Gracias a todos por comentar, me hace mucha ilu :333 Disfrutad de este capi!
Un sueño... odiaba cuando mis miedos se introducían en mis horas de sueño y terminaba sintiendo pánico mientras dormía por cosas que ya temía estando despierta. Era una especie de continuación, pero teatral. En realidad, Christian y Peter eran yo, partes de mí misma, eran mi subconsciente jugando a atemorizarme. Pero, ¿acaso no era verdad? ¿no tenía miedo de que algo así, de manera más realista, ocurriera? Intentaba no pensar en ello, hacerlo me ponía enferma.
Cuando abrí los ojos, estaba sola en la cama. Me quedé un rato mirando al techo sin pensar en nada en concreto. Encima de la silla que había en una esquina había algo de ropa femenina. ¿Para mí? Me levanté y fui hasta la cocina, una mujer de mediana edad cocinaba algo en la sartén.
-Hola, señorita Adams.
-Hola... ¿trabaja aquí?
-Así es, soy la señora Jones, el señor Grey me ha pedido que le hiciera esto para desayunar. Tome-dijo posando un plato con tortitas frente a mí.
-Oh. Gracias.
-¿Quiere ponerle sirope?
-¿De chocolate?-pregunté.
-Sí-sonreí-Por cierto, ¿sabe dónde está?
-¿El señor Grey?-asentí-Está en la habitación del gimnasio.
-Gimnasio...
Casi había terminado de desayunar cuando unos brazos me rodearon.
-Buenas. ¿Ya estás mejor?
-Sí-sonreí.
-¿Qué estabas soñando para ponerte así?-preguntó-Ponme un café-dijo a la señora Jones.
Se sentó a mi lado con el periódico en la mano. Tenía el pelo húmedo, acabaría de salir de la ducha. Qué guapo estaba. Yo, en cambio, debía de tener una pinta horrible, solo llevaba su camiseta y estaba recién levantada así que prefería no saber cuál era mi aspecto en aquel momento. Me sentía como una desastrosa humana junto a un precioso y perfecto dios griego.
-Nada...
-Estabas llorando y revolviéndote, me despertaste de un manotazo.
-Perdón-me disculpé, aunque me hizo gracia imaginar la escena.
-¿Se ríe de mí, señorita Adams?
-Qué va-sonreí, y bajé de la silla, caminé rápidamente hacia la habitación.
Casi sin darse prisa, me alcanzó y me agarró por la cintura en el aire. En realidad no era complicado, teniendo en cuenta lo pequeña que era yo y lo alto que era él, podía alcanzarme en pocos pasos. Chillé riéndome, hasta que me lanzó sobre la cama.
-No deberías burlarte del señor Grey.
-Tal vez no-sonreí.
Se echó a mi lado y tiró de mi camiseta. Rodé por la cama alejándome de él.
-¿Estás huyendo?
Le miré conteniendo la risa.
-Ven aquí-ordenó.
Pestañeé sonriendo sin moverme un ápice.
-Hannah-dijo con voz imponente.
-¿Sí, señor Grey?
-Ven.
-No.
Alzó una ceja. Rápidamente, se acercó, me rodeó con un brazo y me arrastró hasta él mientras yo pataleaba. Me quedé de espaldas pegada a él.
-Tienes suerte de que aún no te vaya a hacer nada-susurró introduciendo su mano bajo mi camiseta-Mucha, mucha suerte.
Acarició mi piel hasta llegar a mi sujetador y pasó la mano por debajo. No solo me ardían las mejillas, me estaba empezando a arder el cuerpo entero. Hizo lo mismo con la otra mano. Me revolví un poco pero sus piernas sujetaron las mías de repente. Me apretó os pechos con fuerza.
-¿Ya no te ríes?
Rozó su lengua contra mi cuello muy suavemente. Solté un pequeño gemido. Una de su manos bajó por mi cuerpo y se metió bajo mis bragas, acariciando mi sexo.
