Ya capítulo 6 :O

Y sigo sin ser propietaria de nada igual que en los 5 capítulos anteriores unu


Al día siguiente en la escuela, Rin estaba un tanto feliz de no haber tenido clase de física. Eso sólo la habría estresado y ella quería estar más... No tan estresada antes de la fiesta de esa noche.

Infortunadamente, su última clase de ese día era gimnasia, pero al menos era la única que compartía con Miku.

- ¿Estás emocionada por la fiesta? -le preguntó sobre la red de bádminton mientras preparaba torpemente su raqueta.

Tendría que haber hecho yoga...

Miku asintió antes de lanzar un tiro perfecto, haciendo a Rin correr hacia atrás en un intento por atrapar el birdie. Por supuesto, cayó al suelo antes de que pudiera golpearlo.

- Al menos podrías pretender que apestas tanto como yo. -comentó- ¿Luka irá contigo?

Su amiga se sonrojó y miró a su alrededor como para comprobar que nadie las estuviera escuchando. Después de evaluar si era seguro, asintió.

- Sí. No puedo esperar a que la conozcas, Rin. La vas a adorar. Es muy linda y divertida y tan bonita.

- Cuidado, me harás caer a sus pies -dijo Rin haciendo reír a la peliturquesa.

- Lo dudo, pero veré si tiene un hermano.

- Demonios, espero que sí.

Su conversación se vio interrumpida cuando dos chicas pasaron cerca de ellas hablando en voz alta.

- ¿Ya escuchaste? -dijo una de ellas- El lindo profesor de ciencias va a renunciar... Ya sabes, el joven, el de cabello violeta.

- ¿En serio? -replicó la segunda- yo escuché que lo iban a despedir ¡Por darle un puñetazo al director! -la primera negó con la cabeza.

- No, a mí me dijeron que se había enamorado de uno de sus alumnos. Uno... Varón...

Un chismoso que pasaba por ahí también se quiso meter en la conversación.

- No, lo que pasa es que se va a casar con una chica americana que quiere que se mude a Estados unidos con ella...

El resto de la conversación quedó ahogada cuando Miku se giró para mirar a Rin.

- Uh... No pensé que Kamui sería de los que renunciar así. Pensé que al menos podría seguir soportando ser abusado por un montón de niñitas locas antes de huir.

¿Kamui sensei se iba?...

Por alguna razón, ese pensamiento provocó una punzada de un inesperado -y molesto- sentimiento de temor en el estómago de Rin. No es como si fueran necesariamente cercanos, pero ¿Era real alguno de esos rumores? ¿O era algo más?

Un raro presentimiento le hizo sentir que era su culpa. Pero claro, sus bajas calificaciones no podían ser motivo suficiente para hacerlo huir.

¿Entonces qué podía ser?


Unas horas después Rin estaba frente a su hermano frunciendo el ceño por su "disfraz".

- ¿Qué? -le preguntó él sonrojado por su mirada tan intensa. Ella suspiró masajeándose las sienes, haciendo que la capucha roja cayera hacia atrás.

- Es una fiesta de disfraces, Len. ¡No puedes ir vestido de ti mismo! No creí que estuvieras hablando en serio el otro día -tuvo que reprimir el impulso de golpearlo cuando se encogió de hombros- Bueno, ya es demasiado tarde -dijo, pero se arrepintió al ver una sonrisita burlona en el rostro de su gemelo.

Negando con la cabeza, lo tomó por el cabello y así lo obligó a subir por las escaleras. ¿Y qué si llegaban un poco tarde? De ninguna manera Len iría como... Pues Len.


Eventualmente los gemelos llegaron a la fiesta como Caperucita roja y un vampiro hecho a base de colmillos de plástico, pintura roja en el rostro y una capa negra improvisada. Len se sentía un poco ridículo pero Rin se veía feliz, así que lo dejó pasar.

La fiesta ya había empezado para cuando ellos llegaron y Rin pronto perdió a Len entre la multitud, aunque probablemente estaría con una chica o dos. Quizá un chico. Qué shota.

Como sea, Rin sabía que podía cuidarse sola. Además, tenía la misión de encontrar a Miku y esa misteriosa Luka -y quizá algún sexy hermano mayor... Sólo quizá-. Por tal vez la millonésima vez en su vida maldijo su corta estatura mientras avanzaba a tropezones por la acalorada sala llena de personas.

No se tardó en encontrar una silla y se trepó decidida en ella para observar las cabezas que la rodeaban buscando algún destello de cabello turquesa. No fue tan difícil de encontrar y Rin se sintió feliz de que su amiga tuviera ese color de cabello tan único.

Al notar que Miku estaba junto al refrigerador bajó de un salto e hizo su mejor esfuerzo por correr en esa dirección sin importarle los cuerpos que se estrellaban con el suyo ni la música atronandole en los oídos.

Al acercarse pudo ver mejor a la chica que estaba junto a Miku. Era mucho más alta que ella y tenía el cabello rosado, su rostro estaba oculto por una pesada capa de maquillaje pero Rin podía asegurar que Miku tenía razón acerca de su belleza. Ambas estaban disfrazadas de geishas.

- ¡Miku! -gritó deslizándose junto a su amiga. Ella le sonrió.

- Hola, Rin.

Mirando a la otra chica que estaba ahí, Rin le tendió su mano a la pelirrosada, quien la estrechó y sacudió.

