Nada me pertenece, todo es de Meyer, a mi solo me han dado ganas de ser titiritero :D

Recomendación para el capi: This Charming Man, de The Smiths


La Fuga

EPOV

Resignación. Sí, acabo de resignarme. ¿A qué? A que Bella no va ceder. Supongo que solo me queda esperar, como siempre, a que se le pase y luego me lo cuente. Siempre pasa lo mismo, no hay por que estar triste.

- ¡Edward! – Grita Bella, saltando sobre mi espalda - ¡No te vistas!

Su repentino ataque matutino me sorprende. Mis mejillas se prenden de inmediato, solo con un leve rubor.

- ¿Por qué no?- le pregunto, tratando de bajarla de mi espalda. ¡Parece una garrapata!

- Hay que abrir los regalos, tontito – me dice, riéndose – Y eso se hace en pijama.

Me rió.

- Que infantil estas hoy, Bells – digo, aun intentando bajarla…

- Cállate – dice, enroscando sus piernas en mi cintura. Mi pongo tenso y el rubor pasa a ser un ardor en mi cara - ¡Arre caballito!

Me carcajeo con fuerza, y nos llevo hacia el salón, donde sorprendemos a Alice revisando los nombres de los regalos con demasiada curiosidad.

- ¡Alice! – gritamos ambos al mismo tiempo.

Ella salta sobresaltada y levanta los brazos.

- ¡Yo no he hecho nada, lo juro! – exclama, tratando de no reírse para no delatarse a si misma.

Tras unos segundos de silencio, los tres reímos a carcajadas. Cuando logramos calmarnos, nos echamos a los pies del árbol.

- ¡Yo soy la primera! – chilla Alice, tomando el primer paquete, el cual esta envuelto en papel rosado – De…Alice para… ¡Alice!

Bella y yo nos miramos completamente contrariados.

- ¡Uy, son los jeans que quería! – Dice la duende, dando pequeños saltitos – Abramos otro – ella pasa su mano por encima de los regalos y al final coge uno envuelto con papel azul y estrellas – Para ti, Ed.

Tomo el paquete con mis manos y lo observo unos segundos. Por el rabillo del ojo, veo como Bella se muerde el labio y mueve su pierna con nerviosismo, por lo que supongo que el regalo es de ella para mí. Rompo el papel con cuidado y meto la mano, tocando algo suave y blando. Lo saco de la bolsa y observo el hermoso suéter rojo oscuro el cual lleva escrito "Kiss Me".

No puedo evitar reírme y darle un leve golpe en las costillas a Bella. Mis mejillas se encienden un poco, lo cual ya es más o menos normal.

- Esta precioso, Bells. Muchas gracias.

- Que bueno que te haya gustado – responde, sonrojándose.

Alice nos mira con ojo perspicaz y luego coge otro regalo.

- Este es mi para ti – dice, entregándole a Bella un regalo con papel rosado. Es cuadrado y del porte de una caja de zapatos.

Bella lo toma y comienza a desenvolverlo de inmediato, mientras una emocionada Alice alarga el cuello para ver su reaccion.

Cuando ya a retirado el papel, se queda viendo la caja roja y plateada un rato.

- Ehm…disculpa mi ignorancia, y por favor no te vayas a ofender…pero ¿Qué es esto? – pregunta Bella, frunciendo el ceño a la caja.

- ¡Solo ábrelo! – chilla Alice, con una sonrisa brillante y ojos emocionantes. Se me imagina que esta híper ventilando.

Bells le hace caso y saca los seguros. Al abrir la caja, miles de brillos, sombras, delineadores, brochas y pinta uñas adornan el interior. La "adicta a las compras" chilla de emoción y da saltitos sobre su trasero.

- ¿Te gusta, te gusta, te gusta? – pregunta, observando la cara de Bella con un brillo en sus ojos.

Ella le sonríe amablemente…la cara que pone siempre cuando algo no le gusta.

- Gracias, Alice – se limita a responder, cerrando la caja y dejándola a su lado.

- Oh, de nada. Soy buena escogiendo regalos – se luce con orgullo, sonriente – Veamos… ¡este!

Saca un regalo algo escondido, que en realidad es solo un sobre. Trato de esconder una sonrisa que amenaza con delatarme, pues yo se lo he comprado.

