comido una sandía entera antes de irse a la cama.
-mmm... - Entre sueños Goku se movió un poco estirando su mano hasta uno de sus costados, como tratando de apaciguar los evidentes movimientos que hacia el bebe en su interior -
En ese instante Dougan palideció y salio de la habitación en rápida carrera, dejando la bandeja con comida prácticamente tirada en la entrada, sus ojos no cabían de la impresión, vio con total claridad como el estomago hinchado del castaño se movía, retorciéndose como si algo monstruoso fuera a salir de el.
-Es una abominación - Tapo su boca con angustia, había visto mas de lo que podía comprender, ciertamente todo esto debía saberlo la Sanbutsushin -
Y a oídos de la Sanbutsushin llego la terrible historia que Dougan contó distorsionada y a su modo, en ella declaraba que el templo estaba en total desastre ya que Sanzo solo estaba prestándole atención al chico que había adoptado, que no había orden y todos los reglamentos eran quebrantados, desde alcohol, juegos de azar y prostitución, todo era el día a día del lugar, y el deseaba que las cosas volvieran a tener orden, creía que la solución constaba de deshacerse del chico llamado Goku para asi encaminar a Genjo Sanzo en la buena practica de su labor como el monje de mas alto rango en china. La Sanbutsushin decidió convocar a Sanzo por ser el regente del templo, a Goku por ser el aparente causante del desequilibrio y al mismísimo Dougan ya que el fue quien envío la carta con la información.
-¡MALDICION! - Sanzo leyó con indignación la carta enviada desde el templo del sol poniente -
-¿Que sucede? - Goku se quedo estático junto al escritorio del rubio, no sabia porque de los repentinos gritos que dio -
-Lee tu mismo – Lanzo la carta de mala gana sobre el escritorio -
Goku la tomo entre sus manos y leyó el contenido, a cada palabra se iba poniendo mas y mas incomodo, pensando en las repercusiones de esa carta. La misma era una clara orden de la Sanbutsushin para presentarse mañana mismo en el templo del son poniente, él, Sanzo y hasta el estúpido de Dougan, del resto solo hablaba de falta de orden, mal uso del poder y un montón de normas quebrantadas.
-¿Tenemos que ir a juro? - Bajo la carta con mucha duda -
-No hay modo de esquivar esto.
-Fue el... - Goku estrello su puño con rabia en el escritorio – El me dijo cosas muy raras la noche del desastre, es un ser malvado.
-Malvado o no, tenemos que presentarnos en ese templo – Sanzo dejo salir un suspiro cansado, llevando sus manos hasta la frente, un horroroso dolor de cabeza empezaba a atacarlo – Deberemos prepararnos para decir lo del bebe.
-¿Tu crees que... debamos decirlo? – Sujeto su vientre con duda -
-Decirlo, no decirlo, da lo mismo a estas alturas, ese estúpido nos hecho de cabeza con la Sanbutsushin, seguro una sarta de mentiras dijo, y entre ellas también tu condición quedo dentro de sus palabras mal intencionadas.
Sanzo le comunico a Dougan que partirían a la mañana siguiente en un viaje al templo del sol poniente, en ningún momento hablo sobre la razón de la reunión, ni le recrimino nada, tan solo esperaría a estar presente frente a sus jefes para aclarar ciertas cosas, entre ellas la situación del mono dentro del templo y su pronta e inevitable paternidad.
Sanzo, Goku y Dougan debieron compartir el largo viaje de unas cuatro horas hasta el templo del sol poniente, la mayor parte del camino la hicieron a lomos de mula por el terreno poco amigable para cualquier otro tipo de transporte. Sin duda Sanzo estaba preocupado por como le sentaría esa condición de viaje al estado del mono, a pesar de que el chiquillo era fuerte físicamente y muy resistente, no podía evitar la simple lógica que estaba embarazado con casi siete meses.
