Hola!
No comento nada, lo que tengo que decir lo diré abajo!
Disfruten!
Aviso: Todos los lugares que se nombran aquí (menos el lugar de los chips) son reales. Me mate buscándolos en la web, así que las descripciones son reales.
Conociendo Portland.
EPOV
La ciudad es bastante común, pero bella de todos modos. Bella parece completamente encanta con todo lo que ve desde la ventana del coche. No deja de señalar lugares y museos, pero cuando le pregunto si quiere ir, se niega.
- Quiero algo más tranquilo – me dice, aun comiendo galletas.
- ¿En una ciudad así? – le pregunto, observando al frente, donde se avecinan coches y gente – Es algo difícil.
- Pero no imposible – me dice, y luego me tiende el paquete - ¿Una galletita?
Sonrió y abro la boca.
Bella saca una de las galleta y con cuidado me acerca la mitad para que le de un mordisco. Luego me la como completa.
- Pareces un bebe – me dice, soltando una risita.
Hago caso omiso de su comentario.
- Entonces, ¿adonde vamos?
- Pues ni idea, jamás he visitado Portland. Tú deberías saber.
Hum…
- No recuerdo muy bien como es – le confieso – Hace años que no venia…
- ¡Somos turistas! – exclama, saltando en su asiento – Que divertido.
Pongo los ojos en blanco.
- ¿Ahora quien es la bebe? – le digo.
Bella me golpea el brazo, pero me besa la mejilla.
Siento muchísimo calor y mi cara arde.
- ¡Don perfección se ha sonrojado! – dice, riéndose en su asiento – Te vez adorable.
Siento mas sangre en mis mejillas. Esto ya no es normal.
- Pareces una manzana roja roja – me dice, observándome fijamente – En fin, entonces, ¿Adonde iremos?
- Conozco un parque al que solía ir de pequeño – le digo, recordando aquella vez – Es bellísimo, te encantara.
Por suerte estamos cerca de aquel lugar.
Cuando era pequeño solíamos ir allí con mi familia. Era el lugar que mas amaba en todo Portland. Relajante y abierto, sumamente divertido para mí. Claro, creo que es mucho mejor en verano, pero hoy solo esta nublado y sopla el viento, lo que me hace recordar el suéter que trae Bella. Cuando se lo vi puesto, por poco me lanzo sobre ella y la devoro a besos…pero logre controlarme de alguna manera y salir del apuro. Puede que le quede enorme, pero de toda la ropa que le he visto puesta, esta gana sin duda alguna (y eso que le he visto muchas cosas). El azul le queda divino, su piel se ve hermosa, y aunque nunca me emociono ese "Bite Me" que Esme le bordo, morderle el cuello a Bella, aunque fuera suavemente, no tiene comparación. Su piel huele naturalmente, y su sabor es a fresas combinado con su olor. Lo que me lleva a… desear que nunca mas me pida algo así. Tengo mucho autocontrol con ella, pero sigo siendo hombre y me sigue costando respirar con su cercanía, aunque suene cursi. Es algo sin igual, que hace que mi corazón parezca querer salir del lugar al que pertenece, y que la sangre suba a mi cara hasta niveles peligrosos para un humano. Mas de alguna vez he creído que me saldrá por la nariz como hemorragia.
Veo que ya nos estamos acercando al parque. Como es invierno, no veo demasiada gente en la entrada ni coches estacionados. Mejor así; mucho más tranquilo.
- Esta casi vació – observa Bella.
- Es por que es invierno – le explico, mientras aparco el coche – En verano es mas atractivo para la gente y los niños, aunque en invierno también debe ser hermoso.
Me estaciono y bajo para abrirle la puerta a Bella.
- Gracias – me dice ella, tomando mi mano y saliendo del coche - ¿Te devuelvo tu suéter?
¡No!
- Quédatelo, te luce más a ti que a mí – y no miento, por mí que vivirá con ese suéter puesto – Además, con la chaqueta que llevo me basta.
Cierro el coche y comenzamos a caminar hacia la entrada.
