Primero que todo: Le dedico este capitulo a una gran escritora, la cual lamentablemente no tuve la suerte de conocer. Daddy's Little Cannibal, esto es para ti, Stephenie.
¡Solos en la carretera!
BPOV
San Francisco fue una locura. ¡Era enorme! No tuvimos el tiempo como para recorrer la ciudad completa, pero con lo que vi, me basta.
Vamos por la carretera nuevamente, ya de tarde. Edward va al volante – ejem…como siempre, debo admitir – conduciendo a gran velocidad.
- ¿Podrías bajarle un poco? No quiero morir de esta forma – le pido, sujetándome de su brazo.
- ¿Morir por cobardía, dices? - pregunta sonriendo.
- Ja-ja, que divertido eres – digo con sarcasmo - ¿Al menos me dirás por que te crees rápido y furioso reto Tokio?
Edward ríe.
- Se acaba la bencina del coche, tenemos que llegar lo más pronto a una gasolinera si no quieres sufrir la pana del tonto (N.A: La pana del tonto es cuando te quedas en pana, es decir con el coche parado, por no echarle bencina con anticipación)
- Prefiero perder un minuto de mi vida que perder mi vida en un segundo – mascullo.
- Al menos la perderías con estilo, morirías en un coche de lujo.
Le saco la lengua.
- Eres una cría – dice a la vez que entra en la gasolinera y para - ¿Vez? Ya llegamos, y de una pieza señorita minutos.
- Cállate rápido y furioso – le respondo bajándome del coche – Voy al baño.
- Anda – me dice, riéndose bajo.
- Y no, no puedes irte sin mí.
- ¡Rayos! – masculla entre dientes con falsa frustración.
Me dirijo a los baños, los cuales se encuentran dentro del local de comida de la gasolinera. Antes paso por la caja y compro unas tijeras, para luego entrar al baño y a uno de los cubículos.
EPOV
Veo a Bella desaparecer en el local. Me apoyo en el capote del coche y sonriendo como un verdadero idiota. Bella me tiene enamorado hasta los pelos…y son muchos, créanme.
Le echo gasolina mi bebé, lo suficiente como para llegar a nuestro siguiente destino. Estoy terminando de limpiar las ventanas del coche con el limpia parabrisas cuando la veo salir.
Siento que la boca se me seca, el corazón se me acelera tanto me llega a parecer un riesgo. Me suda la nuca y em cae una gota por la frente, pues mi cuerpo ha subido mágicamente de temperatura.
Se preguntara por que les cuento esto. Pues es fácil: Bella acaba de salir del local, con nada más que la camiseta corta y los jeans como shorts.
Parezco un verdadero y estupido enamorado.
- ¿Te gusta como quedaron? – pregunta Bella cuando llega frente a mi, girándose y luciendo esas exquisitas piernas blancas y perfectas.
Alzo las cejas, pero no hago nada más.
- ¿Edward? – pregunta pasando la mano frente a mis ojos - ¿Te dio catatonia o que?
Supongo que me caía un hilito de baba por la comisura de los labios, ni idea. Si hubiera podido, probablemente hubiera tomado un balde para ponerme debajo de la boca por si la baba comenzaba a caerme a chorros.
- Edward, hablo en enserio – me dice, tomándome de los hombros – Reacciona, me asustas.
"Si supieras como me tienes a mi…"
- ¡Edward! Vamos, ¡no puedo verme tan mal!
- ¡Que cosas dices, Bells! ¡Estas despampanante!
Me tapo la boca de golpe y ella se sonroja, riéndose con tanto nerviosismo que llega a parecer histérica.
- Pues…supongo que gracias…
- Pues…supongo que de nada…
Le sonrió con timidez.
- Venga, vamos antes de que digas otra estupidez más.
- Estupidez mis calzones… - murmuro, apretándola a mi.
Ella ríe.
- Ni siquiera usas calzones, Edward – responde, subiéndose al coche.
- ¡Claro que uso! Tú eres la que anda comando cuando te pones mis camisas…
- Já, en tus más eróticos sueños, Ed – dice, mordiéndose el labio.