-¿Como te sientes? - Sanzo le hablo bajito andando cerca del mono, con sus mulas una junto a la otra -
-Cansado... me duelen las caderas – Llevo una de sus manos hasta el sitio donde mas sentía la incomodidad -
-Desgraciado el día que ese hombre piso mi templo – Sus orbes violetas miraron con rabia a su ayudante impuesto que iba unos metros adelante sobre otra mula -
El templo apareció delante de sus ojos al cruzar un pequeño pasaje rocoso, era realmente imponente, mucho mas amplio y majestuoso que el templo donde vivían Sanzo y Goku. Los tres viajeros bajaron de sus mulas dejándolas atadas cerca de la entrada, El rubio monje encamino los pasos hasta la entrada del templo seguido de los otros dos, fueron gratamente recibidos por los custodios de la entrada, ya conocían a Genjo Sanzo por sus continuas visitas al lugar.
-Dougan, Goku, necesito que esperen aquí afuera mientras hablo primero con la Sanbutsushin – Sanzo pretendía poner en alerta a sus jefes antes de que el mal intencionado de Dougan dijera mas falacias contra el y el mono -
-Sanzo – sama no creo que ese sea el modo de manejar esto, fuimos llamados los tres ante la Sanbutsushin, los tres deberíamos entrar. - El pelinegro sentencio con mucha frialdad -
-Se quedan aquí afuera hasta que yo diga.
Sin mas palabras Sanzo dejo al dueto en medio de los jardines internos del templo, Dougan se quedo con la boca llena de quejas, sin emitir ni una sola al ver como su adorado Sanzo – sama le hablo, no era tan tonto como para no captar que el rubio estaba furioso por el llamado de sus superiores. Por su parte, Goku guardo silencio cumpliendo con la petición de su sol, tan solo quería poner tierra de por medio entre el y el estúpido de Dougan, aguantarlo en un desgraciado viaje de casi cuatro horas era mas que suficiente, pensando en ello se alejo un poco rumbo a un hermoso estanque al sur del lugar.
-Peces koi... - Se acerco un poco mas a la orilla, viendo los hermosos peces de colores naranjas, blancos y negros, eran enormes, mientras los observaba sintió la presencia del moreno, su reflejo apareció en el agua muy cerca de el, tanto que Goku instintivamente retrocedió -
-Eres algo extraño – Dougan se le quedo viendo de arriba abajo, escudriñándolo con la mirada tras los cristales de sus elegantes lentes -
-Digo lo mismo de ti.
-Lo lamento, pero no me compares contigo, yo soy digno de todo lo que tengo, en cambio tu... - Su boca se torció con desprecio – Eres algo que simplemente Sanzo – sama recogió por lastimas.
-Sanzo... no me recogió – Apretó sus puños con coraje, estaba a punto de partirle la cara a ese mal nacido –
-Te tuvo lastima, un animalito raro que le siguió a casa, eso eres y siempre seras. Sanzo – sama te tiene por lastima.
-Tu ni si quiera sabes una cuarta parte de lo que nos une a Sanzo y a mi. - Respiro profundo, un poco mas y lanzaría el puñetazo, o por lo menos invocaría su báculo y le daría una paliza a ese engreído, tan solo se contenía por dos motivos, uno su condición, y dos, no pelearía dentro del templo, eso le traería mas problemas a Sanzo -
-¿Que? ¿No te atreves a enfrentarme? – Miro como el castaño apretaba furiosamente sus puños, estaba logrando enfadarlo cada vez mas -
-No necesito golpearte.
Dougan sonrío con malicia al tiempo que empezaba a caminar por la orilla del estanque, como dándose tiempo para sus siguientes argumentos, necesitaba desestabilizar al mono, volverlo furioso para su propio beneficio.
-Se tu secreto.
-... - Goku abrió en grande sus ojos dorados, esa frase no era la mas adecuada de decir en esa boca -
-Si, guardas un sucio secreto, eres un asqueroso demonio, un engendro disfrazado de humano, haciéndote pasar por un chiquillo inocente y desvalido – Súbitamente empezó a acercarse paso a paso contra Goku – Engañaste a todos, incluido a Sanzo – sama, aprovechándote de el en todos los sentidos, seduciéndolo...