Es tal y como la recuerdo: el enorme arco de cemento blanco, en el cual esta escrito "Ira Keller Fountain Park" en dorado. Las rejas de metal están abiertas, pero no veo a nadie entrar, solo a nosotros.
- Si que esta vació – le digo cuando las cruzamos – Debe ser aburrido en esta época para los niños.
Mientras caminamos, vemos el pasto y los árboles, y las fuentes más pequeñas. El camino de tierra que recorremos esta húmedo, y deja a nuestro paso huellas de nuestras zapatillas. Escucho que los pájaros cantan aun alegremente y que el sonido del agua cayendo les hace compañía. El viento sopla y hace que el olor de los cabellos de Bella llegue hasta mis fosas nasales. Es el olor mas perfecto que he olido, y que hace la caminata mucho mejor de lo que me era cuando era pequeño.
- Es…hermoso – susurra Bella, observando todo a su paso – Jamás había visto un lugar así mas que en fotos. Me encanta.
- Me alegra mucho que te guste – le digo, metiendo mis manos en mis bolsillos – Cuando era pequeño vine unas 3 veces. Creo que es el lugar que mas me gusta…no, miento. Es el segundo lugar que mas me gusta en el mundo.
Bella me mira.
- ¿Cuál es el primero? – me pregunto, cubriéndose las manos con las mangas largas de mi suéter.
A tu lado…
- No puedo decírtelo.
- ¿Algún día lo sabré? – me pregunta sin presionar.
Me encojo de hombros, algo nervioso.
- Algún día… - le respondo – Pero por ahora hay otra cosa que quiero que veas.
Ella sonríe abiertamente y suspira con alegria.
- Estoy ansiosa – dice.
Saco una mano de mi bolsillo y cojo la suya, buscándola por debajo de la manga que la cubre.
- ¡Vamos! – le digo, echando a correr con ella a la arrastra.
- ¡Voy a tropezar! – me advierte.
Soy conciente de su torpeza, pero conmigo no caerá nunca.
Pasamos por el césped, mojando nuestras zapatillas ya que hace poco ha llovido.
A los pocos segundos, Bella comienza a reír, y yo me uno a sus risas.
- ¡Me siento libre! – grita, corriendo aun cogida de mi mano - ¡Libre!
Reímos con más fuerza, sin cansarnos de tanto correr.
Voy aminorando la velocidad, cuando veo que ya llegamos.
Me detengo y ella se detiene a mi lado, aun con su mano en la mía, tomándola con fuerza.
Sus ojos se abren con rapidez y en su cara se forma una sonrisa enorme, con la cual me dan ganas de saltar de tanta alegria que el veo en el rostro.
- ¡Wow! – exclama, moviendo su brazo y de paso el mió - ¡Es…Dios! ¡Es lo más hermoso que he visto, Edward!
Se acerca mas a la enorme fuente, por la cual sigue cayendo agua. Son miles de montículos de color cobre por los cuales el agua resbala al igual que una cascada (N.A: en google, pongan Ira Keller Fountain Park, y les saldrán miles de imágenes de aquel lugar. Es hermoso, así que busquen y vean el lugar). Estamos parados sobre una plataforma de cemento, viendo las miles y enormes cascadas que se forman. Bella parece completamente encantada con el lugar.
Tomo con más fuerza la mano de Bella, y comienzo a acercarme con ella hacia las cascadas.
- ¿Qué haces? – me pregunta.
- Subiremos a las plataformas que están mas cerca, para que puedas sentir el agua – le respondo.
Caminamos por unas cuantas plataformas mas de cemento hasta llegar a la mas enorme y la que esta mas cerca de una de las cascadas.
Miramos hacia arriba y vemos cuan grande es. Gotas de agua provenientes de la cascada nos caen en el rostro.
- Esto es impresionante – me dice Bella – No puedo creer que estemos parados viendo esto.
- Pues lo estas – le digo. La miro y la giro hacia mi – Siéntate.
Me observa extrañada, pero hace lo que le digo sin protestar. Me pongo en cuclillas a sus pies y comienzo a desatarle las converse.