- Uy, uy, uy…dice… ¡de Edward para yo! – chilla, rompiendo la parte superior del sobre y sacando los dos boletos.

Los observa algunos segundos, tratando de entender lo que dicen. Cuando lo logra, sus ojos se abren cuan grandes pueden llegar a ser, y da tal grito que podría haber roto todas las ventanas del enorme edificio.

- ¡Edward! – Se lanza sobre mi, casi derribando el árbol de navidad - ¡Oh, eres lo máximo! ¡Muchas, muchas gracias!

Bella nos mira con curiosidad, pero le escucho reírse. Es una risa baja, pero la escucho de todos modos.

- ¿Se puede saber que tiene al pequeño duende tan emocionado? – pregunta, mientras Alice sigue ahorcándome con sus pequeños bracitos.

- ¡Mira! – Señala ella, colocando las entradas justo frente a los ojos de Bella - ¡Entradas VIP para la semana de la moda en Nueva York! ¡Aaaaaaaaaaaaaah!

Bella mira las entradas con el ceño fruncido, pero con una sonrisa en sus labios.

- Wow, Edward. Esta vez te luciste, Sr. Caja fuerte – dice, enterrándome uno de sus dedos en el estomago. Se que lo hace para no demostrar que esta algo celosa, lo cual me produce algo de regocijo, pero a la vez hace que un notorio sonrojo llegue a mi rostro.

- ¿Cómo lo supiste, Ed? – Pregunta Alice, sentando frente a mi y sujetando con fuerza sus dos entradas – Y además, ¿Cómo las conseguiste?

- Oh, pues contactos. Los contactos hacen de todo. Fue fácil notarlo, pues tienes al menos tres closets del tamaño de nuestra habitación.

Ella se ríe alegremente.

- Bueno…respira Allie, cálmate…uno, dos, tres… ¡listo! Continuemos – toma un paquete cuadrado envuelto con papel rosa…otra vez – De…

- Ti, si, eso ya lo sabemos – dice Bella, riéndose cantarinamente. Mi estomago se llena de mariposas al escucharla.

- … ¡mi para Edward! – finaliza Alice, entregándome el paquete y guiñándome un ojo.

Oh oh. ¿Qué diablos será…?

Cuando lo abro, un pequeño gritito escapa de mi garganta. ¡Dios…!

- ¡Alice! – Exclamo, soltando el paquete rectangular como si quemara - ¿En que…?

- Si, solo podía ocurrírseme a mí… - dice, secándose una lágrima falsa del ojo - ¡Espero que te sirva!

Bella toma la cajita del piso con curiosidad.

- ¿Qué es…? – sus ojos se abren, asustados, y suelta la caja igual que yo - ¡Dios! ¡Un vibrador!

Los dos nos quedamos mirando la caja en el piso. La tomo con el dedo índice y el pulgar y pongo el aparato frente a mis ojos.

- ¡¿Por donde se supone que me meta esto?! – pregunto, con ojos atemorizados.

- ¡Tonto! – Exclama Alice, arrebatándome la caja de las manos y moviéndola - ¡Es para que lo uses con tu próxima conquista!

Mi boca se abre involuntariamente, y aunque mi mente se niega a coger aquella caja otra vez, mis manos la toman y la dejan a un lado.

- ¡El que sigue es para mi! – grita Alice, tomando un paquete envuelto en papel café y con varios libritos encima.

Puedo suponer de inmediato que es de Bella.

Alice comienza a rasgar el papel y sus ojos brillan cuando levanta el libro y lo sostiene en sus manitos.

- ¡Un libro de moda! – Grita, abrazando el libro contra su pecho - ¡Siiiiii!

Besa el libro varias veces, antes de bajarlo y mirar a Bella con ojos cristalinos.

- Gracias, Bells. De verdad – me mira a mi y nos sonríe – Es la mejor navidad que he tenido desde los 10 años, y es gracias a ustedes. Conocerlos fue muy bueno, chicos. ¡Y ahora tengo una amiga para ir de compras!

Los tres reímos, mientras Alice trata de absorber las lagrimas.

Yo me aproximo a coger el próximo paquete, pues es muy personal. Sostengo la pequeña caja en mis manos y se la tiendo a Bella.

