Aunque sea repetido, me veo en la obligación de seguir diciendo que nada de lo que puedas apreciar aquí es mío, ni siquiera los personajes ni la canción en que se inspiró esta historia.


- ¿M-me lo prestas? -le preguntó Rin a Meiko señalando el pequeño contenedor plateado que tenía ella en la mano. La mayor la miró de arriba abajo fijándose en sus ojos llorosos y actitud nerviosa que no tenían nada qué ver con el alcohol.

- Seguro -dijo lentamente ofreciéndoselo. Rin sonrió en agradecimiento y caminó hacia la puerta prometiéndole a la castaña devolvérselo pronto.

Todo estaba mal.

¡Era su primera fiesta!

Se suponía que debía ser divertido y ridículo y ella debía estarse riendo con Miku y quizá con algún chico guapo que acabara de conocer, no llorando porque su propio hermano le haya robado su primer beso.

Oh, Dios. ¿Cómo pudo Len hacerle eso? ¿Por qué? Ella amaba a su gemelo, de verdad, pero no quería nada más de él. ¿Eso había sido simplemente una reacción al alcohol? ¿O... O había sido algo más?

Tal vez no debía pensar mucho en eso. Se detuvo en un pequeño puente contemplando el agua oscura y se encontró a sí misma deseando poder ver su reflejo, quizá arreglar un poco su aspecto. Una ráfaga de viento frío la golpeó haciéndola temblar mientras se envolvía más con su capa roja. Una chaqueta no estaría mal.

Al menos no había nadie cerca. Hacía demasiado frío y era muy tarde. Nadie podría verla romperse.

¿Dónde podía pasar la noche? Ciertamente no podía regresar a casa -no sería capaz de enfrentarse a Len, no del todo- ¿A la casa de Miku? No. No quería arruinar la noche de su mejor amiga también. Miku había estado muy feliz bailando con su novia y probablemente ya se habrían dado cuenta de que ella no estaba ahí. ¿A un hotel? ¿Y con qué dinero?

Suspiró y se dio la vuelta quedando con la espada contra el enrejado. Abrió la petaca de Meiko y bebió un largo trago. Todavía ardía, aunque ya era menos. De todos modos le calentó el vientre de ese aire tan frío y eso era mejor que nada.

Se deslizó aún recargada contra el borde hasta quedar sentada en el suelo. Con los ojos cerrados tomó otro sorbo y dejó caer la cabeza hacia atrás. Le dolía la cabeza, igual que el corazón y sus pies en realidad no se sentían para nada calientes a pesar de su larga caminata.

Un ataque de celos le golpeó el pecho al pensar en todos sus compañeros divirtiéndose y en que posiblemente Len sólo fue a divertirse después de que ella lo empujara y fuera por la puerta.

Miró a su alrededor sin encontrar ninguna forma de vida. Por fin era libre de llorar, así que cerró los ojos y dejó fluir las lágrimas.


Gakupo temblaba ante el frío de la noche. En esos momentos apenas podía escuchar el estruendo de la música, lo cual le hacía sentir un poco mejor. A lo lejos pudo distinguir el puentecito al que siempre iba cuando necesitaba pensar o simplemente ser él mismo.

Parecía ser una oportunidad tan buena como cualquier otra para ir.

No notó el cuerpo que estaba ahí hasta que pasó a su lado. Una capa roja cubría su figura, pero podía jurar que ella -sí, definitivamente era una ella- estaba llorando. Sus hombros se sacudían y cada varios segundos se podía escuchar una serie de sollozos silenciosos. Aferrada en una mano tenía una petaca presumiblemente llena de alcohol que se veía ridícula ahí, pues era obvio que esa mano no era de un adulto

- ¿Estás bien? -preguntó mientras se arrodillaba junto a ella y colocaba una mano en su espalda e hizo una mueca cuando ella levantó la cabeza tan repentinamente que se golpeó con la cerca que estaba detrás, aunque la chica bajo la capucha pareció no darse cuenta.

- ¿K-kamui sensei? -preguntó y Gakupo no tuvo más dudas sobre su identidad. Ni siquiera necesitó que Rin se quitara la capucha, cosa que ella hizo de todas formas- ¿Q-qué está haciendo aquí? -su voz estaba tan temblorosa que empezó a hipar.

- Kagamine... -dijo él en lugar de responderle mientras se inclinaba un poco más.

¿Qué demonios estaba haciendo a mitad de la calle completamente sola, la noche de Halloween, llorando? ¿No se daba cuenta de lo peligroso que es eso?

Ella asintió, con varios mechones rubios cubriendo su cabello.

- Sí... Soy yo.

Él hizo un movimiento hacia la petaca plateada, pero ella lo aferró con más fuerza mirándolo con rabia.

- Es ilegal. -dijo, provocando que ella lo mirara con más severidad.

- Ya sé. No me importa. -acunó el frasco entre sus brazos como tratando de protegerlo- Lo necesito.

- Kagamine...

- ¿Por qué va a renunciar? -preguntó de repente mirándolo con grandes ojos llorosos. Él se rascó la nuca.

- Yo sólo... Estoy buscando mejores oportunidades de trabajo.

- Mentiroso.

Sus ojos se ensancharon. ¿Cómo se dio cuenta?