- ¿Qué estas haciendo? – me pregunta Bella con un brillo juguetón en los ojos.
- Ya veras – digo, sacándole una y luego la otra.
Le arremango los jeans sueltos que lleva hasta un poco mas arriba de la rodilla. La piel de sus piernas es suave y blanca, y tiene un enorme moretón en la rodilla.
Me dan ganas de acariciarlas con más ganas y de besarlas, pero me contengo y logro subirle bien los pantalones. Luego me siento yo y me saco las zapatillas con rapidez. Arremango mi pantalón al igual que como hice con el de Bella, me pongo de pie y le tiendo mi mano.
- Ven – le digo, levantándole y acercándome junto a ella al borde de la plataforma.
Pongo un pie en el agua de abajo. El suelo esta frió al igual que el agua, peor el suelo es suave. Al final me he bajado de la plataforma y estoy con los pies en el agua.
- ¿No es esto ilegal? – me pregunta Bella, observándome.
- En verano lo permiten…así que creo que en invierno debe ser igual – le digo – Venga, esta exquisita.
- Ni loca – me dice, retrocediendo dos leves pasos – Debe estar congelada, y quiero conservar mis pies hasta que lleguemos a un lugar con más sol.
La miro fijamente, y vuelvo a subir a la plataforma, junto a ella.
- ¿Por qué me miras así? – pregunta, retrocediendo.
Sin previo aviso, la tomo en plan de recién casados y vuelvo a bajar al agua.
- ¡Edward! – me grita, agarrándose con fuerza a mi cuello - ¡Bájame!
- Como quieras – le digo, y la bajo.
Antes de que pueda tocar el agua con sus blanquecinos pies, se sujeta con mas fuerza de mi cuello y enrosca sus piernas en mis caderas.
- ¡Bella! – le digo, completamente sonrojado y con un escalofríos que me recorre el cuerpo completo al sentirla así de cerca.
- Nones, no pienso tocar el agua – se niegas, enroscando con más fuerza sus piernas en mi torso.
Su cara esta a centímetros de la MIA, pero ella no me mira.
- Entonces tendré que tendernos en el agua, ya que no quieres bajar.
- ¡¡No!! – chilla, enrollándose aun mas, algo que esta comenzando a ponerme fuera de mis casillas – No te atrevas.
Tengo que hacer que baje antes de que ocurra algo que no quiero que ella sienta…
- Entonces pone los pies en el agua – le digo, respirando hondo para concentrarme – No esta tan helada como crees.
Ahora si me mira a los ojos, y no puedo evitar mirar sus labios y sentirme sumamente caliente.
¡Dios, que pensamientos más impuros tengo! No puedes pensar eso, Edward, ¡no ahora!
De a poco se va soltando con cuidado, mirando hacia abajo, hasta que sus pies tocan el agua y se estremece.
- Vamos, no es para tanto – le animo – Pareces una gallina.
Bella me mira con furia y apoya sin vacilación sus pies en el agua. Suelta mi cuello y sin aviso alguno me lanza agua con sus manos.
- ¡Dios, esta fría, Bella! – le regaño, encogiéndome de hombros.
- ¿Ahora quien es el gallina? – me dice, poniendo sus brazos en jarras y apoyando las manos en sus caderas.
- Vale, nunca mas – le digo.
Ella sonríe.
De repente, un algo blanco cae sobre la cabeza de Bella. Le sigue otro, que cae en su hombro, y uno que cae en su nariz.
- ¿Qué rayos…? – ella mira hacia arriba - ¡Nieva! – exclama, sonriendo.
Un manto blanco nos cubre, y se choca contra el agua.
Bella toma mis manos y comenzamos a girar.
- ¡Que haces! – le pregunto yo, completamente sorprendido por su reacción.
Bella ríe y seguimos girando, con los pies en el agua y la nieve cayendo sobre nosotros.
Comienzo a reírme con ella, y por una razón que no comprendo. Solo ella se puede divertir bajo la nieve y con frió.
Al rato dejamos de girar y Bella hecha la cabeza hacia atrás.