- "De mi para ti" – digo textualmente, por que eso es lo que dice el envoltorio – Lo elegí con cuidado…

Bella me sonríe con muchísima ternura, y yo me quedo mirándola medio embobado y con los pómulos rojos como tomates.

Coge el paquete con sus delgadas y perfectas manos y lo va desenvolviendo con cuidado de no rasgar el papel. Cuando ya lo ha retirado, acaricia la tapa blanca de la caja, y la abre un poquitín, para echar una ojeada. Nos mira a Alice y a mi con una mirada de "no miren…" y nosotros reímos. Despata la caja y se queda mirando el interior.

Su cara de curiosidad cambia de inmediato a una de sorpresa. Su boca se abre y trata de emitir algo, pero al parecer le es imposible. ¿Le habrá molestado…?

De repente, lanza un gritito ahogado y se cubre la cara con las manos, botando la caja al piso.

- ¿Bella…? – Pregunto, tocando el hombro con suavidad, temeroso - ¿Estas bien…? Si no te ha gustado…

- Edward… - mi nombre sale solo en un susurro, y me percato de inmediato que su voz es contenida: esta llorando.

- Bella.

- No…es que… - se sorbe la nariz y trata de limpiarse algunas lagrimas que se han escapado. Se ve adorable – Es perfecto, Edward. De verdad…no puedo creer que lo hayas hecho.

- ¿Esta bien? ¿Te ha gustado? Si quieres puedes cambiarlos… - digo con nerviosismo.

- No, no…así están bien. Tú sabes que yo amo esa ciudad. Muchas gracias – se arrastra sobre sus rodillas y me abraza suavemente, pero a la vez con fuerza – Te quiero mucho.

Sobre su hombro, puedo ver a Alice cogiendo la caja con cuidado y observando los billetes de avión con destino a Londres.

- Yo también te quiero, Bells.

Después de unos cuantos regalos más, los tres nos levantamos para ordenar un poco la casa, después del desastre que quedo al romper papeles de regalo. Bella y Alice lavan los trastos de la cena de anoche mientras yo recojo los pedazos de papel y llevo todos los regalos a los cuartos. Cuando terminamos, nos reunimos todos en los sillones – aun en pijamas – y nos recostamos, comiendo cereales con leche y viendo televisión.

- Esto es absurdo – dice Bella entre mis brazos, cogiendo el cartón de la leche y dándole un trago.

- ¿Qué es absurdo? – pregunto, frunciéndole el ceño.

Ella gira un poco la cabeza y me mira.

- Estamos en Los Ángeles, podríamos estar en la playa o en algún bar, y en vez de eso, ¡estamos aquí encerrados tomando desayuno a las 2 de la tarde!

- Tienes razón, somos ridículos – la apoya el duendecillo, cogiendo un puñado de cereales – Salgamos a algún lugar.

- ¿A dónde? – pregunto, jugando con un mechón del cabello caoba de Bella – No pienso acompañarlas a hacer las compras de la semana.

Ambas ríen.

- Bueno, ya que Edward ha descartado nuestro súper plan de ir al súper, ¿A dónde podemos ir, Alice? Tú eres la que conoce esta ciudad.

- Hum… - ella apoya su mentón en su mano – Pues… ¿a la playa?

- Suena bien – respondo – Así puedo dormir un rato y ustedes…hacen…lo que hacen…las chicas en la playa.

Bella ríe entre mis brazos, y yo vuelvo a sentir maripositas en el estomago.

- Okey, entonces bajemos a la playa de al frente – opina Alice – Es la mas cercana.

Los tres asentimos, pero pasados los segundos nadie se mueve.

Iba a ser una laaaaarga tarde…

BPOV

La ida a la playa fue más o menos corta, pues nos demoró a lo menos 1 hora levantarnos del sillón. Ya de vuelta, tuvimos que luchar para llegar al único baño que poseía el enorme apartamento de Alice. Nos llevo 3 horas desocuparlo.

La noche en Los Ángeles es bastante hermosa, no me había detenido a observarlo. Desde la ventana de la habitación de Alice se puede ver parte de la ciudad, que al anochecer se llena de luces y de música proveniente de pubs y discotecas. Me gusta.

- ¿No podemos salir? – pregunto, observando la otra mitad de la ciudad que se ve desde la sala principal.