-Qué sensible...-murmuró antes de besarme.
De repente, se separó y salió de la cama. No me moví, me puse boca arriba y respiré hondo, se me iba a escapar el corazón del pecho. Oí como se reía por lo bajo.
-Hannah, mírame.
Me giré y me apoyé sobre los codos.
-Buena chica. Terminaremos esto otro día. Ahora dúchate, vístete y te enseñaré lo que me queda.
-Vale.
Me levanté de la cama y pasé por su lado, con las mejillas ardiendo. La ducha me ayudó a relajarme, pero también me di cuenta de que no me había tomado la medicación. Por un día no pasaba nada, ¿verdad? Aunque tanta emoción de repente... Agité la cabeza bajo el agua, como si así me pudiera deshacer de esos pensamientos. Estúpida, estúpida, estúpida. No pude evitar pensar en cada detalle de las horas con él. Tenía la maldita manía de hacerlo, analizaba cada gesto, cada palabra... A veces me tranquilizaba saber que no había hecho nada mal, pero si llegaba a la conclusión de que me había equivocado en algo, entonces me machacaba pensando en lo patética que podía llegar a ser.
Seguro que era ridícula. ¿Con cuántas mujeres podría haber estado él? Era rico, guapo y mayor que yo. Probablemente parecería una niña asustada al lado de ellas. A nadie le gustan las niñas asustadas.
No era el dolor físico lo que me daba miedo, era yo misma, la persona que más me hacía daño, que más me atormentaba, que más me torturaba... era yo. Además, Peter me había contado una vez, que el dolor despeja la mente, te relaja y te ayuda a evadirte, a parte del placer consecuente. Y me parecía sensato. Pero el problema era, ¿cómo llegas a una situación liberadora como aquella si tus barreras te impiden alcanzarla? Mi primera preocupación al ver la habitación roja no era lo que se cree típico, es decir, pensar que era una locura, que era imposible disfrutar infligiendo o recibiendo dolor sin estar enfermo, la mía era otra: ¿cómo logras perder el miedo a exponerte de esa manera? ¿cómo podía llegar yo a estar desnuda con alguien sin tener ningún control sobre lo que pasara? ¿qué haría con el temor a la vulnerabilidad?
Las personas con trastornos como ansiedad, pánico, desórdenes alimenticios o comportamientos compulsivos tienden a establecer rituales, a mantenerse en situaciones controladas en las que saben qué y cómo ocurrirá todo, donde pueden sentirse seguras y a protegerse de cualquier amenaza que amenace su estabilidad. En parte, probablemente esa fuera la razón de que me atrajese tanto la dominación, en una pareja así la persona alfa se encarga de la beta, quien no puede controlar anda, y eso, al fin y al cabo, era definitivamente liberador. Por supuesto, todas esas teorías mías eran fruto de la lectura principalmente, y no de la experiencia, ya que establecer una relación era un reto en sí mismo sin ni siquiera llegar a esa parte.
Salí de la ducha, me sequé y me puse la ropa que había dejado Christian. Camiseta y vaqueros, no pude evitar alegrarme de que no fuera algo más ostentoso. Estaba sentado en el sofá leyendo el periódico, me senté a su lado y me fijé que había unos papeles sobre la mesa.
-Son para ti-dijo posando el periódico y tendiéndomelos.
LAS PARTES ACUERDAN LO SIGUIENTE
1. Los puntos siguientes son los términos de un contrato vinculante entre el Amo y la Sumisa.
TÉRMINOS FUNDAMENTALES
2. El propósito fundamental de este contrato es permitir que la Sumisa explore su sensualidad y sus límites de forma segura, con el debido respeto y miramiento por sus necesidades, sus límites y su bienestar.
3. El Amo y la Sumisa acuerdan y admiten que todo lo que suceda bajo los términos de este contrato será consensuado y confidencial, y estará sujeto a los límites acordados y a los procedimientos de seguridad que se contemplan en este contrato. Pueden añadirse límites y procedimientos de seguridad adicionales.