- Siempre había querido hacer eso – me confiesa – Pero tengo muchísimo frió.
Me rió, y ella se acomoda entre mis brazos. La caliento un poco, y luego salimos de allí.
BPOV
Hace miles que no la pasaba tan bien, y jamás creí que Edward pudiera llevarme aun lugar tan hermoso. El agua en los pies y aquella cascada era algo que no iba a olvidar jamás, y en especial la nieve que comenzó a caer y que ahora cubre el parabrisas del coche.
Edward la saca y hecha a andar el coche. Cuando salimos de aquel lugar, mi estomago suena.
- ¿Tienes hambre? – me pregunta él, que sigue algo rojo.
No comprendo el por que.
- Algo – le digo - ¿Qué hora es?
Edward mira su reloj de muñeca.
- Van a ser las cuatro.
- ¡¿Las cuatro?! – digo sobresaltada - ¡Pero si hace tan poco llegamos!
- Llevamos recorriendo la ciudad en coche todo el día, y en todo el rato que pasamos en el parque hemos estado a lo sumo dos horas.
Dios, que rápido se pasa el tiempo.
Aun no puedo creer que por fin he salido de Forks, y que nos queda todo el tiempo del mundo para no volver jamás a ese horrible lugar.
Lo que me recuerda…
- Ed, creo que deberíamos parar en algún lugar para cambiar los chips de los celulares – le digo, recordando que dentro del bolso que llevo a los pies esta mi teléfono, quizás con miles de llamadas perdidas.
- Buscare haber si hay alguno – me avisa.
Saca una guía de EEUU y me la entrega.
- Busca en Portland algún lugar donde podamos hacerlo – me dice.
- ¿Traes un mapa también? – le pregunto de broma.
- ¡Claro! – me responde – Hay veremos hacia donde vamos…
Este hombre piensa en todo…
Me pongo a buscar en la guía, y al poco rato encuentro un lugar que queda cerca de donde estamos. Al llegar, bajamos del coche y le pedimos a la mujer que atiende el lugar los chips nuevos.
- Yo pago – le aviso a Edward, abriendo mi bolso.
- ¡Ni se te ocurra! – me dice, cerrando mi mochila – Pagare yo. Tengo dinero de sobra y el tuyo prefiero que lo guardes para que compres recuerdos de donde vallamos.
Iba a alegar, pero justo en ese momento tomo mi celular y veo que mi madre llama de nuevo. Lo había dejado en silencio, así que corto y veo que tengo 50 llamadas perdidas.
- ¿Tu celular esta apagado? – le pregunto.
- Si – dice, sacándolo de "Roberto" – No me quiero ni imaginar cuantas llamadas perdidas debo de tener.
- Yo tengo 50 – le aviso.
- ¡50! – exclama – Deberías llamarlos y avisarles que estas bien.
- Ni loca – le digo – Tú también deberías.
- ¿Y aguantarme el enorme sermón de dos horas de Esme y Carlisle? Ni loco.
- Hagamos un trato – le propongo – Yo llamo cuando estemos en el siguiente estado si tu también lo haces.
- Trato hecho.
Cuando ya hemos cambiado los chips, volvemos al coche.
- ¿Te parece si almorzamos? – me pregunta, frotándose las manos como niño pequeño.
- ¿A las cinco de la tarde? – le digo, pero mis tripas reclaman comida.
- Si, a las cinco de la tarde, una pasta exquisita con mucha salsa, pan para untarle y bebida – dice, haciendo que me sobe la panza cuando me suenan las tripas de nuevo.
- Creo que eso a las cinco de la tarde es perfecto.
Edward ríe.
Creí que me llevaría a un lugar donde hicieran comida italiana o algo por el estilo, pero el lugar en el que Edward estaciono el coche llevaba por nombre "Andina Restaurant", y no tenia ni por asomo pinta de ser un restaurante italiano.
Edward me abre la puerta del coche y entramos juntos al restaurante. Debo decir que es encantador y sobre acogedor, en especial por que hay mesas con sillas y mesas con sillones.
