Capítulo 9
Bella se apresuró a cerrar los catálogos.
-No te esperaba -dijo sin rodeos. .
-¿Es que ahora tengo que pedir hora?
-Por supuesto que no -contestó ella sin darse cuenta, en su preocupación porque le pregun tara qué bacía viendo catálogos de papeles in fantiles, de que le estaba tendiendo la mano para ayudarla a levantarse ¿Cuándo has lle gado?
-Hace casi una hora. Esperaba encontrarme contigo antes. . .
Bella tradujo que no había tenido ninguna prisa por buscarla después de tres días sin verse. Se le encogió el corazón.
-Para ser sincero, he estado pensando... mu cho. He estado intentando dilucidar qué te iba a decir y me temo que no he llegado a ninguna conclusión.
-Vamos abajo -apuntó Bella muerta de miedo. Estaba segura de que le iba a decir que quería el divorcio.
Pensó que decide que estaba embarazada no iba a ser fácil. No le iba a hacer ninguna ilusión, pero seguro que disimularía para no hacerla daño. Sintió un gran nudo en la garganta.
Una vez en el salón, Bella fue a pedir café y, al volver, se encontró a Edward cerca de la chimenea.
- Es irónico pensar que esta es realmente nuestra primera casa. La de la ciudad, la verdad, es que no cuenta.
Bella pensó que lo verdaderamente irónico era que no la iban a compartir.
-¿ Vas a vender Villa Pavone?
-Ni se me ha pasado por la cabeza, pero he pensado abrirla al público en honor a mi abuela. - Llamaron a la puerta. Era el café. Bella se es forzó en servirlo lentamente porque le tembla ban las manos.
-Grazie...- contestó él volviendo junto a la chimenea ¿Te gusta la casa?
-Es muy bonita. Me encantó el cuarto de costura. Me pareció una idea preciosa.
Edward se quedó mirando fijamente su café. Bella lo observó y se dio cuenta de que te nía dificultades para agarrar la taza con firmeza.
-Siento mucho lo que ocurrió en Italia...-dijo repentinamente tomándola por sorpresa.
-No pasa nada - contestó ella viendo que el tema del divorcio era inminente.
-Sí, sí que pasa. No debí reaccionar así. Te debo una explicación. .
Bella se levantó y se fue hacia un ventanal. No quería explicaciones. Sabía perfectamente lo que pensaba Edward. No era tonta. Él que ría dar una oportunidad a su matrimonio, pero la posibilidad de que ella hubiera tenido una aventura había tirado por tierra sus propósitos.
-Cuando vi el recorte de prensa, tuve que ha cer frente a mi mayor temor y reconozco que no reaccioné bien.
-Lo entiendo.
-Lo dudo... - Bella lo miró confusa- Me ima giné lo peor porque supuse que era lo que me merecía. Estaba demasiado enfadado como para pensar con claridad -confesó-. Incluso cuando era un marido horrible hace cinco años, incluso cuando tenía celos infundados, en lo más hondo de mi corazón sabía que tú eras la mujer más sincera y honesta del mundo.
-¿De... de verdad? -preguntó Bella sorpren dida.
-Por supuesto que sí. Debería haber aceptado tu palabra de que no habías tenido nada que ver con Jacob Black.
Bella lo miró a los ojos y vio que lo estaba diciendo de corazón. Sintió el mayor alivio de . su vida, se apartó de la ventana y se sentó.
-Me gustaría decirte que llegué a esa conclu sión sin ayuda, pero no es verdad. Me las arre glé para comprar el carrete entero -continuó él sacando unas fotografías del bolsillo de la cha queta.
-No tenía ni idea de que hubiera más de una -apuntó ella mirando una fotografía en la que se veía claramente a Kate saliendo de su coche- ¡Claro, al periódico solo le interesaba una, la del beso, pero la cara de la mujer daba igual!
-Ya he puesto este asunto en manos de mis abogados. ¿Podrás perdonarme? Te lo suplico -dijo Edward acercándose a ella y abrazán dola. Bella sintió que la pesadilla había termi nado. Sonrió al sentir su erección-o Sí... Te he echado tanto de menos. ¿Podríamos seguir con esta conversación arriba, cara mia?
Bella hizo como si se lo tuviera que pensar y él aprovechó para besarla. Corrieron escaleras arriba e hicieron el amor con devoción, tras lo cual se quedaron abrazados hablando. .
-He hablado con Jacob, por cierto -dijo Da miano.
-¿Ah, sí?
-No te volverá a molestar... -sonrió.
-¿Qué pasó?
-Me devolvió el dinero y no te volverá a chantajear.
-¿Y eso?
-Le pegué -confesó-. Te había hecho daño.
¡Puede dar gracias de que no le hiciera nada más!
Bella nunca había aprobado la violencia, pero no le dio tiempo a contestar porque sonó el teléfono interno.
-Bajamos dentro de diez minutos –contestó Edward tenso.
-¿Quién es?
-Garrett y Rosalie están abajo -dijo Da miano.
-No le digas lo de Kate.
-Ya veremos -contestó molesto-. Tal vez, tú quieras cubrir a Kate, pero yo, no. De cualquier modo, mi familia se estaba portando mal con tigo ya antes de l o de la foto. Espero que Garrett no haya venido a traemos problemas.
Bajaron juntos al salón, donde se encontra ron a la familia al completo: Garrett, Rosalie y Kate. Bella tuvo que reprimir una carcajada al oír suspirar a su marido al verlos.