- ¿No te basto con nuestra tarde en la playa? – pregunta Edward, quien no puede hacer nada más que no sea ver la televisión.

- ¡Oh, vamos! – Digo, empujando su pierna del brazo de sofá – Vayamos a algún lugar, por favor…

Edward cierra sus ojos para no verme, pues mi boca ha formado un puchero de lo más infantil.

- Ed…

- No, no y no. Estoy cansadito, Bells – me dice, aun con los ojos cerrados – Además, ¿desde cuando te gusta salir de noche?

- Desde que me escape de casa en tu coche, ahora, ¡mueve tu trasero! O si no, lo haré yo.

Edward se sonroja furiosamente y abre los ojos.

- ¿A dónde se supone que vamos a ir a esta hora? Es medianoche – pregunta, enderezándose perezosamente en el sillón.

- LA es una bomba a estas horas – responde Alice, apareciendo de la nada con una enorme sonrisa – Y eso es decir poco. El reventón de verdad ni siquiera ha empezado. ¡Wi! Vamos a salir de fiesta, vamos a salir de fiesta…

Su cantito me emociona y la cojo del brazo, arrastrándola hacia su cuarto.

- ¡Vístete ya, Edward! – le grito desde la habitación de Alice. Luego me giro y miro a la duende – Voy a buscar…

- ¡Ni se te ocurra! – Chilla, dando saltitos hasta su closet – Yo voy a escoger tu ropa, ¡incluso creo que tengo el conjunto perfecto para ti! Uy, esto es muy divertido. Bella. ¡Al fin tengo una Barbie de verdad con quien jugar!

Por un momento, me asusto.

- Allie…

- ¡Ven! – Me tira hacia su gigantesco closet y me mete dentro – Veamos…

Una hora después, las dos nos observamos triunfantes frente al espejo. La verdad es que nunca he sido de esas que se visten como mujeres de la calle, pero esto se ve muy, muy bien. Incluso me atrevo a decir que Alice se ve bien. En realidad, se ve hermosa. Lleva puesto un vestido strapless escocés dorado, que con suerte tapa sus nalgas. De su cuello cuelga una sencilla cadena larga y en sus pies lleva unos zapatos negros de tacón con correas.

- ¡Me gusta! – Chilla, dando brinquitos a pesar de los 7 centímetros que lleva en los pies – Es sexy y atrevido, pero no vulgar. ¡Vamos!

Me toma del brazo y me arrastra hacia la puerta.

¡Vamos a la fiesta!

EPOV

Me levanto con pereza del sillón cuando Bella me grita desde la habitación de Alice. Entre mi maleta y Roberto no hay mucho para rebuscar, así que simplemente me pongo una remera gris, unos jeans negros, me calzo mi par de converse grises – que son de Emmett, en realidad – y me enfundo una chaqueta negra sencilla.

Tomo de la mesita de noche mi celular, mi billetera y el celular de Bella, y me instalo nuevamente frente al televisor de la sala.

Tuvieron que pasar 4 episodios de Phineas y Ferb antes de que ellas salieran de la habitación.

- ¿Estas listo? – escucho que pregunta desde el pasillo Bella.

- Si, Bells. Estoy en el salón – respondo, apagando la televisión y poniéndome de pie.

La persona que acaba de entrar me deja completamente desencajado. Mi mente se queda en blanco por algunos segundos, para después comenzar a procesar rápidamente todo lo que veo.

Bella es…sexy. ¡Dios! Es más que eso. Ella se ve sorprendente. Se ve ardiente, sexy, provocadora…y de repente mis pantalones ya no son tan cómodos como lo eran hace 5 segundos.

Lleva puesta una mini que apenas le tapa su privacidad – y deja lucir sus blancas y suaves piernas… - , y que va a la cintura. Una remera blanca con un hombre estampado cubre su parte superior, y se pierde dentro de la parte superior de la falda. Lleva puesta una chaqueta de cuero corta tipo motociclista y calza sus típicas converse negras y desgastadas.

Sexy. Sexy, sexy, sexy, sexy…

- ¿Listo? – pregunta Alice, quien se pone a mi lado y me da un disimulado codazo.

Eso me hace notar que prácticamente estoy comiéndome a Bella con la mirada.

- Ehm… - mis mejillas arden, y yo no dejo de balbucear – Se…digo…si…

Alice me jala del brazo y me lleva hacia la puerta, tratando de que yo haga algún movimiento.