- Siento que es mi culpa. Siento que... Usted me odia por alguna razón. Nunca me mira directamente y, si tengo razón, hasta se va a ir para evitarme. -desvió la mirada hacia la calle- Sé que no soy la persona más agradable del mundo, pero ¿No le parece que esto es muy poco profesional? -él no dijo nada- Ah... Entonces es mi culpa.

Se inclinó hacia atrás, su rostro pálido casi brillaba con la luz de la luna por las lágrimas que le surcaban las mejillas. Sí, definitivamente estaba ebria.

- Kagamine...

- ¡Pero no entiendo cuál es su problema! -Rin se puso de pie frente a él y se llevó las manos a la cintura- ¡Yo nunca le hice nada malo! ¿O es que simplemente me desprecia porque lo pongo incómodo? Porque yo no soy la única que se le queda viendo y usted lo sabe. Cada chica de mi curso tiene alguna especie de atracción hacia usted, pero de acuerdo a los rumores, usted no se va por eso. -¿Rumores?- Apuesto a que mi promedio hubiera sido mejor si usted realmente me hubiera ayudado al principio del año.

Él hizo una mueca al escuchar eso. Rin abrió la boca para seguir hablando pero él se levantó y se le acercó.

- Kagamine, ¿Por qué está usted aquí? ¿Bebiendo? ¿Llorando? ¿Le hicieron algo? -preguntó más que nada para interrumpir su discurso. Funcionó, y ella clavó la mirada en el curso del río.

- Debo verme horrible. -dijo ya más tranquila y suspiró- Fui a una fiesta. Fue divertido al principio... Quiero decir, conocí a la novia de mi mejor amiga. Ella es lesbiana, pero no me importa, y... Sólo quería beber alcohol, bailar y divertirme, nada más. -por un momento su sonrisita pareció hacerse aún más pequeña- Pero fui con mi hermano. Al principio nos separamos pero no me importó porque yo sé cuidarme sola. Seguramente usted no lo conoce, es tan nerd que pudo saltarse un grado... P-pero creo que estuvo bebiendo porque cuando me vio, me llevó por las escaleras...

Se interrumpió, pero Gakupo quería saber qué pasó después, así que le puso una mano en el hombro y le pidió que continuara pero Rin frunció el ceño.

- ¿Por qué debería? Usted ni siquiera me conoce y para mí no es nada más que un profesor. -eso le dolió a Gakupo más de lo que debería- Además, ya ni siquiera es mi profesor. -por un momento ella pareció entristecerse, entonces por fin lo miró- N-no va a renunciar, ¿Verdad?

A él le temblaron los labios.

- No... No lo sé...

- No quiero que se vaya. Sé que sonará raro y poco natural, pero me deprime pensar que ya no volveré a verlo.

El cuerpo entero de Gakupo se estremeció ante la perspectiva de ella preocupándose por él.

Probablemente sólo sea el alcohol hablando.

- Kagamine, ¿Qué pasó después? -preguntó con gentileza.

- Él... Comenzó a llamarme con el viejo apodo que tenía cuando éramos pequeños. No me decía así desde hace mucho tiempo, así que se sentía muy raro. Entonces dijo que me amaba y... Me besó.

¿La besó? ¿Su hermano hizo eso?

- Y n-no sé qué pensar o qué sentir. Está mal y no sé por qué lo hizo si siempre me ha cuidado y creo que no debo regresar a mi casa esta noche, pero no tengo dinero y... Y... Y... -se interrumpió y ocultó el rostro entre sus manos.

Gakupo estaba tan sorprendido de que ella hubiera compartido tantas cosas con él que también quiso compartir algo con ella, así que la jaló lentamente y la dejó llorar en su pecho. Ella era tan pequeña que cabía perfectamente entre sus brazos, contra su cuerpo tan alto.

Al principio ella no respondió, sólo se congeló ante ese contacto, pero poco a poco también se animó a rodearlo con sus brazos haciendo que quedaran aún más cerca del otro.

- Está bien -susurró inclinándose para quedar cerca de su oído y sintiendo cómo Rin se estremecía- Tengo un lugar donde te puedes quedar esta noche.

Rin simplemente se aferró con más fuerza a él hundiendo el rostro en su pecho.


Persona anónima 1: ... Ay, lamento haber demorado taaaaanto en actualizar, tuve algunas cosillas personales, perdí el cuaderno donde tenía el resto de la historia y me desmotivé :'v pero bueeeeno, espero que leas esto, aunque no sé si sea adecuado responderte después de todo este tiempo.

¿Celos? Pudiera ser -w- aunque la verdad no me fijé mucho en ellas, pero "ahora" que lo mencionas, quizá sí se halla sentido algo celosa, dado que Rin es tan dulce y Miku la quiere mucho :3 xD

Bueno, creo que ya puedes ver que es algo como un triángulo amoroso con Rin como vértice, tendrías que seguir leyendo -y yo tendría que seguir actualizando :'v - para saber quién se queda con la rubia -w-

No me había dado cuenta de que los capítulos sean cortos, pero de ser así, supongo que será conveniente que las actualizaciones las haga por partida doble -dos capítulos cada vez-. No sé...

En serio me siento apenada por haber tardado, pero no desesperes. Esta historia tiene alrededor de 30 capítulos, así que sí, habrá veces en las que tarde mucho en actualizarla, pero por nada del mundo la dejaré incompleta Bl