El anfitrión nos ve llegar y se nos acerca.
- Buenas tardes, señores – nos saluda - ¿Mesa para dos?
- Si, por favor – le responde Edward.
- ¿A nombre de quien? – pregunta el joven, observándome fijamente, con la tabla y un lápiz en la mano.
- Edward e Isabella Cullen – le dice este, tomándome la mano posesivamente.
El joven tensa la mandíbula y anota a regañadientes nuestros nombres.
Nos conduce a una de las mesas del rincón, la cual tiene sillón.
- Gracias – le dice Edward.
- De inmediato viene por su orden, señor – dice el anfitrión, que después de echarme una ultima mirada, se va.
Me giro hacia Edward.
- ¿Así que Edward Cullen e Isabella Cullen tomados de la mano como marido y mujer? – le pregunto con las cejas alzadas.
A Edward se le ponen rojas hasta las orejas.
- Ese imbecil te comía con la mirada – dice – Solo protejo a mi mejor amiga.
Pongo los ojos en blanco.
- Gracias de todos modos – le digo, tomando su mano fría que esta sobre la mesa.
Él mueve los hombros, nervioso otra vez.
Esta vez ni me lo pregunto, pues nunca doy con la respuesta.
- ¿No íbamos a comer pasta? – le pregunto, cambiando de tema.
- En este lugar hacen la mejor pasta que he probado en mi vida – me responde – De pequeño solía venir aquí.
- De pequeño solías ir a todas partes, Eddie – le digo, poniendo los ojos en blanco, sonriendo.
El gruñe.
- Lo siento – le digo – Me gusta escuchar cuando gruñes.
Él se rasca la nuca con nerviosismo. No se por que, en vez de incomodarme, me gusta.
De repente, siento que alguien nos observa. Busco con la mirada, y muy cerca de allí veo a una pareja de abuelitos, de unos…70 y tantos, observándonos fijamente, con una sonrisa en el rostro.
- ¿Por qué nos miran? – pregunta Edward, que también se ha dado cuenta.
- Ni idea – le respondo, encogiéndome de hombros.
Una mesera viene y le pregunta a Edward la orden, mirándole con ojos coquetos. Esto me molesta, claro, por que es mi amigo y esta tipa tiene cara de ramera. Me dio cuenta de que aun tengo la mano sobre la de Edward, y entrelazo nuestros dedos. Él se da cuenta y me mira un sonrojado, con gesto curioso.
- Yo quiero una pasta con salsa picante, amor – le digo, sonriéndole – Muy picante.
Veo que Edward se pone rígido y colorado a la vez, pero me sonríe.
- Mejor una grande, para que comamos los dos juntos, amor – dice, enfatizando.
La muchacha asiente visiblemente molesta y se va.
- ¿Ahora soy tu "amor"? – pregunta él, con una enorme sonrisa.
- No te hagas ilusiones, que esa cosa parecía mas ramera que mujer – le digo.
Edward se encoje de hombros pero aun sonríe.
En eso, dos personas se posan a nuestro lado.
Son la misma pareja de abuelitos que nos miraban hace un rato.
- Disculpen, queridos – nos dice el señor – Pero mi esposa insiste en venir a verlos.
La señora nos sonríe. Tiene un rostro gentil y amigable, que me hace esbozar una sonrisa.
- Me llamo Isabella – nos dice a Edward y a mí.
- Él es Edward y yo soy Bella – nos presento, sorprendida por que tenga mi mismo nombre - ¿Qué se le ofrece?
La señora mira a su esposo y lo coje de la mano.
- Me han recordado mucho a como éramos yo y Edward en nuestra juventud – dice la señora.
Frente a mi, Ed frunce el ceño.
- ¿Edward? – dice.
- Él es mi esposo Edward – dice la señora con voz suave.
Tienen…nuestros mismos nombres…
- ¿Tienen nuestros mismos…?
- Los hemos visto y creo que hacen una pareja muy mona – me interrumpe la señora, posando su mano sobre las nuestras, que siguen tomadas.