- No es necesario que vayamos en coche, así que muevan sus traseros – nos ordena, tomando a Bella con su otro brazo - ¡Vamos a la fiesta!

&&&&&&&&

El bar huele a alcohol, sudor y ambientador barato. Supongo que así huelen todos en LA y en ciudades grandes, pero eso no disminuye la picazón que produce en mi nariz.

Esta muy lleno, desde la barra hasta la pista de baile y el segundo piso, desde donde se ven mesas y más gente.

- ¡Esto es genial! – chilla Bella a mi lado, abrazándome por la cintura mientras subimos a la parte superior.

Paso un brazo por sus hombros, tratando a alejar todas las miradas que se posan en ella, y trato de hacer lo mismo con Alice, pero ella no deja de brincar.

- Aquí estaremos más tranquilos – dice, tumbándose en un sillón alrededor de una mesa en el borde del segundo piso, desde donde podemos ver a la gente contorsionándose.

- Esto es muy de LA – dice Bella, mientras una chica vestida de "camarera sexy" se acerca a nosotros.

Alice hace nuestros pedidos: dos margaritas y un ron.

La música va distorsionándose hasta cambiar a un ritmo que me parece haber escuchado en los CD's de Bella.

- ¡Amo es canción! – Exclama, levantándose y tirando de mi mano – ¡Vamos, Edward!

Yo miro a Alice, tratando de buscar una respuesta de lo que debo hacer. Ella solo me guiña un ojo y me sonríe, lo que tomo como un si.

Me dejo guiar por Bella hasta las escaleras y luego hacia la pista de baile, donde nos hace un espacio entre los cuerpos. Ella apoya sus brazos en mis hombros y comienza a mover sus caderas al ritmo de "Girls and Boys", de Blur.

Me dejo guiar nuevamente por ella, y le sonrío torcidamente mientras apoyo mis manos en su cintura y luego en sus caderas, apegándola más a mí.

Su vaivén me vuelve loco a los pocos segundos, y no puedo dejar de darle vueltas y observar su hermoso y respigado trasero, y pegarlo contra mis caderas.

Dios, esto me va a matar…

- No sabia que bailaras así – me grita Bella, tratando de hacerse escuchar entre el bullicio.

- No suelo bailar – le respondo al oído.

Se estremece levemente, pero lo hace.

- Deberías hacerlo mas seguido – se limita a decir, dándome la espalda y pegando su espalda a mi pecho.

Comienza a bajar lentamente, y yo apoyo una mano en su vientre para bajar junto a ella, enterrando mi nariz en su cuello y cerrando los ojos, tratando de sentirla. Puedo notar el leve olor a sudor en su piel y el ritmo que aun siguen sus caderas mientras nos agachamos y volvemos a subir.

Siento un calor enorme en el rostro – que de seguro se debe a otro de mis sonrojos diarios -, y puedo notar el calor que desprende su propio cuerpo.

La canción termina, pero nosotros continuamos bailando. Nuestros ojos se encuentran a cada segundo, y para mi es imposible contener mi masculinidad tranquila. Sus ojos brillan notablemente, creo que puedo entrever algo de excitación en ellos…pero no, no puede ser.

En uno de nuestros giros, veo a la pequeña Alice haciéndonos señas para que regresemos.

Deseo poder detener el tiempo, y que nos quedemos así por siempre. Supongo que es mi única forma de tenerla tan cerca como me gustaría estar de ella.

BPOV

Copa tras copa, y es que simplemente no puedo dejar de beber. Whisky, ron, tequila, margaritas, lo que sea que pase por mi garganta. Supongo que estoy tratando de escapar…otra vez. Jamás en mi vida había tomado tanto.

Todo se hace cada vez más borroso y rápido. El ruido del bar me llega menos, y eso se siente bien.

Alice acaba de bajar a bailar con un chico cuyo rostro no recuerdo, y yo estoy nuevamente sola con Edward. No es que me moleste, pero de inmediato noto que todo el alcohol ingerido va a hacer que mi cerebro funcione mal y haga soltar mi lengua.

Cojo otra copa más de la mesa, la cual tiene un contenido medio azulado… ¿o es rosa?

- Bella, para ya – Edward me arrebata la copa de las manos y la deja sobre la mesa.

