Nada de lo que veas aquí es mío, esto sólo es la traducción de un fic escrito por SinnersLikeUs inspirado en los hermosos personajes de Crypton e Internet-co, y claro, la canción Magnet tampoco es de ninguno de nosotros.


Todo estaría bien. No pasaría nada malo ni escandaloso, eso se decía Gakupo para tranquilizarse. Sólo era una sesión de estudio. Todo estaría bien.

Quizá una ducha lo ayudaría a calmarse. Al ver su reloj se dio cuenta de que ya eran las 4:40. Bueno, entonces una ducha rápida…

Su ducha rápida terminó después de 40 minutos, oficialmente se le había hecho tarde. Entró en su auto maldiciéndose a sí mismo y condujo, probablemente dejando un rastro de polvo detrás de él y llegó a la biblioteca unos 10 minutos después.

Entró, empapado por la lluvia y no se tardó en encontrar a Rin en una esquina de la sala sentada en una [bean bag chair], con el libro de física abierto, pero no lo estaba leyendo. En lugar de eso, estaba contemplando el reloj que estaba frente a ella, posiblemente se preguntaba por qué él no había llegado aún. Él se detuvo un momento para mentalizarse.

- Bueno –pensó- al menos no trae su uniforme... Con esa falda tan corta…

Gakupo dejó de observar su atuendo en el momento en el que ella notó su presencia. Caminó hacia ella y se sentó en la silla adyacente.

- Kamui sensei. -suspiró, luego entrecerró los ojos- Llega tarde.

Él se sintió culpable por hacerla esperar.

- Gomen -murmuró- perdí la noción del tiempo. Me disculpo, Kagamine. -levantó una mano al decir eso y luego preguntó- ¿Podemos comenzar?

Rin lo miró por un momento, como si estuviera pensando qué hacer. Luego levantó una mano y, por un momento, él creyó que iba a tomar la suya. Pero la retiró y en lugar de eso le mostró su libro.

- Claro -respondió.

- ¿Con qué tienes problemas? -ella sonrió nerviosa. - Con esto -y levantó el libro.

- ... Levantaste el libro...

- Exactamente.

Suspiró. Sería una tarde muy larga.


Dos horas después, Rin apenas empezaba a entender. Él le puso un problema y ella lo pudo resolver muy rápido. No es necesario decir que estaba muy orgullosa de sí misma.

Se levantó dando saltos con los brazos levantados sobre su cabeza sin darse cuenta de que su profesor estaba sonrojado y había desviado la mirada. Sonriendo, se giró hacia él y vio que se había puesto de pie.

- Muchas gracias, sensei -le dijo uniendo las manos. Él sonrió levemente. - No hay problema.

Rin recogió sus cosas y juntos caminaron hasta la salida.

- Entonces... ¿Cree que pueda ser un as en la próxima prueba?

Antes de que él pudiera responder, pusieron un pie afuera y se dieron cuenta de que estaba lloviendo. Ambos quedaron empapados hasta los huesos en cuestión de segundos. Rin gruñó.

- Genial. Es perfecto.

Miró el cielo.

- ¿Cómo se supone que voy a caminar hasta mi casa así? ~

Decidida, dio un paso al frente sólo para resbalarse en un charco. Los brazos le fallaron y terminó tirando sus cosas al tratar de encontrar algo de qué agarrarse. Infortunadamente Gakupo era el único que estaba cerca de ella. Él había alargado el brazo para ayudarle y ella se sujetó de él, pero ambos cayeron al piso.

La caída fue muy fuerte, Gakupo quedó encima de Rin y sus frentes se chocaron con fuerza y por unos momentos la visión de ella se llenó de puntos negros, pero cuando se recompuso, se sonrojó al darse cuenta de la posición tan comprometedora en la que estaban. Él debió haberlo notado también, pues se precipitó girándose para que ella no pudiera verle el rostro y sin decir nada ambos se arrodillaron para levantar los libros de Rin. Al terminar, se quedaron mirando unos segundos.