-!Yo no seduje a nadie¡ - Gruño retrocediendo al mismo paso que Dougan se le acercaba -
-Claro que si, lograste que Sanzo te entregara todo de el, seguramente dejas que te posea, lo envenenas para que sea solo tuyo – Las manos del moreno empezaron a temblar ligeramente, sintiendo una oleada completa de asco y odio hacia Goku -
-Alejate de mi – Goku empezó a sentir esa aura asesina igual a la que despedían los demonios que en el pasado los seguían en su viaje al oeste, era difícil olvidar una sensación tan pesada y oscura -
- ¡NO LO HARE! ¡ERES UN MALDITO DEMONIO Y SE LO MOSTRARE A TODOS!
Solo fue un segundo, tan solo un segundo para que Goku cayera de espaldas tumbado por Dougan, este se abalanzo sobre el sin contemplación alguna, estirando sus brazos en un intento desesperado por llegar a su cabeza. El mono intento quitárselo de encima, que no le aplastara el vientre, girando de lado en un intento desesperado por patearlo, pero lamentablemente sus movimientos estaban restringidos ante su embarazo, sus piernas siempre ágiles ya no se movían igual, la patada no surtió efecto, y Dougan estaba cada vez mas encima de el, poniendo todo su peso con sus rodillas presionándole las costillas. Goku empezó a debilitarse, respirando acelerado, desesperado por acabar la lucha, pero las manos de Dougan eran ágiles, viajando de su cuello a su cabello, en un segundo sintió un templon brusco, le jalaba el cabello hasta que su cometido fue cumplido, quitarle la diadema que sellaba a la deidad herética que era Goku en el fondo.
-!Estas perdido! - Dougan sonrío en grande con la diadema entre sus manos – Todos te verán como verdaderamente eres...
El moreno lanzo inmediatamente la diadema al fondo del estanque, riendo estruendosamente mientras Goku aun estaba tendido en el suelo, gimiendo bajito hasta que un gemido estruendoso y monumental sacudió todo a su alrededor, un brillo amarillento rodeo al mono seguido de una oleada de energía descomunal que hizo tambalear al impresionado Dougan.
Goku se retorció una y otra vez al mismo tiempo que sus facciones cambiaban, sus manos pasaban a acabar en filosas uñas, sus orejas se volvieron puntiagudas mientras su boca se lleno de filosos dientes, su cabello corto se volvía largo y ondulante, toda esa transformación la vio el paralizado joven, atónito por la verdadera apariencia del chiquillo castaño. Su cuerpo ni si quiera se podía mover, la presión en el aire lo hacia casi irrespirable, cuando finalmente salio de su estupor ya era muy tarde, Goku, o que ahora era su verdadera forma, el Seiten Tansei ya estaba de pie, con un brillo despiadado en sus ambarinos ojos, todo su cuerpo parecía temblar mientras la masa de energía que despedía de su vientre hizo jirones la ropa, descubriendo su tenso vientre cubierto por un peculiar tatuaje, brillante y perfecto en su forma.
-Eres... una bestia – Retrocedió un par de pasos mientras Goku seguía estático, mirándolo como si viera a una presa -
Los monjes de la entrada notaron el alboroto así que se dirigieron a la zona del estanque, allí quedaron tan paralizados como Dougan, Goku estaba totalmente rodeado de un brillo amarillento, con sus colmillos expuestos y sus garras filosas retorciéndose como preparándose para atacar. Y el objetivo era Dougan, este corrió apenas vio la oportunidad, tratando de escabullirse entre los dos pobres monjes que llegaron también, quería usarlos de escudo para no ser atacado.
