Yo no merezco crédito por esto mas que el otorgado por la traducción. La idea original de esta historia fue desarrollada por Sinners Likes Us usando personajes de Crypton e .
Ya era jueves. Gakupo no había visto a Rin desde el domingo y odiaba admitir que estaba empezando a ponerse paranoico.
Estaba avergonzado en verdad. No debería preocuparse así tanto por uno de sus alumnos pero lo estaba. Habían cruzado la línea y siendo honesto, él ya no quería regresar atrás. Ya no. No ahora.
Pero ¿Cómo podría al menos saber cómo se sentía ella al respecto?
Cuando, abatido, se preparaba para salir del salón para ir a su siguiente clase, vio que Rin estaba en la puerta pero su emoción murió rápidamente cuando la vio abrazar a una chica de coletas (Hatsune Miku) y se dio la vuelta para irse con ella. Sin embargo, se detuvo, le dijo algo a su amiga y luego corrió al salón y deslizó dos hojas de papel en su escritorio.
Podía jurar que la vio guiñarle un ojo.
~.~.~
- ¡Estabas mirando a Kamui sensei! -Miku acusó a Rin cuando la vio mirando sobre su hombro al pelivioleta.
- ¿Qué? -preguntó ella fingiendo incredulidad- ¡Por supuesto que no!
Luka no había ido porque tenía gripe, según dijo Miku, así que ella y Rin iban solas al gimnasio.
- Claro que sí. -insistió Miku provocando que Rin se sonrojara. Luego suspiró- Aunque es muy lindo.
Rin recordó algo que de no ser por eso habría olvidado por completo... A sí misma diciéndole a Gakupo que su cabello era lindo y a él poniéndose nervioso por eso. Sonrió al pensar en eso, sonrojándose aún más.
- Eso creo. -dijo- Claro, si te gustan así.
- Qué triste para ustedes las heterosexuales. -suspiró su amiga haciendo que Rin la mirara confundida.
- ¿Qué? -preguntó. ¿Qué podía ser, además del hecho obvio de que él era un profesor? Y eso lo tengo bastante claro...
Miku levantó una ceja.
- Es que es obvio que él es gay.
- ¿Qué? -esta vez Rin no tuvo que fingir sorpresa- Estás loca. Eso no es cierto.
Pero Miku asintió.
- ¡Claro que sí!
- ¿Y tú cómo sabes? -Miku se golpeó la frente.
- Pues se nota. Además, ¿Qué clase de hetero puede ser así de... Pues lindo?
Rin resopló molesta. En serio deseaba poder decirle a su mejor amiga que ella sabía de primera mano que a él no le interesaban los de su mismo género.
- El no es gay. -murmuró por lo bajo haciendo a Miku reír.
- Tontita. No sé por qué te preocupas tanto por eso. -le acarició condescendientemente el cabello- De todos modos las cosas no funcionan con un hombre mayor a menos que estés en una película romántica.
Rin ya sólo frunció el ceño.
~.~.~
Gakupo puso mala cara al ver el primer papel... Una solicitudu de transferencia. Al parecer Rin iba a abandonar su clase.
No debía estar tan molesto como estaba, pero ¿Por qué no se lo había dicho antes?
El otro papel era una nota de ella.
~Gakupo,
Lamento no haber ido los últimos días. He estado muy ocupada y en realidad no había ninguna razón justificable para ir a verte...
Pero te extraño, si eso cambia las cosas.
Iré a visitarte después de la escuela, ¿Sí? Pasaré por tu casa.
- Rin.
Se pasó una mano por el cabello. Al parecer esa sería una noche memorable.
~.~.~
De alguna manera Rin había logrado salir de su habitación a hurtadillas sin ser descubierta... Del todo. Len había entrado cuando ella tenía un pie en la ventana, mirándola con curiosidad. Ella se había llevado un dedo a los labios hasta que él finalmente asintió y cerró la puerta tras él. Estaba segura de que su hermano no la traicionaría.
Ahora estaba afuera de la casa de su... ¿Qué? ¿Novio? Bueno, ni siquiera estaba segura de que tuvieran algo oficial. Tal vez debiera preguntarle.
Tocar la puerta le llevó mucho más coraje del que había pensado, pero lo hizo y un Gakupo despeinado respondió. Tenía el cabello suelto y un poco alborotado. Rin tuvo que admitir que le gustaba verlo así.