- Hum... Nos vemos mañana -dijo ella tímidamente, tratando de que sus palabras se escucharan por encima de los alaridos del viento mientras tomaba los libros que él le ofrecía.

- ¿Vas a caminar hasta tu casa así? -le preguntó incrédulo. Cuando ella asintió con la cabeza, él negó- No. Yo te llevo. Mi auto está por aquí.

Al parecer ella tenía cara de querer negarse, pues él añadió:

- Con lo que acaba de pasar, probablemente acabarás rompiéndote un brazo.

Rin hizo un puchero, pero lo siguió en silencio hasta donde estaba estacionado el auto. No era impresionante. En realidad era bastante viejo. Lo miró de reojo. O él tenía un gusto por lo clásico o las cosas se le habían adelantado sin que se diera cuenta.

Él le abrió primero la puerta del pasajero y ella se deslizó en el asiento de piel tiritando de frío. Luego se dirigió al otro lado, se subió, encendió el auto y esperó unos momentos mientras entraba en calor.

Eventualmente comenzó a conducir, pero la lluvia hacía que fuera complicado ver a través del parabrisas, cosa que puso un poco nerviosa a Rin. Sí, normalmente amaba la lluvia, pero sólo cuando estaba a salvo en su casa escuchando el golpeteo de las gotas de agua en las ventanas y tomando algo caliente.

- ¿Dónde vives? -le preguntó Gakupo mirándola.

Ella le dio la dirección y se dirigieron ahí en medio de un silencio incómodo.

Rin apenas notó que seguía temblando hasta que Gakupo aumentó la temperatura del calefactor y cuando se detuvieron en un semáforo en rojo, él se quitó la chaqueta para ponérsela a ella en los hombros. Ella se sonrojó y murmuró un "gracias".

Había demasiado silencio. Jugueteando con los botones ante ella, Rin encendió la radio. Cualquier estación que él hubiera estado escuchando antes tenía que ser mejor que ese silencio incómodo. Sonrió al escuchar la letra de la canción:

Hazme de una vez sentir
Que está pasión no tendrá fin
Y que no fue un error, hacerte el amor
Por favor déjame besar tu ser
El mundo que otros no ven
Solo intoxícame, que feliz seré
Ahogada en tu calidez...

- Es la canción favorita de mi mejor amiga. -dijo Rin acurrucándose en la chaqueta, que le quedaba bastante grande- Y entiendo por qué le gusta tanto. Es sobre un amor prohibido. Es romántico cómo la pareja de la canción lucha para hacer que su relación funcione a pesar de que todo está en su contra. -había empezado a divagar con voz cansada, pero a Gakupo parecía no importarle- Si algún día me llego a enamorar de alguien, no dejaría que nadie me separe de esa persona. No me importaría lo que otros piensen mientras pueda estar a su lado.

Sus ojos azules resplandecían cuando se giró para mirarlo.

- ¿Está mal? -le preguntó.

Gakupo no sabía qué decirle, así que sólo se estacionó. Habían llegado a su casa. Ambos se quedaron ahí sentados por unos momentos.

- ¿Lo está? -susurró más para sí misma que para él, pero al darse cuenta de que había estado pensando en voz alta se sonrojó- ¡L-lo siento! No me haga caso. Puedo seguir hablando y hablando cuando estoy cansada. -empujando la puerta, le arrojó su chaqueta- ¡Gracias por todo! -dijo por último.

Gakupo negó con la cabeza y volvió a conducir hasta su casa.

Lo que ella dijo... ¿Significaba que ella amaba a alguien prohibido?

¿O sólo era que él se estaba haciendo ilusiones tontas?

Esa noche soñó con una chica que olía a naranjas. Ella le sonreía alegremente y le hacía señas para que la siguiera; y entonces él la seguía sin dudarlo, adentrándose en la oscuridad que ocultaba su camino.