- Luka, ella es Rin, mi mejor amiga. Rin, ella es Luka, mi... -se interrumpió y Rin miró a Luka esperando que ella pudiera aclarar qué clase de relación tenían.

- Su novia. -finalizó por ella sonriendole a Rin mientras soltaba su mano para sujetar la de Miku- He escuchado mucho de ti.

- Miku es bastante habladora -Rin le sonrió a la susodicha- no dejaba de hablar de ti la otra noche.

- Oh, ¿En serio?

Miku se movió para quedar en medio de ellas con las mejillas enrojecidas.

- Está bien, está bien. Ya entendimos. Soy una parlanchina. ¿Alguien quiere beber algo?

Probablemente la oferta sólo fuera una distracción pero a Rin se le iluminó el rostro.

- ¿Como alcohol? -preguntó emocionada. Nunca antes había bebido, ya que sus padres no conservaban nada de eso en casa, así que esa podía ser su oportunidad.

Luka asintió y señaló una mesa cercana donde una chica de último grado de cabello corto castaño estaba sirviendo unos tragos -y consumiéndolos también- en vasitos de plástico.

Casi temblando de emoción, Rin caminó hasta ahí, agarró uno de los vasos y se lo llevó a los labios inclinando la cabeza hacia atrás. Tragó rápidamente pero luego empezó a toser haciendo una mueca con los ojos llenos de lágrimas. La chica que estaba ahí se rió.

- Ugh... -Rin se quedó mirando el vaso ahora vacío- ¿Se supone que debe quemar así?

- ¿Novata? -preguntó la chica en lugar de responderle. Siguió hablando al ver a Rin asentir- Lo imaginé. Me llamo Meiko, y eso sólo quema hasta que dejas de sentirlo.

En realidad tenía sentido...

Rin se encogió de hombros y agarró otro vaso haciendo una mueca. Les hizo un gesto a Miku y Luka pero ellas rechazaron las bebidas. En lugar de eso le preguntaron si quería bailar con ellas.

¿Quién era ella para negarse?


Después de algunas canciones Rin se declaró oficialmente ebria y se alejó de la pareja cuando comenzó a sonar una canción lenta. Bien podía ir a buscar a Len.

Encontró su silla y volvió a subirse en ella, pero esta vez buscaba una mata de cabello rubio y el destello de unos colmillos de vampiro, pero él la encontró primero.

Alguien la jaló por la cintura bajandola de la silla. Al principio Rin se asustó hasta que pudo ver un par de ojos azules como los de ella.

- ¡Len! Te estaba buscando.

- Y-yo también, Rinny -arrastró las palabras. Hum... Rinny. Él ya no la llamaba así desde que dejaron de dormir en la misma cama.

- ¿Estás borracho, Len? -preguntó tratando de ver mejor sus -visiblemente inyectados en sangre- ojos- Pensé que habías dicho que sólo los perdedores hacen eso.

En lugar de responder, él la tomó por la cintura y la hizo subir por las escaleras llevándola a una amplia habitación. En una de las paredes había una fotografía de un chico de cabello azul. Ese debía ser Kaito.

- ¿Rinny? -levantó la mirada para ver a su hermano parado a no más de dos centímetros de ella- T-te amo. -las palabras seguían sonando arrastradas, pero ella pudo entenderlo y se puso nerviosa. Puso las manos en los hombros de Len y retrocedió un paso.

- Len, creo que has bebido demasiado -dijo con cautela. Le ponía nerviosa admitir que casi le tenía miedo a su hermano.

Él murmuró algo más dando un paso al frente y Rin retrocedió una vez más, pidiéndole que repitiera lo que había dicho, pero en lugar de eso él se inclinó al frente y la besó directamente en la boca.


Gakupo gruñó mirando al reloj y luego a la ventana, de donde se reflejaban las excesivas luces de la calle, igual que la música. Eran las 11:00 p.m y seguía sonando demasiado fuerte.

Lo más probable era que no podría dormir esa noche.

Suspiró, salió de la cama y se puso una chaqueta. Quería salir a caminar, calmar sus nervios un poco y aclarar su mente.

Lo primero que pensó al salir fue que estaba extremadamente frío afuera, pero no le importó. Se dio la vuelta y comenzó a girar en dirección a donde él creyó que no habría ningún problema. Después de todo, ya sabía la clase de cosas que suelen suceder en fiestas como esa. Por alguna razón esperaba que Kagamine Rin no hubiera ido. Tal vez ella hablaba de una fiesta totalmente diferente el otro día.

¿Se enojaría con él al enterarse de que ya no haría su sesión de estudio? Se suponía que iría por ella el Domingo. ¿Tenía que ir de todos modos y decirle que ya no se volverían a ver? ¿O ella ya lo sabía?

Y si ya sabía ¿Estaba molesta?

Rió amargamente. Por supuesto que no. Perder a un profesor no podía ser nada malo para ella. Probablemente ya había ocurrido un par de veces antes, a ella no tenía por qué importarle.

Negó con la cabeza y trató de poner su mente en blanco sin esperar los problemas en los que se metería pronto.


SarEma29: Hola xP yo también pensé que sería raro ver la notificación xD y sí, pore Gaku. Tiene que soportar el acoso involuntario de Rin, y el de el resto de sus estudiantes u.u así de difícil debe ser la vida de un profesor sexy u.u