4. El Amo y la Sumisa garantizan que no padecen infecciones sexuales ni enfermedades graves, incluyendo VIH, herpes y hepatitis, entre otras. Si durante la vigencia del contrato (como se define abajo) o de cualquier ampliación del mismo una de las partes es diagnosticada o tiene conocimiento de padecer alguna de estas enfermedades, se compromete a informar a la otra inmediatamente y en todo caso antes de que se produzca cualquier tipo de contacto entre las partes.
5. Es preciso cumplir las garantías y los acuerdos anteriormente mencionados (y todo límite y procedimiento de seguridad adicional acordado en la cláusula 3). Toda infracción invalidará este contrato con carácter inmediato, y ambas partes aceptan asumir totalmente ante la otra las consecuencias de la infracción.
6. Todos los puntos de este contrato deben leerse e interpretarse a la luz del propósito y los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5.
FUNCIONES
7. El Amo será responsable del bienestar y del entrenamiento, la orientación y la disciplina de la Sumisa. Decidirá el tipo de entrenamiento, la orientación y la disciplina, y el momento y el lugar de administrarlos, atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3.
8. Si en algún momento el Amo no mantiene los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, la Sumisa tiene derecho a finalizar este contrato inmediatamente y a abandonar su servicio al Amo sin previo aviso.
9. Atendiendo a esta condición y a las cláusulas 2-5, la Sumisa tiene que obedecer en todo al Amo. Atendiendo a los términos acordados, los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula 3, debe ofrecer al Amo, sin preguntar ni dudar, todo el placer que este le exija, y debe aceptar, sin preguntar ni dudar, el entrenamiento, la orientación y la disciplina en todas sus formas.
INICIO Y VIGENCIA
10. El Amo y la Sumisa firman este contrato en la fecha de inicio, conscientes de su naturaleza y comprometiéndose a acatar sus condiciones sin excepción.
11. Este contrato será efectivo durante un periodo de tres meses desde la fecha de inicio («vigencia del contrato»). Al expirar la vigencia, las partes comentarán si este contrato y lo dispuesto por ellos en el mismo son satisfactorios y si se han satisfecho las necesidades de cada parte. Ambas partes pueden proponer ampliar el contrato y ajustar los términos o los acuerdos que en él se establecen. Si no se llega a un acuerdo para ampliarlo, este contrato concluirá y ambas partes serán libres para seguir su vida por separado.
DISPONIBILIDAD
12. La Sumisa estará disponible para el Amo desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde, todas las semanas durante la vigencia del contrato, a horas a especificar por el
Amo («horas asignadas»). Pueden acordarse mutuamente más horas asignadas adicionales.
13. El Amo se reserva el derecho a rechazar el servicio de la Sumisa en cualquier momento y por las razones que sean. La Sumisa puede solicitar su liberación en cualquier momento, liberación que quedará a criterio del Amo y estará exclusivamente sujeta a los derechos de la Sumisa contemplados en las cláusulas 2-5 y 8.
UBICACIÓN
14. La Sumisa estará disponible a las horas asignadas y a las horas adicionales en los lugares que determine el Amo. El Amo correrá con todos los costes de viaje en los que incurra la Sumisa con este fin.
PRESTACIÓN DE SERVICIOS
15. Las dos partes han discutido y acordado las siguientes prestaciones de servicios, y ambas deberán cumplirlas durante la vigencia del contrato. Ambas partes aceptan que pueden surgir cuestiones no contempladas en los términos de este contrato ni en la prestación de servicios, y que determinadas cuestiones podrán renegociarse. En estas circunstancias, podrán proponerse cláusulas adicionales a modo de enmienda. Ambas partes deberán acordar, redactar y firmar toda cláusula adicional o enmienda, que estará sujeta a los términos fundamentales establecidos en las cláusulas 2-5.