"No te veo tan convencida de eso, pequeña..."
BPOV
Edward cada vez dice más estupideces. ¡Yo despampanante! Sí, seguro. Aún así, es bueno saber que mi mejor amigo me encuentra bella, realmente me sube la autoestima como jamás lo hizo alguna alabanza de Jacob.
Jacob…me suena tan distante decir su nombre…ya no siento nada. Ni pena, ni furia, nada. Edward se encargo de solucionar todo eso.
- Te veo concentradísima, Bells. ¿Estas pensando?
- No, es que estoy buscando un ornitorrinco en la carretera… ¡pues claro que estoy pensando, Einstein!
Él me saca la lengua, sin despegar la vista de la carretera.
- Entonces dígame, Gran Pensadora, ¿A dónde vamos ahora?
- No lo se, Einstein. Saca tu mapa – respondo, golpeando con suavidad su hombro.
Edward saca el mapa gigante de del compartimiento de su puerta y me lo entrega,
- No querrás tener un accidente – me dice sonriendo.
Le saco la lengua.
- Pues… - examino con detalle el enorme mapa de USA (Nº: ./maps/united_states/united_states_wall_2002_ allí esta por si lo quieren ver) – ¿Los Ángeles?
- ¡Uou! Que emoción, siempre he querido ir.
- ¿Alguna razón en especial?
- Calor, Hollywood, diversión… ¡¿Qué mas pides?! – exclama con una sonrisa frenética falsa.
Suelto una carcajada.
- Eres ridículo.
- Es mi especialidad, gracias.
De repente, el coche comienza a emitir un sonido extraño.
- ¿Qué es eso? – pregunto, frunciendo el ceño – Le acabas de echar gasolina…
Edward mira por el retrovisor del lado izquierdo.
- No lo se – responde – Probablemente no es nada.
A los segundos después, el sonido se hacer más fuerte.
- Mejor paras, ¿no? – pregunto, mirando hacia atrás.
- Si – responde, frenando en un costado de la carretera.
Nos bajamos del coche y vamos a la parte de atrás.
- Aquí todo se ve bien – dice, agachándose – Ve allí adelante.
Voy hacia delante y abro el capó del coche.
- ¡Humo! – Grito, echándome hacia atrás – Demonios, ¿Qué rayos paso?
Edward llega hasta mí en un segundo y me echa aun más hacia atrás.
- Diantres… - murmulla, alejando el humo con las manos – Esto no se ve bien…
Lo examina por algunos segundos, sacando piezas y observando. Pasados unos 15 minutos, se acerca a mí.
- No se ve nada bien – me dice, pasándose la mano por la frente – No tengo idea que sucede, solo te puedo decir que mi bebé esta enfermo.
Enfermo. Es fácil interpretar el lenguaje de Edward: Enfermo=No funciona y no piensa funcionar.
- Dices que nos tenemos que quedar aquí…
- Si…
- ¡Oh, que felicidad! Estoy con mi mejor amigo, en medio de la carretera, muertos de calor y sin coche, ¿Qué puede ir peor?
Edward pone los ojos en blanco.
- No seas tan fatalista. Llamamos a una grúa, o a quien sea, y nos viene a recoger, luego…
- ¡¡¡NOOO!!! – Chillo, tomándole por los hombros y zamarreándole – Edward, no, hay que moverse, no me pienso quedar aquí mientras nos están buscando. ¿Sabes que lo más probable es que Renée haya pegado volantes con mi cara y la tuya hasta en la gente? ¡¡¿Lo entiendes?!!
Él me mira con cara de horror, y no es para menos. Ahora mismo parezco una maniática chiflada.
Edward despega uno por uno mis dedos, los cuales están enterrados en sus hombros. Los pone a cada lado de mi cuerpo y toma mi cara entre sus manos.
- Tienes que relajarte – dice lentamente, como si yo fuera una retrasada mental o algo así – Algo se nos ocurrirá.