- Oh no, nosotros…
- Por eso deseo darles esto – me vuelve a interrumpir, sacando un cuaderno de su bolso.
La tapa es de madera tallada y tiene flores secas. Parece ser un diario, uno muy hermoso. Me lo tiende.
- Oh, señora no creo que sea…
- Es lo apropiado – vuelve a cortarme – Cuando era joven tenia un cuaderno igual a este. A las diferentes ciudades que iba, conocía gente e iba anotando sus nombres aquí.
Wow. Jamás había escuchado algo parecido.
- Anda, tómalo – me dice.
Estiro la mano que tengo libre y lo cojo.
- Gracias, señora – le digo, viéndola a sus ojos marrones hermosos y profundos, a pesar de que están surcados por arrugas.
- ¿Puedo tomarles una foto? – nos pide.
- Bella… - le dice su esposo, abrazándola por la cintura.
- Lo siento, me deje llevar – se disculpa ella, soltando una risita. Nos vuelve a sonreír, esta vez con nostalgia – Que tengan un hermoso viaje y una hermosa vida juntos, queridos.
Nos dice, y acto seguido, se va junto a su esposo, caminando pausadamente.
Edward y yo no damos más en asombro. Nos quedamos contemplando aquel cuaderno. Lo abro con cuidado y veo que las hojas parecen ser antigua, dado que no son blancas, si no algo cafés.
- Esto a sido lo mas extraño que me ha pasado en la vida – murmura Edward, observando el diario.
Yo retiro mi mano de la suya y lo miro. Esta sumamente sonrojado, al igual que yo.
Cuando terminamos de cenar, volvemos al coche en silencio. Me siento en el asiento del copiloto, saco un boli de mi bolso y abro el diario.
Edward, que esta a mi lado, me observa.
- ¿Qué haces? – me pregunta, inclinándose hacia mi para ver lo que escribo.
En letras grandes, en la primera pagina, garabateo "Edward y Bella".
Siento que Edward se pone tieso y su respiración se entrecorta. Le observo.
- ¿Pasa algo? – le pregunto.
- ¿Por qué pones eso? – me dice, señalando lo que escribí con su dedo.
- Es nuestro viaje – le respondo.
El se queda en silencio y luego asiente.
Paso a la otra pagina, y en la parte superior escribo: "Portland. Isabella y Edward, restaurante Andina Restaurant, Diciembre 21 del 2009".
Cierro el diario y miro a Edward.
- Listo – le respondo.
Él me sonríe.
- ¿Y ahora, adonde? – me pregunta, sacando un enorme mapa que tenia en el compartimiento de la puerta.
Observo el mapa. Con detenimiento.
- ¿Salem? – le pregunto, señalando el puntito en el mapa.
- ¿El lugar de las brujas y esas leyendas extrañas? – me pregunta.
- ¿Te da miedito? – le pregunto, sonriendo.
- Me da terror – dice con miedo fingido – Dormimos allí hoy y en la mañana partimos.
Sonrió.
- A Salem – susurro.
Edward enciende el coche.
- Al hogar de las brujas – susurra Edward.
Uoooou!!!!! ¿Les ha gustado? Este capitulo no lo tenia escrito en el cuaderno. En realidad, no tenia escrito nada a partir del capitulo anterior, y hoy, que he tenido todo el día el notebook aquí…pues comencé a escribir el capitulo, y digo que quede mas que conforme. No pensé que me saldría algo así, y me gusto mucho :D Es tierno y lindo, pero no se confundan!!! Bella no esta enamorada de Edward. Sus sentimientos hacia él dilatan amistad…hasta ahora. Les prevengo: desde el próximo capitulo Bella comienza a cuestionarse…cosas, y también sabrán lo que le hizo irse de Forks!!!
Espero que les haya gustado!! Y mil, millones de gracias por todos los post que recibí. Me siento mugí alegre!!!!! Jamás pensé llegar tan rápido a los 40 y tantos :D Ahora se como devolver reviews, así que devolveré desde ahora!!!
Besos
Sammy Black de Rathbone!