AMO
15.1. El Amo debe priorizar en todo momento la salud y la seguridad de la Sumisa. El Amo en ningún momento exigirá, solicitará, permitirá ni pedirá a la Sumisa que participe en las actividades detalladas en el Apéndice 2 o en toda actividad que cualquiera de las dos partes considere insegura. El Amo no llevará a cabo, ni permitirá que se lleve a cabo, ninguna actividad que pueda herir gravemente a la Sumisa o poner en peligro su vida. Los restantes subapartados de esta cláusula 15 deben leerse atendiendo a esta condición y a los acuerdos fundamentales de las cláusulas 2-5.
15.2. El Amo acepta el control, el dominio y la disciplina de la Sumisa durante la vigencia del contrato. El Amo puede utilizar el cuerpo de la Sumisa en cualquier momento durante las horas asignadas, o en horas adicionales acordadas, de la manera que considere oportuno, en el sexo o en cualquier otro ámbito.
15.3. El Amo ofrecerá a la Sumisa el entrenamiento y la orientación necesarios para servir adecuadamente al Amo.
15.4. El Amo mantendrá un entorno estable y seguro en el que la Sumisa pueda llevar a cabo sus obligaciones para servir al Amo.
15.5. El Amo puede disciplinar a la Sumisa cuanto sea necesario para asegurarse de que la Sumisa entiende totalmente su papel de sumisión al Amo y para desalentar conductas inaceptables. El Amo puede azotar, zurrar, dar latigazos y castigar físicamente a la Sumisa si lo considera oportuno por motivos de disciplina, por placer o por cualquier otra razón, que no está obligado a exponer.
15.6. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, el Amo garantizará que no queden marcas en el cuerpo de la Sumisa ni heridas que exijan atención médica.
15.7. En el entrenamiento y en la administración de disciplina, el Amo garantizará que la disciplina y los instrumentos utilizados para administrarla sean seguros, no los utilizará de manera que provoquen daños serios y en ningún caso podrá traspasar los límites establecidos y detallados en este contrato.
15.8. En caso de enfermedad o herida, el Amo cuidará a la Sumisa, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención médica cuando lo considere necesario.
15.9. El Amo cuidará de su propia salud y buscará atención médica cuando sea necesario para evitar riesgos.
15.10. El Amo no prestará su Sumisa a otro Amo.
15.11. El Amo podrá sujetar, esposar o atar a la Sumisa en todo momento durante las horas asignadas o en cualquier hora adicional por cualquier razón y por largos periodos de tiempo, prestando la debida atención a la salud y la seguridad de la Sumisa.
15.12. El Amo garantizará que todo el equipamiento utilizado para el entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y seguro en todo momento.
SUMISA
15.13. La Sumisa acepta al Amo como su dueño y entiende que ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando al Amo le plazca durante la vigencia del contrato en general,
pero especialmente en las horas asignadas y en las horas adicionales acordadas.
15.14. La Sumisa obedecerá las normas establecidas en el Apéndice 1 de este contrato.
15.15. La Sumisa servirá al Amo en todo aquello que el Amo considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer al Amo en todo momento.
15.16. La Sumisa tomará las medidas necesarias para cuidar su salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y en todo momento mantendrá informado al Amo de cualquier problema de salud que pueda surgir.
15.17. La Sumisa garantizará que toma anticonceptivos orales, y que los toma como y cuando es debido para evitar quedarse embarazada.
15.18. La Sumisa aceptará sin cuestionar todas y cada una de las acciones disciplinarias que el Amo considere necesarias, y en todo momento recordará su papel y su función ante el Amo.
15.19. La Sumisa no se tocará ni se proporcionará placer sexual sin el permiso del Amo.
15.20. La Sumisa se someterá a toda actividad sexual que exija el Amo, sin dudar y sin discutir.
La Sumisa aceptará azotes, zurras, bastonazos, latigazos o cualquier otra disciplina que el Amo decida administrar, sin dudar, preguntar ni quejarse.