- Pero Ed…
- Calla – dice, tapando mi boca con sus manos suavemente.
Ese tacto me hace estremecer tanto que pareciera como si me estuviera congelando. Edward esta tan cerca mió que puedo ver las pocas pecas casi invisibles que tiene adheridas a la nariz. Su aliento me acaricia el rostro tiernamente, y sus labios se ven tan apetitosos que me dan ganas de abofetearme por pensar aquello.
Es decir…eso esta mal…es mi mejor amigo… ¡no puedo tener ganas de besar a mi mejor amigo! No tiene ni que pasarme por la cabeza aquello…
A mi me gusta Edward, ¿Cómo no podría? Es hermoso, tierno, ridículo, tímido y adorable, seria una ciega si no me gustase. Pero siempre me ha gustado como un amigo… eso no puede estar cambiando… ¡Nah! Es estupido, él es mi mejor amigo, mi único e incondicional amigo. Nada, pero absolutamente nada, puede cambiar eso.
"Bueno... quizás sus labios puedan…"
- …y no nos queda otra…Espera… ¿me estas escuchando?
Parpadeo un par de veces y vuelvo a mirarle a los ojos.
- Pues…pues… ¡claro! ¿Qué más haría si no? – digo, como si hubiera escuchado algo.
Él alza las cejas.
- ¿Te parece? – pregunta.
- He…yo digo…yo digo…esto… - me encojo de hombros y me paso las sudadas manos por los vaqueros cortados - ¿Y si hacemos dedo?
Edward se me queda observando como si hubiera dicho la mayor estupidez del mundo.
- Claro, y dejamos mi coche de miles de dólares aquí, ¡Si! No hay ningún problema, supongo que alguien lo vera y lo cuidara, ¡por supuesto, Bells! – dice sarcásticamente.
Pero yo no pienso tomarlo de esa forma.
- Vale, gracias por tu apoyo – me acerco mas a la carretera y estiro la mano, alzando el dedo - ¡Alguien que me lleve!
- ¡¡Nooo!! – Edward se abalanza sobre mi y me hace un lado - ¡¿Es que tu estas loca?! ¡Lo decía sarcásticamente!
- Vale, Gran Einstein, ¿tienes alguna otra idea?
- Esperar, ¿Qué mejor que esa hermosa idea? – dice, rogándome con la mirada.
Me suelto de su agarre, pues no puedo perder los estribos, por más que desee volver a sentir aquello.
- Mira: llamamos a una grúa o lo que sea, esperamos, les decimos donde esta el coche, y nos vamos – digo, colocando las manos en mis caderas.
- Sí, y de pasadita les dejamos cabritas y una película para que se vean – dice poniendo los ojos en blanco. No, Bella. No dejare mi coche.
- Ed…
- Que no.
- Por favor…
- Nones.
- Por mi…
- No, Bella.
- Quiero irme…
- Pues a esperar…
- Edward…
- Bella…
- Solo esta vez…
Mi amigo se rasca la nuca cuando pongo mis ojos llorosos y hago un puchero.
- Belly…
- ¿Por mi?
Edward hace una mueca…y suspira.
- Me arrepentiré…
- ¿Eso es un si?
- Lo que se hace por amor…
- ¡Te amo! – chillo, saltando a su cuello – Oh, gracias, Ed…
- Te las cobrare, chica manipuladora.
- Y yo te la pagare, no lo dudes.
Él se sonroja con furia por alguna razón que yo no logro captar.
EPOV
Ya nos han llevado tres coches. ¡Tres! Casi anochece, y ni cerca estamos de L.A. Todo por culpa de Bella y mi maldita debilidad.
"Ya te he dicho: como sigas así, serás coronado el hombre mas débil del mundo"
Nos acaban de dejar King City. Bajamos las maletas y las mochilas y volvemos a esperar…por cuarta vez.
- Y aquí vamos de nuevo…
- No seas tan quejumbroso, no nos falta tanto – dice, observando el mapa - ¿Vez? El próximo coche de seguro que nos deja en Santa Maria.