-Grrrrooo – El dios herético dio un ágil salto hasta donde los monjes, tumbándolos bruscamente para apartarlos de su camino, a pesar de estar liberado Goku parecía no tener interés en matar a mas nadie que no fuera el causante de su situación -
-¡AYUDA!- Sus gritos fueron interrumpidos por un zarpazo del dios, dándole una certera estocada en la espalda, Dougan solo pudo sentir como su carne era arrancada dejando cinco profundas marcas de garra en carne viva -
Trastabillo en el suelo, tosiendo abruptamente por el ataque en la espalda, aun de rodillas siguió tratando de andar, raspando sus rodillas y manos con el suelo de piedrecillas que rodeaba el estanque. En ese instante Goku volvió a caminar hasta Dougan, agachándose súbitamente frente a el, enfrentándole cara a cara. Esa fue la mirada de odio y muerte mas grande que pudo ver Dougan, sintiendo como la sangre aun recorría su espalda y también vio como estaban empapadas las garras del dios, y un segundo zarpazo le tomo desprevenido...
-AAAHHHHHH – Su grito lastimero retumbo en todo el jardín, llevando sus manos temblorosas hasta su cara. Este segundo ataque fue peor que el anterior, notando como en el suelo frente a el había un charco de sangre, sus lentes rotos por la mitad y lo que había sido su ojo derecho arrancado de cuajo de su cuenca -
Dougan no tuvo tiempo de seguir gritando cuando el Seiten Tansei lo tomo del cuello alzándolo como si pesara menos que una pluma, la fuerza de este era muchas veces superior a las de Goku, así estuviese en estado podía moverse con facilidad. Sin misericordia lo arrastro con el un par de metros, el moreno pataleaba tratando de soltarse de las garras del castaño, pero fue imposible, no había modo humano de liberarse, menos aun cuando en una de sus patadas rozo el vientre abultado del dios, eso fue como si aquel ataque activo el instinto materno y de supervivencia de un animal salvaje, Goku gruño iracundo alzando mas alto al moreno, paso siguiente corrió con el aun apresado del cuello, llegando hasta las puertas del propio templo, sin misericordia alguna estrello a Dougan contra ellas, la fuerza del ataque fue tal que las pesadas puertas de metal se abrieron de par en par y el cuerpo ya casi vuelto trapo del moreno acabo tirado en medio del largo pasillo de mármol pulido.
-Goku... - Sanzo volteo estupefacto al ver el cuerpo de Dougan bañado en sangre tendido en la entrada, y claramente al causante parado a las puertas del templo, vuelto el mismísimo Seiten Tansei -
Goku no presto nada de atención en su alrededor, ni si quiera vio a las tres deidades que representaban a la Sanbutsushin en el fondo del templo, ni vio a su adorado Sanzo, su única meta era terminar de matar a Dougan.
-!Esto es una profanación al templo¡ - Una de las deidades hablo tajantemente mientras las otras dos asentían con firmeza -
-Detendré esto – Sanzo se alejo de sus jefes para ir al encuentro con Goku, o lo que quedaba de el en ese cuerpo -
Lo primero que observo Sanzo fue las manos manchadas de sangre en el castaño, se notaba que se había ensañado con Dougan, pero lo que mas llamaba su atención es como el chico pudo liberarse, estaba totalmente seguro que Goku no iba a quitarse su diadema por nada del mundo, menos aun exponer su condición en el templo del modo que lo hacia, un segundo pensamiento vino al monje rubio, como detendría a su mono sin lastimar a su bebe, por experiencias pasadas, controlar al Seiten Tansei no era trabajo fácil, pensando en ello Sanzo se fue acercando poco a poco, listo para usar su sutra como ultimo recurso, primeramente intentaría calmar al iracundo dios herético.
-Goku. – Se detuvo a pocos pasos del chico, mirándolo fijamente a los ojos – ¡Necesitas terminar este desastre bakasaru!
El mencionado mono ni si quiera le presto atención a Sanzo, su fin era acabar con lo poco que quedaba de humanidad en Dougan, este aun estaba vivo, muy mal herido pero respiraba tendido en el suelo frío. El dios paso a un lado de Sanzo saltando sobre el cuerpo del moreno, arrodillado frente a el para darle la estocada final, Sanzo sintió que si Goku lo mataba frente a la Sanbutsushin no abría modo de perdonarle el pecado, con desesperación y sin pensar si quiera se lanzo contra la espalda del mono, cayendo de rodillas también tras el, estirando los brazos en forma protectora por la cintura del mono, sintiendo en toda su extensión aquel vientre tenso que resguardaba la vida de su hijo no nato.