15.22. La Sumisa no mirará directamente a los ojos al Amo excepto cuando se le ordene. La Sumisa debe agachar los ojos, guardar silencio y mostrarse respetuosa en presencia del Amo.
15.23. La Sumisa se comportará siempre con respeto hacia el Amo y solo se dirigirá a él como señor, señor Grey o cualquier otro apelativo que le ordene el Amo.
15.24. La Sumisa no tocará al Amo sin su expreso consentimiento.
ACTIVIDADES
16. La Sumisa no participará en actividades o actos sexuales que cualquiera de las dos partes considere inseguras ni en las actividades detalladas en el Apéndice 2.
17. El Amo y la Sumisa han comentado las actividades establecidas en el Apéndice 3 y hacen constar por escrito en el Apéndice 3 su acuerdo al respecto.
PALABRAS DE SEGURIDAD
18. El Amo y la Sumisa admiten que el Amo puede solicitar a la Sumisa acciones que no puedan llevarse a cabo sin incurrir en daños físicos, mentales, emocionales, espirituales o de otro
tipo en el momento en que se le solicitan. En este tipo de circunstancias, la Sumisa puede utilizar una palabra de seguridad. Se incluirán dos palabras de seguridad en función de la intensidad de las demandas.
19. Se utilizará la palabra de seguridad «Amarillo» para indica al Amo que la Sumisa está llegando al límite de resistencia.
20. Se utilizará la palabra de seguridad «Rojo» para indicar al Amo que la Sumisa ya no puede tolerar más exigencias. Cuando se diga esta palabra, la acción del Amo cesará totalmente con efecto inmediato.
CONCLUSIÓN
21. Los abajo firmantes hemos leído y entendido totalmente lo que estipula este contrato. Aceptamos libremente los términos de este contrato y con nuestra firma damos nuestra conformidad.
El Amo: Christian Grey
Fecha
La Sumisa: Hannah Adams
Fecha
Me quedé perpleja.
-Di algo.
-¿De verdad... necesitas esto?
-Sí, me gusta el control.
-¿Cuántas han firmado esto?
-¿Seguro que lo quieres saber?
-Sí.
-Quince.
-Ah... ¿y tres meses...?
-Se puede volver a retomar después si ambos queremos.
-Ya... creo que... necesito pensarlo.
-Estás pálida.
-Creo que me voy a ir a casa.
Frunció el ceño. Me levanté, me tropecé con la mesa, y cogí mi bolso y la ropa que llevaba ayer. Christian se quedó allí sentado, mirándome con gesto inexpresivo.
-M-me voy.
-Ten cuidado.
-S-sí...
Salí casi corriendo. ¿Un contrato? A pesar de lo raro que resultaba eso, y del contenido general del mismo, lo que me había desolado era, ¿tres meses? En tres meses... en tres meses... no me daría a tiempo a nada, yo... tendría que tomármelo con calma, me llevaría tiempo acostumbrarme a estar con alguien, no podía dejar de ser virgen, estar cómoda con él y meterme en el mundo del bdsm tan rápido. Cuando el ascensor se abrió, me caían lágrimas por las mejillas y respiraba con dificultad. Al llegar a la calle, aceleré el paso y fui a casa con paso rápido. Cerré tras de mí, me apoyé en la puerta y me dejé resbalar, sentándome en el suelo. Estaba mareada y no podía dejar de llorar. Era un completo fracaso. Aquel contrato significaba que yo nunca podría tener nada con Christian Grey. ¿De qué otra manera me iba a sentir aparte de como una fracasada? Solo era una chica. Una chica con un solo amigo, ningún novio, virginidad intacta, mil derrotas a la espalda y el alma dolorida. Una chica que tenía un ataque de pánico sola en su casa, y tristemente, la sensación le resultaba descorazonadoramente familiar.
Pensé que era interesante incluir el contrato en sí, y no solo mencionarlo, por si a alguien le apetecía leerlo ^_^