- Lo mismo dijiste del anterior, Bells – le digo, sentándome sobre la maleta – No llegaremos nunca…
- Vamos a llegar, no seas tan negativo – dice, golpeándome la frente como si fuera Esme – Cuando lleguemos a L.A podemos esperar un tiempo.
- Claro, allí si, pero no pudimos esperar por mi bebé…
- Deja de ser tan llorón – me regaña, sentándose en mis piernas.
- De todos modos te gusta que sea así – digo, dándole mi sonrisa torcida a pesar de estar sonrojado hasta la nariz.
- Eres un ególatra…
- ¿Sí?
- Mi ególatra – dice sonriéndome. Apoya su cabeza en el hueco de mi cuello – Te quiero, Eddie.
Gruño levemente, pero me concentro más en abrazarla.
- Yo también, Belly Bells – respondí, apoyando mi mentón en su mata de pelo marrón – A pesar de que me has hecho dejar el coche, te quiero.
- ¿Cuánto me quieres? – me pregunta repentinamente.
Siento que más sangre sube a mis mejillas, tanto así que a pesar de estar anocheciendo, siento un calor horrible y amenazador.
Ella se remueve sobre mí, haciendo que algo cobre vida entre mis piernas. Trato de acomodarme para que no se note…
- ¿Cuánto? – vuelve a insistir, rozando mi cuello con su fría nariz.
Esto realmente amenazaba con sacarme de mis casillas. No quería rendirme, no quería decirle que realmente la amaba más que a mi vida, que la quería como jamás había querido a nadie, que era ella la que hacia que todo en mi estuviera vivo y latiente…pero Bella estaba acabando con todas mis fuerzas.
- Yo…
Levanto su cabeza un poco, esta vez rozando con sus labios.
- ¿Si? – musito en apenas un murmullo.
- Bella yo…yo… yo te…
Una bocina interrumpe mi voz. Ella se gira y mira hacia la carretera.
Un Porche 911 Turbo esta frente a nosotros. La ventanilla polarizada se baja y una pequeña chica de cabellos negros aparece tras ellas.
- ¿Quieren que los lleve? – pregunta con voz aguda y cantarina, alegre.
Bella salta de mis piernas y toma las maletas.
Allí queda estancada mi gran declaración de amor.
Uuuuoooouuuu!!! A que este si les gusto??? Estoy casi segura que sii!!!!!! Deben de saltar de la emoción…eso espero xD
Me divertí escribiendo esto. Es divertido, romántico…y bueno, nos da una buena lección de cómo manejar, la verdad xD
Hoy día me acabo de enterar de lo que el paso a Stephanie. Quede en shock, jamás pensé que algo así le ocurriría a alguien de esta pagina, y me dejo realmente mal.
Creo que nunca leí una historia de Stephanie, y lamento no haberlo hecho, por lo cual lo empezare a hacer. Nunca hable con ella, solo la conocía por su nick en FF. Pero cuando me entere…fue horrible. Llore, jamás había llorado por algo así…pero el solo saber que alguien con su talento, a quien le quedaba toda una hermosa vida llena de sueños e ilusiones le halla ocurrido tal desgracia…me dejo muy mal.
Todos la recordaremos aquí, eso es seguro, por que como todos dicen, Stephanie es una leyenda.
Que descanses en paz.
En fin…después de esta terrible noticia…no me queda más que agradecer a todas por sus reviews anteriores…se que el capi anterior no fue la gran cosa…pero espero que te sea de su agrado!!!! Intentare subir en HAC, pero no prometo nada, por que la inspiración solo me ha llegado para mis historias personales :D Se siente tan bien tener inspiración! Todo lo que quiero es avanzar con mis proyectos pequeños, pero importante para mí.
Eso seria!!!!!! Espero que estén todas bien, que la fiebre porcina no las este afectando mucho…hay que rezar por eso! Pedir a Dios que ayude a todos aquellos países que sufren de esta peste!!! Háganlo! Dios es capaz de todo.
Cuídense!!!!!!! Las quiero mucho!
Samm!