- ¡Yo quiero esa cosa! – mi voz suena notablemente…no mi voz. Suena de ebria.

- Estas como una cabra – dice, observando mis ojos – Deja de beber.

- Tú también bebiste.

- Yo no estoy ebrio.

- Pues yo tampoco lo estoy.

- Si lo estas.

- No…

- Bella…

- ¡Es por tu culpa!

Se forma un silencio extraño, en el cual pareciera que los dos nos retamos con la mirada. ¿O me esta sonriendo…?

- ¿Qué quieres decir, Bella? – pregunta. Su voz suena seria…

- Que tú eres…arg – cojo la copa y antes de que Edward pueda hacer algo para quitármela, me la zampo de un solo trago.

Noto de inmediato el ardor en mi garganta, y el alcohol hace efecto de inmediato: mi vista se nubla débilmente y me sostengo de la camisa de Edward.

Escucho a alguien reírse desde lejos, y a los pocos segundos me doy cuenta que soy yo misma, riéndose histéricamente de algo que ya no recuerdo.

Todo pasa muy borrosamente; de repente, escucho a Edward preguntarme cosas, y me escucho responderlas…pero luego no recuerdo más. Todo se borra tras unos segundos…

&&&&&&&&

El ruido de un teléfono me taladra los oídos. Trato de tapármelos con algo, pero no encuentro nada en el perímetro que cubren mis brazos.

Cálmate, ya dejara de sonar…

Pero no para. Suena y suena insistentemente, hasta que me veo obligada a estirar la mano. No lo alcanzo, y caigo al piso. Mi espalda reclama, pero lo único que quiero es apagar ese maldito sonido. Tanteo con la mano un poco más, hasta que doy con el teléfono.

- ¿Diga…? – pregunto con voz somnolienta. Mi cabeza sigue taladrándome a pesar de haber cesado el ruido.

- ¿Bella? ¿Hija, eres tú?

Mi corazón deja de latir, y mis ojos, a pesar de estar con lagañas, se abren de par en par.

- ¡Bella, gracias a Dios! – exclama Renée. Puedo escuchar a través del teléfono una sirena…

- ¿Ma…má? – pregunto con la voz ronca.

- ¡Ya vamos llegando, Bella! ¡No te preocupes, vamos a buscarte!

Los cables de mi cabeza conectan: mamá, llamada, sirena…

La policía.

- ¡DESPIERTEN! – grito, levantándome de golpe y cortando el teléfono.

El desastre en la sala es evidente: la mesa esta chueca, Alice duerme sobre la mesa del comedor y Edward esta doblado en el sillón pequeño. Anoche debimos haber caído aquí después del bar…

- ¡Edward! – Me tambaleo hacia él y lo zarandeo - ¡Edward, despierta! ¡¡¡Renée viene hacia acá!!!

Edward se mueve, pero solo un poco.

- ¡Demonios, Edward! ¡Renée ya viene!

Parece haberme escuchado, pues sus ojos se abren y salta del sillón.

- ¿Qué? – pregunta, algo perdido.

- ¡Renée viene para acá! ¡Tenemos que irnos!

Se queda en silencio algunos segundos, para luego levantarse de un salto. Gruñe y se soba la espalda.

- ¡Corre a por las maletas! – me ordena, tratando de aliviar el dolor - ¡Ya!

De repente, los dos guardamos silencio; desde lejos se escuchan miles de sirenas.

Los dos miramos con terror, y yo no puedo evitar gritar.

- ¡Corre! – le grito, y yo echo a andar hacia la habitación.

Saco mi maleta y mi mochila de debajo de la cama, donde gracias a Dios tengo guardada toda mi ropa y pertenencias. Cojo la mochila de Edward y me cruzo las dos, antes de agarra las maletas. Salgo corriendo al pasillo, y veo a Alice metiéndose a paso veloz a su cuarto. Saca una enorme maleta y comienza a meter de todo: revistas, cosméticos, cremas, ropa, ropa, ropa…

- ¡Alice, ya basta! – Le grito, tratando de que deje de meter todo su closet…o mas bien su habitación - ¡Edward!