-Detente, por favor Goku – Susurro al oído del mono, cerrando sus ojos y concentrando toda su energía para que Goku la sintiera también, necesitaba apaciguarlo desesperadamente -
El mono no respondió, tan solo estiro sus garras para dar el zarpazo final, Sanzo cerro los ojos mas fuerte aun, susurrando por ayuda, implorando con todas sus fuerzas para que el mono lo oyera, pero para su sorpresa no fue Goku quien lo escucho, la energía angustiosa que despedía Genjo Sanzo se hizo una con otra, la repentina energía que despidió el vientre de Goku, su hijo no nato estaba resonando en el mismo nivel que su padre, seguramente igual de angustiado por lo que sentía desde el interior de su madre, el poder de ese bebe era grande, tan grande, cálido y pacifico que Goku poco a poco fue rodeándose de aquella energía tibia, calmándose lo suficiente hasta que cayo inconsciente en los brazos de su sol, la diadema volvió a aparecer en su frente dando por terminada la batalla. Sanzo sonrío dándole las gracias a su hijo por ayudarlo, y también sintiéndose sorprendido de que ese bebe aun no nacía y ya llevaba consigo una carga espiritual y energética impresionante, estaba claro que era el resultado de sumar dos fuerzas vitales como la de el y de su amante mono.
Todo estaba mas que culminado, ya no había nada que ocultar, Dougan era un despojo humano tendido en el suelo, Goku yacía en sus brazos agotado, inconsciente y con su notable vientre expuesto, había mostrado lo peor de el a la Sanbutsushin, y el, el mismísimo Sanzo ya no tenia nada que ocultar, todo estaba tan claro que las palabras sobraban.
-Sanbutsushin... - Con mucho cuidado se puso de pie cargando delicadamente entre sus brazos al mono -
Sanzo camino unos metros hasta quedar frente a frente con su carga, exponiendo lo ultimo que faltaba, mirando seriamente a sus superiores, no esperaba nada de nadie.
-Les presento a la madre de mi hijo.
Continuara...
Wooo! esto me encanto como quedo, debo admitir que lo escribí con tal grado de emoción, tenia mucho tiempo sin sentir la adrenalina ante una escena a escribir, me sentí genial, y así, llegamos casi al final del fic, le restan dos o tres capis mas, los mas intensos diría yo, espero les gustara y sigan leyendo, nos vemos!
Próximo Capitulo:
Una noche tormentosa
URASAI
Se sentía tan cansado, como si hubiese dormido por días y días, todo su cuerpo dolía y las ganas de ni si quiera abrir los ojos tenia, suavemente acaricio su vientre con las palmas de sus manos, moviéndolas en forma circular, disfrutaba esos mimos.
-Al fin despiertas – La voz de Sanzo retumbo en el silencio de la habitación -
-Hola... - abrió pesadamente sus ojos, restregándolos con sus puños cerrados como un niño pequeño -
-Creí que seguirías durmiendo por el resto del año.
-Me siento muy cansado – Estiro su cuerpo como un gato – Sabes Sanzo, no recuerdo nada del viaje al templo del sol poniente.
-Es mejor que se quede así. - Sanzo susurro con fastidio, realmente no tenia el humor para hablar de todo lo que sucedió allí y como Goku había casi matado a Dougan -
La pareja permaneció tendida en la cama, relajados hasta que la puerta de su habitación fue tocada, la voz de un monje fuera de ella hizo que el rubio saliera a ver que sucedía, en pocos minutos regreso dentro de la habitación cargando una caja de madera de considerable tamaño entre sus brazos, el monje que toco solo le entrego la encomienda que llego al templo para el.
-¿Que es eso? - Con dificultad Goku se sentó en la cama junto a su sol, mirando curioso la caja -
-No lo se...
Sanzo la puso en la cama y procedió a abrirla, dentro de la misma había ropas de bebe y una pequeña nota que rezaba lo siguiente:
"Felicitaciones por su bebe"
Atentamente:
La Sanbutsushin