- Hola. -su saludo sonó como un suspiro. Hasta ese momento Rin no había notado que había estado aguantando la respiración.
Él sonrió y abrió la puerta para dejarla pasar. Sólo hasta que la puerta estuvo cerrada ella se lanzó a él, abrazándolo por la cintura. Pero pronto se sintió nerviosa, por lo que lo soltó sonrojándose. Aún así él la rodeó con sus brazos y se inclinó ligeramente para besarle la frente.
- ¿Has estado evitándome? -preguntó con tono juguetón pero Rin tuvo la sensación de que quería que le respondiera.
- No fue a propósito. -dijo hundiendo el rostro en su pecho- Te extrañé.
Su voz sonaba amortiguada pero como siempre, él pudo escucharla sin problemas. Volvió a besarla, esta vez en la sien.
- Y yo a ti.
~.~.~
Después de los saludos iniciales, ambos se habían sentado en el sillón, hablando cómodamente y sin nerviosismos por primera vez. Tal vez porque la confusión estaba fuera del camino casi por completo.
Cuando ella empezó a hablar sobre su decimosegundo cumpleaños Gakupo se dio cuenta de que le gustaba su prosperidad para hablar.
- Bueno, mis padres casi nunca están en casa y en ese entonces Len y yo teníamos una niñera -explicó- entonces, nos enviaron un e-mail preguntando qué queríamos de cumpleaños. Entonces, mientras pensábamos en eso pasamos cerca de un lugar donde estaban construyendo algo y terminamos pidiendo una aplanadora. -sonrió al recordarlo, con los ojos muy brillantes- Y adivina qué nos enviaron a la semana siguiente.
Cuando él se rió, terminó diciendo:
- La niñera estaba horrorizada.
Continuaron charlando así con esa facilidad durante prácticamente horas. Eventualmente como suele pasar, una cosa llevó a la otra y terminaron basándose.
Y no eran como los besos dulces e inocentes que habían tenido antes. Estos eran más intensos y apasionados. Ella se aferraba al cuello de su camisa para estar aún más cerca de él y él tenía una mano hundida en sus cabellos rubios y había pasado el otro brazo alrededor de su cadera con la suficiente fuerza quizá para llegar a provocarle un moretón.
Pero una alarma sonó dentro de su cabeza y poco a poco se fue separando de ella y abrió los ojos. Rin tenía los labios entreabiertos y húmedos, dejando escapar algunos jadeos. Su rostro estaba adorablemente teñido de rosa y tenía los ojos cerrados dulcemente, haciendo que la sombra de sus largas pestañas se marcara en su piel suave.
La deseaba.
Y... Eso lo asustaba.
- Rin... -eso sonó más como un gemido- Debemos parar.
Ella por fin abrió los ojos fulminándolo con la mirada.
- ¿Por qué? -en lugar de sonar como una pregunta, parecía más una demanda.
Él suspiró y trató de sentarse pero la chica que estaba debajo de él lo abrazó con fuerza, incluso hasta le pasó una pierna por la cintura para que no pudiera moverse y eso no ayudaba para nada con su "problema".
- Porque está...
- Si valoras mi sensatez no dirás "mal". -casi parecía que lo estaba retando. Él puso los ojos en blanco.
- Soy lo suficientemente mayor como para ser tu... -se interrumpió. ¿Su qué? Si tenía 23 años, había sólo nueve años de diferencia.
- Me quieres, ¿No? -le preguntó, pero luego con voz titubeante murmuró- ¿No me...?
Se veía tan triste que Gakupo se asustó al ver cómo sus ojos se llenaban de agua.
- Por supuesto que sí. -dijo con honestidad y sonrió levente- Pero debes recordar que soy mayor que tú y...
Rin lo miró por varios segundos y así el momento quedó oficialmente arruinado. Lo empujó muy fuerte haciendo que se separara de ella y se sentara. Él sólo pudo quedarsele viendo cuando se levantó y se puso los zapatos, luego su listón y su sudadera.
¿Cuando se quitó todo eso?
Se arregló el cabello que tenía despeinado de modo tan adorable antes de girarse para mirarlo una última vez.
- No soy tan infantil como tú crees.
Con eso salió por la puerta sin apenas mirar atrás.