Mi amigo aparece corriendo por el pasillo, con un par de bolsas llenas de cosas que no logro identificar. Se mete en el cuarto de Alice, cierra su maleta y pone a Alice sobre su hombro, a lo cavernícola. Toma la maleta y los dos bolsitos de Alice y me grita que corra.

- ¡Nooo! – Grita Alice - ¡Mi ropa! ¡Edward, bájame! ¡Mis cosas!

Veo por al ventana como los coches de policías se sitúan a la entrada del edificio, incluso alcanzo ver a Renée y a Esme…

- ¡Ya están aquí! – Le grito a Edward, justo cuando este se disponía a abrir la puerta - ¡No podemos bajar por aquí!

Alice sigue gritando por sus cosas, mientras nosotros tratamos de pensar.

- ¡La escalera de emergencias! – Exclama – Colinda con nuestra ventana, Bella.

¡Claro!

- ¡Pues vamos! – echo a correr por delante de ellos, y juro que puedo escuchar gente subir por la escalera principal…o quizás es solo mi corazón palpitando.

Llego a nuestro cuarto y abro el ventanal: la escalera de emergencias baja en forma de caracol, y el coche de Alice esta estacionado justo abajo.

- Alice, ¿traes tus llaves? – le pregunto.

Ella deja de gritar por sus cosas y trata de pensar.

- ¡Están en mi velador! – grita, mirándome con horror desde la espalda de Edward.

Yo trato de pensar rápido.

- ¡Baja con Alice! – Ordena Edward, quien pensó más rápido que yo – Yo voy a buscarlas. Lleven sus cosas, ¡Ya!

Alice toma sus maletas y yo las nuestras, y comenzamos a bajar por la escalera de emergencias.

- Edward…

- ¡Baja ya, Bella! – sus ojos se dirigen hacia adentro, y luego me miran de nuevo – Si no alcanzo a llegar, salgan corriendo.

Se adentra de nuevo, y a mi no me queda mas que seguir a Alice.

Al llegar abajo, ella abre la maletera y mete todas las cosas – que sorprendentemente caben – y mira hacia arriba.

- Aun no baja…

Dios, Edward…baja por favor, baja…

Las sirenas siguen sonando, y escucho a la gente entrar en el edificio.

El pánico me llena por completo.

- ¡Edward! – grito, justo en el momento en el que él aparece por la ventana y prácticamente salta hacia las escaleras.

Llega hasta nosotras volando, se da la vuelta y abre la puerta del piloto.

- ¡Métanse ya! – Grita, mirándonos con pánico - ¡Van subiendo!

Alice y yo entramos corriendo al coche y Edward parte a toda velocidad, haciendo chirriar las ruedas.

Puedo escuchar las sirenas aun, y juro que las puertas abriéndose en el departamento de Alice.


Dios Mio! Al fin lo he terminado!!!! Me demore siglos en poder terminar este capitulo. Digo siglos por que comencé y lo deje allí, no podía escribir ni dos líneas sin dejarlo, pero ahora he completado nueve páginas de Word! Es un record xD

Siento muchísimo no haberles enviado el adelanto, pero la verdad es que me tomo dos días escribir el capi (dos días, y entre medio de esos dos miles de mas en los que no escribí), y no sacaba nada con enviarles ahora el adelanto, por lo tanto mañana mismo o pasado les envío el adelanto del segundo capi a todas las que querían adelanto de este, lo prometo.

En fin, saliendo de eso… les ha gustado? A mi me encanto, creo que hasta ahora es el que mas me ha gustado. Es buenísimo, tiene de todo, y creo que en cierta forma muestra un lado diferente de ambos.

Las partes en las que Bella dice que escuchaba a Edward y luego que no, las pondré en el próximo capi desde el punto de vista de Edward. Quizás ese sea el adelanto…jujujuju.

Les aviso que Allie (AlliePotter es FF) me ha ayudado para poder comenzar a subir las imágenes de la ropa que utilizan aquí, y en todos mis otros fans fics. Pásense por mi profile para ver las ropas de Alice, Bella y Edward. Debo darle el crédito a mi Allie por que ella las invento :D Yo ya me cree una cuenta en esa página, así que comenzare a escoger todo yo.

En fin, eso seria todo. Ahora solo quiero escribir el próximo capi :D Cuídense mucho!!!!!! Y gracias por seguir leyéndome a pesar de todo :D las amo!!!!!!

Besos

Sammy!